A infrigir, que no hay castigo

Salir desde Santiago, en bus, a Barcelona, 16 horas!!!!!
Fue mi culpa, dejé para último momento la compra de billetes y eso la madre Iberia te lo hace pagar caro.
Aprovisionada con libros y música me preparaba para la travesía. No contaba con dos individuos, que también se habían aprovisionado, diferencia, lo de ellos era tabaco y «María» ademas de diversas incursiones al baño y sonoros brindis de birra. No valieron las quejas, el chofer no podía hacer nada. La «poli», que apareció en una de las paradas a peticion de varios viajeros, solo podía actuar si hacíamos una denuncia formal, con la consecuencia de quedarse en Ponferrada toda la noche. Conclusión, «fumamos» todos, aunque por ley, en todas las ventanillas un pegotin real lo prohíbe

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