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Domingo de Entroido por Chantada

Publicado por Sole el 19 Feb 2017 en Diario, Galicia

Nos acercamos en domingo Lambedorio, por Chantada. Y fue un acierto!


Varias agrupaciones, venidas de otros conocidos Entroidos están calentando las piernas y las voces, en la plaza.
Cigarrones de Verin, Boteiros de Vilariño de Conso de Viana do Bolo, Peliqueiros y Parrafóns de Campobecerro, y máscaras sueltas que se divierten bailando y persiguiendo a los que somos meros espectadores.

Los de Viana do Bolo van tocando bombos, azadones y guadañas, armando un estruendo impresionante. Los Boteiros, con sus máscaras típicas, hechas en madera de bidueiro, saltan con sus mancas (palos rematados en una cola de zorro) La camisa que llevan tiene infinidad de cintas de colores que forman figuras preciosas, me dicen que se tarda casi un mes para coser estas prendas. Los pantalones son decorados con flecos que vuelan con las danzas. En la cintura las 12 campanitas, “esquilas”, que hacen sonar con su constante movimiento. Tengo que documentarme pero leo por ahí que los Boteiros de Vilariño de Conso llevan 13, ¿motivo? :)

En la cabeza lucen unas pantallas fantásticas con las que arremeten contra ti, y te dan! Doy fe!


El conjunto de instrumentos y danzantes se conoce como “Folión”

Llaman la atención unas mozas con trajes completamente elaborados con hojas, maíz, ramas, xestas, flores, semillas de roble, toxos…una maravilla!

Las calles están repletas de fotógrafos, por momentos tengo la sensación de que somos más los que fuimos par registrar el Entroido que para, bailar.

Y en ese momento decido que ya está bien y comienzo a saltar y a mover el cuerpo, que es lo que me apetece.
Una máscara me saca a bailar y me dice que soy la unica fotógrafa con una cerveza en la mano, bailando y enfocando.
Es verdad, el espíritu del Entroido, me ha poseído, por suerte.

 
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Entroido Ribeirao- Santiago de Arriba-

Publicado por Sole el 18 Feb 2017 en Diario, Galicia

Desde siempre me ha enamorado el carnaval, en mi tierra, de candombes y murgas y aquí en Galicia en su abanico inmenso de mascaradas.
Cada región tiene sus trajes típicos, sus celebraciones, códigos y tradiciones.
Tal vez los más famosos sean los Cigarrones de Verín,las Pantallas de Xinzo de Limia o los Xenerais do Ulla, pero hay verdaderas joyas a todo lo ancho y largo del país.

Desde hace tiempo quería ir a conocer los Volantes de Santiago de Arriba y éste año gracias al aviso de Rafa Quintía, pudo ser.
Por cosas de la vida tenemos muchos lazos de afinidad con ésta aldea de Chantada, casi nos compramos una casita allí, he fotografiado para los calendarios del Románico de O Sorriso la Iglesia de Chantada, de Camporramiro, por no hablar de sus bellísimos cañones y laderas llenas de viñedos.

El Entroido Ribeirao, tiene un calendario muy extenso y con un significado y accionar distinto cada día.
Nosotros fuimos al Domingo Lambedoiro, también llamado fareleiro o borralleiro, lo que explica que las máscaras se revuelquen contra el suelo, el barro, la hierba y todo lo que pueda manchar las pieles de los trajes. Me contaba un vecino que incluso algunos años se embadurnan unos a otros con hormigas rociadas con vinagre.

Dentro de éste carnaval ancestral, hay una serie de máscaras, cada una con su significado.

Los Maragatos van vestido con pieles, éste personaje tiene la función de proteger a su señor, que está representado por los Volantes. En la foto un “Mragato sintético” tal y como definió su portadora.

A su vez el camino es abierto por el Peliqueiro, un personaje que suele vestir ropa vieja y muchas pieles superpuestas, atadas, con alguna cabeza o cuernos configurando unas maravillosas máscaras teriantrópicas, algunas con reminiscencias a lobo, carnero, jabalí etc.
Éste personaje porta una tira de cuero o cinturón, que no duda en usar contra todo aquel que pueda interferir en el paso de la mascarada

El volante viene detrás haciendo sonar sus “campanas”, que no hay que confundir con las chocas o cencerros de los cigarrones. Estas campanas, van en doble línea, sobre un cinturón de cuero que se ata a la cintura del volante. Unas tienen un sonido grave, “machos” y otras agudo, “hembras”, generando a lo largo de toda la jornada una serie de contrapuntos sonoros fantásticos. Los tonos son vivos, generalmente amarillos y rojos, hay quien dice que es por la bandera española, pero otros porque eran las telas más baratas, lo cierto es que ahora también se ven muchos de blanco y azul, seguramente pensando en la bandera gallega.
En la cabeza llevan pañuelos coloridos, grandes que envuelven, cuello y hombros, llamados portugueses, aunque en otro tiempo eran más típicos los que llegaban de altamar y que se conocían por “mariñeiros” de colores oscuros, tristes.

Por lo que pude entender los volantes a su vez se dividen según lo que portan en la cabeza, si es una máscara, pasan a ser Mecos, una suerte de actor mudo que en alguno de los domingos de Entroido representarán una obra de teatro, sin palabras, pero con una línea social muy clara, hablando de temas que preocupan a la aldea. Este año sin ir más lejos la pantomima se llamaba “Sin malleira non hai colleita”. Representando la problemática de una aldea en la que solo viven una treintena de personas y que necesita con urgencia un relevo generacional para poder continuar con las tareas del campo.

Pero si el volante lleva un “Pucho” se vuelve algo impresionante (más aún). Los puchos son una especie de barca inversa, de mimbre, recubierta de flores, cintas anchas llamadas colonias, muñecas…
El Pucho baila con ese artilugio semejando una estela de colores.

Todos los personajes juntos, recorren las leiras, las huertas, para promover las buenas cosechas pero también recordando una época en que el franquismo prohibió los carnavales. Y el entroido era casi un secreto entre casas.

Hoy en día hay una asociación de vecinos y amigos que intentan mantener viva la tradición y como buenos gallegos, la comienzan comiendo juntos, para distribuir los personajes y sorteando un cerdo joven que se alimentará y comerá en el siguiente entroido.

Los peliqueiros y volantes ruedan en un campo de grelos, una vecina no duda en correrlos con una berza que arranca, pero ellos no se cortan y le devuelven los golpes. Todo el mundo ríe.
En el campo de la fiesta, rodeados de nubes bajas, los volantes bailan.
Hasta los niños pequeños se colocan en rueda y con un bastón giran en corro, para luego correr en zig zag haciendo sonar sus campanas.

De fondo los bombos, todas las máscaras giran con frenesí, es hipnótico.

Me resulta fascinante ver toda ésta coreografía ancestral, este ritual, que mezcla la gastronomía, la música, el teatro, las necesidades de buenas cosechas, de conjurar los malos espíritus, de liberar del cuerpo los vapores extraños, para reír, volverse otro, o el otro en que nos volvemos cuando nos cubrimos con una máscara, cuando nos descubrimos.

Viva o Entroido!

 
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Meus en Foz- Una historia de mar y fortaleza.

Publicado por Sole el 14 Feb 2017 en Diario

Amanece con un día luminoso, raro para ser octubre. Estamos en la playa da Rapadoira en Foz y la foto de hoy tiene como protagonistas una familia familia!
De esas con primos, sobrinos, tíos, abuelos, nietos, cuñadas, yernos…
Son los Castro, pero todo el mundo en Foz les conoce como los “Patitos”.
Ésta foto tiene que contar la historia de cinco generaciones en torno a ésta playa.

Una historia que empieza con una mujer y un hombre, Encarnación Alonso y José Ramón Castro, humildes, pescadores, que con 16 hijos soñaron con una familia unida, honrada y trabajadora.

Moncho y Pepe son los que nos han enredado, aunque luego todos comentan que son una familia fácil de enredar, principalmente para fiestas y cantares.

Por el paseo llegan los primos, Moncho que es pastelero y Pepe que se ha jubilado.

Se les llenan los ojos de lágrimas mirando la Barra donde se ahogó el abuelo, dejando viuda a ésta mujer que en los años terribles de la postguerra, se encontró sola con semejante rolada.

De ahí les viene el mote conque se les conoce, no me cuesta imaginar por las calles del pueblo a Encarnación y sus hijos, semejante a una madre pata y sus patitos, una madre coraje de éstas que tanto país escribieron y escriben.

Me gusta escuchar las historias que están detrás de las palabras y de los silencios normales frente a una persona casi desconocida, que indaga y pide el esfuerzo de abrir el corazón para hacer una foto.

Se traslucen los tiempos de penurias y lucha, el coraje y el valor de no arredrarse ante ningún trabajo.

Las fotos en blanco y negro, sepia, color del tiempo, cuentan de comuniones, bodas, bautizos, niños que se hacen adultos, mozos que envejecen, algunos que ya no están.

Después de escucharles, decido hacer un pequeño sacrificio para la foto. Y se que ellos no lo verán así, pero es un riesgo. No habrá primeros planos y la Barra será tan protagonista como la familia. Ellos no serían lo que son, sin éste mar, sin este pueblo, sin éste cielo, sin este arenal.

Aun hoy en día, mucha gente recorre las playas luego de temporales para buscar cosas que puedan valer, le llaman ir a las “crebas” y decido que en ésta playa, donde hubo una desgracia, encontraremos un tesoro, una familia, y cada uno de ellos serán una flor que formará un ramo de homenaje a la memoria de los que hoy no están.

Al centro “os máis vellos” Amador y Generosa que según los hijos con 91 años pueden hasta jugar en el Atlético de Bilbao, falta Pepe que fue hospitalizado en estos días, así que quitamos una silla.

Mientras Manuel va llevando la familia por la arena, sufro viendo como el sol va y viene. La medición muda a cada segundo. Por momentos están todas las caras en sombra o a la luz. Modo nervios:ON

Finalmente conseguimos tener a todos organizados, la danza de los castros puede empezar.

Son segundos, 1,2,3 foto, 1,2,3 fotos y a la tercera la familia está reunida.
Les sugerí que al llegar se abrazaran, besaran, cantaran…¿quién me mandó?

Es una juerga de cariño, muero por tener un tele para retratar en primer plano cada gesto.
Amador se coge a la más guapa y no la suelta, ante mis regaños me convida a ir a su lado :)
Las indicaciones se pierden entre tantos comentarios.
Y como una ola llega la melodía, es un crescendo de los Patitos que siguen a su aire, como si no hubiera cámaras.
Como si fuera otra vez la mañana de salir cada uno de sus casas, a trabajar, a luchar por el día a día.
Ahí queda ésta foto, que espero ver algún día en la pastelería de Moncho.

Este ramillete de fraternidad sencilla, de la que celebra con gestos cercanos, cariñosos, como los que vi, entre niños, jóvenes y adultos. Y eso no se ensaya, ni se inventa, eso sube desde dentro como una gran marea llena de memoria.

Pueden ver el programa completo en la web de la TVG de Galicia, claro!

 
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Cando os Meus son un territorio sin muros.

Publicado por Sole el 7 Feb 2017 en Diario

Para la grabación del segundo programa, la cosa no empezaba con buen pie. Manuel y yo, habíamos hecho noche en Casal de Armán, con una buena cena y mejor vino de la casa. Sin embargo dado que nos levantaríamos a las siete, se nos dijo que no se nos podía dar desayunos, eso si, se nos descontaron cinco euros del precio de la habitación.
Entiendo perfectamente que no se abra una cocina por dos huéspedes, pero hemos estado en infinidad de casas rurales en Asturias o Cantabria, que si no estaba la cocina a la hora de levantarnos (es lo malo de hacer senderismo) nos dejaban una cafetera de éstas de cápsulas, magdalenas en una lata e incluso alguna vez, un bizcocho cubierto con un paño o una bolla de pan, y un bote de mermelada.
Una vez más nos prometimos no volver por casas rurales de Galicia, salvo las que conocemos desde hace años por su buen hacer. Son los pequeños gestos lo que hacen de una experiencia, algo para recordar u olvidar.

Rivadavia se levantaba luminosa en medio de las nubes remolonas, y frente al castillo nos tomamos un buen café y unos croissant calentitos. Con el cuerpo organizado nos fuimos hacia las tierras de Castrelo de Miño, mas concretamente a la aldea de As Bouzas.
La tarde anterior ya habíamos recorrido de un extremo a otro, toda la ladera, midiendo pendientes, previsualizando la foto, leyendo en el entorno.

No podía imaginar mejor localización. Amante como soy del vino y en particular del Ribeiro, contar la historia de Xaime iba a ser una delicia.

La viña estaba húmeda del rocío de la noche, las hojas nuevas pujaban entre los hilos y ya buscaban enlazarse. Siendo vísperas del Día das Letras Galegas, tenía en mi cabeza los versos de Manuel María al padre Miño que discurría al fondo.
A la derecha Pena Corneira, sierra de bosques y roca, era un tapiz en el horizonte.
Una leve bruma presagiaba que el sol saldría con fuerza. Si todo iba bien, los vecinos de la aldea tendrían la luz en un punto muy bueno.

Mientras el equipo de producción colocaba sillas para las personas mayores y se probaban micros, cámaras y revisaban escaletas, comenzamos a rodar recursos y Manuel a colocar las plicas para marcar los sitios de la foto.

¿Cómo contar en una foto, el sueño de un hombre que durante muchos años ha ido e irá por el mundo con la bandera de un país que sabe que con esfuerzo colectivo se puede hacer realidad?
Xaime, como tantos, vio como su aldea quedaba con menos gente en las casas, vio y vivió ese salir a buscar otros horizontes, pero supo que tenía que volver a sus raíces.
La tierra se iba subdividiendo en parcelas más pequeñas cada vez, las viñas allí sembradas no daban más que para un trabajo que pocos podían hacer.
Observo la ladera, hoy extensa y sin límites y trato de imaginarla subdividida en mil minifundios, con sus lindes y marcos de piedra y me resulta sencillo imaginar la ardua tarea, de convencer a los vecinos de que lo mejor era tener una tierra única, de todos.
Imagino la escena de ir borrando cada día líneas que dividían para dibujar un mapa nuevo, de todos.
No debe de haber sido siempre fácil. Mas allá de chistes, en un país donde la tierra ha sido por generaciones el bien más preciado, motivo de disputas y desavenencias, incluso en familias pequeñas, poner de acuerdo a toda una aldea, habla de la fuerza persuasiva del sueño de Xaime.

Éste hombre que llega nervioso, emocionado, tanto que el corazón le hace saltar el velcro del micro cada dos por tres. Paseamos juntos y le cuento que mi idea de foto, es que así como la viña está sembrada en espaldera, así pondremos a la gente, cogidos de la mano, los más fuertes siendo apoyo de los más frágiles, los más nuevos, siendo savia de los más viejos, al centro la promesa de futuro que será realidad con un niño que nacerá en As Bouzas, y por delante, cestos, jarras, barricas, queipos, sulfatadoras de años que simbolizan el trabajo de todos.

La aldea avanza por el camino hacia donde estamos, vienen todos de blanco, como les pedimos. Las señoras mayores, cogidas del brazo ya son una estampa maravillosa, son un “aquí estamos Xaime para o que faga falta”

Bromeamos sobre como y cuanto saben ellas y ellos de esas viñas, sobre o traballiño que dan.
Y mientras Manuel les ayuda a colocarse en su sitio, noto desde mi lugar, apoyada en mi trípode, que todos y todas, cuando pasan al lado de una planta, le quitan alguna hojita de las que no conviene dejar crecer, le entrelazan los zarcillos febles a los cordones, desmenuzan algún terrón alrededor del tronco.
Me recuerdan a esa madre que incluso estando tu, ya en la puerta de casa, te arreglan el cuello del abrigo para que no te entre frío.

El sol brilla en el cielo, cuando Pablo el pequeño se cuelga el pipote al cuello y me mira con cara de “bueno,¿qué?”, Samanta acuna su barriga y las manos de todos se elevan.

La bruma se ha levantado del Miño y semeja reposar sobre las viñas de Solaina Minei.
Dicen las leyendas que al pie de Pena Corneira hay un cofre con monedas, creo que el mejor tesoro, está en As Bouzas, entre ésta gente que te cuenta como estaba aquello y como está.
Las horas, los días, los años que van ahí metidos. Hay quien protesta que a ver cuando se verán los resultados, que por ahora solo es meter “cartos” en la Bodega, pero una de las señoras le responde que no imagina mejor lugar para poner su dinero que en la tierra por donde caminarán sus nietos.
Los más mayores, los que ya andan cerca del siglo, se lamentan del único trozo que no es de todos, esas “sobreiras” que alguno entre bromas (o no tanto) dice que habría que quitar con un tractor de una buena vez, pero, me cuenta uno de ellos con la mirada azul del cielo que pasa, “enténdese que a muller non quera, morreulle o home nunha moto , morreulle o fillo, unha medra ainda, que foi ao río e alí quedou. Vino eu, ainda o vexo, quietiño no fondo. Nas sobreiras xogaba sempre o rapáz, enténdese oh”

Hablo con unos y otros, cada uno tiene una palabra sobre Xaime, emociona ver el cariño, el respeto y la valoración que le tienen. Me cuentan de las casas que se están restaurando, de como era aquello cuando los niños corrían y jugaban.
Mirando esas más de treinta hás sin frontera, creo que todos visualizamos un futuro brincando entre cepas.
Nos vamos al centro comunal, allí entre todos han preparado la comida, y las rosquillas!! que son deliciosas, pero lo mejor es el plop! del descorchar del vino, un vino de la tierra donde estamos, un vino de todos.
Y bebemos y brindamos y reímos.
Me emociona ver que Xaime está en todos los sitios, atento. No es de grandes palabras, sino de gestos pequeños, de esos que te dan la pauta clara de como es una persona. Su Rita también anda por ahí, sus ojos grandes se humedecen cuando le mira y un poco de lo que a ella le brilla se replica en la gente de Xaime, sus “Meus” que le quieren y le siguen.
“O verdadeiro heroísmo está en transformar os desexos en realidades e as ideas en feitos” Dice la etiqueta del vino. Y ésta frase de Castelao es una declaración de intenciones de toda una aldea.
Marchamos con la sensación de haber recibido un regalo, una historia grande, en un sitio pequeño, una historia poderosa en manos de personas que han entendido que si no queremos que el campo muera, si queremos que las aldeas vuelvan a tener tejados y chimeneas humeantes, el camino, es la unión y la lucha por un objetivo común.
Y en tiempos en que algunos solo piensan en muros, el camino está en derribarlos.
Moitas grazas Xaime, moitas grazas xentes de As Bouzas, ei de voltar a tomar un viño ollando o solpor sobre o Miño

Aquí pueden ver la historia de los Meus de Xaime. Que la disfruten!

 
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Idanha a Velha

Publicado por Sole el 6 Feb 2017 en Mis viajes, Portugal

La niebla de Monsanto se apaciguaba mientras nos dirigíamos a Idanha a Velha. Aparcamos al lado de una horrenda plaza de toros, un patio con barbacoas,sillas y baños públicos,limpios y empapados por la humedad, del piso al techo.
Atravesamos la calle y una muralla recia con su puerta, nos da la bienvenida.
Entre olivos y alcornoques comenzamos a deambular por la aldea.
Idanha a Velha es uno de los yacimientos arqueológicos más destacados de Portugal, se levanta sobre las ruinas romanas de Egitania,la capital de Civitas Igaeditanorum del siglo I A.C.

Pero Idanha también fue sede episcopal de dominio suevo y visigótico, ocupada por los musulmanes en el siglo VIII y cuando es reconquistada por los católicos en el XIII, fue donada a la Orden del temple.

Así que pasear por sus calles es comprar un billete para viajar en el tiempo de un siglo a otro, de una cultura a otra.


La Iglesia es un tapiz de construcciones, donde conviven estilos y se reciclan materiales anteriores.
Delante y detrás a salvo bajo cúpulas de vidrio hay dos Batisterios y dentro de la Sé, columnas de un antiguo templo romano forman la nave.

La colección epigráfica romana de Idanha-a-Velha, recogida a lo largo de las distintas intervenciones arqueológicas, es una de las colecciones más grandes del país, son metros y metros de frisos, cornisas, laudas, lápidas etc.

Cerca del Museo hay una suerte de pasillo mortuorio por donde se puede pasear entre las lápidas cuyas inscripciones no solo nos hablan de personas que vivieron y murieron en otros tiempos, sino que nos permite, entender costumbres y religiones de hombres y mujeres de la Península Ibérica. Nombres indígenas y romanos se mezclan en una constante intención de permanecer más allá del tiempo.

Hija de…madre de… amantísimo esposo y padre de… hermano de… amiga de…

Callejeamos y nos llama la atención una enorme casa que rompe las líneas de la Sé, una construcción del siglo XX de una acaudalada familia que intentó tener su palacete en medio de tanta historia. Hoy abandonada, espera que se concrete el proyecto de la Cámara de Idanha a Nova de construir el Hotel del Temple.

La memoria de la gente del pueblo, puso en pie el lagar de aceite, con las voces de los mayores, se dibujaron los planos y hoy en día podemos disfrutar, de las estructuras de una industria artesanal que usaba como prensa árboles enteros.

Casi jugando vamos identificando entre macetas y puertas, capiteles, columnas, inscrpciones romanas, “piedras bonitas” que a lo largo de los siglos los aldeanos dieron su justo valor colocándolas en sus casas, para sentarse, para comer, para vivir en ellas.

Tres abueletes en calma, conversan y se divierten a costa de los turistas que deambulamos, están al cobijo del Pelourinho del siglo XVI que es el centro de la Plaza. Antiguo espacio de justicia capital, es hoy un testigo mudo de las risas.


De la época Templaria es una recia torre que convive con bombonas de butano, gallineros y piletas de lavar la ropa de las casas vecinas. Estamos no Chao da Burrinha.

La Torre se levanta sobre un antiguo templo romano dedicado a Venus, tal como reza una lauda encontrada a 30 m en la casa del párroco :)


Sobre el río Ponsul están “as poldras do passagem” una hilera de pilares de época romana que se reflejan en el agua, si pueden continúen el paseo y se encontrarán con un puente de tres arcos, precioso. Le llaman romano, pero no lo es, aunque está construído por restos de época romana, seguramente trasladadas de la muralla y tiene en su cabecera una lápida funeraria romana. Por el mal tiempo nosotros dejamos ese punto sin visitar.

Salimos hacia la puerta norte, escuchando las ovejas, el tras tras de los que podan árboles, los tractores que regresan de la faena.

Idanha a Velha, una sorpresa casi en medio de la nada, que os invito a visitar.

 
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Castro Candaz se pone de moda

Publicado por Sole el 23 Ene 2017 en Diario, Galicia

Cuando fui por primera vez en el año 2010, las aguas impedían el paso, Castro Candaz era una isla mágica rodeada de viñedos, piedra y cielo.
Ocho meses mas tarde, regresamos, cuando las aguas habían bajado lo suficiente como para permitir el acceso al recinto.
Gago andaba investigando para su proyecto de “República de Homes Libres”. un trabajo sobre castillos altomedievales y medievales gallegos que le había llevado a patear cuanto pedrolo en lo alto de un monte había y a la Biblioteca Nacional.
Un documento le remitió a ésta joya y allí anduvimos embelezados, en silencio, intentando comprender, cada muro, cada escalera de piedra, molinos, dinteles, agujeros en portales, etc.
Luego, desde enfrente, mientras disfrutaba de los sabores únicos de un pan y un chorizo casero, cerré los ojos y casi pude sentir el tiempo en suspenso. Un aire delicado me traía voces sin época. Susurros, prisas, manos callosas en esos mismos socalcos. Cantigas, conversaciones, miedos y risas.

Esa fascinación por las Atlántidas, por esas islas que surgen de cuando en vez me envolvió entera.

Y lamenté mucho que un sitio tan maravilloso, no fuera más conocido.

No sabía yo, que unos años después igual podía lamentar ese anhelo.

Por una extraña razón, últimamente se ha puesto de moda una suerte de tontería turística. Un coleccionable de sitios. Un yo estuve, no me enteré de que iba el asunto, pero me hice la foto.
Da igual que sea una playa, un banco o ahora un castro.
De repente un medio masivo lo saca a la luz. Y al fin de semana siguiente, decenas, cientos de coches inundan un espacio pequeño.
Los vecinos contemplan atónitos como sus caminos de trabajo se cierran con vehículos y personas.
Una suerte de romería se instala donde hace nada todo era luz y silencio.
Al principio todo es alegría y celebración e incluso la oportunidad de hacer negocio en la zona.
Pero igual toca reflexionar si ese es el turismo que queremos, el de langosta hambrienta que arrasa los campos y se va a otro sitio nuevo.
Se que hay gente que va a estos lugares con respeto y cuidado.Así debe ser.
Pero también, y vi las fotos y videos, hay gente que va a saltar de muro en muro, sin saber no solo que se está cargando siglos de historia, sino que pone a riesgo su salud, vi gente haciendo los famosos monolitos de piedras, selfies en lo más alto de la torre, saltos en el aire para simular caer al vacío, etc etc.

Quiero que todo el mundo disfrute de éste país, tanto como yo disfruto, que se ponga en valor el increíble patrimonio cultural e histórico que hay, pero también quiero, y creo que no pido mucho, que vayamos a estos sitios, con la misma delicadeza que cogemos el álbum de fotos que la abuela guarda en un baúl. Cada página-camino, cada foto-piedra que tocamos son frágiles como el papel de seda que el tiempo pone sobre ellas.

Se que a todos nos ha tomado de sorpresa (oficinas de Turismo, Patrimonio, Concello etc) pero sería bueno hacer un pequeño folleto de buenas maneras, un documento sencillo, para explicar a la gente, que está entrando en un trozo de historia que queremos se preserve. Creo firmemente que cuando conocemos, apreciamos y preservamos las cosas en su justo valor.
No hay que olvidar que las aguas subirán (algún día ha de volver la benéfica lluvia) y esos muros y piedras que ahora movemos de sitio de tanto ir y venir, se verán desprotegidos y las fuerzas del agua, que no pudieron llevar durante tantos años, finalmente cerrarán su ciclo de erosión y un verano iremos por la orilla del río, viendo madurar las uvas y castro Candaz será también una leyenda, como lo son ahora sus antiguos habitantes.

Estamos a tiempo de que ésta historia tenga no solo un final feliz, sino también un constante buen narrar. Un regalo que emerja cada año.
A todos los que vayan por Castro Candaz o por la Playa de las catedrales, o por el banco de Lobio, les pido que en estos sitios, solo hay que dejar huellas (suaves y mínimas), solo hay que llevarse fotografías, no hace falta firmar en ningún muro para pasar a formar parte de la historia del lugar, solo es necesario aprender a respirar con el ritmo del tiempo.

 
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Tita: A palabra xusta

Publicado por Sole el 22 Ene 2017 en Diario, Para emocionar


Me enamoré de ésta Mujer, antes de ver su documental. Es fácil que esto suceda cuando te asomas a la vida de alguien, a través de los ojos apasionados de otra persona. Y Carmen ya me había dejado una simiente bien plantada.
Y hace unas noches, en el cine, comprendí que mi amor tenía raíces más largas y antiguas.
Viendo a Tita, embebiéndome en su narrar, mi cabeza dio un salto en el tiempo y de repente me vi en el regazo amplio de Olga Leites, de Elsa Morales, en las manos de Teresa Peña o de Eva Schneider, aquellas maestras que en tiempos oscuros inundaron mi aula con enseñanzas que estaban prohibidas en el programa, pero que me construyeron la piel del alma que ahora habito.

La historia de Tita es un pasaporte lleno de sellos que se te graban a fuego.

Su andar por el mundo, colecciona estampas imborrables. Estampas que de forma delicada y preciosa, se cuelgan, mixturan, entretejen, en muros antiguos, baúles viejos, telas gastadas, periódicos de otro tiempo.
El suelo de esa casa que fue punto de ida y vuelta, cruje con el andar silente de una mujer de ojos tan profundos que uno siente que los líquenes de su bosque, son una replica infinita de su mirar.

Siempre me ha dado confianza la gente que mira lejos, y Tita mira como si no hubiera fronteras.

No quiero contar nada del documental de Miguel Piñeiro, porque me gustaría que cada uno de vosotros, lo disfrute como lo hice yo, simplemente ansiosos de entender que en la butaca del cine les espera un trozo de la identidad de ésta tierra, un trazo de lucha heroica por un sueño más amplio que el cielo.
Porque no hay nada más generoso ni revolucionario que soñar con educar en igualdad a niños y niñas, educar en la curiosidad, el respeto y la sensación de grupo que nos hace fuertes y a la vez tan sensibles que podemos disfrutar del murmullo del agua entre piedras y musgos.
Esa sensibilidad que se vuelve erupción al rememorar las cartas de amor de Antonio Beira . De amor al otro, de amor al país, de amor con mayúsculas.

Asomarse a la vida de Antía Cal, de Tita es asomarse a la sensación única de encontrar una palabra que nos defina como humanidad.

Si quieren ver el documental sigan a Tita en las redes, pidan que vaya a su ciudad, aldea, centro social. Todo el país debería de verlo

 
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Monsanto- la aldea mas portuguesa de Portugal

Publicado por Sole el 18 Ene 2017 en Diario, Mis viajes, Portugal

Imaginad un gigante cabreado que empieza a tirar piedras enormes ladera abajo. Algo así es Monsanto, un pueblo portugués, en la zona de Idanha a Nova.
Había mirado fotos en flickr y llevaba tarjetas extras en la cámara. Pero aunque el refrán dice que la mujer dispone y el diablo sopla. Ese día el demonio se quedó quietito en su cueva (y calentito) porque en Monsanto y desde varios km antes, la niebla espesa y el frío intenso fueron el denominador común.

Mi gozo en un pozo, yo que soñaba con fotografías de colores intensos, no veía ni siquiera unos metros más adelante.

Pero como Gago es de optimismo glorioso, me convenció de mirar de otra manera y allá que me puse a tratar de vislumbrar entre la bruma, lo que se ocultaba.

El pueblo se ubica a un lado y otro de unas callecitas estrechas, empedradas. Literalmente, porque enormes rocas, sustentan muros, trepan a tejados, angostan pasillos, se asoman por sitios imposibles.

Merodeamos embelezados por el musgo verde que casi semeja fluorescente.

Jardines, árboles, restos de comidas veraniegas en forma de barbacoas cerradas.

La aldea tiene un recorrido claramente trazado, pero cuando en esta familia alguien ve un letrero que dice “yacimiento arqueológico” puede estar delante la Torre Eiffel abrazada con la estatua de la Libertad que nosotros las ignoramos.
Así que nos metemos por un patio y salimos a un camino que se entronca con una ruta de gran recorrido.

Gago corre delante de mi, saltando entre las Piedras Juntas y otras formaciones rocosas. Está en su salsa entre tanto granito y yo en la mía tratando de desentrañar las formas que aparecen entre las rocas.

Una piedra muy plana enorme, me llena de alegría, mis adoradas cazoletas, están ahí, en número mágico de trece. La piedra de las Treze Lages o Tigelihnas da Fidalga.
Leo sorprendida en el cartel explicativo que “hay quien cree en su orígen antrópico, pero seguramente se trate de una formación geológica”
No soy arqueóloga pero por mi experiencia de años, me jugaría la cabellera a que son pías de alguna especie de rito o santuario.Petroglifos, vamos.
Un lugar sagrado como tantos que aparecen en los montes.
La leyenda dice que una dama noble alimentaba a los pobres en éstas cazoletas y eso me suena más verosímil que la teoría química de quien hizo los carteles.


A nuestro alrededor, muros artificiales que cierran paredes naturales.


Y en medio de la niebla una torre exenta, la Torre del Peón y una capilla románica, la capilla de San Miguel, entre ambas construcciones, varios sarcófagos antropomorfos.

Trepamos hacia la cumbre, donde los Templarios que llegaron huyendo de sus enemigos, camuflados como la Orden de los caballeros de Cristo, levantaron sobre el antiguo castro su castillo y su capilla. El rey Luis Henriques les donó la aldea de Monsanto y allí permanecieron a 750 m de altura. Su labor transformó al poblado en un importante centro de la región.

Siglos más tarde las diferentes guerras territoriales y el despoblamiento rural, le quitó poderío.

De los tiempos de guerra queda una leyenda que aun hoy se celebra. La leyenda de la Santa Cruz
Una de esas leyendas con orígenes paganos, vinculadas a las celebraciones de cambio de estación que con el tiempo fue cristianizada.
Hay quien la ubica en tiempos de los ataques moriscos, quien en las guerras contra Castilla, lo cierto es que la ciudad llevaba siete años sitiada, y cuando ya los enemigos veían cerca la derrota de Monsanto, una mujer que estaba dentro de las murallas, propuso coger la única ternera que les quedaba, el único saco de trigo y alimentar al animal con el mismo.
Luego haciendo alarde de abundancia, arrojaron al animal al otro lado de la muralla.
Los sitiadores vieron con asombro como el animal se despedazaba entre las piedras y de su vientre, salía el grano.
Suponiendo una abundancia que les permitiría una larga resistencia, abandonaron el lugar, derrotados.
Éste hecho sucedió un 3 de mayo, día de la Santa Cruz y desde entonces las mujeres del poblado, se ponen su mejores galas y preparan unas muñecas en forma de cruz, llamadas “marafonas”.
Sobre sus cabezas cargan unos calderos de cerámica pintados de blanco y entre música y bailes, suben a lo alto de la muralla, desde allí arrojan los calderos, simulando el gesto de arrojar la ternera.
Otra versión de la leyenda, dice que los soldados cogieron “marafonas” y las hicieron bailar en lo alto, y al ver los enemigos tanta algarabía, y tan buen ánimo, abandonaron el sitio.
Como sea, el 3 de mayo es un día para ver Monsanto de gala.

El hecho de haber ganado en el año 1938 el Gallo de Plata por ser la aldea más portuguesa de Portugal, le brindó un renacimiento a la zona.

Gracias a ello hoy podemos caminar entre murallas medievales, puertas y restos antiguos restaurados.

Al bajar nos encontramos con algo tremendamente curioso, unas cortes para los cerdos llamados “furdas”, construcciones en piedra, con puertas, ventanas y comederos tallados en la roca y tejados cubiertos de hierba, que semejan la aldea de los Hobbits.
Hacemos una alto en una taberna para tomarnos una cerveza de miel y nos deleitamos contemplando fotos antiguas del lugar

 
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Meus un programa de TV para poner en valor el retrato social

Publicado por Sole el 17 Ene 2017 en Diario

El mar al fondo, la Torre de Hércules a la izquierda y por el medio de la hierba Patxi López y Carmen Varela con un pergamino firmado por el Deán de la catedral, me dicen que nanai, que la foto no se puede hacer como yo digo. Ellos traen otras indicaciones y los protagonistas del programa, caminan desorientados escuchando las directrices dispares sobre como colocarse.
Agobiada me despierto, por suerte todo ha sido un sueño que combinó los titulares del día.

Estoy nerviosa, no lo puedo negar, llevo años sin hacer televisión y los que venimos del teatro estamos acostumbrados a la inmediatez. Mientras representas estás respirando al público, sus silencios, sus risas, sus aplausos, sus emociones.
Pero en la tele en diferido, sigues a pie juntillas las indicaciones del director, las pautas de la escaleta, das lo mejor de ti y te vas a casa sin saber como quedará todo eso que soltaste.

Cuando hace unos meses, me propusieron éste programa, me vino un subidón de ilusión, se combinaban dos pasiones, la fotografía y el contar historias de vida.
Y cuando me dijeron el nombre de los protagonistas, y les googleé, ya fue el no va más.
El coro Cántigas da Terra de Coruña, celebra 100 años, hacer una foto de ellos es sinónimo de ser una piedrecita más de azabache en su maravilloso traje de memoria.
Una memoria comprometida, luchadora. Defensora acérrima de su país, Galicia, de su lengua, el gallego y de sus integrantes, sean hombres o mujeres.
Tenía un bombón entre manos y quería saborearlo.

Cuando nacieron las Irmandades da Fala, estas agrupaciones que tanto hicieron por la cultura gallega, nacieron muchos acertijos y textos o imágenes con juegos visuales o mensajes ocultos. Una manera luego de burlar a quienes se oponían a esa búsqueda y exaltación de una identidad propia.

Con esa idea en la cabeza planteé la foto.


Luego de ver las localizaciones, decidimos instalar andamios. En mi cabeza un encuadre, un vuelo sobre un pequeño secreto visual y sonoro.

La mañana del rodaje, amenazaba lluvia, el cielo estaba lleno de pinceladas oscuras.
En un instante se vino una lluvia buena, pero yo estaba convencida que a la hora de la foto no llovería.

Cuando llegó Xose Carlos, sentí que la foto cobraba altura, su traje de gaiteiro era el contraste perfecto con el verde, el azul y el amarillo de la primavera que dormía al pie de la Torre.

Cuando le expliqué la foto, nos quedamos pasmados, él y yo, por la coincidencia. Mi idea, representar unas notas de la Cantiga a Coruña, donde arranca el conocido estribillo de “aló no medio do mar”.
No sabía yo que en los archivos de Cántigas esa es la cantiga número 1. Historias dentro de la historia.

Luego todo fue sobre ruedas. El afecto era palpable, los mayores abrazaban a Xosé Carlos con orgullo, con cariño. Me contaban pequeñas anécdotas, nos reímos, nos reímos mucho.

Y a la hora de formar esa triple corchea, el trabajo de Manuel Gago, fue fundamental, él tenía en la cabeza mi foto, y supo guiar a los integrantes de Cántigas a su sitio.
Quien ha trabajado con mucha gente sabe lo difícil que puede ser transmitir una idea y que todo el mundo en pocos minutos la ejecute.

El único problema era el suelo embarrado (oculto por las flores) como sentar allí unos trajes tan bonitos y caros. Mi idea de que las faldas abiertas conformaran la nota negra al pie de cada nota se desdibujaba.

Pero entre risas y alguna lagrimita, nos fuimos conectando y la melodía nos unió y nos volvió coro y cuando ya teníamos una foto estupenda, me arriesgué a sugerir lo de sentarse y no lo dudó nadie, allá que cada una abrió sus alas-faldas y se sentaron en el prado como si en una alfombra mágica se tratara.

Y así pintamos en la hierba una melodía para el centenario.

Al pie de la Torre de Hércules, el sol se mezclaba con los abrazos y las palabras emocionadas de Xosé Carlos.
Allí quedaban os Meus de un hombre que tiene por familia una agrupación histórica.

Mientras recogía me di cuenta que Carmen y algunos compañeros del equipo, tenían rojeces del sol en su cara y espalda: “Xa veredes que cando faga eu as fotos, sempre haberá que traer protector solar”
solté más chula que un ocho.

No adelantaré si acerté o no :)

Hoy sentada en el sofá, con una copa de vino y los dulces que quedan de las navidades, revivo aquel día y solo puedo dar las gracias a Miguel Piñeiro y a todo el equipo de Atlántis Multimedia por éste regalo.

Nos seguimos viendo, los lunes a las 23,15 en la TVG y sino al día siguiente por internet.

Aqui queda el programa entero, en la primera media hora es la historia de Carmiña que retrató el fotógrafo Daniel Díaz y luego mi historia.

Una anécdota más- Cuando conocimos ésta pequeña historia, Gago quiso una foto con el estandarte de la agrupación.
Durante los tiempos de la dictadura, estaba prohibido llevar la bandera gallega, así que lo que hicieron los de la agrupación, fue colocar por encima la bandera española, y aquí actuaban de esa guisa, pero cuando iban por el mundo adelante retiraban la tela y lucían orgullosos y orgullosas los colores nacionales.

 
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Centum Cellas- Portugal 2017

Publicado por Sole el 9 Ene 2017 en Mis viajes, Portugal

Intentamos empezar cada año aprendiendo, conociendo, descubriendo lugares, sabores o historias. Sitios que están a pocas horas de casa y sin embargo, cuando llegas, tienes la sensación de haber viajado en el tiempo. Cómo otros años, quedará en el blog todo el recorrido, con los datos más importantes por si les apetece un día visitar estos rincones tan maravillosos.
Tomamos como base Viseu y recorrimos la zona con calma y deleite.
Hubo sitios preciosos, pero hubo uno que quedará en mi memoria por mucho tiempo.
Llevábamos todo el día de un sitio al otro y dejamos para el final Centum Cellas, una torre de dos mil años de antigüedad.
El día había estado cubierto de nieblas bajas, gris, opaco, sin embargo cuando cogimos para Belmonte, algo increíble sucedió. El viento sopló rápido y la niebla dio paso a un atardecer de leyenda. Gago hacía cálculos de hora, buscábamos en el GPS la ruta más rápida mientras como un mantra le pedía al sol que se iba acostando a mi izquierda que esperara un momento. Faltaban diez, 8, 6 minutos para llegar y el sol se perdió detrás de una colina. Sin embargo al coger la curva que nos levaba a destino, el monte quedó en otro sitio y el sol danzaba en el horizonte, justo detrás de la Torre.
Aparqué de mala manera le di las llaves a Gago y cogiendo la cámara eché a correr entre ruinas cubiertas de musgo. Fui disparando mientras me acercaba, cambiando la exposición a cada movimiento del sol. De repente nos miramos, frente a frente. Ella me desafió a descubrir su piel llena de ojos, yo solo pude enamorarme y decirle lo hermosa que era.
Así giré a su alrededor, entré en ella y sentí como los rayos últimos del día, se despedían acariciando la piedra y mi rostro.
Recién en ese momento me di cuenta que alrededor había casas, coches de trabajadores que volvían a casa con prisas, arados, viñas. Hasta ese momento no había existido nada más que ella y yo metidas en un viaje sin edad.

La otra mnirada

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