Visitante ilustre

Posted by Sole on Nov 6, 2010 in Diario |

Tal vez sea la razón de no ser creyente, pero por mi vida han pasado muchos curas. Desde el de la catequesis, que te tocaba bajo la camiseta para saber si ya te habían crecido los pechitos, que es el momento en que el diablo venía a nuestras vidas, al que nos confesaba en secundaria y se agitaba todo pidiendo detalles de cómo habíamos bailado, cuan cerca, donde estaban las manos, si había algo impuro, o si por las noches no dormías.
Por suerte nunca he sido de guardar traumas y no di mayor importancia.
Porque asi como estuvieron esos, estuvieron otros completamente distintos.
Curas que llegaban con la idea de sacar adelante un barrio, que hablaban de un Cristo obrero, de una iglesia cerca de los pobres, de pobres menos pobres, de igualdad social, de un cambio desde abajo.
De un cambio a pie de calle que había que construir entre todos.
Era una iglesia que daba misa en medio del campo, con mate y torta fritas y el cura de vaqueros y sandalias.
Una iglesia que creaba cooperativas de viviendas, huertas comunales, guarderías para que las madres pudieran trabajar, centros de salud, médicos de cabecera, sistemas de trueque, bancos con créditos solidarios.
Y los jóvenes teníamos un rol importantísimo. Nos sentábamos con el obispo a tomar mate como quien lo hacía con el vecino. Queríamos cambiar el mundo.Con el evangelio en una mano y las herramientas en la otra.
Había encuentros nacionales, donde miles de adolescentes y jóvenes nos reuníamos en “comunidades de base” bajo lemas como “la iglesia con el obrero” para debatir los cambios que debíamos generar en una sociedad que venía saliendo de dictaduras, una sociedad que aun temblaba cuando oía tacones de botas, una sociedad que había sido torturada, asesinada y desaparecida.
Muchos de esos curas habían sido perseguidos, exiliados o presos, como el propio obispo Mendiarah.
Cada iglesia era un centro social, donde opinaban todos los vecinos, donde cada uno tenía un rol. Porque el cambio debía ser de todos.
La casa del cura solía ser igual a la de cualquiera del barrio, madera y uralita o ladrillo barato y techo de paja. La pintaban, cuando la pintábamos todos. Subían por los andamios, o cogían la pala de dientes como todos. En las manifestaciones llevaban la bandera del Che o del sindicato donde trabajaban, magisterio, construcción, o salud pública.
Las canciones ya no eran las de la antigua liturgia, ahora sonaban los Quilapayun, los Mejía Godoy, Mercedes Sosa, Los Olimareños, Atahualpa Yupanki.
Se hablaba de América Latina unida por un solo río de libertad. Donde el verdadero pecado era la acumulación de riquezas, la explotación del trabajador y la banca abusiva, no aquellas fábulas (porque alli supimos que eran solo eso) del pecado original, la gula o el codiciar del otro. Algo extraño de cumplir en países con hambre y pobreza.
La iglesia se volvió ecuménica, porque el cambio no se podía dar si estábamos solos y comenzamos a reunirnos y conocer y querer a los Valdenses, a los Metodistas, a los Evangélicos.
Alli se vio que teníamos el mismo destino, solo caminares por sendas diferentes. También vimos que era bueno que los sacerdotes de esas iglesias vivian en familia o eran mujeres y hablábamos de cambios en la nuestra.
Y claro, tanta libertad, tanta solidaridad, tanta guitarra y boina, tanto luchar, no podía ser bien visto en Roma. Roma que como cantaba Violeta Parra, no había dicho nada cuando mataron a sus palomas, Roma que solo se acordaba de América para ir a dar misas monumentales, con gastos extremos para países diezmados, Roma que se escandalizó de tanto cura progre, obrero, sindicalista, guerrillero incluso
La beatífica sonrisa de Juan Pablo II señaló al brazo ejecutor. Alguien debía extirpar ese movimiento que ardía por Latinoamérica, que estaba en todos los estratos de la iglesia, que contaba con Obispos, teóricos y curas de a pie, y lo peor, con millones de seguidores participativos y un planteamiento subversivo, que la fé no fuera alienante y si liberadora. Boff y toda su cohorte tenían los días contados.
Joseph Ratzinger fue nombrado prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y eso le dio la potestad suficiente como para perseguir, manipular y controlar a un continente.
Comienza una extraña época, aparecen las obligaciones de vestimenta acorde, fuera vaqueros y sandalias, recortes de barbas y pelos, las misas en las iglesias, nuevas liturgias, y una serie de movimientos extraños. Los curas de barrio, los que siempre andaban por la calle, son mandados a investigar latines en perdidas bibliotecas de monasterios de Europa, o a misiones en puntos recónditos del globo, donde poco ruido podían hacer. Algunos murieron en extrañas circunstancias, otros fueron sancionados una y mil veces hasta llevarlos a renunciar a su hábitos
Los jóvenes debíamos volver a ser la sabia de la fé, la encarnación del espíritu santo, la bondad y la representación de lo sano y puro.
Debíamos cuidar nuestras almas, para ser verdaderos siervos de dios. Y si no lo hacías ya había curas que se encargaban, me pasó, de soltar por ahí que tu problema era la droga, o las malas compañías y que mejor evitarte.
De esa iglesia, huí espantada. De la que mandó a amigos a perder su fé, su lucha y sus sueños en lugares a los que ningún alto cargo de la curia pondría un pie jamás.
Los míos no, porque siguieron y siguen ahí.
Pero hoy que mi ciudad recibe a un visitante tan ilustre, no puedo menos que entonar, en memoria de tantos compañeros que creímos un día que el mundo se podía cambiar, una de las canciones que nos unía.

9 Comments

margot
Nov 6, 2010 at 1:31 pm

Hola preciosa.
Me ha gustado mucho como lo has contado.
Por eso eres cuenta-cuentos.
Ayer me acordé de tí,en mi ciudad celebran algo cada semana,me encanta
que sea tan cultural.
Y ayer en varios puntos de la ciudad había cuenta-cuentos…
Me hubiera gustado que una de ellas hubieras sido tu.
Besos


 
Sara Maria
Nov 6, 2010 at 2:08 pm

Gràcies per aquest post, m’he sentit tan unida a ell que aquest comentari sols el puc fer amb la meva llengua. Si em sento d’alguna església és aquesta que descrius, la dels capellas obrers catalans, els primers anti-clericals que teniem (encara en tenim algun) aqui a Catalunya. Capellans que són pastors, no pas preveres que són senzillament funcionaris d’una institució caduca i anquilosada… Gràcies!!


 
Adriana Fernández Lagoa
Nov 6, 2010 at 6:16 pm

Soledad, gracias por tu artículo, yo viví esa época en Argentina y no podías haberlo contado mejor. Precioso tu blog. Un abrazo :)


 
Cristina
Nov 7, 2010 at 8:01 am

Me encantó el post… Pensé algo parecido cuando vi ayer el aterrizaje en Santiago y a la gente , muy poca, a la orilla del camino Se echaba de menos a la gente de la que tu hablas tan bien en tu escrito…
Yo soy creyente pero me identifico cada vez menos con todos esos fastos, me producen rechazo y escándalo.


 
Maria Teresa
Nov 7, 2010 at 5:38 pm

!!Cuanta verdad en tus palabras, en todas y en cada una!!!. Pero, siempre existe un pero aun sabiendolas verdaderas y sintiendo en mi corazon que la esencia y el proposito son verdaderos mi camino es otro, quizas llegando a tu mismo destino pero con otras pisadas, sintiendo que le debo a la vida poner mas de mi misma por los desvalidos, explotados, olvidados sin politicas que me direccionen y/o me obliguen, juntos SI pero no revueltos, no cual si fuesemos robots diciendo a todo que Si, poder tener mis propios criterios y juntarlos con los tuyos para lograr un mundo mejor, mas solidario, mas justo, mas humano, sin estereotipos ni figuras a seguir, solo poniendo nuestro corazon y nuestras fuerzas dandolo todo de nuestra parte y luchando por derribar muros y edificando puentes. Dejar de luchar por banalidades y centrar nuestro compromiso por aquello que importa que es la dignidad humana esa dignidad que aunque primaria deberiamos tener los seres humanos : alimentos, un techo donde cobijarse, un trabajo digno, las mismas oportunidades,respetos por los derechos humanos pero de TODOS no de los que me son simpaticos, de luchar porque no exista la explotacion infantil, luchar contra la violencia de genero venga de donde venga. UTOPIA diran algunos, sueños banales diran otros, yo digo AMOR puro y sin dobleces.


 
Sole
Nov 7, 2010 at 9:13 pm

Margot, a ver si hay suerte y en el próximo año ando por tu tierra. Ya sabes que ganas no me faltan.


 
Sole
Nov 7, 2010 at 9:20 pm

Sara, me costó mucho escribir éste post. Un primer texto destilaba toda la rabia y el dolor que esa historia generó en mi en su momento. Porque no fue teoría, fue una realidad que viví con caras, nombres y apellidos. Luego me dije que mejor contar las cosas con distancia, pero desde el sentimiento y la tranquilidad de escribir desde la coherencia de lo que creo y lo que siento.
Se que mucha gente pasó por eso. se que muchos saben el nombre de los responsables, pero muchos lo ignoran.
Y por eso, quise simplemente, con respeto por quienes tienen su fé intacta, pero con la fuerza que me da, saber que la mía la avasallaron hombres en nombre de algo, que en realidad profanaron.


 
Sole
Nov 7, 2010 at 9:22 pm

Adriana, claro que sabes de lo que hablo! Un beso

Cristina, creo que la fé, hoy en día no va por el mismo camino que la alta curia. Es mas, creo que nunca comprendí tanto la escena de Jesús, expulsando a los fariseos, como en éstos tiempos.


 
Sole
Nov 7, 2010 at 9:26 pm

María Teresa, muy loables tus palabras. Gente asi se necesita en el mundo. Yo aqui simplemente narro, cómo, la llegada de una doctrina cuasi fascista tronchó de raíz un movimiento que amparaba y defendía todo lo que comentas. Pero toda la gente que sobrevivió a eso, yo misma, hemos seguido desde donde estamos peleando por nuestros ideales. No seremos visibles, pero estamos, en ONGs, en acciones sociales, en merenderos, en grupos de ayuda humanitaria. Esa es la fortaleza, el pervivir con la esencia intacta, pese a la persecución.


 

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