En el marco de las actividades paralelas del»Fiot 04″ , me tocó ir a Carballo. El primer sitio donde actué cuando llegué a Galicia, hace ya dos años.
La Rua dos contos era la invitación que circulaba, cuatro pub y cafeterías, creaban una calle para la palabra.
La idea me pareció muy buena ya que los cuatro artistas que estábamos actuábamos en un sitio diferente y a horas coordinadas, con lo cual la gente recorría la calle y abarrotaba los bares.
Como siempre la eterna confusión, un cuentacuentos debe hacer monólogos para reir. Anoche no era el momento de predicar asi que automáticamente aunque estaba anunciada «La vida es cuento», mi faceta de actriz dio vida a «El amor en los tiempos del colesterol». Algun día deberemos recobrar ese espacio. Pero la gente ya esta convencida que los cuentos son un rollo y que al bar van a reir. Cierto. Pero también uno puede pasarlo bien, escuchando buenas historias, escuchando poesía o regodeándose en la magia. En fin que lo pase muy bien. Que la gente se enrolló de maravillas y que nos reímos juntos, tanto que al final les conté uno de mis cuentos. Uno de esos que hace que la gente se vaya a la casa con el corazón tibio. Como debe ser.