Tharros y más cosas- Recorriendo Cerdeña

Posted by Sole on Oct 16, 2018 in Cerdeña, Diario, Mis viajes |

Y llegaron los fenicios!
Bueno en realidad el segundo día en Cerdeña fue un viaje por las antiguas civilizaciones.
Temprano salimos en procura de una iglesia paleocristiana. Gago sabía que en éste viaje me iba a meter romanos por un tubo, y sabedor de mi animadversión por los imperialistas, fue matizando el programa con otras épocas.
Pero lo de leirear (perderse por caminos detrás de un cartel que nos llama la atención) es algo que se nos da bien en Galicia y extranjero.
Un letrero anuncia que estamos en la tierra de los Gigantes de Parma, ante nuestra curiosidad san google nos informa y allá que agregamos otro destino al día.
En el camino descubrimos sin querer otra joya, San Salvattore en Cabras.

Por fuera una aldea de aquellas italianas que se usaban para los Spaghetti western, en medio de una plaza polvorienta, una capilla muy sencilla que dentro esconde un tesoro que ni promocionan o explican en casi ningún lugar.
Un santuario milenario que a lo largo del tiempo recibió cultos paganos que protegieran a los marinos. Los muros llenos de dibujos griegos, fenicios, romanos, musulmanes, todos pidiendo por su vida y sus naves, cuando se adentraban en aguas desconocidas.

Dos vecinas, rezan y conversan, mientras vigilan a los visitantes.
Todas las casas tienen delante bancos de piedra que seguramente al caer el sol, son testigos de charlas amenas.
Cuando llegamos a Tharros, el mar verde azulado pide a gritos un chapuzón, pero aun a riesgo de freírnos los sesos con el calor que hace, nos metemos al yacimiento.


Primero visitamos una preciosa iglesia paleocristiana, San Giovanni di Sinis (siglos VI-VII)

El edificio es el resultado de la transformación de tres naves de una iglesia bizantina con planta de cruz, de la que quedan la cúpula y los brazos transversales, con ajimeces abiertos en la época protorrománica (siglo XI)

Entramos al área arqueológica.
Casi todo lo que se ve en la parte más grande de la visita, es romano, pero primero llegaron los fenicios!

Los romanos eran cuadrados, hacían los mismo en todos los sitios, así que no voy a ser pesada, lean a Gago si quieren profundizar al respecto.

Subimos hacia la colina de Su Murru Mannu y ésta parte si que me gusta, principalmente el nombre.
Hace milenios (alrededor del XIV AC) antes de la llegada de fenicios y romanos, en el punto más alto de la zona arqueológica actual se alzaba un nuraghe rodeado por un pueblo y protegido por un imponente muro que da nombre al área de “Murru Mannu” .
Los restos de los imponentes edificios se pueden visitar subiendo por el “Cardo Maximus”
Decenas de casas rodeadas por una imponente muralla que por su forma, no así por robustez, recuerda a los castros de Galicia.
La cultura nuraghe es la “auténtica” cultura de Cerdeña y me resulta absolutamente fascinante, con sus construcciones enigmáticas. Ya os iré mostrando fotos, es una maravilla.
Visitar Tharros cuesta 7 euros por persona. En este precio se incluye la visita al yacimiento y al Museo de Cabras y hacia allí vamos para ver a los gigantes.
En los años 70 un campesino trabajaba la tierra y se encontró con una enorme cabeza de piedra, al excavarse la zona aparecieron muchos más, todos partidos en casi 5000 trozos.
Por su ubicación se piensa que de alguna manera su presencia, de casi 2,5 m, marcaba los límites de un territorio. Su destrucción seguramente habla de alguna conflicto bélico que en la derrota conllevaba la destrucción de esos guardianes de las fronteras.
En el museo además se pueden ver rocas con gigantes a medio tallar y decenas de ánforas que contenían tumbas de niños.
Tuvimos suerte, ya que las estatuas han vuelto a Cabras después de 50 años de estar en el Museo Arqueológico nacional.

Las observo, imponentes en su talla, con esos ojos, su vestimenta, su escudo…
Intento visualizarlos en lo alto de monte y viajo en el tiempo cuando mis queridas profesoras de historia me inculcaron ésta curiosidad que aun mantengo intacta.
Siempre, desde aquella de alguna manera han viajado conmigo, igual estaría bien que hoy lo agradezca, a Nibia porque con su voz pausada, nos hacía mirar y entender como sucedían las cosas, la profe Baldi que era como un ventarrón entre las civilizaciones y Spingardi el profesor que nos contaba la historia a través de los grandes escándalos, porque como él decía, para sonrojo de muchas beatas de la época, casi todos las guerras de la historia se reducen a que alguien se acostó con quien no debía, o no se acostó con quien le pretendía.

Con semejantes pensamientos me metí en la iglesia románica de Santa Giusta. En la penumbra, recupero el aliento y preparo el espíritu para un buen plato de pasta en una trattoría.

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