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Cuento que un día fue para un ogro y hoy es para una niña que busca

Publicado por Sole el 27 May 2009 en Diario, Una historia


Foto Dottieangel

En el barrio Bella Vista de la Ciudad de los Pájaros Pintados, hay una calle
que muy pocos conocen. Pero a donde van muchos, y muchas. Esa calle tiene
casas de portales inútiles , escondites ineficientes y árboles solitarios.
Tiene bancas que agonizan y canceles que lloran abandono.
Es la calle por donde deambulan los besos que no fueron dados. Esos que
durante segundos largos, minutos extensos y horas eternas, se gestaron, pero
no alumbraron.
Esos besos que nunca llegaron a destino y eso que bien sabían, el sitio
exacto donde debían reposar.
Giran por las aceras de la calle sin ton ni son. Mirando de reojo y con
nostalgia. Imaginando que tal vez si hubieran tenido ese rincón, o esa
sombra de árbol, o esa banca, tan bellos! Tal vez otro sería su camino.
El viento trajo un día el final de una flor, que contó que alli no mas, a la
vuelta, esta la calle de las novias a las que un día les robaron un beso y
caminan esperando que venga el ladron, para devolverles el sueño. Y que mas
allá esta la calle de los suspiros guardados y que del otro lado del puente
hay una calle por donde al anochecer pasan “Los Narradores de Historias” y
que bajando las escaleras, las que llevan al sauce llorón, uno se puede
encontrar entre los tréboles una palabra, que dicha tres veces al revés y al
derecho, hará que en el aire los torbellinos de la espera;se confundan. Y
finalmente serán entregados todos los besos.
Claro que para eso, se necesita que alguien se de cuenta, que dejó escapar
el tiempo de muchos de ellos, que coja valor (ese que nace de la ternura) y
emprenda camino a Bella Vista. Entonces, las novias, verán torcer la esquina
a su ladrón. Los suspiros llegaran al oido que hizo abrir la boca y los
besos no dados, reposaran en sus cunasbocas, en sus huecoscuellos, en sus
camasmanos. En el barrio Bella Vista de la Ciudad de los Pájaros Pintados,
hay una calle que muy pocos conocen. Pero a donde van muchos, y muchas. Esa
calle tiene casas de portales inútiles , escondites ineficientes y árboles
solitarios. Tiene bancas que agonizan y canceles que lloran abandono.
Es la calle por donde deambulan los besos que no fueron dados. Esos que
durante segundos largos, minutos extensos y horas eternas, se gestaron, pero
no alumbraron.
Esos besos que nunca llegaron a destino y eso que bien sabían, el sitio
exacto donde debían reposar.
Giran por las aceras de la calle sin ton ni son. Mirando de reojo y con
nostalgia. Imaginando que tal vez si hubieran tenido ese rincón, o esa
sombra de árbol, o esa banca, tan bellos! Tal vez otro sería su camino.
El viento trajo un día el final de una flor, que contó que alli no mas, a la
vuelta, esta la calle de las novias a las que un día les robaron un beso y
caminan esperando que venga el ladron, para devolverles el sueño. Y que mas
allá esta la calle de los suspiros guardados y que del otro lado del puente
hay una calle por donde al anochecer pasan “Los Narradores de Historias” y
que bajando las escaleras, las que llevan al sauce llorón, uno se puede
encontrar entre los tréboles una palabra, que dicha tres veces al revés y al
derecho, hará que en el aire los torbellinos de la espera;se confundan. Y
finalmente serán entregados todos los besos.
Claro que para eso, se necesita que alguien se de cuenta, que dejó escapar
el tiempo de muchos de ellos, que coja valor (ese que nace de la ternura) y
emprenda camino a Bella Vista. Entonces, las novias, verán torcer la esquina
a su ladrón. Los suspiros llegaran al oido que hizo abrir la boca y los
besos no dados, reposaran en sus cunasbocas, en sus huecoscuellos, en sus
camasmanos.

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