Caren se enojaría conmigo si no digo por donde ando.Sali el viernes de Santiago de Compostela, vía Madrid en los siempre sorprendentes autobuses Alsa a Zaragoza. Digo eso, porque me tocó el asiento 62, no sabía que existía, ademas estaba sentada en un sitio que por la parte externa tenía pintada una cremallera (cierre) sobre la que se leía, «85 cm mas para su comodidad». ¡Pero si la pintada esa se le daba por desprenderse o abrirse y los que estabamos tras la línea caíamos!
Dediqué 20 minutos a pensar estrategias de caídas. Cosas peores se hacen para matar el tiempo de viaje. La protagonista del libro que leo, mete todo lo que no le gusta en frascos de Nocilla. Y el mp3 grabo los cuatro discos que le pedi, pero intercalados, con lo cual pasas de Norah Jones, a Strokes, Sabina y algo de sicodelia brasileña. Es interesante el subeybaja de emociones que se pueden tener a traves de los auriculares.
Por la noche ir a Huesca con Chus que conduce siempre con cara concentrada (creo que mira de manera tan amenazadora a la carretera, para que se comporte, la carretera, ella, seguro)
Centro Cultural del Mercado, hay cola afuera para adquirir las entradas, buena señal. Algunos reconocen bajo ese monton de bufandas a la»artista»
Copita de vino en el camerino y a comenzar el maquillaje. Ahi afuera el monstruo de mil cabezas se prepara. Y yo estoy lista. Con las maripocitas justas en el estómago.

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