Lecho de rosas…o de camelias

Cuenta Séneca, que Mindirides, de la ciudad de Síbaris, paseaba un día de mucho calor cuando vio un obrero cavando, con la azada en alto.
Al verle, se quejó de sentirse cansado y le prohibió hacer el trabajo a su vista.
¿De dónde venía ese cansancio? Según Mindirides porque había dormido muy mal en un lecho de rosas porque uno de los pétalos se había doblado.
Nunca he dormido en un lecho de rosas, pero en éstos de camelias, podría echarme una siesta estupenda 🙂

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