Chinchero

Posted by Sole on Jul 21, 2015 in Mis viajes |

Llegamos con una luz oblicua espectacular. Traía la mirada llena de la majestuosidad de Ollantaytambo
Sin embargo Chinchero me dejó en silencio.

La voz del guía casí que me molestaba, pero me obligué a prestar atención.

“Esta población se fundó en 1480, con la finalidad de servir de lugar de descanso al inca Túpac Yupanqui. Allí ordenó erigir adoratorios, baños, andenes y el gran palacio real.

Cuentan que el Inca murió en circunstancias muy extrañas . Algunos creen que fue envenenado por su princesa favorita, Chiqui Ocllo, aunque también pudo ser la propia coya Mama Ocllo, quien resintió la preferencia del inca por el hijo de su concubina. En la lucha por el poder fueron exterminados todos los partidarios de Chiqui Ocllo, incluyendo a la princesa.”

Caminamos por callejuelas empedradas y de repente llegamos a plaza del pueblo. Un conjunto espectacular con dos niveles: el más alto que corresponde al atrio de la iglesia y el inferior a la plaza propiamente dicha. El desnivel presenta un muro de contención decorado por doce grandes hornacinas.
Frente a ellas una estampa hermosa.
Primero fue el ruxe-ruxe, luego una explosión de color, potenciada por la blanca fachada de una iglesia que aun conserva la policromía del tiempo de la colonización.

Toda la plaza está llena de mujeres sentadas en el suelo, en medio de sus maravilloso trabajos.
Mi amiga Cucha me había dicho que les comprara a ellas, ya que trabajan en cooperativa, no como en la mayoría de los sitios donde las mujeres malvenden sus productos a empresas extranjeras que inflan los precios para el turista, dejando muy poquito para las verdaderas artesanas.

La mujer chincherina ha heredado el arte del hilado y aun conserva su vestimenta tradicional, no solo para los días de feria, sino de diario.
Caminas por las calles y las ves tiñendo lanas, haciendo la comida, vendiendo choclo hervido con mantequilla (que delicia), trenzando sus cabellos…


Converso un rato con ellas, deambulo por las calles, me meto por patios y rincones, compro una manta, algunos jerseys y un broche.

Hora de regresar a Cuzco, ahora las sombras se alargan entre el yacimeinto y las montañas lucen una inmensa policromía de verdes, dorados, azules…
Acaricio la lana y acercando el oído escucho el susurrar de mis dedos y tal vez imaginación mía o no, palabras en quichua, que seguramente quedaron prendidas en tantas hebras tejidas a la lumbre de las palabras.

1 Comment

h
Jul 22, 2015 at 12:20 am

américa latina, tan viva, tan pequeña, tan grande, tan de historia… suramérica, tan sabia y dura por muchas ocasiones, universos en un solo sitio.


 

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