
Mi «peoresnada» anda en uno de sus congresos de ciber-periodismo.- Asi que he vivido estos días una sensación practicamente desconocida para mi. Sucede, que la que siempre se va soy yo. A ver, entendámonos, estoy habituada a estar sola por hoteles y residencias estudiantiles, pero lo de estar sola en casa…
He dado vueltas, sin ton ni son. Me he propuesto hacer cincuenta cosas y todas las dejé por la mitad, y asi tengo libros en los suelos para ordenar, papeles que clasificar, la ropa de invierno y de verano dispuesta a intercambiarse, maleta-armario, los discos todos apilados esperando volver a sus cajas. Pero nada esta hecho. He aprovechado para gandulear, he comido a la hora que me lo pidio la tripa, he ignorado el banco de abdominales, he dormido con una mascarilla de aguacate, me he puesto acondicionador en el pelo y todo esto deambulándo por la casa sin miedo a encontrar en un rincon a alguien y darle un susto de muerte con todos estos potingues. El dice que todo esto lo puedo hacer cuando esté, ah claro! y permitir que tenga un as para relucir en un mal momento, ni loca! Antes muerta que sencilla.