Archivo de la categoría: Galicia

Petroglifos

Los petroglifos son esa lengua de piedra que solo se puede «escuchar» a determinadas horas del día. Es como si durmiera un territorio mágico, que despierta y cuenta cosas a veces incomprensibles sobre el lugar por el que caminamos. No es exacto, pero hay muchas posibilidades de disfrutar de ésta lengua antigua, cuando el sol se va escondiendo y pasa por sobre las piedras con suave caricia. O puede ser por la noche, con la ayuda de una luz artificial que revela en medio de la oscuridad lo que celosamente se esconde. Incluso alguna vez, la lluvia deslizándose por los surcos que alguna mano trazó hace miles de años es la tinta que nos deja leer.
Y así aparecen misteriosos espirales, guerreros, espadas, pisadas, animales…
Gusto particularmente de ésta ceremonia. La de hacerme pequeña y jugar con la luz para desentrañar historias en el granito.
Hay ejemplos maravillosos por toda Galicia, pero hoy quiero invitaros a los que estan muy cerca, en Santiago.
La gente del colectivo A Rula, hace un trabajo fantástico, poniendo en valor un patrimonio invalorable que en muchos casos está en peligro.
Nada preserva más que el amor por algo. Así que aprovechen el verano y en vez de ir a un centro comercial o de entregar el móvil o la tablet a los niños, impriman mapas, y salgan a buscar el tesoro que se esconde tan cerca.
Hemos estado por allí muchas veces, incluso en una de las exposiciones del Fotofórum, colgué una fotografía de un petroglifo de ésta zona.
He ido por la noche, y por el día.
Pero nos quedaba por ver una pequeña maravilla, la única representación naturalista que hay en Compostela. Ciervos astados, caballos, alguna figura humana cabalgando…
Ley de Murphy se nubló al llegar, así que tocará ir de nuevo, para tomar unas buenas fotos.

Realmente es un paseo precioso.
En el blog de A Rula podeis disfrutar de los Petroglifos da Pedra da Loba. Aquí os dejo un detalle que tomé pese a la mala luz. Y dos de mis favoritos, la Moura de Villestro y el petroglifo do Valado
https://www.facebook.com/ColectivoARula/
https://colectivoarula.wordpress.com/category/loba/

San Martiño de Mondoñedo

Como por encanto llegamos a San Martiño de Mondoñedo, una de las catedrales más antiguas de España, en una mañana de sol. Un cielo azul, precioso era el marco incomparable a éste lugar donde se cruzan las leyendas y la realidad.
La reina Urraca I ltraslada la sede episcopal desde éste lugar a Vallibria, la actual Mondoñedo, pero la catedral permanece en su promontorio señorial y majestuosa.
Única.
Parece que el obispo bretón Maeloc anduvo por aquí, en lo que fue el Monasterio Máximo, pero de todas las historias la
que siempre me enamoró y que creo fue de las primeras que conté, está la del obispo Gonzalo.
La mezcla de vikingos, ataques, miedo y magia (algunos dirían milagro) son ingredientes maravillosos para un cuento en el que ando trabajando y que a ver si éste verano de tiempos raros me deja terminar.
De alguna manera se completa, años después, un camino que comencé a andar entre toxos y silvas.
Para que nos entendamos, en ésta casa se puede hablar, a nivel de intereses históricos, de diferentes épocas.
Tiempos todos que condicionan nuestro accionar.
Y ojo, que culo inquieto como somos, cada época significa solo la pincelada gruesa de nuestros intereses, por debajo y por encima, siguen conviviendo mil cosas más que nos atraen y a las que dedicamos tiempo con pasión.

Pero la cosa se puede dividir en:
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Nado, Iván Domínguez por fin en sus fogones

Tengo en mi memoria, muchos momentos imborrables, compartidos con Iván, de reír y de llorar. De alegría de emoción y también de alguna tristeza.
Pero si algo aprendí de él, fue la constancia.
En mañanas de fotografía en Casa Marcelo, me volví exigente conmigo misma.
Mejor dicho, no me sentí culpable con esa teima mía de querer mejorar siempre.
Con Iván era sencillo, porque nunca le vi una muestra de cansancio a la hora de repetir una y otra vez, un plato o una foto, si el resultado no nos gustaba.
No había límites, en tiempos en que todo el boom de la gastronomía empezaba, soñamos y se nos fue la pinza muchas veces.
Aún recuerdo la cara de la policía local cuando nos vieron colgados sobre una fuente de la Zona Vieja de Compostela, porque nos gustaba el chorro fresco y firme que agitaba las anémonas de un plato. O las quemaduras con nitrógeno para conseguir un efecto o las risas cuando algo quedaba como nos gustaba.
Y siempre la misma pregunta ¿para cuando tu restaurante?
La respuesta ha llegado ahora, con NADO, un local precioso en A Coruña. El Atlántico dentro, en la decoración y en los platos.
Y Galicia, su tierra, éste lugar del mundo con ventanas enormes al mar.
Comer en Nado es una celebración. No se la pierdan.
Gago y yo ya lo hemos celebrado.
En tiempos de consignas, de mensajes pseudo moralistas, de cocina espejo, puro ego y cristal, se agradece su «vuelta», su mirada limpia sobre un producto fantástico y por sobre todo su buen hacer, esa mano sensible para presentar al comensal, comida, rica, sabrosa, de esa que te hace suspirar, reír y compartir con la persona que amas.
Deseo de corazón toda la suerte del mundo, para alguien que se ha pasado toda la vida trabajando y soñando.
Es tu hora Iván.
Adelante siempre.

Ponte Puñide un puente romano sobre el río Mera

Una ruta pequeña para hacer con los peques de casa, muy cerca de Compostela.
La senda botánica del Río Mera, con su precioso puente romano «Ponte Puñide»
Mientras hago las fotos que aquí os dejo, Gago se emociona contándome del vaso romano que aquí se encontró, un modio.

Una medida para cobrar impuestos. Y grabados en el vaso, están los nombres de las ciudades que pagaban. Un documento de la época que demuestra que lo de sacarte los cuartos no es solo cosa de ésta semana en que los autónomos pagamos el trimestre del IVA.

También apareció un genio, una estatua de un Pater Familia, como buen romano, un macho alfa que decidía sobre esclavos, hijos, patrimonio y mujeres.
No es mala idea que todo aquel que aun conserva resabios de éstas actitudes, se vuelva estatua y solo sea pieza de museo.
Por lo demás, un paseo bonito, para ver el otoño, dejarse llevar por la musicalidad del río, y estirar las piernas durante cuatro km. La ruta no es circular, pero si miran el mapa, se puede volver por otros sitios, o dar la vuelta con total calma, que el camino nunca es igual para el que viene que para el que va.

Sargadelos

Que meto eu no peto? me preguntó la señora, cuando le di las gracias.
Todo empezó dando un paso por el conjunto histórico de las fábricas de Sargadelos.
Recorríamos las instalaciones, Casa del Marqués, Museo, fundición, herrería etc , imaginando los tiempos en que esas barracas serían un hervidero de actividad, con los fuegos, las tierras, los esmaltes, los carros… cuando tuve un momento Peaky Blinders y me sonó de fondo Nick Cave.
Seguramente la estampa no sería muy distinta a la de los arrabales de Bristol, donde las industrias teñían de hollín la piel de cientos de obreros y obreras.
Al instante todo volvió a ser verde, y allí estaba el presente en silencio, la luz del sol, encandilando.


Me sacudí las imágenes y nos metimos por el Paseo de los enamorados caminando con la banda sonora del río Xunco.
Cuenta la leyenda que éste paseo de poco más de 1 km es tan hermoso que si entra una pareja que no está enamorada, al salir, salen ambos rendidos de amor.
En la presa del siglo XVII me dejé embobar con los miles de arcoiris que danzaban en el agua.
Al regresar, vi que la señora mayor que al empezar nuestro paseo, entraba a la aldea, volvía con una garrafa de agua.
Así que acerqué a preguntarle si había por allí una fuente.
-Si, filla. Un pouco máis adiante
-É auga boa? pregunteille.
-E moi boa. Cura de todo. Hai que bebela sempre, pero cura a base de bien.


A la sombra de la parra me contó como antes la aldea era una cosa digna de ver, llena de vida, de gente, de trabajo. Me contó que ella no había trabajado en la fabrica de loza, pero que su hombre, que ya descansa en paz y su hijo que le vive bien, si que trabajaron en Sargadelos.
Que ahora decían que iban a poner dineros ahí para reanimar, pero que eso no era cosa de dinero, sino de gentes, que ya no hay.
Cuando le agradecí la información, sobre que sendero coger y la distancia a la fuente, me dijo la frase que me he traído, yo que recolecto palabras para mis historias.
-¿Que levo eu no peto facendo o mal e non contando o que sei? Porque haite xente así. En Lugo unha vez, fumos coa filla para sacar o carné, e preguntamos e miraranos como de fóra, que eramos. E sinalaron un camiño a seguir. E fumos, e non dimos. Contentos quedaron de rir de nós, que non coñecíamos alí.
Quen me dera que veñan por eiquí a preguntar, chegan a Marte co que lles explico. Xente ruin.
Cuantas veces en la vida, deberíamos preguntarnos ¿qué sacamos nosotros, qué nos guardamos, qué nos queda haciendo, ya no digo el mal, sino haciendo lugar a esas pequeñas mezquindades de cada día, que horadan y añejan?
Dense un paseo por Cervo, parroquia de Sargadelos y recuerden, solo dejar leves huellas, solo traer recuerdos.

Teixo dos Tenreiro, un árbol centenario en peligro

Desde el primer año que fui a contar a la Biblioteca de Ferrol, al llegar al puente sobre el río Covés, en Pontedeume, desviaba y desvío la vista hacia una casa que año a año cubre un poco más la naturaleza.
Un día decidimos con Gago acercarnos ya que buscando información descubrimos que se escondía una historia muy rica.
Cosas de los tiempos, los deseos se juntaron con la posibilidad, hace cosa de un mes.
Era un día nublado cuando llegamos al lado de un árbol que de hablar, en primer lugar pediría ayuda y en segundo lugar contaría durante horas, anécdotas maravillosas.
Se trata de un tejo, un teixo que tiene entre 300 y 500 años es un ejemplar femenino .


Está «enjaulado» para ser protegido, ya que corre serio peligro de morir. Las obras acometidas en su entorno, carreteras etc, le han afectado mucho.
Y así herido, sostiene o se apoya en una escalera de caracol, oxidada y cubierta por el verdín del tiempo y de los musgos. Mantiene los aros y balcones que muy a la moda del siglo XIX se construían en árboles de ésta envergadura.
Subir por ellos era un viaje por el interior de una frondosidad oscura y fresca, para asomar en lo alto para recrear la vista.
Pero éste árbol fue testigo de momentos históricos, Manuel Azaña estuvo allí, Azorín, Valle Inclán, el premio nóbel Echegaray, aparece en una obra de Emilia pardo Bazán y vivió un Consejo de Ministros de la República.
La familia dueña de la casa y del jardín, los Tenreiro, fue por éstas razones , perseguida durante el franquismo, cayendo en desgracia y haciendo que el tiempo fuera una piqueta cruel para un entorno único.


Paseamos por un jardín que crece sin cortapisas. Las raíces arrancan y rasgan estanques y fuentes. Las camelias crean alfombras rosas , blancas… Un festival de verdes que esconden escalones, rincones…
Cada trozo de baldosas abandonada, de maderas o de enseres devorados por la floresta encierran pequeñas historias.
Ahora la casa está tapiada, para evitar que los vándalos la destrocen aun más.

Pero no dejo de imaginar, debajo de la araucaria gigantesca, como sonaba ésta casa, lo que se leía, la música que se escuchaba, los debates.
Salimos y me acerco al teixo para decirle bajito que siga latiendo, que vuelva…
Ojalá me escuche

A Cama do Home Santo

Hace unas semanas Isaac González García colgó una foto que me encendió las lamparillas de la curiosidad todas. Generosamente me pasó las coordenadas y allá que me fui.
Al llegar los ojos se me llenaron de luz y verde.
¿Dónde estabas, se preguntarán?
En la Parroquia de Tállara, lugar de O Confurco, Concello de Lousame.
Área Recreativa de San Lorenzo y San Mamede.
Ambos, son santos de cultos muy antiguos, y con muchos devotos, solo en Galicia San Mamede es patrono de 99 parroquias.
Sin menospreciar, el que me cae simpático es San Lorenzo, supongo que por ser el patrón de los comediantes y los bibliotecarios. Comediante de humor negro, porque eso de que te estén asando en una parrilla y avisarles a tus verdugos «por aquí todavía no estoy hecho» es de mérito.
A pocos metros de entrar en el parque, bajo la sombra de una imponente sobreira (alcornoque) se encuentra la ermita.

Y cogiendo un sendero que sale hacia la izquierda, te internas en el monte y primero te encuentras con la fuente santa, y finalmente a Cama do Home Santo. Lo que tanto me había llamado la atención en el muro de Isaac, que a su vez liaba en sus recuerdos a Marcos López Concepción

Me resulta siempre maravillosa ésta conjunción de agua y piedra, vinculadas a la sanación. Seguir éste sendero es casi como una «clínica» de poderes desconocidos.
La Cama, es imponente, en su ladera pequeñas hendiduras ayudan a trepar. Y por supuesto trepé, que yo soy muy empírica.
El sol cae a pleno sobre mi, que por supuesto dejo reposar allí mis machacadas lumbares.
«Funme a deitar a pedriña
do santiño San Lorenzo
funme a deitar na pedriña
para curar a cabeza
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Puente de Arnuide

Andaba yo acompañando a Gago en su teima de romanos, digo suya porque a mi o por cosas de las matinée de los domingos o de los leones devora mártires que sufrí en la catequesis, como que no me son simpáticos.
Me refiero a los romanos que hace 2000 años se patearon Europa caminando de sandalias, capas al viento y cascos dorados, no de los de ahora que con Sorrentino a la cabeza me caen muy bien.
Que digo yo que aquellos, desapercibidos no pasarían con toda esa hojalata reflejando por lo alto de los montes.
Lo cierto es que con la de cosas maravillosamente fotografiables de éste país, a Gago se le ha dado por pedirme imposibles. Que si la foto de la decumana o de la porta sinistra, que si el terraplén o el foso… Y todo hay que decirlo hay que echarle mucho ojo para detectar como éste toxo se eleva treinta cm sobre el otro y como la castra evidencia la curva de la torre :O
Yo le digo sí y disparo en raw que luego algo siempre sale.
Que no imaginen unos Aquas Querquenis con sus muros y saunas y valetudinarium, no, son campamentos de paso, de esos que si quedó una tachuela, ya hay una fiesta.
Así que para compensar intenta siempre que en medio haya algo que me entretenga.
Y así estoy con éste puente de Arnuide o Penadiz, que cruza el río Arnoia perteneciente a la ruta romana XVIII de Antonino. El que se conserva en la actualidad es un puente medieval. Y así os lo cuento para que quede constancia y si por ahí van, vean lo que yo vi.
Que bonito, estaba, y si es en romería allá por agosto, supongo que mejor.
Hala hacia Dorneda que en la Biblioteca hoy recibimos a los bebés.