Limpieza general

Posted by Sole on Sep 7, 2016 in Diario |

Cuando en mi casa se escuchaba esa frase, un batallón de manos se desplegaba. Tocaba abrir armarios de par en par, vaciar todos los estantes, revisar etiquetas de envasados de años anteriores, manguerear paredes y suelos, blanquear manteles, revisar sábanas, mantas, y por sobre todo, abrir el sacrosanto baúl de la ropa de invierno y aunque hubiera 30 grados comprobar lo que te iba a ir bien para la escuela o no. Se tomaba nota, se hacían cálculos y se ponía en una cesta grande los jerseys de lana que había que destejer, madejar, lavar, ovillar para lograr, mezcla mediante de lanas, los abrigos que cubrieran los cm ganados en verano.
Poco a poco la casa se llenaba de olores diversos, naftalina, lejía, eucalipto. Los pequeños jugaban al balón con las naranjas erizadas de clavos de olor que habían dormido, perfumando las sábanas, todo el verano. Esencias caseras que preservaban sueños fragantes. Ya marchitas y secas, seguían siendo útiles, rodando por el patio entre risas. Mientras sacabas brillo y pulías, las charlas se mezclaban con la impaciencia de saber lo que traería el nuevo curso.
Y siempre siempre, el balance del verano, que si nunca había hecho tanto calor, que si no llovió lo suficiente, que si demasiado, que si los mosquitos, que si alguna tía tenía novio nuevo y ahí ya salía la frase de “hay ropa tendida” y las que ya sabíamos lo que quería decir eso, poníamos la oreja al servicio de la escucha. Entre susurros cogías trozos de risas nerviosas, palabras misteriosas y sentías en algún lugar del cuerpo, una urgencia no identificada. Para nosotras, ése verano, siempre era el mejor, hasta el de año siguiente, que era mejor aún.
Hoy que ando por la casa, desarmando maletas, etiquetando mermeladas y salsas, revisando ropas y ordenando calendarios, organizando agenda, siento otra vez la sensación de cada año por éstas fechas, de que me esperan días nuevos, de otra luz, otro ritmo.
No entiendo muy bien algunos comentarios que veo y escucho,éstos días. Gente que se deprime porque después de un viaje precioso toca regresar a la rutina, agobios, el estrés retomado en el mismo punto que lo dejamos el 31 de julio…
Quienes tenemos la suerte de hacer pausas, de viajar o de quedar rascándonos la barriga al sol con un libro fantástico en la mano, tenemos la obligación de volver al día día siendo una bocanada de aire fresco.
Toca hacer limpieza general en nosotros mismos, de todo aquello que es un lastre, que necesita reformas, remiendos o un rato en clareo. Toca llenar los estantes de nuestro día a día, con pequeñas bolsitas perfumadas. Bolsitas de sol, risas, abrazos, sal, paseos, letras sueltas, mariposas, conchitas.
Como en el cuento de Frederick, toca guardar melodías, colores, rayos de sol, alimentos para el alma, para esos días grises que andan a la vuelta de la esquina.
Mientras, disfrutemos de la piel que aun anda en fiesta de dorados.

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