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Calzada de los Gigantes- The Giant’s Causeway

Publicado por Sole el 18 Sep 2017 en Irlanda

En el comienzo de los tiempos existieron dos gigantes; el irlandés Finn MacCool y el escocés Benandonner.
Pese a no conocerse, existía entre ellos una rivalidad inmensa.
Un día Finn harto de los insultos y burlas que le llegaban desde el otro lado del mar, decidió construir una calzada, para, por fin, enfrentarse a su enemigo y demostrar quién era el más fuerte.
Fue cogiendo las extraordinarias rocas que le rodeaban y durante varios días y noches, las arrojó al mar hasta que las costas irlandesas y escocesas quedaron unidas.
Cuando el camino estuvo listo, el gigante MacCool cruzó el mar, pero Bernadonner era mucho más grande que él. Asustado, regresó a Irlanda antes de ser visto.
Le contó a Oonagh, su mujer, lo que había hecho, pero ya era tarde, el gigante escocés venía a gran velocidad por la calzada recién construída.
Oonagh urdió una estratagema para evitar la contienda; disfrazó a su marido de bebé y lo metió en una cuna. A la llegada de Bernadonner, Oonagh le invitó a pasar a su casa.
Le ofreció una taza de té y le agasajó en voz baja, rogándole que hiciera otro tanto para no despertar al bebé, al hijo de Finn.
Cuando Bernadonner vio las inmensas proporciones del bebé, imaginó como sería el padre y escapó a todo correr destruyendo a su paso la calzada que construyera su enemigo.
Hoy en día solo quedan el inicio y el final del lado irlandés y del lado escocés.
Recorriendo el norte de Irlanda, cumplimos con la cita obligada de visitar La Calzada del Gigante.


Al llegar, una romería gigante de autobuses y coches. Por ser una zona protegida, al día “solo” pueden entrar 5000 personas.
Nuestra entrada nos la vende un gallego seguidor del blog :)
Comenzamos el recorrido en el centro de interpretación, donde además de la leyenda conocemos la explicación científica de semejante maravilla.
Hace aproximadamente 60 millones de años el enfriamiento rapido de la lava de una caldera volcánica originó la formación de unas 40.000 columnas de basalto de forma hexagonal que hoy recorren esta región de la costa norte irlandesa. Las columnas se forman cuando las chimeneas volcánicas de lava se enfrían muy rápidamente, en volcanes que dejan de estar activos. Lo inusual de estas columnas en comparación con las del resto de volcanes inactivos, es que el enfriamiento es muy rápido.
La roca que se forma de este proceso es el basalto. Es una roca cristalina, que es la responsable de formar las columnas geométricas. Los cristales forman estructuras perfectas como hexágonos o pentágonos para ahorrar volumen, de forma similar a cómo lo hacen las abejas en una colmena.

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Castillo de Dusenverick

Publicado por Sole el 24 Jul 2017 en Diario, Irlanda, Mis viajes

Nos dirigíamos al puente colgante que une la pequeña isla de Carrick a la costa de Ballintoy cuando al llegar a un cruce de caminos vimos un cartel marrón del National Trust que señalaba un castillo.

Allá que nos fuimos y quedamos encantados con la vista espectacular que teníamos delante de nuestros ojos.
En el cartel explicativo leemos que Sobhairce, uno de los reyes celtas de Irlanda, fundó hace más de 2.500 años un fuerte al que dio su nombre, DunSobharice o fortaleza de Sobharice.
Desde aquí partía una de las cinco rutas sagradas que llegaban a Tara y su piedra del destino, la Lia Fail.
De esa pequeña fortaleza hoy quedan los trabajos en la roca que aumentaron su defensa.
Pese a eso, fue atacada en muchas oportunidades.
En el siglo V San Patricio la visitó con frecuencia bautizando a fieles de la zona, uno de ellos, Oclan, llegó a ser obispo.

Durante los siglos VI y VII formó parte del reino de Fergus el grande, rey de Dalriada.

Mave, la reina de Connaught, en una fecha imnprecisa entró en el Ulster con una gran cantidad de guerreros de Connaught y, entre otros lugares, sorprendió y atacó Dunseverick.

Un extracto de un antiguo manuscrito inglés da cuenta de otro desastre al Castillo de Dunseverick en el siglo XII: “Hace cientos de años, en la costa norte de Erin, se erguía un castillo llamado Dunseverick, habitado por una noble familia de Kinel Owen. Estaba repleta de urogallos, corceles y asistentes del poderoso jefe que vivía en él, y ningún enemigo se atrevió a molestarlo durante muchos años.

Pero un día llegaron noticias de Irlanda de que el rey Baldwin de Flandes y Godfrey de Bouillon estaban inscribiendo jóvenes para unirse a los cruzados.
El joven heredero de Dunseverick obtuvo el consentimiento de su padre, y se inscribió bajo la bandera de la Cruz.
Muchos de los hijos de los jefes del norte acompañaron al joven Turlough de Dunseverick. En poco tiempo los irlandeses demostraron que no tenían rival en Europa para las hazañas de armas, e Irlanda se hizo famosa como la isla de guerreros y eruditos.
Cuando Antioquía fue sitiada, el joven Turlough fue uno de los primeros en saltar las murallas, y diez meses más tarde, cuando se tomó la Ciudad Santa, Turlough se encontraba en medio de la lucha hasta que el último de los turcos fue asesinado.
Entonces Godfrey de Bouillon fue coronado Rey de Jerusalén, con el título de Protector del Santo Sepulcro.
La mayor parte de los cruzados volvió a casa, y con ellos Turlough de Dunseverick. Pero en su ausencia una terrible calamidad había caído sobre su familia y su hogar.
Los noruegos habían llegado con una gran flota de barcos y habían amarrado en algún lugar, no muy lejos de Dunseverick.
Marcharon por la noche al castillo y masacraron a todos los habitantes.
La única de la familia que se salvó fue la joven Lady O’Cahan, hermana de Turlough.
Esta hermosa muchacha, con su cabello castaño oscuro y ojos azules, ganó el corazón del jefe normando, y éste decidió tomarla para si.
Pero ella dijo que no aceptaba casarse con un pagano, que primero debía convertirse
Uno de los monjes de Camus, en el río Bann, fue enviado para prepararlo y bautizarlo, y el día de la boda fue fijado.

Una gran asamblea fue reunida para presenciar la ceremonia del bautismo y el matrimonio del vikingo y la joven dama irlandesa.
Finalmente, el penitente avanzó hasta el centro del gran salón para hacer una confesión pública de sus crímenes, y luego el sacerdote avanzó con mitra, estola y cruz en la mano y se dirigió solemnemente al penitente arrodillado.
Una figura alta, oscura y poderosa apareció entre la muchedumbre, vestida con un gran manto tradicional irlandés, separó a la gente hasta que llegó al centro del pasillo donde estaban el sacerdote y el penitente.
Era el joven cruzado, Turlough de Dunseverick.
En la lucha mortal que se produjo entre Turlough y el normando, el castillo se incendió, y la asamblea huyó horrorizada por la empinada pendiente
Un grito salvaje salió de la muchedumbre que huía cuando vieron que la novia salia corriendo del castillo en llamas y se lanzaba por el acantilado del lado norte hacia el mar.
Así fue como Dunseverick quedó en ruinas una vez más. En noches de tormenta se pueden escuchar los golpes de espada de Turlough y el vikingo y los gritos de Lady O’Cahan.
Y así se canta en las viejas coplas
“And the villagers of olden times oft heard the wailing cry
Of the Norseman and brave young Turlough when waves were running high,
And old Dunseveric, gaunt and bare, has no sadder tale of woe
Recorded in its annals of the years of long ago.”

Después de esta calamidad, el castillo fue reconstruido y tomado por otra rama de la misma familia, y finalmente fue capturado y destruido en 1662 por el general escocés Munro.

Dunseverick Castle y la península en la que se encuentra fueron entregados al National Trust en 1962 por el agricultor local Jack McCurdy.

Lo supe después sino me hubiera acercado, pero lo más curioso de este castillo es un pozo en el lado norte, a unos tres metros del borde del acantilado, que está a más de cien pies sobre el mar. Se dice que nunca se seca. Se llama Tubber Phadrick, o St. Patrick’s Well. Fue considerado en un tiempo como uno de los pozos sagrados de Irlanda.

 
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Cruces Celtas del Monasterio de Muiredach

Publicado por Sole el 21 Jul 2017 en Diario, Irlanda, Mis viajes

Durante muchos años al llegar estas fechas Gago intentaba convencerme para ir a Irlanda o Escocia.
Yo alegaba que para ver toxos, mámoas, castros, beber cerveza, escuchar gaitas y seguir con la misma ropa del invierno, paraguas incluido, nos quedábamos aquí o íbamos en procura del sol.
Pero después del año que dije que si, ahora me declaro enamorada de esos no veranos rodeada de piedras queme hacen sentir en casa.
Si hay algo que identifica con claridad una estampa irlandesa, son sus cruces celtas.

Camino de Donegal parada obligada en las ruinas de Mainistir Bhuithe (Monasterboice) en el condado de Louth.
Éste monasterio fue fundado por San Bhuite en el siglo V, éste monje fue discípulo (of course) de San Patricio.
El cementerio es visitado por muchas excursiones que mezclan los turistas con los vecinos que cuidan con mimo sus tumbas.
Los grupos se aglomeran alrededor de la Cruz más importante de Irlanda, la Cruz de Muiredach, una cruz profusamente decorada con estampas de la Biblia.
La segunda es más sencilla en decoración pero su cercanía con la Torre redonda y los 6,5 metros que mide, le da una identidad única.
Si has visto El Secreto de Kells al ver la torre inmediatamente te viene a la cabeza la melodía y las imágenes coloristas y hasta puedes imaginar al gato saltando por los escalones.
Todo apunta que con sus más de 30 metros fue construida para defender a los monjes de los ataques vikingos.
Se cree que eruditos irlandeses, artesanos, monjes y escritores dedicaron tiempo a aprender durante estos ataques.
Un incendio quemó todos los manuscritos que nos permitirían disfrutar de lo que escribieron, pero aún hoy se levanta desafiante y misteriosa.

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