Hay familia que mejor no tener. Y no hablo de la mía, hablo de la de San Paio de Albeos.
Corría el año 920, moros y cristianos andaban a tortas por el territorio. Abderramán III, Califa de Córdoba se enfrenta a las tropas reunidas por el rey de León y el de Pamplona; pero en todos lados se cuecen habas y los condes castellanos Nuño Fernández, Abolmondar Albo y Fernando Ansúrez se olvidan de ir a la batalla. Resumiendo mucho, los del califato tomaron prisioneros a todos los que sobrevivieron.
Entre los prisioneros estaban el obispo de Salamanca y Hermigio, obispo de Tui y tío de Paio, un niño de 9 años, nacido en el barrio de la Carballosa, en Albeos (Crecente).
Al tío lo liberaron para que reuniera el rescate de los demás prisioneros, pero Paio quedó en la corte de rehén.
Pasaron cuatro años y el muchacho llamó la atención del califa, que requirió del mozo, favores sexuales.
Éste, sostenido por su fe, esperando que su tío regresara a rescatarle, le rechazó una y otra vez hasta que sufrió martirio y fue cruelmente descuartizado con tenazas ardientes.
(Las hagiografías de santos son muy detallistas en éste tipo de cosas.)
Lo cierto es que los cristianos de Córdoba recogieron todos los trozos de Paio y los enterraron en el cementerio de San Ginés y la cabeza en el de San Cipriano. (?)
En el 967 el rey Sancho le construyó un monasterio en León donde se depositaron sus huesos, pero en el 999 los llevaron a Oviedo, uno de sus brazos a San Paio de Antealtares en Compostela y otra reliquia a Tui.
En el 96, el obispo Cerviño entregó ésta reliquia a la parroquia de Albeos, lugar al que la gente concurre a venerar ao Neno cada 26 de junio.
¿Por qué os cuento esto?
Pues porque la gente de O Sorriso de Daniel, no quiere que el monasterio de Albeos, quede abandonado como quedó su santo por tierras cordobesas.
Aunque ya está un poco descuartizado, todavía se le puede ver entre la maraña de cables, chapas, basura y maleza un esplendor románico, hermosísimo.
El último fin de semana de setiembre, procederán a limpiar.
Y necesitan manos.
Así que si son de los que al ver las fotos, sienten lo que sentí yo el otro día cuando estuve por ahí, NO se queden en casa, cojan guantes y entusiasmo y aparezcan, que si el ayuntamiento pone los contenedores, habrá que hacer una cadena hasta la carretera para cargar toda la chafallada que hay. Y si el ayuntamiento no pone los contenedores, habrá que recoger todo y cargar en coches hasta donde haya algunos.
Porque si miran con atención, detrás de todo el ruido que hay en las fotos, hay una historia que quiere contarse.
Para apuntarse:
http://osorrisodedaniel.blogspot.com

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