
En el impresionante Museo Reina Sofía,en su tienda, te venden una postal que dice:»El Guernica existe. Lo he visto» y te lo sellan con el número de visitante que tu eres.
No necesito la postal, el corazón se te encoje,cuando lo ves a dos metros,sin cristales ni barreras. El horror cobra vida y sientes que tu cuello necesita estirarse para coger aire,antes que las lágrimas te inunden.