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Enciclopedia

Publicado por Sole el 20 May 2018 en Diario, Mis libros

“Con agua y jabón se intenta eliminar de las piedras el persistente olor a naturaleza que, insistentemente, se mantiene aún después de un largo viaje en tren, de la subida en el moderno ascensor y de la llegada al nuevo apartamento.
Con esta compra amenazamos con empezar una nueva vida-debes recordártelo-,pero ese olor a bosque que tiene la piedra nos tranquiliza, exigiendo la brusca y justa reducción de las expectativas.”
Gonçalo Tavares. Enciclopedia. Xórdica Ediciones

 
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Cuando el verano era azul

Publicado por Sole el 14 May 2018 en Diario

Cuando las tardes eran un campito inmenso, que terminaba su existencia con la puesta del sol, la televisión era cosa de una hora delante de la pantalla y una semana en la memoria.
En el barrio no todo el mundo tenía tele y mucho menos en colores, esa rareza quedaba para unos pocos.
Así que el salón pasaba a ser territorio compartido y entre vascolet, risas y un poco de bizcochuelo casero, pastaflora o tortas fritas, la platea se armaba en un plis plás.
Los más pequeños, sobre los regazos de los más mayores y así se optimizaba el lugar y se apañaba cariño, que de eso, nunca se va sobrado.
Tampoco es que la programación fuera muy extensa, la infantil, la que pasaba la censura de mi madre, más bien escasa.
Así que el año que todo el mundo, pequeños medianos y mayores nos enganchamos a Verano Azul, las semanas se alargaron en la espera de cada nuevo episodio.
La veranitis corrió por el barrio y nos puso a todos a silbar.
Nos enamoramos alternativamente de Pancho y de Javi y como quien no quiere la cosa, nos asomamos a despertares de la piel, casi que a la vez.
Cuando un beso era un no saber que hacer con la boca, plastificamos una foto de Javi y lo tuvimos de sparring a la sombra de las madreselvas, una tarde entera.
Cuando años mas tarde compartimos representante, casi muero de vergüenza al saludarle en un cruce de ciudades él a un teatro y yo a otro.
Solo me perdí un capítulo, el de La Burbuja, que gracias a youtube vi mucho años después.
La culpa fue del entusiasmo conque jugábamos al escondite.
Ya hacía muchos años que el juego estaba instalado, así que buscar lugares que no conocieran los demás era tarea casi imposible. Hasta el año que Juan el carpintero amplió el negocio y a la tradicional hechura de muebles, se sumó la de ataúdes.
Con su hija nos metimos dentro de uno que estaba casi terminado, allí nos morimos de risa un rato, y contamos los minutos y los pasos cada vez que sentíamos que alguien se acercaba.
Finalmente los demás se cansaron de buscar y se fueron a otro juego.
Pero una cosa era entrar en el ataúd y otra muy distinta salir.
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Carne nada más… y todo a menos

Publicado por Sole el 7 May 2018 en Diario

Carne, nada más y todo a menos.
En la prehistoria de mi vida, tres hombres, un célebre actor, un escritor premiado y un director debaten a los postres en que momento empieza a oler mal una mujer. El actor dice que después de los 30 el escritor que a los 18. El director, supongo que por estar yo presente, calla.
En la historia de mi vida:
Hace siete días. Verbena a 1500 metros de altura en un pueblo donde el número de hombres solteros, preocupa a los mayores. Tanto que fletan un autobús de esos de mujeres para que se emparejen con los lugareños. La mujer que lo cuenta comenta como la cosa más normal del mundo, el resultado:-Pobrecicos míos, les hubieras visto la cara, cuando empezaron a bajar, todas en la cuarentena con apenas un par de horas de uso!
Hace cinco días. Entran decenas de adolescentes al teatro, converso con los profesores sobre los capítulos del Quijote que conocen los alumnos, pasan delante de nosotros tres chicos discutiendo de ésta guisa:-No es no, pero puede ser si, que a las tías les mola mogollón decir no, pero es si.
Hace cuatro días. Comentando con un compañero, culto, sensible, nada machista a merda de la sentencia de La Manada, me decía con toda buena intención:- y tu ya puedes andar tranquila de noche por la calle, pero imagina todas las chavalas?
De triste común denominador, el concepto mujer-carne.
Carne joven que huele bien, carne joven que se reproduce, carne que no sabe lo que quiere y tiene que decidir otro por ella, carne que ya no es apetecible y puede andar por la calle de noche que ya no es violable.
Y en dos de éstas anécdotas hay un fondo de cierta buena intención, en una de devolver la vida a un pueblo, en la otra de tranquilizarte. Pero ahí está el problema, yo no quiero caminar tranquila por las noches, porque ya tengo una edad, quiero que podamos caminar todas, sin importar los años que tienes, ni el aspecto que gastas.
Un pueblo no vuelve a la vida porque lleguen mozas sanas y robustas a parir niños y a cuidar casa y hombres solteros.
Tenemos un problema grave en una sociedad que por un lado te ve peligrosa como trabajadora si estas en edad de parir, pero te descarta si ya no tienes edad fértil. Rozamos la enfermedad mental si un chaval de 16 años entiende que el no, puede ser un si; si otro viola y mata una mujer que da un paseo a pleno día y acusa a su padre, si un grupo de hombres comenta en el bar que hay que andar con ojo a la hora de ligar porque una tía (no su actitud) les puede llevar a la ruina.
Como much@s de vosotr@s llevo diez días en shock, con un sabor metálico en la boca que me amarga todo lo que como, bebo o digo.
Y lo siento por aquell@s que éstos días me dicen que hay que pasar página, porque ésta página de la historia, está mojada, empapada de lágrimas de rabia, frustración y dolor. Y pesa, pesa tanto que no consigo disfrutar de éste sol que por fin ha venido.
Yo que renazco cada vez que toco la tierra, empecé la huerta, el jardín y no fue como otras veces. No hallé consuelo, no sentí como cada año que mi centro vuelve a su centro con el olor de la hierba recién cortada, de la tierra recién abierta.
Hoy me duelen los dedos, éstos que la artritis está deformando, de tantas raíces muertas, de tantas hojas secas que arranqué éste fin de semana. Necesitaba, necesito, sacarme de dentro toda ésta angustia. Arranqué con rabia cada mala hierba, como si en ese gesto arrancara, tanto mal.
Decía el jueves negro de la sentencia, Tamara Montero, “estamos solas, pueden hacer con nosotras lo que quieran” y lloré con sus palabras.
A la noche en la manifestación, sentí que no, que somos muchas, pero con el correr de los días, veo que somos muchas, pero no suficientes. Que tenemos que ser más. Que no alcanza con salir a gritar en la calle, que igual va siendo hora de poner, como se dice en Uruguay, toda la carne en el asador. Porque si como carne nos tratan, carnívoras toca ser. Hay quien dice que no hay que ir a los San Fermines, pues no vayamos, y si hace falta, éste verano desaparezcamos de todas las verbenas, fiestas, saraos donde gastamos, dejamos nuestro dinerito, nuestros impuestos, nuestro aporte.
Dejemos de comprar una semana entera, un mes, lo que haga falta, démonos de baja de la seguridad social un mes, no compremos esos vestidos, zapatos o lo que sea, que supuestamente provocan a los hombres a ser bestias… Que nos maten o violen, parece no importar, pues a dar donde duele, en sus números.
Hacía años que no decía el monólogo de la pastora Marcela, como el otro día en el teatro, nunca sentí tan necesario como el viernes a la tarde, contar O libro dos porcos de Anthony Browne, porque aunque haya que repetirlo millones de veces, el camino sigue estando en la educación. Aunque reconozco que estos días, y espero que se me pase, el cuerpo me pide arrancar de raíz unas cuantas malas hierbas.
Por si acaso ayer, me coroné de maios, por ésto de ir espantando males, que no soy de caracter oscuro, pero éstos días señores, más vale que no me toquen, porque ando que muerdo. No se si me entienden?
Buen lunes.

 
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23 de abril Día del Libro

Publicado por Sole el 23 Abr 2018 en Cuentos, Diario, Mis libros, Uruguay

La señora Mary no era precisamente guapa, sus enormes ojos verdes, eran más enormes detrás de sus gafas.
Cuando te miraba, te hacía una radiografía completa.
Llegué a creer que era capaz de detectar restos de polvo en tus rodillas o de vascolet de chocolate en tus dedos, cuando desde detrás del mostrador te pedía el carnet de la Biblioteca y mientras fruncía los labios te daba permiso para entrar en su reino.
Metros y metros de pasillos con libros y más libros. Aunque las estanterías llegaban al suelo, desde el mostrador y sin cámaras de seguridad, sabía perfectamente si estabas en la zona de los libros de tu edad o te habías colado en la que “no te correspondía”
Yo tenía el carné número 41 y mi tarjeta de socia se llenaba con rapidez.
Desde el día que con poco más de tres años, aprendí a leer en aquel libro de portada celeste y blanca “Maracaná, gloria de un pueblo” no había parado de decodificar todo lo que se me pasaba por delante.
Y Mary, mi bibliotecaria, fue un faro de luz firme en aquel deambular maravilloso.
Mi padre me llevaba dos veces a la semana.
En el trayecto de ida a la biblioteca, poníamos puntos a nuestras lecturas, a la vuelta, cargados de páginas desconocidas nos adelantábamos a la aventura con absoluta alegría en disparatadas hipótesis que luego la lectura desmontaba.
Mientras yo decidía que llevar, mi padre intercambiaba comentarios de libros con la señora Mary, y así descubrí su belleza. Su rostro se transformaba al hablar de libros.
Su voz danzaba, sus manos aleteaban en el futuro.
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Cripta Monasterio de Leyre

Publicado por Sole el 15 Abr 2018 en Diario, Mis viajes, Navarra

Parece ser que a Virila, le traía por el camino de la amargura el asunto de la vida eterna en el cielo. No me he podido enterar que cosa exactamente , pero lo cierto es que el hombre no hallaba solaz ni caminando por la preciosa sierra de Leyre.
A un lado de la cripta románica, tenía el abad un pasillo de arcos robustos que lo conducían hasta la salida sur del monasterio y desde allí se perdía por los campos y sus pesares. Un día escuchando un ruiseñor, se quedó embelezado y el tiempo se le fue en suspiros.
Al regresar no le conocía nadie, ni él conocía a quienes le salían al paso, solo las piedras de la cripta seguían siendo las mismas. Ese bosque de columnas que fueron levantadas para sostener la iglesia allá por el siglo IX. El problema era que habían pasado 300 años del paseo con el ruiseñor.
Donde estuvo, no se sabe.
Dicen las crónicas que se adaptó perfectamente y así vivió hasta el fin de sus días.
Tengo para mi pensar que tal y como somos las personas, es lógico que aunque pasaran tres siglos, no encontrara diferencias, porque visto lo que vemos, la estupidez y la sinrazón humana es de lo poco eterno que vemos por aquí.
Y así vamos soltando armas químicas sobre inocentes, machacando al diferente, idiotizándonos como si hubiera otra oportunidad mañana.
Será que era en abril el ritmo tibio, o la cabeza que me anda furrulando raro que no me importaría dar un paseo para saltar en el tiempo. Aunque menudo chasco si a la vuelta siguen los mismos dando la tabarra.
Es que hay xentiña que resiste más que el románico de Leyre, hecho en piedra caliza con cuarzo y hierro.
Por si no conocen, para que vayan y vean lo que yo he visto.
Cripta románica-Monasterio de Leyre-Navarra

 
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Ermita de Santa Comba-Covas

Publicado por Sole el 7 Abr 2018 en Diario, Galicia, Mis viajes

Cuenta la leyenda que Santa Comba antes de ser santa era bruja. No he podido saber si para bien o para mal, pero lo cierto es que un día por iluminación divina, acompañada de su hijo San Silvestre, llegó en una barca de piedra hasta “Ila do Medio ” y allí en el antiguo castro se instaló para pedir perdón por sus actos.
Hay quien dice que ella hizo levantar la ermita allá por el siglo XII, aunque otra leyenda dice que la ermita, fue levantada por los marineros que corriendo peligro sus vidas contra los peligrosos acantilados, al encomendarse a ella y salvarse, mandaron construir la iglesia.
Como sea a día de hoy quienes han llegado hasta la Ermita han visto la barca de piedra, con la que todo santo o santa que se precie, llega a destino,dormida entre las hierbas.

La marea estaba alta y la escalera por la que se llega a la ermita está rota y no andaba con cuerpo como para colgarme de una cuerda, así que me deleité con la inmensa playa.
Un paisaje maravilloso, con la música del mar contra la arena y las rocas.
En la parroquia de Covas (San Martiño) lugar de Covarradeiras Ferrol.

 
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Viernes Santo

Publicado por Sole el 31 Mar 2018 en Cuentos, Diario, Una historia

Quizás leer el Sostiene Pereira que Pierre-Henry Gomont ha creado para Astiberri, no es la mejor idea en un viernes, donde como decía mi abuela, los diablos andan sueltos.
Se mezclan en mi cabeza aquellas mañanas de casa en silencio, con el estruendo de la lluvia de hoy en los tejados de Santiago.
Será que igual que en mis recuerdos, la casa huele a bacalao con porotos y arroz.
Nunca me puse a corroborar si lo que mi abuela decía, pasaba en otras casas, al fin y al cabo eran tiempos en que el mundo era tan grande como el portón de la casa dejaba que fuera, pero lo cierto es que el viernes santo generaba en mi un miedo atroz.
Nos tenían prohibido barrer el patio o la casa, porque los diablos, eran los dueños del mundo ese día.
Yo que siempre fui de imaginación desbordante, veía detrás de cada maceta, árbol o piedra un tipejo de cola ensortijada que me haría alguna maldad.
Pero todos los sustos se me iban del cuerpo cuando anunciaban la comida.
Así como no me gustaba nada el olor del bacalao que inundaba todo el aire, en el plato me sumaba a la legión de la Mama.
La segunda suegra que tuvo mi madre.
Era diabética, así que la comida se la regateaban bastante. Un par de veces al año le dejaban romper la estricta dieta , una de ellas era con al arroz con bacalao del viernes de semana santa. Y una naranja de postre, al sol con el pañuelo en la cabeza para evitar resfriados.
Mientras le servías su frase era “poquito que no se vuelque” y luego se dedicaba con devoción a la cuchara.
Recuerdo un año, en que la Mama se ausentó de la mesa. La empezamos a buscar y grande fue nuestra sorpresa cuando la vimos con sus ochenta largos, dando saltos en el patio.
Cuando le preguntamos que hacía, con sus ojitos pequeños de arrugas explicó que estaba haciendo sitio para que le entrara otro poquito.
Nosotros aprovechamos las risas para escaparnos a las fiestas, que en mi ciudad natal, la semana no es santa sino de la cerveza, pese a las protestas de los beatos que se escandalizan por los conciertos y litros de alcohol que se vende.
También le llamamos semana de turismo, pero a mi madre no le gustaba que le llamáramos así. En una semana de esas, en que todo el mundo dejaba la capital para ir a algún sitio, sonó el teléfono y avisaron que el camión donde iba mi hermano y más gente del pueblo de mis abuelos a un partido de futbol, había tenido un accidente.
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Ayuno para iluminar mentes

Publicado por Sole el 27 Mar 2018 en Diario, Italia, Lo dije en Facebook

Desde hace un tiempo ronda en mi cabeza la historia de Viterbo, así que en ésta semana tan significativa que algunos organismos públicos ponen la bandera a media asta, os la voy a contar.
Corria el año 1271, tres años antes el papa Clemente IV había muerto en el Duomo de la pequeña ciudad de Viterbo y tal como mandaban las leyes, allí mismo se había reunido la plana mayor eclesiástica para nombrar la nueva autoridad.
Cada cardenal, con su séquito, sus sirvientes, curas, doctores etc, inundaron la localidad siendo mantenidos a cuerpo de rey por los feligreses, que inicialmente solo pensaron en lo importante que sería eso para su historia, pero al ver que los días pasaban, comenzaron a preocuparse.
Lo cierto es que el asunto iba para largo y el único humo que salía de las chimeneas, era el negro del no acuerdo, o el de las deliciosas viandas que los prelados disfrutaban entre conversaciones y debates.
La situación estaba en punto muerto, nadie se ponía de acuerdo en un nombre, ni mucho menos en la senda que transitaría el nuevo período.
Los prelados estaban radicalmente divididos entre güelfos y gibelinos (los primeros partidarios del papado para gobernar los territorios italianos y los segundos del Sacro Imperio Romano Germánico)
Y para liar aun más el asunto de Viterbo, también estaban irreconciliablemente divididos entre una facción francesa y otra italiana lo que no quería decir dos nombres y dos rumbos, sino que todo se reducía a que cada quien tenía su candidato, su línea de pensamiento y por supuesto la quería imponer sobre los demás como la correcta.
Los galos trataban de favorecer los intereses de Carlos de Anjou, rey de Sicilia y hermano de Luis IX de Francia, que trataba de consolidar su imperio mediterráneo (finalmente desbaratado por su gran enemigo geoestratégico, el Reino de Aragón). Conseguir colocar a un partidario en Roma era un claro punto a favor, y por eso se les conocía bajo el epígrafe Pars caroli (Partido carolino).
Los otros cardenales se oponían radicalmente formando el Pars Imperii (Partido del Imperio), porque preferían quedar bajo la influencia del Sacro Imperio, de manera que se identificaba también con los gibelinos. Así, se fueron sucediendo propuestas de unos que tumbaban los otros y viceversa.
Mientras tanto los habitantes de Viterbo y la región, veían como diezmaban sus cosechas, sus arcas y su paciencia.
Necesitaban una solución porque muchos de ellos tenían que volver a trabajar sus tierras, pero ya no sabían cual sería el régimen en el que tocaría vivir, ergo tributar.
Hartos tomaron una solución inaudita. Ya que nadie parecía hacer caso de sus protestas, por iniciativa popular dirigida por el prefecto local, llevaron a la curia al palacio episcopal -que había sido reconvertido en palacio papal- y la dejaron “clausi cum clave” (es decir, encerrada bajo llave), alimentada sólo con pan y agua hasta que tomaran una decisión. Y para ayudarles a aclarar las ideas, les quitaron el techo y las camas, les redujeron los sirvientes y les suspendieron los sueldos y les explicaron amablemente que o dialogaban y llegaban a una solución o de ahí no salía ni Cristo (esto lo digo yo ya imaginando el cansancio de los viterbenses que 34 meses son muchos meses de dios)
Y aunque al principio protestaron y se acusaron mutuamente, las inclemencias del tiempo y el magro alimento, que los campesinos conocían tan bien pero ellos no, hizo mella.
Solo así se explica que eligieran a Teobaldo Visconti, que ni siquiera era cura, y que en esa época estaba más interesado en sus conversaciones con Marco Polo y sus tíos que iban camino de Asia que en los líos de franceses y romanos.
Teobaldo pasó a llamarse Gregorio X y en los pocos años que estuvo, soltó buenas perlas.
Es el responsable de que Alfonso X el Sabio no llegara al trono imperial, de una de las Cruzadas más desgraciadas, y del sistema “Ubi periculum maius” que consiste en disminuir la ración de comida de los participantes en el cónclave para que las decisiones sean rápidas y pensadas para el bienestar de los fieles.
Así que mis señores, mis señoras, aqui la menda se va a tomar unos días de ayuno informativo que para el otro, seguirá el ejemplo de aquel cura del Ulla que solo comía lo que salía del río.
Patos, lacones, cabritos, terneras, salmones, merluzas, bicas y tinto de ribeiro que su ama arrojaba de madrugada y pescaba al romper el día.
Sed felices que de dar la tabarra siempre hay alguien que se encarga.

 
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Mujer

Publicado por Sole el 10 Mar 2018 en Diario

Hace unos años, estaba contando en un pub, y el dueño, en la pausa, me instó a ir a la barra a saludar y ser amable con sus amigos, ya que varios de ellos trabajaban en la TV y podían lanzar mi carrera.
Me negué y nunca más trabajé en ese lugar. Se que varios de mis compañeros y compañeras de profesión al enterarse, nunca más volvieron tampoco.
Pero lo cierto es que como todas, a lo largo de mi carrera, esta conjunción de mujer, artista y mulata, ha sido muchas veces, una capa de tela pesada, a veces asfixiante con la que convivir y luchar.
Porque si eres éstas tres cosas, eres carne de cañón para muchos. Y lo triste es que donde digo mulata, luego puedo decir pelirroja, rubia, oriental, cualquiera de las fantasías cutres de un individuo que por tener una cuota de poder puede transformar nuestras vidas.
Porque así es, porque según que actitudes asumas con el acoso, al estar rodeada del silencio complice, miedoso, indiferente de quienes te rodean, tu carrera, tu trabajo, tu sustento va en una dirección u en otra.
No tengo el placer de conocer a Iria Pinheiro, pero me pongo en pie ante su valor. Imagino lo duro que debe de ser dar un paso al frente y denunciar a quien seguramente le destrozó meses y meses de su vida.
Tan duro como soportar por tu cuerpo una mano no deseada, un torrente de agresión que no se quita con nada.
Solo espero que quienes en su día callaron, y me indigna leer la frase de la abogada que le dijo que no denunciara porque nadie daría la cara por ella, solo espero, repito, que ahora no callen, quienes en su día nada dijeron, que ahora hablen, señalen, denuncien.
Que si marchamos tantas el otro día, no fue por capricho, fue también por todos esos silencios que se nos atascan en la garganta por miedo , rabia e impotencia.
Si hay que salir de nuevo la semana que viene, se sale.
Pero de una puñetera vez, ya está bien!.
Estamos hartas, ahora que se note.
Fuerza Iria Pinheiro!

 
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8 de marzo otra vez y las que haga falta

Publicado por Sole el 8 Mar 2018 en Diario

Durante una hora, mientras esperaba encontrarme con Gago y mis compañeras de camino, vi pasar mujeres de todas las edades que cantaban, bailaban, gritaban, callaban…
Había quien reclamaba que en nuestros ovarios fuera los rosarios, quien una pensión de viudedad justa, quien igualdad salarial, revolución, que no es no, que estamos hartas, que ya está bien, que somos malas y podemos ser peores…
Con mi silbato y mi pandereta y mi voz de resfriado, canté grité, bailé y sentí sin conocer a la mayoría que por allí pasaba que éramos una sola.
Todavía estoy emocionada, de ver tanta moza resuelta, tanta melena desmelenada.
Igual estoy pasada de rosca, pero caray, que gusto da soñar que todas juntas somos algo increíble.
Porque de forma individual ya lo somos, pero a veces por las prisas, el trabajo mal pago, la conciliación, esa educación de mierda que nos hace exigirnos hasta la extenuación, la lucha entre lo que soñamos y lo que conseguimos, la defensa de unos derechos que que no todo el mundo ve… y más, mucho más…
A veces, digo, no somos conscientes de que si paramos, el mundo para.Que es verdad, que no es un slogan.
Hoy fue un primer gran paso, el siguiente es que quienes nos gobiernan entiendan que lo de hoy no fue broma, no fue postureo (de algunos si) pero de nosotras, fue un grito, un puñetazo en la mesa, un mirad que aquí estamos, un ya está bien, un tenemos paciencia inmensa, pero no infinita…
Porque aunque para algunos somos todo corazón y ternura, también podemos ser todo rabia y ovarios.
No di entrado más que a las puertas de la plaza del Obradorio, tantas, tantas fuimos y aunque una parte de mí quería estar en el corazón de la plaza, otra parte celebraba que se quedara pequeña.
Al dormir esta noche, amigas, pensemos, miremos nuestras manos y reafirmemos el compromiso, que el próximo 8 de marzo, la huelga de verdad, sea de no entrar a ninguna tienda o comercio que esté abierto, que los mandiles en la ventana o los perfiles de facebook, no sean solo virtuales…
que se nos quede pequeña la calle, así como hoy se nos queda pequeño el pecho de la emoción.

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