De Tin Marin

Æ JCERVERA
junio 28th, 2009
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Que los cuentos tienen magia, nadie lo duda. O que son mágicos. O que hay que hacer magia para que aparezcan. O que la hora en que aparecen es mágica.
El problema es cuando los que tenemos que hacer magia somos nosotros.

Nosotros que nunca hicimos un curso de magos, aunque yo sí hice uno de hortifrutiflocultura y uno de macramé y otro de cómo hacer caramelos que no sirven para nada en este caso.¿Qué haremos frente a esa dificultad? ¿Nos daremos por vencidos? ¡Nunca! ¿Nos pondremos a llorar?¡Noooo! (Bueno, tal vez un poquito) ¿Nos vendrán ganas de hacer pis? Quizás, pero como heroicos caballeros y caballeras, depondremos la necesidad para luego y nos dedicaremos a pensar.
¿Qué se necesita para hacer magia?
¡Varitas! No tenemos
¡Sombreros! Tampoco
¡Magos! Somos nosotros.
¡Polvos Mágicos! Si, y ¿saben donde hay? Simple, hay que cerrar los ojos, apretarlos bien fuerte, bien fuerte y verán aparecer unos puntitos de colores pequeñitos, son estrellitas mágicas.
¡Rápido pasen las manos por los ojos y guarden en las medias, las orejas, los calzoncillos!
¿Palabras mágicas? ¡Eso!
¿Y cuales conocéis vosotros?
Ah, esas también me las se yo, pero ¿no han visto que uno las dice y no sucede nada?

No seáis mal pensados, no es que no sirvan, es que esas palabras están como los padres allá por julio, cansadas, agotadas, sin color, sin fuerza, necesitan vacaciones, así que no jueguen a risa con el “abracadabra” porque en cualquier momento, plenas de energía regresarán de la playa o de donde estén descansando y nos pueden jugar una mala pasada.
Pero mientras, yo les voy a dejar unas palabras que andan por mi tierra y que son muy fáciles de aprender:
¡Detinmarinquedopinuépúcaramácaratíterefue!
Esto dicho, luego de llenar de estrellitas mágicas todo el espacio, poniendo cara de mago y voz de mago hará que aparezca el primer cuento.
¿Será Olegario, que sigue buscando un electricista que le permita ser la luciérnaga más brillante del bosque? ¿Será Mongorito Flores que regresa de triunfar por el mundo? O el Esportivo Combotá que gana el mundial del barrio Bella Vista? ¿O el Sapo que está mas enamorado que nunca de la Pata y ya no puede vivir de tanto sufrimiento? O tal vez es el Ratón Ninja que sigue tratando de dominar el mundo. Aunque quisiera creer que no es María Angula que aparece ya muerta a los pies de nuestra cama, o el Tutú Marambá, que carga su bolsa de pesadillas. Prefiero creer que caminaremos como Tranquila Tragaleguas por los caminos de la fantasía, porque “paso a paso se puede llegar”.
Así que
¡Detinmarinquedopinuépúcaramácaratíterefue!

FORMATOS

El espectáculo tiene varios formatos, que se adaptan a las diferentes edades de los participantes en las contadas.

De tres a cinco años
La magia de Michael Ende se mezcla con la ternura de Máx Veljuilt o la belleza de las historias de Dyan Sheldon. Cuentos para aprender a pedir la luna o descubrir el color mas bonito del mundo. Para aprender a soñar como Pipa y no bostezar como cierta princesa, para mirar hacia el cielo por si te cae una escoba mágica y con ella volar lejos por el ancho mundo.

De seis a diez años
Neill Gaiman puede hacer salir lobos de las paredes o ayudarte a cambiar a tu padre por dos peces de colores.Pero con cuidado,no vaya a ser que te pase lo que a Coraline .Cuentos para saber regalar el mejor regalo del mundo y como enfrentar el inminente ataque de unos calcetines salvajes.

De once a doce años
Aman y temen…aunque no lo demuestren. Historias de amor exagerado y de miedos contenidos. Tesoros de Egipto y noches de fantasmas.

Niños de capacidades diferentes
Cuentos motores, para subirse a ellos y salir a pasear por la fantasía. Porque las historias huelen, suenan, hablan, se palpan, se ven, se sueñan, se escuchan, se sienten, se viven…

De Tin Marin Musical (para bebés hasta tres años)
Cuentos-juguetes para empezar gateando por las palabras.Palabras de colores para brincar alto por la fantasía o navegar por el rio de la magia.

Para cuando se mezclan peques, medianos y grandes…
Una ensalada de historias, pequeñitas, de risa, de ruidos, de miedo, de mentiras o de….vaya uno a saber qué.

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