Monsanto- la aldea mas portuguesa de Portugal

Posted by Sole on Ene 18, 2017 in Diario, Mis viajes, Portugal |

Imaginad un gigante cabreado que empieza a tirar piedras enormes ladera abajo. Algo así es Monsanto, un pueblo portugués, en la zona de Idanha a Nova.
Había mirado fotos en flickr y llevaba tarjetas extras en la cámara. Pero aunque el refrán dice que la mujer dispone y el diablo sopla. Ese día el demonio se quedó quietito en su cueva (y calentito) porque en Monsanto y desde varios km antes, la niebla espesa y el frío intenso fueron el denominador común.

Mi gozo en un pozo, yo que soñaba con fotografías de colores intensos, no veía ni siquiera unos metros más adelante.

Pero como Gago es de optimismo glorioso, me convenció de mirar de otra manera y allá que me puse a tratar de vislumbrar entre la bruma, lo que se ocultaba.

El pueblo se ubica a un lado y otro de unas callecitas estrechas, empedradas. Literalmente, porque enormes rocas, sustentan muros, trepan a tejados, angostan pasillos, se asoman por sitios imposibles.

Merodeamos embelezados por el musgo verde que casi semeja fluorescente.

Jardines, árboles, restos de comidas veraniegas en forma de barbacoas cerradas.

La aldea tiene un recorrido claramente trazado, pero cuando en esta familia alguien ve un letrero que dice “yacimiento arqueológico” puede estar delante la Torre Eiffel abrazada con la estatua de la Libertad que nosotros las ignoramos.
Así que nos metemos por un patio y salimos a un camino que se entronca con una ruta de gran recorrido.

Gago corre delante de mi, saltando entre las Piedras Juntas y otras formaciones rocosas. Está en su salsa entre tanto granito y yo en la mía tratando de desentrañar las formas que aparecen entre las rocas.

Una piedra muy plana enorme, me llena de alegría, mis adoradas cazoletas, están ahí, en número mágico de trece. La piedra de las Treze Lages o Tigelihnas da Fidalga.
Leo sorprendida en el cartel explicativo que “hay quien cree en su orígen antrópico, pero seguramente se trate de una formación geológica”
No soy arqueóloga pero por mi experiencia de años, me jugaría la cabellera a que son pías de alguna especie de rito o santuario.Petroglifos, vamos.
Un lugar sagrado como tantos que aparecen en los montes.
La leyenda dice que una dama noble alimentaba a los pobres en éstas cazoletas y eso me suena más verosímil que la teoría química de quien hizo los carteles.


A nuestro alrededor, muros artificiales que cierran paredes naturales.


Y en medio de la niebla una torre exenta, la Torre del Peón y una capilla románica, la capilla de San Miguel, entre ambas construcciones, varios sarcófagos antropomorfos.

Trepamos hacia la cumbre, donde los Templarios que llegaron huyendo de sus enemigos, camuflados como la Orden de los caballeros de Cristo, levantaron sobre el antiguo castro su castillo y su capilla. El rey Luis Henriques les donó la aldea de Monsanto y allí permanecieron a 750 m de altura. Su labor transformó al poblado en un importante centro de la región.

Siglos más tarde las diferentes guerras territoriales y el despoblamiento rural, le quitó poderío.

De los tiempos de guerra queda una leyenda que aun hoy se celebra. La leyenda de la Santa Cruz
Una de esas leyendas con orígenes paganos, vinculadas a las celebraciones de cambio de estación que con el tiempo fue cristianizada.
Hay quien la ubica en tiempos de los ataques moriscos, quien en las guerras contra Castilla, lo cierto es que la ciudad llevaba siete años sitiada, y cuando ya los enemigos veían cerca la derrota de Monsanto, una mujer que estaba dentro de las murallas, propuso coger la única ternera que les quedaba, el único saco de trigo y alimentar al animal con el mismo.
Luego haciendo alarde de abundancia, arrojaron al animal al otro lado de la muralla.
Los sitiadores vieron con asombro como el animal se despedazaba entre las piedras y de su vientre, salía el grano.
Suponiendo una abundancia que les permitiría una larga resistencia, abandonaron el lugar, derrotados.
Éste hecho sucedió un 3 de mayo, día de la Santa Cruz y desde entonces las mujeres del poblado, se ponen su mejores galas y preparan unas muñecas en forma de cruz, llamadas “marafonas”.
Sobre sus cabezas cargan unos calderos de cerámica pintados de blanco y entre música y bailes, suben a lo alto de la muralla, desde allí arrojan los calderos, simulando el gesto de arrojar la ternera.
Otra versión de la leyenda, dice que los soldados cogieron “marafonas” y las hicieron bailar en lo alto, y al ver los enemigos tanta algarabía, y tan buen ánimo, abandonaron el sitio.
Como sea, el 3 de mayo es un día para ver Monsanto de gala.

El hecho de haber ganado en el año 1938 el Gallo de Plata por ser la aldea más portuguesa de Portugal, le brindó un renacimiento a la zona.

Gracias a ello hoy podemos caminar entre murallas medievales, puertas y restos antiguos restaurados.

Al bajar nos encontramos con algo tremendamente curioso, unas cortes para los cerdos llamados “furdas”, construcciones en piedra, con puertas, ventanas y comederos tallados en la roca y tejados cubiertos de hierba, que semejan la aldea de los Hobbits.
Hacemos una alto en una taberna para tomarnos una cerveza de miel y nos deleitamos contemplando fotos antiguas del lugar

3 Comments

Susana Negri
Ene 18, 2017 at 8:39 pm

Maravilloso relato/reportaje.
Después de este, iré a Monsanto.
Gracias Soledad!


 
Sole
Ene 18, 2017 at 8:47 pm

Pues si vas, ten en cuenta los post que haré de ésta zona, contaré sitios para comer, alojarse y otros paseos, entre ellos la Torre de Centun Cellas que ya puse en ésta semana
Es un viaje muy chulo!


 
Sofia Maul
Ene 19, 2017 at 6:32 am

Que maravilha de imagens! Que a névoa nunca te impeça de nos fazer viajar com as tuas histórias! Beijinoooooorme


 

Reply

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