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Galicia en llamas, una vez más

Publicado por Sole el 15 Oct 2017 en Galicia

Al salir de la iglesia que estábamos fotografiando para el Calendario del Románico, el cielo era una extraña cúpula dorada y negra.
El sol, solo una canica.
Por la carretera, a ambos lado, se quema “mi bosque”
Lloro de impotencia y de rabia.
Una vez Galicia te están quemando.
Todo el cielo, el aire, la tierra, llora humo y fuego.
#ribeirasacra

 
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Entretiempos

Publicado por Sole el 10 Sep 2017 en Diario, Galicia

Hoy tengo un andar en la cabeza. Una mano con necesidad de sentir entre sus dedos unas hojas pequeñas que le perfumen.
Hoy tengo cuerpo de domingo, muy domingo.
Será que toca recoger la casa para volver a horarios, prisas, planificaciones.
Reconozco que estoy haciendo trampa, y solo llevo medio armario, medio cajón de lápices, la mitad de los botes de cristal para mermeladas, solo una parte de la harina para el pan.
Pequeños olvidos planificados para volver un rato cada día.
Para sentirme un poco más en éste nuestro rincón.
Sueño lindo, éste de nuestra casa, que se va haciendo poco a poco. A fuerza de constancia y ahorro.
Poco a poco, como el membrillo de manzana, los higos confitados, los melocotones en almíbar, las patatas en la ceniza caliente, las castañas allá al fondo decorando el horizonte del bosque.
Vivan un buen día.
#influencerdealdea

 
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A Cova da Doncela

Publicado por Sole el 8 Sep 2017 en Diario, Galicia

Otro de esos sitios para visitar con calma y asombro.
Toda la historia y un 360 de la cueva en el blog de Gago

#galicia #roteiros #fotografía

 
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Tesouriños de memoria

Publicado por Sole el 2 Sep 2017 en Diario, Galicia, Para emocionar


Tengo la suerte de que muchas veces a lo largo y ancho de éste mundo, personas que quiero mucho y otras que veo por primera vez, depositan en mis manos un trozo de su vida, de su historia, de su sentir.
Como contadora de cuentos, contraigo un compromiso con ese tesoro tangible o no, que se me entrega.
Ese compromiso es el que subo al escenario, el de contar historias que yo he vivido, olido, palpado. No puedo contar algo si no caminé ese espacio, no puedo hablar de una tierra o de una piedra, si mis manos no palpitaron por lo menos un instante en el mismo sitio imaginario, soñado o real.
Así guardo vestidos, meteoritos que una ilusionada niña dejó en mi mano, pañuelos, perfumes, fotos, cartas, libros, cajas, caminos, aldeas, montes…
Las personas somos una colcha de retales, cada uno de esos trozos, cuentan nuestra vida. Los grandes y los pequeños.
Cada uno de ellos es una parte de los que somos.
Algo frágil, que hay que tratar con mimo.
Hace unos días llegó a mi un atadito precioso y preciado.
Al abrirlo, sentí una emoción inmensa.
En esa servilleta de telas que ya no hay, venían dos cucharillas de plata y un leve tenedor de aquellos de pastelitos esponjosos.
Los toco intentando reconstruir tardes, horas de familia, conversaciones, risas, alguna lágrima.
Los veo al derecho y al revés, como cuando esperaban guardados el día especial en que verían la luz del comedor.
Desde hace unos días, los tengo sobre mi mesa, entre mis libros, mis tazas adoradas y les dejo hablar.
Les escucho. Les dejo ocupar un sitio. El que quieran.
Ya me lo dirán ellos.
Eixil, gracias por dejar que un trocito de tu historia se sume a mi camino.

 
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Diogo Alves, un gallego aterrorizando Lisboa

Publicado por Sole el 26 Ago 2017 en Diario, Galicia

Adoro ser socia de muchas bibliotecas, así que con mi flamante carné de las Bibliotecas de Lisboa, me fui a la parte de historia y me regocijé con un libro sobra la historia de los personajes más relevantes de todos los tiempos de la ciudad.
Pasando paginas me encontré con una fotografía terrible.
Al leer, descubrí que estaba observando la cabeza del más grande asesino de Portugal, el gallego Diogo Alves.
Tal pavor había generado éste hombre en su época, que cuando fue atrapado, la Asociación Médica que por aquellos años estaba fascinada por la frenología, pidió la cabeza del reo al juez para estudiarla y así sacar parámetros de comportamiento según la forma del cráneo.
Este gallego de Samos, de la aldea de Santa Gertrudes, nacido en 1810, llegó a Lisboa con 13 años, como tantos otros a buscarse la vida como aguatero, oficio que desempeñaban los más jóvenes.
Pero tiene suerte y un compatriota lo contrata como mozo de carruajes. De trato afable, gana la confianza de quienes le conocen y poco a poco asciende hasta volverse el cochero más solicitado por los nobles de la ciudad, el conde de Belmont, el consejero Castro e Cunha, los marqueses de Penalba entre otros.
Pero lo bueno no dura mucho, ya que su aficción al juego y al aguardiente le hacen perder en poco tiempo lo que le llevó varios años.
Ya nadie le da trabajo y vagabundea por las tabernas de Alfama, dando “pancadas”, de ahí su mote.
Conoce a la Pareirinha, una mujer de “mala vida” que le instiga a delinquir.
En esos años comienzan a aparecer cadáveres a los pies del Acueducto de Aguas Libres.
Primero se piensa en suicidios, pero poco a poco la policía comienza a desconfiar de la cantidad de señores de buena familia que de la noche a la mañana se quitan la vida, sin las cartas tan comunes de la época, sin relojes, sin joyas, sin dinero.
Creen que alguien se hizo con las llaves de alguna de las puertas y cada noche pernocta allí para asaltar.
Lo increíble es que Diogo Alves, no fue apresado por las más de 70 muertes que se le adjudican, sino por un asalto que salió mal en casa de un conocido médico de Lisboa.
En el asalto fueron asesinados la mujer e hijos, en una carnicería que horrorizó a toda la ciudad.
La hija de la Parreirinha, fue pieza clave para poder atrapar y acusar a todos los que participaron.
Se cuenta que en el juicio, cuando la jovencita se presentó, la madre gritó a Diogo, “ves como tenías que haberla matado, te dije que sería nuestra ruina”. Porque siempre hay una mala pécora detrás de la maldad de un hombre! ( modo retranca ON)
Diogo fue de los últimos ajusticiados con la horca y su cabeza analizada concienzudamente.
El documento es extenso pero entre las conclusiones algunas perlas: “Comparado com varios crânios pertencentes a individuos da mesma rasa e povo ten un crânio incontestavelmente anormal…devendo ser movido por um psiquismo desarmónico parece ser arrastrado à práctica do delito mais por forma passiva do que ativa”
Tanta pasión despertó la historia de éste hombre que los primeros filmes de acción de Portugal lo tienen como protagonista, uno en 1909 y otro en 1911. Y los cines tuvieron por tres años las entradas agotadas!
Aun hoy la cabeza de Diogo está expuesta en la universidad, os ahorro la escena, pero la pueden buscar en google.
Varios investigadores aseguran hoy en día que seguramente los asesinatos cometidos no llegaron ni a 20, pero el morbo y la leyenda le adjudicaron todos los males y los catapultaron a la historia como el más temible asesino de Lisboa, el del Acueducto de Aguas libres. Y era de Samos, manda truco!

 
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Cosas que puedes hacer con tu móvil durante un concierto.

Publicado por Sole el 30 Jul 2017 en Diario, Galicia


Vaya por delante que soy de las que a veces en algún concierto he realizado una foto del escenario antes de empezar o cuando sale el artista (si está permitido hacer fotos) y la he subido a twitter, siempre con éste afán corporativo de difundir cultura en medio de tantas cosas que andan por la red.
Dicho esto va mi primera sugerencia sobre lo que hacer con el móvil durante un concierto:
-dejarlo en el coche,
-en tu casa
-o en algún rincón oscuro de la anatomía, si no has llevado bolso o bolsillos molones.
Hoy en día, es cada vez más difícil ver un espectáculo en directo, si delante de ti tienes un fanátic@ “del grabo todo en mi móvil”.
Porque además ésta gente no suele mirar hacia atrás, pedir permiso o disculpas, no!
Levanta su brazo y allá que te cubre ese trocito de escenario que te has ganado a base de bien.
Y aún es para aplaudir, si lo pone en horizontal o con el flash apagado, que sino te toca ver como se le ilumina la calva o la permanente a los de la fila de más adelante, mientras toquetea el zoom digital y tu ves al artista que fuiste a escuchar a través de la ventanilla luminosa del coleccionista de videos.
Si eso sucede en un estadio, plaza o leira de festas, igual te aguantas, pero si tienes la suerte de estar dentro del Monasterio de Oseira, disfrutando de un maravilloso concierto de música medieval, inundada de asombro y emoción, con la piel erizada de ver como se hacen realidad los instrumentos del Pórtico de la Gloria, como entender que alguien que vive ese momento, lo primero que piense es en grabar?
Si tienes la suerte de escuchar cantigas en gallego antiguo, en medio de un ábside iluminado con delicadeza y gusto.
Y si para más suerte Carlos Nuñez cierra los ojos y pasa a tu lado envuelto en sonidos sin tiempo, mientras escuchas por primera vez en tu vida como suena un organistrum o disfrutas de un rabel, o un arpa o una lira o una gaita medieval….
CÓMO!!! cómo narices se te ocurre sacar el móvil durante TODO el concierto!
Y no hablo solo de la señora que tenía a mi derecha tres o cuatro sillas más al centro de la platea, sino de las decenas de personas que en medio de un momento tan especial, se perdieron la magia que flotaba en el aire por andar trasteando en un cacharro.
Solo por registrar en vete a saber que calidad, un momento único.
Eso sin entrar a valorar derechos de imagen, permisos de difusión y demás que doy por sentado que personas con tan poca sensibilidad con el entorno humano, menos lo tendrán hacia el artista que se supone homenajean con la pequeña pantalla.
Así que por favor, éste verano cuando anden de conciertos, antes de ponerse a grabar, disfruten a pleno de lo que ven y registren solo en ese disco duro imborrable que tienen en el pecho a la izquierda.
Lleven eso a casa,a los seres queridos, lo agradecemos todos y ustedes, aun más, cuando tengan que contar con vuestras palabras, sin emoticones, la pequeña maravilla vivida.
Foto realizada para el Libro de Dulces conventuales con Miguel Vila Pernas

 
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Domingo de Entroido por Chantada

Publicado por Sole el 19 Feb 2017 en Diario, Galicia

Nos acercamos en domingo Lambedorio, por Chantada. Y fue un acierto!


Varias agrupaciones, venidas de otros conocidos Entroidos están calentando las piernas y las voces, en la plaza.
Cigarrones de Verin, Boteiros de Vilariño de Conso de Viana do Bolo, Peliqueiros y Parrafóns de Campobecerro, y máscaras sueltas que se divierten bailando y persiguiendo a los que somos meros espectadores.

Los de Viana do Bolo van tocando bombos, azadones y guadañas, armando un estruendo impresionante. Los Boteiros, con sus máscaras típicas, hechas en madera de bidueiro, saltan con sus mancas (palos rematados en una cola de zorro) La camisa que llevan tiene infinidad de cintas de colores que forman figuras preciosas, me dicen que se tarda casi un mes para coser estas prendas. Los pantalones son decorados con flecos que vuelan con las danzas. En la cintura las 12 campanitas, “esquilas”, que hacen sonar con su constante movimiento. Tengo que documentarme pero leo por ahí que los Boteiros de Vilariño de Conso llevan 13, ¿motivo? :)

En la cabeza lucen unas pantallas fantásticas con las que arremeten contra ti, y te dan! Doy fe!


El conjunto de instrumentos y danzantes se conoce como “Folión”

Llaman la atención unas mozas con trajes completamente elaborados con hojas, maíz, ramas, xestas, flores, semillas de roble, toxos…una maravilla!

Las calles están repletas de fotógrafos, por momentos tengo la sensación de que somos más los que fuimos par registrar el Entroido que para, bailar.

Y en ese momento decido que ya está bien y comienzo a saltar y a mover el cuerpo, que es lo que me apetece.
Una máscara me saca a bailar y me dice que soy la unica fotógrafa con una cerveza en la mano, bailando y enfocando.
Es verdad, el espíritu del Entroido, me ha poseído, por suerte.

 
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Entroido Ribeirao- Santiago de Arriba-

Publicado por Sole el 18 Feb 2017 en Diario, Galicia

Desde siempre me ha enamorado el carnaval, en mi tierra, de candombes y murgas y aquí en Galicia en su abanico inmenso de mascaradas.
Cada región tiene sus trajes típicos, sus celebraciones, códigos y tradiciones.
Tal vez los más famosos sean los Cigarrones de Verín,las Pantallas de Xinzo de Limia o los Xenerais do Ulla, pero hay verdaderas joyas a todo lo ancho y largo del país.

Desde hace tiempo quería ir a conocer los Volantes de Santiago de Arriba y éste año gracias al aviso de Rafa Quintía, pudo ser.
Por cosas de la vida tenemos muchos lazos de afinidad con ésta aldea de Chantada, casi nos compramos una casita allí, he fotografiado para los calendarios del Románico de O Sorriso la Iglesia de Chantada, de Camporramiro, por no hablar de sus bellísimos cañones y laderas llenas de viñedos.

El Entroido Ribeirao, tiene un calendario muy extenso y con un significado y accionar distinto cada día.
Nosotros fuimos al Domingo Lambedoiro, también llamado fareleiro o borralleiro, lo que explica que las máscaras se revuelquen contra el suelo, el barro, la hierba y todo lo que pueda manchar las pieles de los trajes. Me contaba un vecino que incluso algunos años se embadurnan unos a otros con hormigas rociadas con vinagre.

Dentro de éste carnaval ancestral, hay una serie de máscaras, cada una con su significado.

Los Maragatos van vestido con pieles, éste personaje tiene la función de proteger a su señor, que está representado por los Volantes. En la foto un “Mragato sintético” tal y como definió su portadora.

A su vez el camino es abierto por el Peliqueiro, un personaje que suele vestir ropa vieja y muchas pieles superpuestas, atadas, con alguna cabeza o cuernos configurando unas maravillosas máscaras teriantrópicas, algunas con reminiscencias a lobo, carnero, jabalí etc.
Éste personaje porta una tira de cuero o cinturón, que no duda en usar contra todo aquel que pueda interferir en el paso de la mascarada

El volante viene detrás haciendo sonar sus “campanas”, que no hay que confundir con las chocas o cencerros de los cigarrones. Estas campanas, van en doble línea, sobre un cinturón de cuero que se ata a la cintura del volante. Unas tienen un sonido grave, “machos” y otras agudo, “hembras”, generando a lo largo de toda la jornada una serie de contrapuntos sonoros fantásticos. Los tonos son vivos, generalmente amarillos y rojos, hay quien dice que es por la bandera española, pero otros porque eran las telas más baratas, lo cierto es que ahora también se ven muchos de blanco y azul, seguramente pensando en la bandera gallega.
En la cabeza llevan pañuelos coloridos, grandes que envuelven, cuello y hombros, llamados portugueses, aunque en otro tiempo eran más típicos los que llegaban de altamar y que se conocían por “mariñeiros” de colores oscuros, tristes.

Por lo que pude entender los volantes a su vez se dividen según lo que portan en la cabeza, si es una máscara, pasan a ser Mecos, una suerte de actor mudo que en alguno de los domingos de Entroido representarán una obra de teatro, sin palabras, pero con una línea social muy clara, hablando de temas que preocupan a la aldea. Este año sin ir más lejos la pantomima se llamaba “Sin malleira non hai colleita”. Representando la problemática de una aldea en la que solo viven una treintena de personas y que necesita con urgencia un relevo generacional para poder continuar con las tareas del campo.

Pero si el volante lleva un “Pucho” se vuelve algo impresionante (más aún). Los puchos son una especie de barca inversa, de mimbre, recubierta de flores, cintas anchas llamadas colonias, muñecas…
El Pucho baila con ese artilugio semejando una estela de colores.

Todos los personajes juntos, recorren las leiras, las huertas, para promover las buenas cosechas pero también recordando una época en que el franquismo prohibió los carnavales. Y el entroido era casi un secreto entre casas.

Hoy en día hay una asociación de vecinos y amigos que intentan mantener viva la tradición y como buenos gallegos, la comienzan comiendo juntos, para distribuir los personajes y sorteando un cerdo joven que se alimentará y comerá en el siguiente entroido.

Los peliqueiros y volantes ruedan en un campo de grelos, una vecina no duda en correrlos con una berza que arranca, pero ellos no se cortan y le devuelven los golpes. Todo el mundo ríe.
En el campo de la fiesta, rodeados de nubes bajas, los volantes bailan.
Hasta los niños pequeños se colocan en rueda y con un bastón giran en corro, para luego correr en zig zag haciendo sonar sus campanas.

De fondo los bombos, todas las máscaras giran con frenesí, es hipnótico.

Me resulta fascinante ver toda ésta coreografía ancestral, este ritual, que mezcla la gastronomía, la música, el teatro, las necesidades de buenas cosechas, de conjurar los malos espíritus, de liberar del cuerpo los vapores extraños, para reír, volverse otro, o el otro en que nos volvemos cuando nos cubrimos con una máscara, cuando nos descubrimos.

Viva o Entroido!

 
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Castro Candaz se pone de moda

Publicado por Sole el 23 Ene 2017 en Diario, Galicia

Cuando fui por primera vez en el año 2010, las aguas impedían el paso, Castro Candaz era una isla mágica rodeada de viñedos, piedra y cielo.
Ocho meses mas tarde, regresamos, cuando las aguas habían bajado lo suficiente como para permitir el acceso al recinto.
Gago andaba investigando para su proyecto de “República de Homes Libres”. un trabajo sobre castillos altomedievales y medievales gallegos que le había llevado a patear cuanto pedrolo en lo alto de un monte había y a la Biblioteca Nacional.
Un documento le remitió a ésta joya y allí anduvimos embelezados, en silencio, intentando comprender, cada muro, cada escalera de piedra, molinos, dinteles, agujeros en portales, etc.
Luego, desde enfrente, mientras disfrutaba de los sabores únicos de un pan y un chorizo casero, cerré los ojos y casi pude sentir el tiempo en suspenso. Un aire delicado me traía voces sin época. Susurros, prisas, manos callosas en esos mismos socalcos. Cantigas, conversaciones, miedos y risas.

Esa fascinación por las Atlántidas, por esas islas que surgen de cuando en vez me envolvió entera.

Y lamenté mucho que un sitio tan maravilloso, no fuera más conocido.

No sabía yo, que unos años después igual podía lamentar ese anhelo.

Por una extraña razón, últimamente se ha puesto de moda una suerte de tontería turística. Un coleccionable de sitios. Un yo estuve, no me enteré de que iba el asunto, pero me hice la foto.
Da igual que sea una playa, un banco o ahora un castro.
De repente un medio masivo lo saca a la luz. Y al fin de semana siguiente, decenas, cientos de coches inundan un espacio pequeño.
Los vecinos contemplan atónitos como sus caminos de trabajo se cierran con vehículos y personas.
Una suerte de romería se instala donde hace nada todo era luz y silencio.
Al principio todo es alegría y celebración e incluso la oportunidad de hacer negocio en la zona.
Pero igual toca reflexionar si ese es el turismo que queremos, el de langosta hambrienta que arrasa los campos y se va a otro sitio nuevo.
Se que hay gente que va a estos lugares con respeto y cuidado.Así debe ser.
Pero también, y vi las fotos y videos, hay gente que va a saltar de muro en muro, sin saber no solo que se está cargando siglos de historia, sino que pone a riesgo su salud, vi gente haciendo los famosos monolitos de piedras, selfies en lo más alto de la torre, saltos en el aire para simular caer al vacío, etc etc.

Quiero que todo el mundo disfrute de éste país, tanto como yo disfruto, que se ponga en valor el increíble patrimonio cultural e histórico que hay, pero también quiero, y creo que no pido mucho, que vayamos a estos sitios, con la misma delicadeza que cogemos el álbum de fotos que la abuela guarda en un baúl. Cada página-camino, cada foto-piedra que tocamos son frágiles como el papel de seda que el tiempo pone sobre ellas.

Se que a todos nos ha tomado de sorpresa (oficinas de Turismo, Patrimonio, Concello etc) pero sería bueno hacer un pequeño folleto de buenas maneras, un documento sencillo, para explicar a la gente, que está entrando en un trozo de historia que queremos se preserve. Creo firmemente que cuando conocemos, apreciamos y preservamos las cosas en su justo valor.
No hay que olvidar que las aguas subirán (algún día ha de volver la benéfica lluvia) y esos muros y piedras que ahora movemos de sitio de tanto ir y venir, se verán desprotegidos y las fuerzas del agua, que no pudieron llevar durante tantos años, finalmente cerrarán su ciclo de erosión y un verano iremos por la orilla del río, viendo madurar las uvas y castro Candaz será también una leyenda, como lo son ahora sus antiguos habitantes.

Estamos a tiempo de que ésta historia tenga no solo un final feliz, sino también un constante buen narrar. Un regalo que emerja cada año.
A todos los que vayan por Castro Candaz o por la Playa de las catedrales, o por el banco de Lobio, les pido que en estos sitios, solo hay que dejar huellas (suaves y mínimas), solo hay que llevarse fotografías, no hace falta firmar en ningún muro para pasar a formar parte de la historia del lugar, solo es necesario aprender a respirar con el ritmo del tiempo.

 
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Memoria verde

Publicado por Sole el 8 Nov 2015 en Diario, Galicia

Seguir un sendero pequeño y encontrarte con la memoria cubierta de verde. Solo queda hueco para las preguntas sin respuestas…
Senté en un banco de musgo, cerré los ojos y poco a poco el aire se llenó de voces, de saludos, de querer saber que tal la vida, la cosecha, el hijo que fue a Brasil, la nieta que echó ya un diente, el cura que fue a hablar con el obispo, la vaca que esconde la leche. La casa grande cerrada, la aldea cada día mas vacía. La ley de vida que no debiera ser. Un suspiro, otro, otro y luego solo silencio…verde, verde silencio

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