
Escribe Guti y yo digo amén
Ayer nos faltó Carmen, Carmen Ayaso Reiriz, a Carreirana, el sábado me regaló una sarta de besos apretados, una sonrisa alegre y limpia, un estribillo y media receta de carne, le devolví muchos besos y un vuelvo pronto, me deja una huella profunda en el pecho, de las que ahogan y aprietan en la garganta; hecho ya a la orfandad este envite hoy se me hace insoportable, qué será para vosotros, Quico, María, Xavier, Antía, Iria, Miguel, Ángel, qué será para Mon, Marga, Elena, Lola, Quica, Cristina, Pereira, Abdalá, tantos parientes, amigos, tantos viajeros perdidos, si yo quedo sin norte qué será de vosotros que habéis tenido tanta presencia de un ser tan grande, tan hermoso, tan justo, tan generoso, yo me sin quedo abrazo y el beso maternal otra vez, sin al banco enfrente a su silla en la cocina, a su vera, sin tres ollas al fuego y una empanada de xouvas y un queike, sin las manos preciosas que dicen al ajo y a la sal donde, nadie me va ya a engrandecer este alma chiquita contándome los secretos de cómo al aceite que llama al peixe desde tierra, a la cebolla que flota esperando una pescada, la proporción aurea de los callos y la carne asada que castiga a las cocineras que dan la espalda al fuego.
Ayer se nos marchó Carmen de la estirpe de las madres sabias, de la raza de las palabras certeras, de la casa abundante, qué suerte hemos tenido todos de que velaras por nos, qué suerte de sentarnos a tu lado y de conocer la hospitalidad sincera de los pobres, mantendremos en lo que podamos tu memoria, en los guisos, en las comidas, en las historias y en las palabras, mantendré la sonrisa del sábado y tus besos, nos cuidaremos entre nosotros según tu ejemplo, me quedo en la alegría de que siempre te vi feliz y que estuviste arropada por muchas manos y que fuiste tan querida como muy pocos, velaremos por Quiquiño, como él ha velado por ti Mamá Carmen.
