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TEDXGalicia

Publicado por Sole el 10 Sep 2018 en Cuentos, Diario

Si quieren unas historias, aquí van algunas que conté hace unos meses en TedxGalicia, Marcos Pérez me había pedido que hablara sobre el acto de contar, donde nace ese universo que narramos y desde ahí, desde esa taza de leche tibia de mi infancia saqué las tres voces que más nutren mi hacer. La voz de la vida, la voz de contar, la voz de callar…espero que lo disfruten, que lo compartan que me cuenten…
Gracias Marcos por esa platea inmensa y maravillosa!

 
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23 de abril Día del Libro

Publicado por Sole el 23 Abr 2018 en Cuentos, Diario, Mis libros, Uruguay

La señora Mary no era precisamente guapa, sus enormes ojos verdes, eran más enormes detrás de sus gafas.
Cuando te miraba, te hacía una radiografía completa.
Llegué a creer que era capaz de detectar restos de polvo en tus rodillas o de vascolet de chocolate en tus dedos, cuando desde detrás del mostrador te pedía el carnet de la Biblioteca y mientras fruncía los labios te daba permiso para entrar en su reino.
Metros y metros de pasillos con libros y más libros. Aunque las estanterías llegaban al suelo, desde el mostrador y sin cámaras de seguridad, sabía perfectamente si estabas en la zona de los libros de tu edad o te habías colado en la que “no te correspondía”
Yo tenía el carné número 41 y mi tarjeta de socia se llenaba con rapidez.
Desde el día que con poco más de tres años, aprendí a leer en aquel libro de portada celeste y blanca “Maracaná, gloria de un pueblo” no había parado de decodificar todo lo que se me pasaba por delante.
Y Mary, mi bibliotecaria, fue un faro de luz firme en aquel deambular maravilloso.
Mi padre me llevaba dos veces a la semana.
En el trayecto de ida a la biblioteca, poníamos puntos a nuestras lecturas, a la vuelta, cargados de páginas desconocidas nos adelantábamos a la aventura con absoluta alegría en disparatadas hipótesis que luego la lectura desmontaba.
Mientras yo decidía que llevar, mi padre intercambiaba comentarios de libros con la señora Mary, y así descubrí su belleza. Su rostro se transformaba al hablar de libros.
Su voz danzaba, sus manos aleteaban en el futuro.
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Ombligo

Publicado por Sole el 1 Abr 2018 en Cuentos

Cuentan que debo la salud de mi ombligo a un árbol.
Parece que pasaban los días y el meollo no caía y ya andaban tías y vecinas preocupadas por esa parte de la anatomía que auguraba hernias, deformaciones y varios males, si no lo resolvíamos bien.
Mi padre consultó con su madre, la india que lo crió, no la que lo mandó a los galpones y ésta le dio el nombre de una señora que tenía buena fama de curandera y allá que me llevaron.
Cuentan que dibujó mi pie en la corteza de un árbol nuevo. Luego giró conmigo alrededor tres veces recitando un verso que solo ella sabía.
Así durante tres días.
En el último mi padre tuvo que plantar un árbol en la casa de ésta señora y cuando llegamos a nuestro hogar , al cambiarme el pañal y levantar el ombliguero, el asunto estaba resuelto.
El árbol con mi huella, durante los tres días, se fue secando, hasta morir.
Siempre he sentido una mezcla de gratitud y culpa cuando me miro el ombligo, e intento consolarme, pensando que el que plantó mi padre, aun hoy crece lozano.
Lo cierto es que incluso hoy, que ando con el corazón alborotado de tantos abrazos, cuentos, prisas, risas, necesité un rato en la carretera. Un alto.
Me desvié por una senda y dejé que mi mano se deslizara lenta por la corteza que empieza a reventar de primavera.
Y una vez más comprobé que por más años que pase, sigo en deuda, porque mi respirar entero se lo debo a los árboles.
Eso y el mirarme poco el ombligo.
Buena noche, buen soñar.

 
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Viernes Santo

Publicado por Sole el 31 Mar 2018 en Cuentos, Diario, Una historia

Quizás leer el Sostiene Pereira que Pierre-Henry Gomont ha creado para Astiberri, no es la mejor idea en un viernes, donde como decía mi abuela, los diablos andan sueltos.
Se mezclan en mi cabeza aquellas mañanas de casa en silencio, con el estruendo de la lluvia de hoy en los tejados de Santiago.
Será que igual que en mis recuerdos, la casa huele a bacalao con porotos y arroz.
Nunca me puse a corroborar si lo que mi abuela decía, pasaba en otras casas, al fin y al cabo eran tiempos en que el mundo era tan grande como el portón de la casa dejaba que fuera, pero lo cierto es que el viernes santo generaba en mi un miedo atroz.
Nos tenían prohibido barrer el patio o la casa, porque los diablos, eran los dueños del mundo ese día.
Yo que siempre fui de imaginación desbordante, veía detrás de cada maceta, árbol o piedra un tipejo de cola ensortijada que me haría alguna maldad.
Pero todos los sustos se me iban del cuerpo cuando anunciaban la comida.
Así como no me gustaba nada el olor del bacalao que inundaba todo el aire, en el plato me sumaba a la legión de la Mama.
La segunda suegra que tuvo mi madre.
Era diabética, así que la comida se la regateaban bastante. Un par de veces al año le dejaban romper la estricta dieta , una de ellas era con al arroz con bacalao del viernes de semana santa. Y una naranja de postre, al sol con el pañuelo en la cabeza para evitar resfriados.
Mientras le servías su frase era “poquito que no se vuelque” y luego se dedicaba con devoción a la cuchara.
Recuerdo un año, en que la Mama se ausentó de la mesa. La empezamos a buscar y grande fue nuestra sorpresa cuando la vimos con sus ochenta largos, dando saltos en el patio.
Cuando le preguntamos que hacía, con sus ojitos pequeños de arrugas explicó que estaba haciendo sitio para que le entrara otro poquito.
Nosotros aprovechamos las risas para escaparnos a las fiestas, que en mi ciudad natal, la semana no es santa sino de la cerveza, pese a las protestas de los beatos que se escandalizan por los conciertos y litros de alcohol que se vende.
También le llamamos semana de turismo, pero a mi madre no le gustaba que le llamáramos así. En una semana de esas, en que todo el mundo dejaba la capital para ir a algún sitio, sonó el teléfono y avisaron que el camión donde iba mi hermano y más gente del pueblo de mis abuelos a un partido de futbol, había tenido un accidente.
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Precioso!

Publicado por Sole el 26 Feb 2018 en Cuentos

 
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La vuelta al mundo

Publicado por Sole el 28 Nov 2017 en Cuentos

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Mi nuevo libro para niños y niñas ya está aquí. Dice la reseña de la editorial La Fragatina «Cuando los pies piden camino, hay que dejarles ir». Esta sentencia resume perfectamente la esencia de este relato, toda una oda a la libertad y al placer de descubrir y experimentar. Las sabias palabras de Soledad Felloza y las increíbles ilustraciones de Valentina Malgarise no dejarán indiferente a nadie.
No se si mis palabras son sabias, solo puedo contar que nacieron allá por el 2009 cuando recorría Palas de Rei, fotografiando románico para el calendario de O Sorriso
Los nombres de dos aldeas se volvieron música en mis oídos y vuelo en mi cabeza: Laia y Salaia.
En “La vuelta al mundo”, son una madre y una hija en ese día maravilloso en que el mundo de la pequeña, se hace más grande.
Espero que éste paseo primigenio, sea el comienzo de muchos paseos más largos, emocionantes y evocadores.
Muchas gracias a Valentina Malgarise por dar color a mis palabras.

 
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Los Caminos de la Luna

Publicado por Sole el 10 Ene 2016 en Cuentos

“Juan el Viejo, su hijo, su nuera y sus nietos viven en un pueblo donde las prisas son raras y se grita poco.

La casa de Juan el Viejo está a la sombra de un castaño, a la vera del camino de bajar a la playa.

La casa tiene patio, pozo, una veleta en el tejado y una gotera en la cocina.

La veleta es un gallo de hierro que saca pecho y abre el pico, como a presumir amores o avisar que abre el día.

El patio está emparrado de moscatel.

El agua del pozo sabe a agua.

Desde la ventana de la cocina, se ve la mar.”
Juan Farias. Los Caminos de la Luna. Anaya Infantil Juvenil

 
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Visita

Publicado por Sole el 4 Nov 2015 en Cuentos, Diario

El camino estaba recién lavado de huellas. Las hojas se habían refugiado donde nadie pudiera encontrarlas. La puerta cerrada, las ventanas…el silencio. El cielo vacío de señales de hogar. Solo la mirada eterna de una vaca solitaria. Sería tarde? Toqué la puerta, cayó una gota fría en mi cara. Con dos dedos recogí su rastro.Sabía a viento. Del otro lado de la madera una voz me dio la bienvenida, empujé con fuerza. Sentada en el patio su sombra me dio la bienvenida. Has venido…solo eso importa. Ven charlemos aunque sea de nada.

 
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Amor

Publicado por Sole el 14 Oct 2015 en Cuentos, Diario, Galicia

O tempo no que todo isto estaba cheo de xente-díxome o señor Méndez, ese tempo alá foi, ho. A eira toda era unha festa! Xentes dun lado o doutro do río. Así a coñecín.
Namoreime dela e fun a buscala.
Nun burro fun, para que non manchara os zapatos, porque ela era señorita, de apelidos! Non ma querían dar porque eu era campesiño pobre. Pero ella colleu os vestidos e vino conmigo. Casamos, pero primeiro vino conmigo, máis de sesenta anos xa.
Non tardei moito en facer medrar isto que me deixaran os meus, eu quería mostrar que valía para ela. Os padres dela calaron, ben que calaron, cando viron que as mellores vacas eran as miñas, o mellor pan, as empanadas máis grandes, o cuarto aquel de arriba cheo de lacóns e chourizos, os pipotes cheos de viño. Aqui nunca se pasou fame, traballo si, arrea que se traballou, pero sempre na pota tivemos unto, carne, verduras. Gústame estar aqui, mirando para o fume, miro para él e paréceme que a vida enteira, a miña, pasa por diante. E sabes que morena, si ela dixera que si, facía todo de novo, igual que o fixen. Por ela.
Casa Méndez- San Fiz de Asma

 
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A señora Emérita

Publicado por Sole el 11 Oct 2015 en Cuentos, Galicia

Chegamos a súa casa, preguntando por outra. Ofendiúse cando dixen que estaba a fotografiar lareiras e descoñecía o bonita que era a que tiña ela.
“Chámome Emérita, dixo abrindo a porta. Pasade a vere a miña lareira. Sentar xunto a ela no escano, foi entrar noutro tempo. Foi pasar do outono ao inverno. Pendurou da gramalleira o artiluxio de asar as castañas, seu sobriño, Juan, trouxo augardente e chourizos. O son das castañas remexidas pola man firme é nervuda de Emérita foi un mantra que enfeitizóunos. Nun intre chegaron os contos do lobo, os contos da montaña, dos camiños polos que non hai que ir pola noite. Non sei si foi pola parva, esa sucesión de rodaxas de chourizo sobre unha castaña asada, baixada pola gorxa con vasos de caña, o pola voz de Emérita, que cando saímos da casa, fora, na fiestra, parecéume ver unhas folerpas brancas alumeadas polas raiolas douradas dun sol pequeno que ollaba para nós dende os Ancares. Acomodei o corpo ao peso do equipo fotográfico, e camiñei pola rúa central da aldea, buscando a Casa da señora Otilia, miñas pegadas facían sobre o cemento o mesmo balbordo das castañas asadas…chás,chás,chás
Aldea de Meixide.A Veiga. Ourense.

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