Este otoño tan seco, esta siendo seco también para mi. Se me ha instalado un desasosiego que me hace caminar distinto. Las pieles están muy sensibles, se rasgan en nada. Y a esta altura de la vida una ya va sabiendo que la prisa no es buena consejera y que somos dueños y señores no de los silencios como dicen algunos, pero si de las palabras que meditas.
Ese desasosiego me viene también de esta tierra que en ésta época del año siempre me regalaba tesoros, esos #micromundos que tanto disfruto descubrir. Ahora la recorro con la garganta apretada, cuando la veo abierta, resquebrajada, quemada…
Tal vez por eso, ando amasando tanto, necesito volver tibio, lo que me enfría el pecho.
Cosas que pasan, porque todo siempre pasa.