No es Colombia, ni un museo de café. Es un bar de Sevilla. Y hay mas. Rodean todo el bar. Las hay de mil sitios y épocas.Si uno cierra los ojos puede sentir el perfume de mil granos que en algun momento sirvieron para una tertulia de amigos, o para el perderse de unos ojos en el borde de la taza donde unos labios besaban el tibio liquido.El que seguramente hubiera disfrutado es Manuel.Adivina cuantas cafeteras italianas había?