El premio no se lo lleva siempre el que más se lo merece
Irena Sendler
Una señora de 98 años llamada Irena acaba de fallecer.
Durante la 2ª Guerra Mundial, Irena consiguió un permiso para trabajar en el Ghetto de Varsovia como especialista de alcantarillado y tuberías.
Pero sus planes iban más allá… Sabía cuales eran los planes de los nazis para los judíos
Irena sacaba niños escondidos en el fondo de su caja de herramientas y llevaba un saco de arpillera en la parte de atrás de su camioneta (para niños de mayor tamaño). También llevaba en la parte de atrás un perro al que entrenó para ladrar a los soldados nazis cuando salía y entraba del Ghetto. Por supuesto, los soldados no querían tener nada que ver con el perro que era feroz y los ladridos ocultaban los ruidos de los niños.
Así fue como logró salvar 2500 niños del guetto.
Los nazis la cogieron y la torturaron vilmente, le rompieron ambas piernas, los brazos.
Luego de ser torturada, le llegó el aviso de que sería ejecutada.
Por la mañana un soldado la reclamó para otra sesión de interrogatorio, sin embargo la llevó hasta una puerta y le gritó que corriera. Poco después su nombre apareció entre los ejecutados, pero Irena, bajo otra identidad, siguió trabajando y salvando vidas.
En el 44, durante la evacuación, guardó en un bote de cristal los nombres d todos los niños que había salvado y lo enterró en el jardín de una vecina. Después de la guerra, intentó localizar a los padres que pudieran haber sobrevivido y reunir a las familias. La mayoría habían sido llevados a la cámara de gas. Aquellos niños a los que ayudó encontraron casas de acogida o fueron adoptados.
Esos niños la conocían como Yolanda, su nombre en clave.
Cuando años mas tarde vieron su rostro en la prensa, la reconocieron y así fue como se conoció esta historia de valor y solidaridad.
El año pasado Irena fue propuesta para recibir el Premio Nobel de la Paz… Pero no fue seleccionada. Se lo llevó Al Gore, por unas diapositivas sobre el Calentamiento Global…
Hoy a muerto.
Se lleva el premio más grande, la conciencia tranquila y el amor de tantos que vivieron gracias a su valor.