Buscando orillas

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El día o la noche que por fin lleguemos
habrá que quemar las naves
pero antes habremos metido en ellas
nuestra arrogancia masoquista
nuestros escrúpulos blandengues
nuestros menosprecios por sutiles que sean
nuestra capacidad de ser menospreciados
nuestra falsa modestia y la dulce homilía
de la autoconmiseración
y no solo esos
también habrá que quemar
hipopótamos de wall street
pingüinos de la otan
cocodrilos del vaticano
cisnes de buckingham palace
murciélagos del pardo
y otros materiales inflamables
el día o la noche
en que por fin lleguemos
habrá sin dudas que quemar las naves
asi nadie tendrá riesgo ni tentación de volver
es bueno que se sepa desde ahora
que no habrá posibilidad de remar nocturnamente
hasta la otra orilla que no sea la nuestra
ya que será abolida para siempre
la libertad de preferir lo injusto
y en ese solo aspecto
seremos mas sectarios que dios padre
no obstante nadie podrá negar que aquel mundo arduamente derrotado
tuvo alguna vez razgos dignos de mención
por no decir notables
habrá de todos modos un museo de nostalgias
donde se mostrará a las nuevas generaciones
como eran
la soledad
la injusticia
el hambre
la barbarie
y la tristeza
Paris
el whisky
el tabaco
y Claudia Cardinale
Mario Benedetti

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