Esta lloviendo afuera, tanto que las ventanas tiemblan y el cuerpo lo único que quiere es arrebujarse bajo la primera manta del año y no moverse aunque el mundo se caiga. Es día para culebrón.Pero no de culebrón televisivo, en plan pasiondegavilanes, no, hablo de culebrones fotográficos. De fotonovelas.
Aquellas que en tardes adolescentes primarias (doce, trece) me llevaban a gastar las pocas monedas que tenía en revistas de fotogramas, primero en blanco y negro “Nocturno” era la reina, y luego en color, “Foto romance” o la pecaminosa “Foto apasionada”.
Amores hechos de roces leves y miradas largas. El protagonista indiscutido, para mi, era Franco Gasparri. Guarde mucho tiempo un cuaderno lleno de fotos suyas y un póster gigante que jamás mi madre me dejó pegar. Nunca mas encontré de aquellas revistas, así como desaparecieron de mi vida, se evaporaron de las revisterías y kioscos.
Quiero creer que hay una confabulación mundial de mujeres enamoradas del guapo italiano que ante la imposibilidad de tenerlo lo han atrapado en baúles.
Junto a Franco solo había sitio en mi pared, imaginariamente pegoteada para una foto adorable del que para mi fue el mas grande bailarín, Mikhail Baryshnikov .
He confesado en varias oportunidades mi devoción a Sex and the city, en la ultima temporada, aparece un amor ruso para Carrie, durante los primeros episodios miraba al actor pensando que ese papel le hubiera venido mejor a mi gran bailarin, que en varias oportunidades había trabajado en cine, pero a la vez algo en el me atraía, me decía te conozco?.
Hasta que un día que no pude dar para adelante a los créditos iniciales del DVD me encontré con su nombre, no podía ser!
¿Que había sucedido con mi alto y espigado hombre, donde estaban sus manos aladas, sus pies mágicos?
Pues estaba todo allí difuminado en los 60 años que su piel carga encima.
Sigue guapísimo, pero al igual que en una fotonovela, mi amor por el se había detenido en una foto que en algún traslado perdí y que google me devolvió hoy .Le debo haberme leído cuanta novela rusa se me cruzó por delante en mi afán de sentirme una princesa imperial que sería rescatada en un trineo por el guiado y al mejor estilo de Dr Zhivago perdernos en la gran estepa. Lo dicho, que cuando llueve, se me va un poco la olla.

12 thoughts on “Día para culebrones

  1. Queridiña: Cómo añoro ya el dormir con mi colcha de algodón y sentir casi frío…
    Estoy de vuelta en BCN y ya he me ne paseado por tu blog y me puse al día…
    Me alegro de que todo os haya ido tan bien…
    Bicos. Muralla.

  2. Queridiña: Cómo añoro ya el dormir con mi colcha de algodón y sentir casi frío…
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  3. Queridiña: Cómo añoro ya el dormir con mi colcha de algodón y sentir casi frío…
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  4. Queridiña: Cómo añoro ya el dormir con mi colcha de algodón y sentir casi frío…
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