Portugal

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Si entras a Portugal por Galicia, te encuentras con el río Limia, el río del olvido. Dicen las leyendas que quien lo cruza olvida dolores y penas. Inmediatamente recordé el cuento de Galeano. Y al igual que a él, a mi el olvido tampoco me llegó. No vi tabernas o bares llamados Uruguay o Pequeña Venezuela. Pero si mis ojos encontraron miles de puntos que se unían en línea para cerrar cículos. Me refiero a que a un lado y otro de la carretera, veía explicaciones y orígenes de costumbres de mi país querido. Desde la manera de emparbar el maíz. A las tortas, la comida,(la carne estofada). Las construcciones. La manera de poner las parras,diferente a la de España e igualita a la del patio de mi abuela.
Claro que también disfruté de las diferencias, las paredes recubiertas de mosaicos, sus iglesias tan oscuras y recargadas de solemnidad, que uno siente que la religion no consuela, sino que agobia,sus castillos, sus fortalezas. El acento apretado de su gente.Y el sol, que parecía tan esquivo por aqui. Y oh! sorpresa estaba a raudales en las glicinas de Guimaraens, Braga y Ponte Lima.
Un pequeño descanso para reemprender la rutina del trabajo.
Marlango (que putada, se ha puesto de moda) sonando en el coche y al llegar a casa perderse en las páginas de Rivas. En la cocina, se agrega a la que ya va cobrando forma de bodega, un vino verde y un tinto portugues, para recordar en el brindis un tiempo de paz y sosiego en medio de el caos.

Esencias

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Hay veces que uno camina las calles de un pueblo, para conocer, para explorar, para pasear, para matar los días de vacaciones. Y hay veces que esos pasos, no solo te muestran un palacio, un cruceiro, una iglesia o un mar.Hay veces que uno camina para encontarse con la memoria de la persona amada. Entonces las cosas cobran otra dimension. Porque no es solo un pueblo, es cada una de las entretelas del corazón de la persona que camina contigo por la vida. No ves un colegio, ves el patio testigo de los primeros sueños. El mar es la caricia de noches anteriores, a tus noches. La escalera de la casa de la noble del pueblo, es el castillo donde fue primer caballero. La biblioteca conoce de sus primeros amores. Los rincones hablan de sus primeros besos y el alma puzzle se acomoda en tu certeza y se convierte en la alegria de un encuentro cierto.
Cari, gracias por dejarme entrar.

El cielo de los leones

Es el título del último libro de Angeles Mastretta. Nadie como esta mujer para escribir sobre esa institución mundial, que debería ser patrimonio de la humanidad. Las tías. Esos adorables personajes perfumados, maquillados hasta el paroxismo de la perfección para lograr ocultar las penas, el desamor, o los fallos continuos de la divina providencia. En esta oportunidad, se mezclan, con la evocación y los sueños, para persuadirnos de cuán prodigiosa y arrebatadora es la vida.Aparecen sus abuelos, sus hijos, un diario de su mundo. Donde cuenta sus mejores instantes y habla de cada uno de ellos como un milagro. Jaime Sabines, su amigo, le regala palabras.»Lo que soñaste anoche,lo que quieres,está tan cerca de tus manos, tan imposible como tu corazón,tan dificil como apretar tu corazón»

Poder curativo

Hay quien cree en la salvación a través de dios, de mahoma o de buda.Y yo los respeto. Como no hacerlo, si yo creo en el poder curativo de la tarta de manzana.Como se lee. Además tengo hechos que sustentan esta creencia. Teniendo dos años, por cuestiones de trabajo de mi padre, nos fuimos a vivir a Tacuarembó. Donde nació Benedetti y Gardel.
Teníamos una casa enorme con un muro mas grande aún. De bloques de cemento. En un rincón estaba la arena que había sobrado y mi lugar favorito. Ya que la sombra y la cantidad de flores de madreselva, le daban al lugar el ámbito ideal para mis construcciones.Horas pasaba allí. Un mediodía el muro cayo. Fue tal el estruendo y el grito de mi madre, que todo el barrio corrió. No alcanzaban los brazos para sacar los inmensos cascotes.Ignorante del caos reinante, yo había ido a gatas por el patio, hasta la cocina y de allí a la puerta del horno abierta, siguiendo el humeante hilo de sabor a azúcar y canela que desprendía la tarta de manzana, recién confeccionada por mi madre.
Cuando me descubrieron, no podía entender como, pese, a que mis dedos habían realizado un buen destrozo tartil, todo el mundo me besaba y aplaudía.
Desde ese día en mi casa se cuenta como me salve de morir aplastada. Y desde ese día cuando la vida, los días o el que se yo, me arma jugarretas, me suelta encima una tonelada de cemento amargo, busco desesperada un hilillo de azúcar y canela, que me redima, que me reviva. Que me lleve a un rincón seguro. Así que bato huevos hasta que queden amarillo limón, agrego mantequilla, me deleito con los cascabeles de la cáscara de manzana susurro mis penas a los granos de azúcar y me siento a esperar, mirando hipnotizada la puerta del horno, por donde vendrá mi redentor, mi resucitador personal.Mi subidón de optimismo colesterólico.
Mi tarta de manzanas. Eso si, se come con los dedos. Bien chupados.Sintiendo como la miga se humedece y vivifica.

O ano do cometa

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Hay veces que uno lee historias tan buenas, que la imaginación le monta un mundo detras de los parpados y ese mundo empieza a crecer tanto que se desborda. Y se trepa a los tejados y recorre las calles. Tintinea entre estrellas, se cuelga de paraguas. Se endulza con caramelos para pronunciar la ternura.O se ata a cuerdas rojas para no dejarse caer de puentes. Dragones queman el aire que se hincha de latidos enamorados. Y el Rey Arturo puede que no atienda porque se queda a jugar con piernas perfectas de manequies. Mientras David o Julio Cesar tartamudean latines con viudas de generales. Y ese sueño puede crecer tanto que termina matando al que sueña. Pero cuando la historia es de Cunqueiro y el que maneja los hilos es Quico Cadaval. Uno sabe que el soñador no será olvidado. Al contrario, se quedará a vivir eternamente en el recuerdo de los que rondan por las noches las esquinas de los vientos.

Semana de la Cerveza

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Hace ya demasiados días que llueve. Llovió en el sur, llueve en el norte. Y yo en el medio. Y eso que ya debería estar acostumbrada. En Paysandú, donde nací,siempre llueve en abril. Bueno siendo sincera, llueve en abril si Semana Santa, cae en abril. Y aqui en Galicia, en Santiago, ya se sabe.El paraguas es otro apéndice.
La radio y la tele no paran de dar recomendaciones. Hoy comienza la siempre fatídica operación salida. Mas de diez millones de coches se moveran y se sabe que muchos no llegarán a destino. Parece un nuevo via crucis.Ir por la carretera, parando y rezando a santos perversos. Y finalmente pasar frente a un revoltijo de hierros.
Sabina quiere, canta de fondo, ser comunista en Las Vegas,insumiso en el cielo o arañazo en tu espalda. Yo hoy solo quisiera desaparecer.
Incluso en la semana santa de mi pueblo.
No vayan a creer que alli somos muy devotos. Al contrario. Somos dueños de una irreverencia que solo ahora a la distancia puedo valorar.De domingo de Ramos a Domingo de Pascua, mientras el mundo cristiano se dedica al recuerdo de un martir que todo el mundo tiene olvidado. Nosotros, nos emborrachamos. Literalmente. Porque celebramos La Semana de la Cerveza. Pese a las Ana Gros y Diva Masdeu y curas Piaggio madres protectoras de nuestra santidad.Cientos de barrilitos rodeados de doradas niñas, alegran la costanera (alameda) de la ciudad. Puestos de venta de chorizos, rebozantes de pepinillos, setas y pimientos, decorados con mostaza y kechup, en estéticas bolsas de plastico,ponen contrapesos a los litros de fermento.Miles de campamentistas, llegados de todo el país, ponen el aroma adecuado al entorno.Los niños berrean por las ferias de tiovivos, montañas rusas y sillas chinas.Artesanos de bragas (bombachas)chinas, videojuegos paraguayos y mates de la pampa interior, se mezclan en increíble cambalache.Dos escenarios, uno para niños y otro para adultos convocan a cientos de miles.Hay tanta gente que los niños perdidos desfilan por el escenario clamando por sus madres.No hay un centimetro de suelo sin pisar.Por los altoparlantes se mezclan, cumbias, folklore, rock y singles cerveceros. Un pandemonium al que paradojicamente hoy hecho de menos. Y eso que la semana de la cerveza (no la se nombrar de otra manera) fue siempre una fuente de frustraciones para mi. También de la alegria de actuar para mas de 5000 niños, justos seamos.De niña, escuche un no rotundo todas las veces que me quise montar en los juegos de la feria o quise comprarme una de la horribles pulseritas que al lunes siguiente en clase todas las niñas lucirían menos yo.De adolescente soñé al igual que mis amigas ser de las chicas del barrilito. Todo el mundo se te acerca y te piropea.El sueño erótico por excelencia. En esa época uno no diferencia que hable el alcohol o no.Pero claro alli solo accedían las doradas.Mi reivindicación llegó cuando lanzaron la cerveza negra. Ahí si me contrataron. Aunque tiene razón Marilyn. Ellos las prefieren rubias. Asi que la desazón continuó.De mayor, la amargura de tener que decir yo, no a todo, porque si no los números no llegaban a mitad de mes.
Y ahora que los números darían. Sobran las distancias.
Conté el otro día en El Corte Ingles, como cuarenta clases diferentes de cervezas.Iré a la tarde y comenzaré mi semana santa.Ya lo dice mi horóscopo hoy, no permitas que tus hábitos negativos te dominen, la palabra clave es trasformación.
Yo soy de las que creo que si nos anestesiaran todos aceptaríamos los cambios. Asi que me daré una dosis de formol cervecero y ya os cuento que ha cambiado. Como dicen por mi tierra estos días:»semana de la cerveza, semana de la alegría, olvidemos las tristezas y vivamos la alegria» En esa profundidad me sumerjo.

Aromas

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No es Colombia, ni un museo de café. Es un bar de Sevilla. Y hay mas. Rodean todo el bar. Las hay de mil sitios y épocas.Si uno cierra los ojos puede sentir el perfume de mil granos que en algun momento sirvieron para una tertulia de amigos, o para el perderse de unos ojos en el borde de la taza donde unos labios besaban el tibio liquido.El que seguramente hubiera disfrutado es Manuel.Adivina cuantas cafeteras italianas había?