Es absolutamente maravilloso lo que sucede hoy.
Todos y todas confiamos, escondemos, formamos parte de algo que esta altura ya sabemos que no es verdad.
Sin embargo esa parte nuestra que aun conserva ilusión, esperanza y por sobre todo amor, hace que perpetuemos esta maravillosa fantasía.
Es cierto que en algunos casos se desmadra y se pierde el norte en gastos inútiles, pero la verdad es que pocas celebraciones tenemos en la vida, tan inocente y tan colectiva. Ya sé que hay lugares del mundo en que éste día no existe o no se puede celebrar, sea por creencias o posibilidades. Pero donde nací y donde ahora vivo, hoy rememoramos el gesto de dar la bienvenida a la vida y entregamos, regalamos, algo que fuimos a buscar expresamente.
A la tarde regresábamos a Santiago y ya desde Milladoiro, vimos las paradas de buses llenas de familias esperando para venir a la cabalgata. En nuestro barrio (vivimos cerca de la Estación donde arranca el desfile) cientos de madres, padres, abuelos, niños y niñas, corrían con sonrisas en la boca y brillos en los ojos.
Si se hubieran callado los coches, hubiéramos escuchado las voces nerviosas, las elucubraciones, las dudas…
Por qué lo hacemos? Puede haber muchas respuestas, pero de fondo sabemos que lo hacemos porque la infancia sigue siendo el territorio en el que depositamos todos nuestros sueños.
Por eso mismo, en ésta noche en la que yo también espero mi regalo, me atrevo a agregar una posdata en mi carta de Reyes.
Señoras y señores que estos días habéis puesto tanta voluntad en regalar un día tan especial, mantened ese esfuerzo un poquitín más y a lo largo del año, coged los peques de la mano, como hoy, pero para ir a la biblioteca, para ver un concierto o una función de teatro, para dar un paseo por la naturaleza, para preparar una receta juntos, o cantar a viva voz…
Porque la ilusión y la magia de hoy, sabemos hasta dónde llega, en cambio la que regamos por sorpresa, en cualquier día del año, esa, dura por siempre.
No olvidemos que lo más importante de hoy, es el gesto de dar.
Voy a preparar una merendola para los Reyes, que seguro que a un sexto piso, llegan sin resuello.
Sed felices.
Adoración de los Reyes, relicario de Quirico e Giulitta. Siglo V Museo Arzobispal de Rávena
