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Ser superblanco: El racismo, la tradición colonial que sigue mutilando el espléndido arcoiris de la diversidad humana

Ser supermacho: El machismo, que humilla la mujer y niega la diversidad sexual.

Escupir al espejo: El autodesprecio, esta mala costumbre que obliga a los siervos a mirarse a si mismos, con los ojos de los amos.

Exprimir al prójimo: El sistema que condena a la opresión y la pobreza a muchas personas y a muchos paises,para hacer posible la libertada y la riqueza de unos pocos.

Matar al mundo: El impune mundicidio de la sociedad de consumo, que esta asesinando el aire, el agua y la tierra.

Mentir la vida: El despotismo de los medios de comunicación que nos incomunican y de los sistemas educativos que nos deseducan.

Obedecer el miedo: La tradición nos obliga a aceptar la realidad en lugar de cambiarla, a repetir la historia en lugar de cambiarla.

Algunas frases memorables entre dos horas de palabras increíbles:

Los medios de comunicación parecen miedos de comunicación.

La pobreza de muchos que enriquece a unos pocos.

La izquierda es la universidad de la derecha

Los Derechos Humanos tendrían que empezar por casa.

¿Cuantas veces he sido dictador, censor, cancerbero? ¿De cuantas personas me he sentido dueño?¿A cuanta gente usé? ¿Quién no reproduce dentro de si la sociedad que lo genera?

Ya no hay aire, sino desaires
No hay parques, hay parkings
No hay personas, hay públicos.
No hay visiones, hay televisiones
Para elogiar una flor decimos:-parece de plástico.

De los castores aprendimos los diques. De los topos, los túneles. De los pájaros, las casas. De las arañas a tejer. De un tronco rodando, la rueda. De un tronco flotando, un barco. Del viento a volar, de la tierra a alimentar. ¿De quien hemos aprendido las malas mañas?

Palabras de y en la voz de Eduardo Galeano, ayer a la noche en Santiago de Compostela.
Pero lo mejor,para mi corazón por lo menos,fue cuando una chiquilla le trató de preguntar entre llanto y palabras como explicar lo que sentía ella siendo uruguaya, pero gallega por estar aquí viviendo,si él le podía ayudar a aclarar sus sentimientos.

Eduardo la miro y le dijo que todos somos un árbol,con raíces en un sitio,pero con ramas que crecen y vete tu a saber donde terminan,a donde llegan,aunque siempre hay días en que las raíces te recuerdan de donde eres. Le dijo que a él no le gusta la palabra globalización, pero que como era “antiguo” le gustaba internalización. El creia que lo bueno de hoy en día era que se podía ser compatriota de gente que no había nacido en el mismo sitio,pero que peleaba y soñaba por lo mismo,asi como se puede ser contemporáneo de gente de hace tres siglos o diez años.

Entre aplausos,entre ellos de Pablo Milanes que entró en silencio a la sala y se puso en primera fila,se retiró este hombre que cree que a los amigos se les hacen las criticas de frente y los elogios de espaldas.

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