Croacia III- En busca de la playa perdida. Poreč, Pula y Premantura

Posted by Sole on Jul 17, 2014 in Croacia, Diario, Mis viajes |


POREC

En el casco histórico del pueblo pueden verse preciosas casas antiguas y palacios góticos, así como restos de la muralla veneciana.


El trazado de la ciudad el Decumanus, te lleva por museos, iglesias y casas a las que te asomas y ves restos arqueológicos, por los patios y jardines.

Pero si algo destaca en Poreč es la Basílica Eufrasiana. Es uno de los mejores ejemplos del arte bizantino en el Adriático.
Se construyó en el siglo V, en la casa de San Mauro, el primer obispo de Poreč que fue martirizado por Valeriano en el siglo III.
La basílica fue ampliada por orden de Eufrasiano en el 539 y actualmente es Patrimonio de la Humanidad.
El atrio es cuadrado con columnas y capiteles bizantinos y mosaicos originales.
El interior tiene tres naves con columnas de mármol griego y capiteles bizantinos y románicos, con el monograma de Eufrasio.
El cristo de mosaicos es del siglo VI, pero lo mas valioso de la basílica es el ábside central de mármol verde con un zócalo de alabastro, mármol rojo y esmaltes con incrustaciones de piedras y perlas. Todo esto sobre fondo de oro.

La visita continua por el Palacio Episcopal y la torre. El Baptisterio octogonal, es precioso, del siglo VI y de allí se sube al campanario para disfrutar de las vistas a los patios de mosaicos y a la ciudad, valen la pena realmente.

PULA /POLA

Es la ciudad mas grande de Istria. Además de ser un centro turístico importante, es una ciudad muy industrial. La mayor colectividad de italianos, vive aquí.

La ciudad tiene mas de 3000 años, el trazado de sus calles es de aquella época. Durante el imperio romano fue campamento bizantino en la guerra contra los godos para finalmente pasar a dominio de los venecianos.

Al estar rodeada de pantanos sufrió pestes que aniquilaron su población, pero los venecianos la repoblaron con esclavos albaneses, griegos y eslavos.
Comprendes muchas cosas cuando te enteras de la historia antigua de éstas regiones.

Lo mas destacable en la ciudad es el anfiteatro romano del siglo I, el Arco de los Sergios, el Templo de Augusto, de la misma época y la colina donde ahora está el castillo de los venecianos pero que antiguamente tenía construcciones prerromanas y romanas..

Perderse por las calles es sinónimo de encontrar capiteles, estatuas y frisos por doquier.
El Museo Arqueológico tiene tantas piezas que andan por los patios entre la hierba.

Para cerrar nuestro recorrido por la península, decidimos buscar playas.


Tal vez alguien se moleste, pero de veras que las playas de Croacia, me parecen un timo. Si, el mar es precioso, si , los colores son maravillosos, pero a mi las playas de piedras, no me gustan y mucho menos las de cemento o esas que a tres metros tienes edificios que te cubren el sol.

Foto Éole
Si se fijan con detalle en las fotos que andan por la red, siempre se muestra el mar (bellísimo) o atardeceres fascinantes. Pero nosotros llegamos hasta unos pocos km antes de Dubroknik, por la costa y solo vimos playas llenas de gente, amontonada sobre piedras, mas pequeñas o mas grandes según la zona o en malecones artificiales.
Sin duda el mas bonito es el de Zadar, esa especie de órgano moderno que aprovecha las olas de mar para hacer música.


Foto Stjepan Felber

Y otro detalle, la gente lleva colchonetas o unas toallas forradas con cojines. Al principio no hice caso, pero intenta acostarte sobre una toalla normal, en playas de piedra afiladas! Porque al ser piedra caliza, la erosión del mar genera unas piedras difíciles de pisar. Y por ello también es necesario llevar zapatillas de buceo. Nosotros terminamos comprando en un mercadillo ( muy baratas, sobre tres euros) porque sino te hacías daño.

Lo cierto es que preguntamos en la oficina de turismo y nos recomendaron ir al parque de Prementura.

Para entrar al parque, pagas 35 kunes (6 euros) y luego te metes por pistas de tierra hacia las diferentes playas.
En verano es terrible ir, ya que son caravanas de coches, que se mueven por los caminos sin ton ni son, en medio de nubes de polvo.
Los caminos se bifurcan, pero al no tener mapa, no sabes muy bien si estas escogiendo la playa que te puede gustar o no, y con semejante atasco, quien da la vuelta!!

Finalmente llegamos a una zona de aparcamiento. Un bosque frondoso, mediterráneo nos recibe con un cartel de “Safari Bar”
Entras por un laberinto de cañas y hojas secas. Toda la estética hippie concentrada en una serie de grutas de hierba, que cobijan mesas o bancos de troncos. Cientos de personas beben, cantan, bailan y fumas porros ¡SSSIIIIII, fuman en medio de toda aquella cueva gigante de ramas y hojas secas!!!!!
Detrás de una barra construida con conchitas y piedrecitas, unas rubias impresionantes te toman el pedido de comida y bebida.

Nos aprovisionamos y buscamos la playa.

¿Cómo describirlo? Un paisaje hermosísimo, acantilados de piedras blancas, mar azul…y la playa? ESO es la playa. Una suerte de escalera gigante de piedra ardiente donde te pones a tomar sol. Mucha gente arrastraba pies de plástico de sombrillas. No entendía muy bien, hasta que Gago intento poner la nuestra. Imposible, salvo que encuentres, un agujero que otro visitante pacientemente haya horadado en la piedra. Por eso mucha gente opta por llevar bases de sombrillas de plástico, que rellenan con agua de mar y así poder tener un poco de sombra. Aquí la piedra no hace mucho daño por el filo, pero es mejor llevar colchoneta o algo que te aísle del calor, porque la sensación era de estar rostizándote y no a fuego lento.

Por sobre nosotros en una pequeña plataforma de piedra, había una especia de robocop cachas rodeado de otros menos cachas, pero que por alguna extraña razón, le hacían la ola, y una muñequita neumática que cubría su cuerpo con un biquini plateado y un montón de pequeños tatuajes. Los rusos y los checos vienen por aquí alucir palmito y mala uva.
Por debajo un grupo feliz sorbía sangría y cantaba, mientras la fruta les fermentaba en el estómago.
En media hora estaba súper pedos.

Ahogados nos fuimos al mar, bajamos una serie de escalones de piedra entre cuerpos torrados y llegamos a un agua de un color turqueza, increíble.

Yo me quedé culo con culo con decenas de personas, mientras Gago se fue mar adentro. (evidentemente de éstos momentos no hay fotos, ya que hice unas pocas y metí el equipo en el coche)
De fondo los gritos de los que se subían a lo alto del acantilado para saltar en una gruta preciosa.

La temperatura del agua tira a caldo, o será que pese a mis protestas ya estoy amando las frías aguas del Atlántico gallego.

Cuando el sol empieza a bajar, los adoradores encienden porros y al igual que nosotros miran el bellísimo paisaje.

Luego en caravana india salimos del parque, llenos de luz y polvo.

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