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Brave

Publicado por Sole el 10 May 2012 en Cuentos

 
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Coloreando monstruos

Publicado por Sole el 9 May 2012 en Diario

Dice mi madre que cuando me fugué de casa por primera vez, lo hice con lo básico, un chupete, un libro, una manzana y bombachas (bragas) rojas.
Creo que caben dos puntualizaciones, una que no se cuantas veces mas me fugué, porque yo no lo recuerdo ni ella lo narra y dos que aunque suenen incompatibles alguno de los objetos que llevaba, eran todos utilizados por la misma época y compañeros inseparables de mis andanzas.

Devoraba libros con la misma avidez conque estrujaba entre mi lengua y el paladar aquella goma descolorida. La extraña conjugación hacía desaparecer las paredes de mi habitación y los árboles, los mares y las intrépidas aventuras sucedían entre mi cama y la de mi hermana.

Así que lógicamente el libro que llevaba en mi fuga era uno de mis favoritos, que por aquel entonces eran dos, uno que me mandara una tía que trabajaba en una casa donde los patrones viajaban y otro que me comprara mi padre en una tarde de mi madre por Tiendas Soler.
El que me regalara mi tía era un libro de cuentos chinos con ilustraciones cubiertas de papel de seda, hermoso pero enorme y pesado y el que me regalara mi padre, un viaje al país de los monstruos que ilustraba un señor llamado Maurice, que me caía de maravillas.

La mezcla de miedo y pasión por la aventura que me llenaban la cabeza cada día estaban allí en cada página pintados. Eran como los de mi mente, iguales ( o de tanto verlos con los años los trazos de Zendak se me quedaron a fuego en las neuronas) No sé lo que fue primero.

Al final del libro venían unas páginas en blanco para colorear.
Mi padre me había ayudado a calcar en la ventana, en papel cebolla los dibujos, para que tuviera muchos y para que mi hermana recibiera su dosis.

Pese a saber de memoria cada ilustración hasta el mínimo detalle, siempre pintaba el traje de lobo de Max de amarillo, aunque en el libro era claro el tono blanco con pequeñas líneas en negro.
Mi madre decía que lo hacía para llevar la contraria, mi maestra decía que era un espíritu libre, pero en realidad yo gastaba el crayón color sol, porque tenía mas que comprobado que si intentas vivir aventuras llevar ropa blanca es sinónimo de una penitencia al final del día.
Además los monstruos sobre los que Max reinaba tenían colores que en mi corta experiencia estética combinaban mejor.
Antes de saber donde viven en realidad los mostruos, al igual que Max, yo buscaba un sitio para esconderme, un sitio donde las cosas oscuras recibieran en plena cara un rayo potente de linterna. Pero cuando supe que los monstruos tenían tanto miedo como yo, tenían días de furia como yo, y días de miedo y de soledad, como los que tenía desde que mi hermano se fuera tan lejos tras las nubes, los empecé a querer. A cuidar, a pasarles la mano por el hombro y a pintarles el cuerpo y la cara de colores y a ponerles un sol en medio.
El hombre que a mi entender había escrito ese libro para mi solita, ayer transformó su cama en barca y su habitación se hizo espacio infinito y se fue saludando a los conejos que tienen respuestas para todo, a los ruidosos personajes de las nocturnas cocinas, a las madres monstruosas,a los murciélagos…
Al leer ayer en la prensa que Sendak cruzaba los mares, me quedé sin palabras, borroneé varios intentos de homenaje y de repente vi las fotos de Zarándula, donde un grupo de niños pintaban sus ilustraciones y vi una mano pintando de amarillo a Max y me vi derrotando mis monstruos con su ayuda y me acordé de la tarde que me fugué de casa y llegué hasta General Flores y el único mundo conocido que tenía era mi libro. Y recordé como me senté en el cordón de la vereda y me comí la manzana y escondí la cabeza entre las páginas para absorber mi chupete y mis lágrimas. Recordé como ya no fue divertido huir y me di la vuelta hacia mi casa y como a Max, mi madre me había dejado un tazón de sopa de arroz y un trozo de pastel.

Maurice Sendak, ilustrador y narrador de los sueños recónditos de los niños, andará por ahí, poniendo luz a las pesadillas y los miedos. Gente así es mas que necesaria.

 
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Gestos de amor

Publicado por Sole el 1 May 2012 en Cuentos, Diario, Miradas, Para emocionar

En la Nochevieja de 1969 a Monica Searle le diagnosticaron cáncer de mama. La quimioterapia era aun algo muy experimental, pero el médico la recomendó, encomendandose mas a dios que a la ciencia.

El marido de Mónica, el ilustrador Ronald Searle, realizó luego de cada sesión, una ilustración triunfante. Un día mas que se ganaba en una batalla que parecía tener un futuro feliz. La protagonista la señora Mole, una topo alegre, dinámico.
Los Searle, habían comprado una casa en el sur de Francia, muy vieja y en el sótano descubrieron una familia de topos, en ellos se inspiró el dibujante para animar a su mujer.

47 ilustraciones nacieron del tratamiento, fueron creadas, como un gesto de amor, un impulso, un soplo de esperanza.
No nacieron pensadas para ser publicadas y su estilo se aleja mucho del sardónico habitual de su autor.

Searle, dijo en su día, que las hizo para que estuvieran en la cabecera de la cama de Mo, un saludo y un recuerdo de que cuando todo pasara, todo sería hermoso.

Hoy las ilustraciones son un precioso libro que pongo en mis estantes como un recuerdo de que en el futuro, todo será mejor.Les Très Riches Heures de Mrs Mole

 
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Verona

Publicado por Sole el 30 Abr 2012 en Diario, Italia, Mis viajes

Si llegas a una ciudad y te encuentras con ésta estampa ya sabes que estas en la tierra de los eternos amantes.
Es inevitable darse de bruces con señales que ubican la historia por cada rincón o por cada callejuela.
Una carretera franqueada por hermosas fincas y viñedos, te lleva hasta Verona;mientras los camiones cargados de mercancía hablan de la prosperidad del noroeste de Italia.

Inicialmente no era de las ciudades que en éste viaje me llamaba la atención, hordas de adolescentes y de parejas, llegando para tributar su amor delante de los amantes Shakesperianos o para agiornar el rito y atar un candado al mejor estilo Moccia en alguno de los puentes, no era exactamente mi idea de abril en los lagos.
Pero al atravesar los arcos de las antiguas murallas, la ciudad te conquista y logras olvidar la ingente cantidad de corazones rojos.
No así, el rosso de Verona, que cubre las fachadas de los hermosos palacios que asoman por cada callejuela.
Al desembocar en la plaza de Brá, el Anfiteatro se muestra imponente.
Alguna vez en la vida quisiera llegar a uno que no tenga algún concierto, obra o congreso que cubra sus muros con carteles o altavoces. Luego de escapar de algunos romanos de símil piel, comienzas a perderte por plazas y puentes.
Y esa es la Verona que no hay que perderse. Hermosa.

Al llegar a la Plaza de Erbe el bullicio del mercado se mezcla con las conversaciones de las abarrotadas terrazas.
La plaza recibe su nombre del antigua mercado de hierbas, aunque hoy en día hay mas posibilidades de conseguir unas gafas de imitación que una poca de albahaca, pero aun quedan algunos puestos de comestibles, fruta y porchetta
Al fondo de la plaza destaca el palacio Maffei, con unas estatuas que se recortan sobre un azul intenso.
El centro de la plaza tiene una fuente bellísima, con una estatua romana, que nos recuerda que el mercado sigue en el mismo sitio desde hace 2000 años, casi no se ve entre tantos puestos.
Una alta columna coronada por un león Veneciano representa el momento de la anexión de Verona al Imperio Veneciano en el 1405.
Por encima de los edificios se ve la Torre de los Lamberti, atravesando el Arco de la Costa te queda a mano derecha y se llega a la plaza de los Señores que tiene al Dante en el centro, detrás la Logia con estatuas de romanos importantes nacidos en Verona, como mi amigo Plinio, Vitrubio, etc
Frente está el Tribunal de justicia, con una extraña urna en la pared donde aun hoy se pueden denunciar injusticias.
Por la ciudad se puede ver la escalera, símbolo de los señores de Verona, los Scaligeri, su tumba es hermosa y las rejas que la rodean también.
Deambulando por las calles, se llega a la Casa de Julieta, se pasa por la de Romeo, pero inexplicablemente, esta no genera ni la milésima parte de interés.
Será el balcón, será la teta de la estatua de Julieta que hay que tocar para tener suerte, lo cierto es que el lugar está repleto.
En las paredes no hay un milímetro libre, personas de todas las edades estampan el nombre de su amado/a.

Sobre el río Adigio, el puente de piedra medieval Scaligero, tiene señales de los acólitos de los candados.
Cruzando está el imponente Castelvecchio, sede del Museo Arqueológico y de una importante galería de arte.
Lentamente regresamos, cogemos rumbo al Lago di Garda, donde haremos noche.


Un montón de fotos mas aquí debajo Lee más…

 
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This Is Where We Live

Publicado por Sole el 25 Abr 2012 en Diario

This Is Where We Live from 4th Estate on Vimeo.

 
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Aleteando

Publicado por Sole el 19 Abr 2012 en Diario


Ilustración:Beatriz Carbón

Me encanta por ésta época del año, sacar a relucir en las bibliotecas, para los niños mas pequeños, un precioso libro de Eric Carlé, La oruga glotona. Tengo una versión en pop-up que genera siempre un largo suspiro al llegar a la última página y ver la hermosa mariposa que abre sus alas y hecha a volar.

Da igual que recuerden el cuento, todos reciben felices ese final que augura un vuelo cada año.
Algo atávico debe de haber detrás de ese gesto de alegría ante la fuerza de lo que renace en cada primavera. Tal vez la oportunidad de transformarte, de dejar de ser una pequeña oruga y poder abrir tus alas. No se.
Todos necesitamos cada día un pequeño vuelo, una alegría que nos haga mirar con ojos de primavera. Es abril, así debe ser.

Por distintos caminos estos días me llegan pequeñas-grandes oportunidades de volar y hoy a la mañana, tuve una de esas que puedes recordar incluso de vieja.
Estaba en el teatro de As Torres, por Oleiros, contando cuentos, los Maravillosos cuentos de Tim Bowley. Llevo poco tiempo con ellos, solo dos funciones precedían a las de hoy.
Sin embargo desde el primer instante, todo fue como la seda. A los sesenta minutos de un silencio adorable, de ojos como platos, de exclamaciones contenidas, de movimientos de manos cerca de la cabeza, se escuchó el “fueron felices…”
Y sucedió el regalo, los niños se pusieron de pie para aplaudir.
Es normal, o sabido, que los adultos en el teatro si les ha gustado mucho, aplauden de pie, atesoro unas cuantas funciones así, por suerte, pero en niños, eso no me había pasado.
Siete y ocho años.
Verles saltar de las butacas, y mirarles las caritas con una sonrisa de oreja a oreja y sus manitas que batían como alas por la platea, fue vivir uno de los momentos mas felices de carrera.
No lo pude evitar, se me cayeron unos cuantos lagrimones.
Para éste espectáculo elegí un vestido que me encanta, que tiene la falda llena de mariposas, y fue un presagio de los buenos. Me lo puse porque así me sentía por la mañana y soy de escuchar mi corazón. Y mi corazón ha regresado con alas. Volando. Canturreando.
Sintiendo que vale la pena trabajar en lo que amas.
Niños del Colegio Parga Pondal, gracias, gracias

 
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El monte era una fiesta…hasta que dijiste chau Gustavo Roldán

Publicado por Sole el 8 Abr 2012 en Cuentos, Diario

Cuando empecé a contar cuentos allá por el paisito,tenía una pléyade de niños que me pedían una y otra vez ciertas historias.
Contar a los pequeños era fácil, contar a los de quinto y sexto grado (once, doce y algún rezagado de catorce años) era otro cantar, sin embargo había un autor que se llevaba la palma a la hora de apostar a caballo ganador. Sacabas a relucir sus historias y no volaba una mosca, bueno si, alguna de las amigas del Tatú.
Las aventuras de un sapo en Buenos Aires, ese punto entre sardónico y burlón del que se supone es “medio bobo” porque llega del pueblo a la gran ciudad y resulta ser el realmente vivo (inteligente) era un lenguaje con el que mis niños de una pequeña localidad del interior del país se sentían cómodos, identificados, el reírse del de la capital desde la mirada del que tiene tiempo.
“(Los animales piden al sapo que les cuente que les gusta a los de Buenos Aires)
…¿Les gusta el olor de la tierra mojada?
- Son raros, no tienen tierra a mano, los pobres.
- ¿Cómo?
- ¿Qué no tienen tierra?
- ¡No puede ser, don Sapo!
- No nos haga bromas, don Sapo ¡Cómo no van a tener tierra!
- Ya les explico. Tienen que pensar que allá las cosas son diferentes.
- Sí, pero no puedo creer que no tengan tierra
- Y sin embargo es así. Todo es como una piedra muy grande y chata.
- ¿Una piedra muy grande?
- Sí. Tapa todo el suelo
- ¿Tienen el suelo forrado?
- Sí, pero en fondo se ve que la tierra les gusta, porque vuelta a vuelta la rompen y hacen grandes pozos y ahí, debajo de la piedra, tienen tierra

Así llegaron a mis manos todos los Pajaritos Remendados, los Libros del Malabarista, Los Morochitos, Los Fileteados,los Libros del Monigote, todos de Ediciones Colihue.
Esas colecciones estaban dirigidas por el genial Gustavo Roldán.
Laura Devetach y su increíble Monigote en la arena, sus Cuentos de pan y manteca, Graciela Montes, Javier Villafañe, Adela Basch, Silvia Shujer y por supuesto los cuentos de Gustavo.
El Monte era una Fiesta, Prohibido el elefante, Cuentos de la hormiga, El hombre que pisó su sombra, Cómo si el ruido pudiera molestar…decenas de títulos hasta llegar a mas de sesenta libros.
Mi memoria era un rosario de cuentas de hermosas palabras, gracias a éstos cuentos.

Con los años comencé a frecuentar festivales y ferias del otro lado del charco y de los primeros que me encontré fue con Roldán.
Escucharle hablar en las presentaciones de sus libros o en mesas de debate por la Feria de Buenos Aires, era sinónimo de aprender. Participaba en cientos de talleres por todo el país, bibliotecas, escuelas, siempre alegre, siempre cercano, siempre ilusionado y contagiando alegría.
“Hay demasiados educadores –los padres, la policía, la escuela y las iglesias–; la función de la literatura es cualquier cosa menos esa. Que de paso también educa, sí, pero esa no es su función” Decía y remarcaba una y otra vez.
Éste profesor y carpintero del Chaco, que se vino a Buenos Aires para trabajar, escuchaba cuentos en su tierra, cuentos sin etiqueta, allí no había cuentos para chicos y para grandes, había cuentos. Y así escribía, así contaba. Moldeando las palabras como quien talla maderas.

“Aspiro a escribir textos donde la cantidad de años que tenga el lector no sea más que un accidente como el verano o la lluvia o el frío”

Supo tarde que aquellos cuentos de oreja a boca eran llamados populares, para él simplemente era el mundo pidiendo la palabra.

“Creo que los chicos entienden todo y quieren saber de todo. Desconfiar de su capacidad es desconfiar de la inteligencia, de la sensibilidad del otro. Y desconfiar de la capacidad de la palabra es, en última instancia, desconfiar de nosotros mismos. Podemos desconfiar de nosotros mismos pero, si jugamos en serio, las palabras siempre van a alcanzar.”

Y tanto habló de las palabras que un día a pedido de sus hijos empezó a escribir, y no paró.
Escuchó el llamdo del mundo que quería hablar y le prestó su mano, su lápiz y su papel.

Decía que ” la literatura para chicos es literatura a secas”, se molestaba cuando la querían (quieren) reducir a una literatura menor.

Sus libros son una prueba palpable de que la buena literatura no conoce de edades.
De pequeño se sintió atraído por los magos, cierta vez que un circo llegó a su Fortín natal, y siempre soñó con ser uno de esos prestidigitadores, pasados los años, ya medio viejo como solía decir, se metió en la Escuela de magia de Buenos Aires y realizó su primer truco.
Sin embargo, para los que andamos por el mundo con sus cuentos a cuestas, lo teníamos por mago desde mucho antes, nadie como él para lograr el silencio enamorado, cuando sonaban sus historias, nadie como él para levantar carcajadas y lagrimones.

El monte debe de haberse ido enterito para la capital estos días y como en tu cuento Gustavo, se deben de haber acercado todos los bichos a recordar andanzas, batallitas y aventuras.
Seguro que al igual que el piojo, muchos no quieren aceptar lo que ha sucedido…

Fue como si el viento hubiera comenzado a traer las penas. Y de repente todos los animales se enteraron de la noticia. Abrieron muy grandes los ojos y la boca, y se quedaron con la boca abierta, sin saber qué decir.
Es que no había nada que decir.
Las nubes que trajo el viento taparon el sol. Y el viento se quedó quieto, dejó de ser viento y fue un murmullo entre las hojas, dejó de ser murmullo y apenas fue una palabra que corrió de boca en boca hasta que se perdió en la distancia.
Ahora todos lo sabían: el viejo tatú estaba a punto de morir.
Por eso los animales lo rodeaban, cuidándolo, pero sin saber qué hacer.
—Es que no hay nada que hacer —dijo el tatú con una voz que apenas se oía—. Además, me parece que ya era hora.
Muchos hijos y muchísimos nietos tatucitos miraban con una tristeza larga en los ojos.
—¡Pero, don tatú, no puede ser! —dijo el piojo—, si hasta ayer nomás nos contaba todas las cosas que le hizo al tigre.
—¿Se acuerda de las veces que lo embromó al zorro?
—¿Y de las aventuras que tuvo con don sapo?
—¡Y cómo se reía con las mentiras del sapo!
Varios quirquinchos, corzuelas y monos muy chicos, que no habían oído hablar de la muerte, miraban sin entender.
—¡Eh, don sapo! —dijo en voz baja un monito—. ¿Qué le pasa a don tatú? ¿Por qué mi papá dice que se va a morir?
—Vamos, chicos —dijo el sapo—, vamos hasta el río, yo les voy a contar.
Y un montón de quirquinchos, corzuelas y monitos lo sigueron hasta la orilla del río, para que el sapo les dijera qué era eso de la muerte.
Y les contó que todos los animales viven y mueren. Que eso pasaba siempre, y que la muerte, cuando llega a su debido tiempo, no era una cosa mala.
—Pero don sapo —preguntó una corzuela—, ¿entonces no vamos a jugar más con don tatú?
—No. No vamos a jugar más.
—¿Y él no está triste?
—Para nada. ¿Y saben por qué?
—No, don sapo, no sabemos…
—No está triste porque jugó mucho, porque jugó todos los juegos. Por eso se va contento.
—Claro —dijo el piojo—. ¡Cómo jugaba!
—¡Pero tampoco va a pelear más con el tigre!
—No, pero ya peleó todo lo que podía. Nunca lo dejó descansar tranquilo al tigre. También por eso se va contento.
—¡Cierto! —dijo el piojo—. ¡Cómo peleaba!
—Y además, siempre anduvo enamorado. También es muy importante querer mucho.
—¡Él sí que se divertía con sus cuentos, don sapo! —dijo la iguana.
—¡Como para que no! Si más de una historia la inventamos juntos, y por eso se va contento, porque le gustaba divertirse y se divirtió mucho.
—Cierto —dijo el piojo—. ¡Cómo se divertía!
—Pero nosotros vamos a quedar tristes, don sapo.
—Un poquito sí, pero… —la voz le quedó en la garganta y los ojos se le mojaron al sapo —. Bueno, mejor vamos a saludarlo por última vez.
—¿Qué está pasando que hay tanto silencio? —preguntó el tatú con esa voz que apenas se oía—. Creo que ya se me acabó la cuerda. ¿Me ayudan a meterme en la cueva?
Al piojo, que estaba en la cabeza del ñandú, se le cayó una lágrima, pero era tan chiquita que nadie se dio cuenta.
El tatú miró para todos lados, después bajó la cabeza, cerró los ojos, y murió.
Muchos ojos se mojaron, muchos dientes se apretaron, por muchos cuerpos pasó un escalofrío.
Todos sintieron que los oprimía una piedra muy grande.
Nadie dijo nada.
Sin hacer ruido, como si el ruido pudiera molestar, los animales se fueron alejando.
El viento sopló y sopló, y comenzó a llevarse las penas. Sopló y sopló, y las nubes se abrieron para que el sol se pusiera a pintar las flores. El viento hizo ruido con las hojas de los árboles y silbó entre los pastos secos.
—¿Se acuerdan —dijo el sapo— cuando hizo el trato con el zorro para sembar maíz?

Ojalá todos tengamos a mano un sapo, para que nos explique los caminos por los que ahora andas.
Gustavo Roldán, en nombre de tantos miles de gurisitos,chavales, rapaces, chamos, pelones, chamacos y mocosos a los que regalé tus cuentos, gracias, gracias, gracias.
Seguro que andarás por ahí con tu mirada franca, observando y en cualquier momento nos sorprendes con otro cuento.


Ilustración de Gustavo Roldán (hijo)
Textos citados-”Sapo en Buenos Aires”,”Como si el ruido pudiera molestar”

 
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Módena, Bolonia y Mantua un viaje de abril

Publicado por Sole el 7 Abr 2012 en Diario, Italia, Mis viajes

Hace un año, llegábamos al aeropuerto de Bérgamo, la idea era pasar unos pocos días por la zona de los lagos, conocer Bolonia y comer en Módena en lo de Máximo Botura.
Una breve aproximación a Lombardía y a Emilia Romaña

Luego de pasar la noche a las afueras de Bérgamo y de una ardua lucha para habituarse a los mandos automáticos de BMW que nos dieron en lugar del Fiat que había alquilado online, salimos dirección Bolonia.

Por la ciudad aun quedan vestigios de la feria del Libro Infantil,así que asalto una librería mientras Gago se pierde por las calles universitarias.
La Biblioteca pública, tiene unos espacios increíbles. No se si siempre serán así ya que estaban decorados con una exposición de libros de autores participantes del evento, pero la sola distribución de las salas, los colores, el hermoso techo, me dejan embobada un rato.

Pasear por la ciudad es sinónimo de constatar que la vida cultural es activa, conciertos y lecturas en las calles. Las plazas como punto de conversación, el teatro con una pancarta reivindicativa, los muros llenos de invitaciones a eventos…

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Canje

Publicado por Sole el 2 Abr 2012 en Diario

Tengo miles de palabras dándome vueltas, pero cuando tengo un dolor, cuando la incomprensión me rodea, cuando no logro que mis manos se pongan a la par de mis latidos, de mis sentires mas profundos, solo puedo llorar y soñar conque ya pasará.
Y eso es tal vez lo que mas duele, saber que pasará y que en el camino se queda algo valioso.
O que por lo menos para mi lo es.

Así que paseo por el monte, lo observo sacar agua de donde no hay, para celebrar una primavera extrañamente seca.
A la tierra le duelen las raíces, a mí, me duelen las flores que debo cortar.

 
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Recogiendo versos

Publicado por Sole el 19 Mar 2012 en Diario

Ando por la casa con el oído, las manos, el corazón, el olfato, el cuerpo, con todo atento, en estado de alerta.
Por los rincones voy acaparando versos para una lectura especial que tengo el viernes por Fraga.
El viernes nacerá éste espectáculo, pero crecerá los próximos meses, cuando el pequeño paquetito que los asistentes se lleven a casa, se instale en sus días.
Me gusta la idea de una creación a varias voces, muchas de ellas completamente desconocidas.
Quiero entregar lo mejor de mi para ser merecedora de todo lo que vendrá luego.
Por lo pronto me despierto así

Dentro de tu boca
suena un caracol
de aliento y saliva.
Un beso lo despierta,
se mueve, está vivo.

Fabian Negrin

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