El paisito

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Santiago me despidió con 3º y lluvia torrencial. Montevideo me recibió con una sensación térmica de 37º y un sol abrasador.
Mi amigo Nicolás como siempre, me esperaba. Se negó a que pagara los 600 pesos del taxista del aeropuerto y llamó uno del centro comercial más cercano, que nos llevó al centro por 250, la diferencia la disfrutamos en forma de helada cerveza en una plaza, luego de haber comprado mi sitio en el Copay de las 22 hs.
Desde que he llegado, todo el mundo me pregunta como veo el país y si soy sincera es difícil opinar. Tengo muchos amigos que de una manera u otra están trabajando en el nuevo gobierno, alguno de ellos incluso con mucha responsabilidad, pero con intacta ilusión todos y se que cualquier cosa que diga, como en la mejor película policial, puede ser tomado en mi contra, asi que utilizaré aquella frase de Galeano:”A los amigos, los elogios por la espalda y las criticas de frente”
Desde que llegué el paisaje de las calles de Montevideo me llenó de ternura, carros y camiones de parches imposibles, circulan entre taxistas y coches modernos.
Edificios nuevos conviven con casas de cartón. Pero lo que me llamo la atención y aun me hace rebuscar en mi memoria (siempre por las fiestas era asi?) fue el movimiento generalizado que vi. Gente comprando, tomando cosas en bares y pizzerías. Gente animada con sus bolsitas de Chic Parisien o Los 4 ases. Bullicio alegre, música, mezclado con enormes carteles de telefonía móvil (el boom del año)
Ya saliendo de la capital, me sorprendió la cantidad de pancartas pintadas en sábanas o arpilleras blancas de bienvenida, me encantó una que no pude fotografiar por el Boulevard “Nachito no sabes como te extrañabamos, bienvenido a casa!”
Chalets,casas bonitas y ranchos de ladrillo barato a la vista lucían engalanadas con lucecitas de Navidad. La noche recortaba siluetas que conversaban sobre el resultado de las elecciones internas. En mi cabeza los números optimistas de Nico, sobre la gestión de la deuda externa, las papeleras, la reforma tributaria y las asambleas educativas.
Al pasar el Santa Lucía la inmensidad plana del campo a oscuras me recordó que llevaba 24 horas en pie y me hizo cabecear. Me desperté en Trinidad, esa ciudad famosa solo por ser el cruce de las tres carreteras que unen el país. Eran las dos de la mañana y la gente estaba en las plazas con cervezas y coca colas, riendo conversando y el asomo de cambio que había visto en Montevideo se afianzaba.
Ya en Paysandú, el calor aplastante desperdiga por la costa del Río Uruguay a miles de personas. Hacía años que las aguas no bajaban tan limpias, arena gruesa y dorada regala Km. de playa en el río de los pájaros pintados.
Se ven aparcadas cientos de motos nuevas, las matrículas unificadas (los sanduceros ya no podemos saber si nuestros archienemigos salteños están en la ciudad, todos somos Uruguay) numeran por igual viejas y aguerridas hondas 50 con Scooter del año. Gloriosas cachilas (Ford T de los años 30) no se amilanan frente a camionetas todo terreno.
Mate y termo bajo el brazo el uruguayo esta en la calle, tal vez sea el calor, pero algo me dice que no.
No creo que haya mas dinero (de hecho será un año de muchos impuestos) pero si, creo que la gente no tiene miedo a gastar el que tiene, sea menos o más. Lo cual habla de cierta seguridad y esperanza.
Hace años que no veía a la gente practicando el deporte típico de las navidades en las casa de los obreros, llenar de cal y algún Incatone un balde negro y con la paseada escalera de algún vecino, blanquear el frente de la casa, lavarle la cara para las fiestas.
Las casas se ven mas bonitas, viejas pero engalanadas.

Lo que es innegable es que este país es único, según mi madre esta al borde del precipicio “yyyyycaeráconestagentecaerá”,según mi vecino, el romántico tupamaro de los 70, se están traicionando los principios del Bebe, según Paypitufo hay que ser mas oficialista que nunca, según mi casera la contribución nunca había subido tanto, según la vecina de enfrente que cría 6 hijos y un nieto,es la primera vez que existe para un gobierno:”-Hay una asistente social Sole que nos esta ayudando a sacar un proyecto de miel y propóleo,no nos dan polenta de limosna como los colorados, estamos generando trabajo,y eso es bueno”

Noto aun muchas diferencias, el que esta pobre-pobre vive en casuchas con decenas de perros y niños, el trabajador lleva una pobreza con dignidad y la clase media lucha por resucitar, pero siguen siendo un trabajador al que le pagan algo parecido al salario necesario y luego esta el rico-rico que pasea sus coches por calles donde faltan las aceras y proliferan los pequeños comercios. “Pero se esta trabajando- me dicen-,esto llevará 20 años, se esta llevando preparación a la gente del campo, hay grupos de voluntarios para construir casas y jubilados preparados en mil profesiones son apoyo experiente en comisiones para desarrollo y fomento, educación, cultura, familia, etc.
La gente siente que tiene cosas para aportar y que le están escuchando, tienen la sensación de que el gobierno son todos. Algunas consignas me recuerdan a Cuba: “El cambio somos todos”, “Acércate y opina”…
A ver que me dicen mis tios en el campo.
En España cada calle tiene un bar como mínimo, aquí cada cuadra tiene un kiosco con un pizarrón negro escrito con tiza blanca.Alli se vende cerveza, vino a granel y helados de jugo. Jugos brasileños o argentinos (de contrabando-bagayo-) con los que se rellenan bolsitas de plástico anudadas y congeladas, que chupan niños y mayores.Puede haber también un poco de verdura, pilas y espirales, chicles y alfajores. Las grandes superficies enamoran pero aun los bolsillos flacos compran de a “puchitos” o a la libreta en el barrio

Caminar por la calle es sinónimo de ver mujeres u hombres con niños, siempre niños. Escaleritas de niños en barrigas, cochecitos, en el escalón del cochecito y agarrados de la falda de la madre o de la mano de un hermanito mayor. Hablando-soñando con lo que traerán los Reyes

Acaba de pasar alguien en moto TOMANDO mate, tráfico esta pensando multar el mate porque distrae y obligar al uso del casco. Pero solo se lo están pensando.
El uruguayo es un equilibrista de la moto, puede llevar en ella, aún siendo de poca cilindrada, mujer y tres niños, amén de la matera y una silla playera. Otros llevan sandías o cajones de cerveza, bombonas de gas , milanesas caseras o sillas de plástico blancas con su respectiva mesa.

Por el jardín de mi casa pasan los amigos, el mate circula con las anécdotas del año, cada día es para un asado o una picadita. Cada esquina es un reencuentro, a veces con alegría a veces con rencor, por no estar donde hay que estar.Por no volver.El pasado juega malas pasadas, pero la sensación de que hay tiempos nuevos, aparta las nubes.
Y entre esas nubes esta el sol del abrazo con la reina de un valle encantado, pero eso se merece otro post.
“El Uruguay no es un río, es un cielo azul que viaja…”

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