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Desparramando que es gerundio

Publicado por Sole el 7 Abr 2017 en Diario

A Gago le hacen mucha gracias algunas palabras que suelto de vez en cuando. Muchas de ellas son de mi tierra natal, algunas nunca oídas por aquí y otras que se dejaron de usar hace años. Lo cierto es que muchas de ellas son muy gráficas, y ahora puedo apreciar lo que él dice, de que no importa que no sepas lo que significan, eres capaz de visualizarlas .
Cuando yo digo que alguien es “abombado” o que me voy a comer un “refuerzo” o que se habla “al pedo” seguro que si cierras los ojos lo pillas.
Ayer a la tarde, en medio de la sorprendente temperatura imperante en Compostela (esos 25º eran más de Vigo que de la capital) me detuve en el semáforo y vi venir hacia mi una estampa gloriosa, una de esas mujeres que dejan de arrastre a la Venus de Willendorf
Es cierto que la temperatura invitaba a quitarse chaquetas pero de ahí a salir a la calle de pantalón corto, tirantes y sandalias, había un trecho.
Pero ella venía feliz, lo venía proclamando, detrás de unas gafas enormes, una sonrisa mas inmensa aún.
Su caminar desplazaba sus exhuberantes caderas de “amazacotá” de un lado al otro de la acera.
Un grupo de señoras que estaban en la parada del bus, de diferentes edades pero cortedad de mente similar, comenzaron a ponerla verde. Que si no eran maneras, que si tanta carne al aire, que si celulitis, que si poco gusto, que si era de algún club…
A mi que me duran menos las palabras en la boca que manteca en hocico de perro, me incliné hacia mi ventanilla para saludarles la envidia, pero no hizo falta…
Ella se detuvo en seco delante de las invernales señoras diciendo con un deje cubano:
-A ver mulleriñas, que levo unha alegría no corpo que preciso espacio para ir desparramando.
Me solté una carcajada de esas que te liberan el alma y mientras cambiaba el semáforo subí el volumen del disco que estoy gastando estos días, Aute cantaba
“Anda
Quitate el vestido, las flores y las trampas
Ponte la desnuda violencia que recatas…”

 
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Neve

Publicado por Sole el 6 Abr 2017 en Diario

Hace dos semanas a pocos km de casa me encontraba este monigote. Con el calor de estos días debe ya de ser riachuelo que canta entre toxos en flor. #vidaquevuela #galicia

 
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Os Meus de ANHIDA-

Publicado por Sole el 3 Abr 2017 en Diario


Corren tiempos en los que a la mínima alteración del comportamiento, escuchamos la palabra “hiperactivo”.
Se sucede así la banalización de un término que encierra un mundo inmenso, el de niños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH)
Y lo que es peor, detrás de éste diagnóstico, muchas veces erróneo, o dado con premura, basado en test y estudios que no son específicos, se esconde una problemática que puede lastrar la vida de un ser humano para siempre.
La escasa información de base científica real, la poca capacidad de la mayoría de los centros de enseñanza para acoger y acompañar como se debe esta patología, destina al niño o niña a ser medicado, aislado y en la mayoría de los casos, a ser infravalorado.

¿Qué es el TDH? Es un trastorno neuropsicológico del desarrollo que condiciona una hiperactividad, una impulsividad y un déficit de atención, que se caracteriza por hiperactividad motora y vocal, toma impulsiva de decisiones y la incapacidad para esperar o diferir las gratificaciones. Las personas que padecen TDAH “viven predominantemente en el presente, sin considerar las consecuencias de sus actos en el futuro”.

Lo increíble es que quienes realmente les condicionamos el futuro, somos los adultos que les rodeamos, criamos y formamos.
El propio sistema educativo, por años, los consideró “casos perdidos”.

Por suerte existen Asociaciones como ANHIDA Coruña, que no solo acompaña a padres y niños, sino que forma a docentes, profesionales y técnicos.

Pilar Castiñeiras, es la presidenta, y con ella comenzamos el programa, pero a medida que transcurre la mañana y hablamos con unos y con otros, descubrimos que Pilar es mucho más, es motor, timón, vela, banca donde descansar, remos, agua, lo que haga falta en éste difícil día a día con un TDH.

Pilar conoce de primera mano la realidad de tener en la familia alguien con trastorno de atención, su hija, que ahora es ejemplo de lucha y de “se puede” para las familias que se acercan a ANHIDA pidiendo ayuda.

Y en ANHIDa no solo encuentran profesionales capacitados para tratar a éstos niños y muchachos, sino también un lugar donde hablar el mismo idioma, compartir los miedos, las frustraciones, las rabias y por sobre todo los logros.

Desde ese chico que todo el mundo decía que no leería y ahora con 17 años está terminando su primer “libro gordo” uno de los Cinco!
A la chica que estudia sicología en la universidad.
Desde el niño que no había quien sentara en una silla y ahora pinta encantado, a los que gracias a SEVEN el perro de terapia de la Asociación, son capaces de caminar a menos velocidad, sentarse, esperar…
Pequeños milagros que devuelven la sonrisa y la fe.

ANHIDA es un paraguas que protege de la lluvia de malas noticias que les suelen caer a as familias con TDH, bajo éste paraguas de ilusión, trabajo y esfuerzo, el chaparrón se soporta mejor, y permite ver que en el mundo hay colores y posibilidades.

Así que el planteamiento de la foto, va por ahí, representar en Villa Melania, una preciosa casa modernista de Culleredo, primera sede de ANHIDA, lo que la Asociación significa.
ANHIDA forma parte del día a día de Pilar, que sin descanso dedica horas, para apoyar y acompañar a los padres en un proceso que nadie mejor que ella conoce.
Su experiencia no podía quedar en un cajón, su forma de ser, abierta y generosa, la llevaron a abrir sus brazos para recibir a padres que estaban en su situación y compartir con ellos su lucha, su búsqueda y sus buenos resultados.

Inicialmente la foto los “Meus” de Pilar serían unos 30, pero ella no contaba con el cariño que le tienen y pese a que era sábado, que el tiempo no estaba muy ahí, que Villa Melania ya no es la sede de la Asociación, casi 135 personas se dieron cita.


Mis 12 paraguas transparentes, se quedaban más que cortos!!
En mi cabeza se replanteaba la foto y en mi corazón se armaba una fiesta al ver tantos niños y niñas que te abrazaban, hacían preguntas, te avisaban que venía una nube de lluvia, pintaban su camiseta…

Por momentos salía un sol inmenso que daba unas sombras terribles sobre la fachada, por momentos llovía.
Estábamos trabajando con “material ultra frágil”, el tiempo de espera de un TDH son mínimos y es de agradecer el fantástico trabajo del equipo de docentes que me acompañó en todo momento para tenerlos atentos o llevarlos a jugar cuando era necesario, manteniendo su interés en lo que teníamos que hacer.

Reconozco que estaba nerviosa, sabía que no habría mucho tiempo para captar la imagen, así que con la ayuda de Manuel, fuimos colocando a todo el mundo.
Pese a los nervios estaba en mi salsa, como en los primeros años de mi carrera en APRODIME, mi clow interior salió de paseo, tal vez con demasiado entusiasmo, y así jugamos, ensayamos, reímos, cantamos.
Las indicaciones deben de ser claras, concisas y repetidas varias veces, para que todos nos sumemos al mismo navegar.

Mientras se colocan, mido una luz que cambia a cada segundo y tiemblo. Por lo bajo, rezo “que se nuble, que se nuble” y mientras el balcón se llena de gente y las ventanas se abren de par en par, un mar de cabezas se mueven delante de la casa.

Primera toma, indicaciones.
Segunda toma, indicaciones.
Tercera toma, me parece que es buena (y lo digo en voz alta!!!)
Al escucharlo, los niños echan a correr liberando su cuerpo de esos minutos de espera y mientras aprieto el disparador en una ráfaga larga, veo como se desmonta la foto, pidiendo a todos los santos que la toma realmente fuera buena, porque ahora que corren por el parque ya no habrá dios que les reúna :)
Les miro maravillada, en esa explosión de alegría y decido confiar.

Veo a Pilar rodeada de niños, jóvenes y adultos, todos le hablan, le reclaman atención y para todos tiene una palabra una mirada un mimo.
Uno de los niños me pide que le ponga a la altura del visor, quiere ver como se ve desde ahí.
Lo levanto en brazos y me dice:- Somos guais!!

Algo tan simple y tan básico como sentirte feliz con como eres.
Y ahí está el secreto, según como el entorno nos haga vernos, nuestra vida y principalmente la de un TDH puede ser gris, oscura, llena de conflictos e inseguridades o si le brindamos la oportunidad, puede ser alegre, llena de luz, alegría y seguridad.

Saber que ahora mi foto, estará en el despacho de Pilar, para que lo primero que vean los padres que se acercan por primera vez a la Asociación, sea una imagen de unidad y optimismo, me emociona particularmente.

Gracias a MEUS por permitirme poner un poquito más de luz en el largo y precioso camino de ANHIDA.
Aquí queda la foto definitiva y en el enlace pueden ver todo el programa

 
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Actriz de provincias.

Publicado por Sole el 27 Mar 2017 en Diario


Hace poco, dando la enhorabuena a una amiga nominada a un importante premio, me sorprendió con un:-Preferiría menos nominaciones y mas curro.
Y una vez más tuve que celebrar que soy una afortunada. Porque desde que me subí a un escenario con 6 años, no he parado de trabajar nunca. No aspiro a premios, aunque he tenido unos cuantos, pero en todo caso yo también, elijo el mejor de todos, el del aplauso sostenido, el de la cola en la taquilla, el del minuto entre patas antes de salir a escena.
No soy ni se si seré, una actriz de grandes teatros, aunque he tenido la dicha de poner mi nombre en carteleras de medio mundo.
Siempre he sido lo que don Atahualpa del Cioppo llamaba, “actriz de trinchera”, de andar de pueblo en pueblo, de ciudad en ciudad.
He actuado al aire libre, en minas de cobre, salones comunales o de Ayuntamientos, en capillas desacralizadas, en barracones, en teatros italianos de cientos de años o en espacios de diseño moderno recién estrenado.
Si cierro los ojos puedo ver miles y miles de personas que me han regalado su tiempo.
Atesoro un collar maravilloso de anécdotas, que me arrancan carcajadas y lágrimas en mis horas de carretera.
He llegado a mis funciones, andando, a caballo, en bicicleta, en autobús, tren, camión, avión, barco…
Y siempre me he ido con un trozo de mí, enriquecido.
Hoy me quedo con el cosquilleo de una tarde de marzo en que llegué a un pueblo de la Sierra de Grazalema, había un entierro (inesperado por supuesto) a la misma hora de la función, la concejala, me preguntó si me importaba posponer la representación una hora.
Di un paseo por el pueblo, mientras las campanas replicaban a difunto.
Luego, ya en la merienda que me habían preparado, una señora mayor, que había reído mucho, me dio las gracias por hacer que la rueda de la vida siguiera girando.
Nunca mayor acierto tuvo, la remanida frase de “la función debe continuar” cuando entre lágrimas y risas hablamos de quien faltaba, haciendo que viviera un poco más, en los recuerdos.
Por tardes así, amo mi profesión y celebro día a día, ser una actriz que trabaja.
Feliz día compañeras, feliz día compañeros, el mundo necesita más telones levantados. Reclamemos siempre abierto, nuestro espacio natural, el Teatro.

 
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Domingo de Entroido por Chantada

Publicado por Sole el 19 Feb 2017 en Diario, Galicia

Nos acercamos en domingo Lambedorio, por Chantada. Y fue un acierto!


Varias agrupaciones, venidas de otros conocidos Entroidos están calentando las piernas y las voces, en la plaza.
Cigarrones de Verin, Boteiros de Vilariño de Conso de Viana do Bolo, Peliqueiros y Parrafóns de Campobecerro, y máscaras sueltas que se divierten bailando y persiguiendo a los que somos meros espectadores.

Los de Viana do Bolo van tocando bombos, azadones y guadañas, armando un estruendo impresionante. Los Boteiros, con sus máscaras típicas, hechas en madera de bidueiro, saltan con sus mancas (palos rematados en una cola de zorro) La camisa que llevan tiene infinidad de cintas de colores que forman figuras preciosas, me dicen que se tarda casi un mes para coser estas prendas. Los pantalones son decorados con flecos que vuelan con las danzas. En la cintura las 12 campanitas, “esquilas”, que hacen sonar con su constante movimiento. Tengo que documentarme pero leo por ahí que los Boteiros de Vilariño de Conso llevan 13, ¿motivo? :)

En la cabeza lucen unas pantallas fantásticas con las que arremeten contra ti, y te dan! Doy fe!


El conjunto de instrumentos y danzantes se conoce como “Folión”

Llaman la atención unas mozas con trajes completamente elaborados con hojas, maíz, ramas, xestas, flores, semillas de roble, toxos…una maravilla!

Las calles están repletas de fotógrafos, por momentos tengo la sensación de que somos más los que fuimos par registrar el Entroido que para, bailar.

Y en ese momento decido que ya está bien y comienzo a saltar y a mover el cuerpo, que es lo que me apetece.
Una máscara me saca a bailar y me dice que soy la unica fotógrafa con una cerveza en la mano, bailando y enfocando.
Es verdad, el espíritu del Entroido, me ha poseído, por suerte.

 
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Entroido Ribeirao- Santiago de Arriba-

Publicado por Sole el 18 Feb 2017 en Diario, Galicia

Desde siempre me ha enamorado el carnaval, en mi tierra, de candombes y murgas y aquí en Galicia en su abanico inmenso de mascaradas.
Cada región tiene sus trajes típicos, sus celebraciones, códigos y tradiciones.
Tal vez los más famosos sean los Cigarrones de Verín,las Pantallas de Xinzo de Limia o los Xenerais do Ulla, pero hay verdaderas joyas a todo lo ancho y largo del país.

Desde hace tiempo quería ir a conocer los Volantes de Santiago de Arriba y éste año gracias al aviso de Rafa Quintía, pudo ser.
Por cosas de la vida tenemos muchos lazos de afinidad con ésta aldea de Chantada, casi nos compramos una casita allí, he fotografiado para los calendarios del Románico de O Sorriso la Iglesia de Chantada, de Camporramiro, por no hablar de sus bellísimos cañones y laderas llenas de viñedos.

El Entroido Ribeirao, tiene un calendario muy extenso y con un significado y accionar distinto cada día.
Nosotros fuimos al Domingo Lambedoiro, también llamado fareleiro o borralleiro, lo que explica que las máscaras se revuelquen contra el suelo, el barro, la hierba y todo lo que pueda manchar las pieles de los trajes. Me contaba un vecino que incluso algunos años se embadurnan unos a otros con hormigas rociadas con vinagre.

Dentro de éste carnaval ancestral, hay una serie de máscaras, cada una con su significado.

Los Maragatos van vestido con pieles, éste personaje tiene la función de proteger a su señor, que está representado por los Volantes. En la foto un “Mragato sintético” tal y como definió su portadora.

A su vez el camino es abierto por el Peliqueiro, un personaje que suele vestir ropa vieja y muchas pieles superpuestas, atadas, con alguna cabeza o cuernos configurando unas maravillosas máscaras teriantrópicas, algunas con reminiscencias a lobo, carnero, jabalí etc.
Éste personaje porta una tira de cuero o cinturón, que no duda en usar contra todo aquel que pueda interferir en el paso de la mascarada

El volante viene detrás haciendo sonar sus “campanas”, que no hay que confundir con las chocas o cencerros de los cigarrones. Estas campanas, van en doble línea, sobre un cinturón de cuero que se ata a la cintura del volante. Unas tienen un sonido grave, “machos” y otras agudo, “hembras”, generando a lo largo de toda la jornada una serie de contrapuntos sonoros fantásticos. Los tonos son vivos, generalmente amarillos y rojos, hay quien dice que es por la bandera española, pero otros porque eran las telas más baratas, lo cierto es que ahora también se ven muchos de blanco y azul, seguramente pensando en la bandera gallega.
En la cabeza llevan pañuelos coloridos, grandes que envuelven, cuello y hombros, llamados portugueses, aunque en otro tiempo eran más típicos los que llegaban de altamar y que se conocían por “mariñeiros” de colores oscuros, tristes.

Por lo que pude entender los volantes a su vez se dividen según lo que portan en la cabeza, si es una máscara, pasan a ser Mecos, una suerte de actor mudo que en alguno de los domingos de Entroido representarán una obra de teatro, sin palabras, pero con una línea social muy clara, hablando de temas que preocupan a la aldea. Este año sin ir más lejos la pantomima se llamaba “Sin malleira non hai colleita”. Representando la problemática de una aldea en la que solo viven una treintena de personas y que necesita con urgencia un relevo generacional para poder continuar con las tareas del campo.

Pero si el volante lleva un “Pucho” se vuelve algo impresionante (más aún). Los puchos son una especie de barca inversa, de mimbre, recubierta de flores, cintas anchas llamadas colonias, muñecas…
El Pucho baila con ese artilugio semejando una estela de colores.

Todos los personajes juntos, recorren las leiras, las huertas, para promover las buenas cosechas pero también recordando una época en que el franquismo prohibió los carnavales. Y el entroido era casi un secreto entre casas.

Hoy en día hay una asociación de vecinos y amigos que intentan mantener viva la tradición y como buenos gallegos, la comienzan comiendo juntos, para distribuir los personajes y sorteando un cerdo joven que se alimentará y comerá en el siguiente entroido.

Los peliqueiros y volantes ruedan en un campo de grelos, una vecina no duda en correrlos con una berza que arranca, pero ellos no se cortan y le devuelven los golpes. Todo el mundo ríe.
En el campo de la fiesta, rodeados de nubes bajas, los volantes bailan.
Hasta los niños pequeños se colocan en rueda y con un bastón giran en corro, para luego correr en zig zag haciendo sonar sus campanas.

De fondo los bombos, todas las máscaras giran con frenesí, es hipnótico.

Me resulta fascinante ver toda ésta coreografía ancestral, este ritual, que mezcla la gastronomía, la música, el teatro, las necesidades de buenas cosechas, de conjurar los malos espíritus, de liberar del cuerpo los vapores extraños, para reír, volverse otro, o el otro en que nos volvemos cuando nos cubrimos con una máscara, cuando nos descubrimos.

Viva o Entroido!

 
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Meus en Foz- Una historia de mar y fortaleza.

Publicado por Sole el 14 Feb 2017 en Diario

Amanece con un día luminoso, raro para ser octubre. Estamos en la playa da Rapadoira en Foz y la foto de hoy tiene como protagonistas una familia familia!
De esas con primos, sobrinos, tíos, abuelos, nietos, cuñadas, yernos…
Son los Castro, pero todo el mundo en Foz les conoce como los “Patitos”.
Ésta foto tiene que contar la historia de cinco generaciones en torno a ésta playa.

Una historia que empieza con una mujer y un hombre, Encarnación Alonso y José Ramón Castro, humildes, pescadores, que con 16 hijos soñaron con una familia unida, honrada y trabajadora.

Moncho y Pepe son los que nos han enredado, aunque luego todos comentan que son una familia fácil de enredar, principalmente para fiestas y cantares.

Por el paseo llegan los primos, Moncho que es pastelero y Pepe que se ha jubilado.

Se les llenan los ojos de lágrimas mirando la Barra donde se ahogó el abuelo, dejando viuda a ésta mujer que en los años terribles de la postguerra, se encontró sola con semejante rolada.

De ahí les viene el mote conque se les conoce, no me cuesta imaginar por las calles del pueblo a Encarnación y sus hijos, semejante a una madre pata y sus patitos, una madre coraje de éstas que tanto país escribieron y escriben.

Me gusta escuchar las historias que están detrás de las palabras y de los silencios normales frente a una persona casi desconocida, que indaga y pide el esfuerzo de abrir el corazón para hacer una foto.

Se traslucen los tiempos de penurias y lucha, el coraje y el valor de no arredrarse ante ningún trabajo.

Las fotos en blanco y negro, sepia, color del tiempo, cuentan de comuniones, bodas, bautizos, niños que se hacen adultos, mozos que envejecen, algunos que ya no están.

Después de escucharles, decido hacer un pequeño sacrificio para la foto. Y se que ellos no lo verán así, pero es un riesgo. No habrá primeros planos y la Barra será tan protagonista como la familia. Ellos no serían lo que son, sin éste mar, sin este pueblo, sin éste cielo, sin este arenal.

Aun hoy en día, mucha gente recorre las playas luego de temporales para buscar cosas que puedan valer, le llaman ir a las “crebas” y decido que en ésta playa, donde hubo una desgracia, encontraremos un tesoro, una familia, y cada uno de ellos serán una flor que formará un ramo de homenaje a la memoria de los que hoy no están.

Al centro “os máis vellos” Amador y Generosa que según los hijos con 91 años pueden hasta jugar en el Atlético de Bilbao, falta Pepe que fue hospitalizado en estos días, así que quitamos una silla.

Mientras Manuel va llevando la familia por la arena, sufro viendo como el sol va y viene. La medición muda a cada segundo. Por momentos están todas las caras en sombra o a la luz. Modo nervios:ON

Finalmente conseguimos tener a todos organizados, la danza de los castros puede empezar.

Son segundos, 1,2,3 foto, 1,2,3 fotos y a la tercera la familia está reunida.
Les sugerí que al llegar se abrazaran, besaran, cantaran…¿quién me mandó?

Es una juerga de cariño, muero por tener un tele para retratar en primer plano cada gesto.
Amador se coge a la más guapa y no la suelta, ante mis regaños me convida a ir a su lado :)
Las indicaciones se pierden entre tantos comentarios.
Y como una ola llega la melodía, es un crescendo de los Patitos que siguen a su aire, como si no hubiera cámaras.
Como si fuera otra vez la mañana de salir cada uno de sus casas, a trabajar, a luchar por el día a día.
Ahí queda ésta foto, que espero ver algún día en la pastelería de Moncho.

Este ramillete de fraternidad sencilla, de la que celebra con gestos cercanos, cariñosos, como los que vi, entre niños, jóvenes y adultos. Y eso no se ensaya, ni se inventa, eso sube desde dentro como una gran marea llena de memoria.

Pueden ver el programa completo en la web de la TVG de Galicia, claro!

 
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Cando os Meus son un territorio sin muros.

Publicado por Sole el 7 Feb 2017 en Diario

Para la grabación del segundo programa, la cosa no empezaba con buen pie. Manuel y yo, habíamos hecho noche en Casal de Armán, con una buena cena y mejor vino de la casa. Sin embargo dado que nos levantaríamos a las siete, se nos dijo que no se nos podía dar desayunos, eso si, se nos descontaron cinco euros del precio de la habitación.
Entiendo perfectamente que no se abra una cocina por dos huéspedes, pero hemos estado en infinidad de casas rurales en Asturias o Cantabria, que si no estaba la cocina a la hora de levantarnos (es lo malo de hacer senderismo) nos dejaban una cafetera de éstas de cápsulas, magdalenas en una lata e incluso alguna vez, un bizcocho cubierto con un paño o una bolla de pan, y un bote de mermelada.
Una vez más nos prometimos no volver por casas rurales de Galicia, salvo las que conocemos desde hace años por su buen hacer. Son los pequeños gestos lo que hacen de una experiencia, algo para recordar u olvidar.

Rivadavia se levantaba luminosa en medio de las nubes remolonas, y frente al castillo nos tomamos un buen café y unos croissant calentitos. Con el cuerpo organizado nos fuimos hacia las tierras de Castrelo de Miño, mas concretamente a la aldea de As Bouzas.
La tarde anterior ya habíamos recorrido de un extremo a otro, toda la ladera, midiendo pendientes, previsualizando la foto, leyendo en el entorno.

No podía imaginar mejor localización. Amante como soy del vino y en particular del Ribeiro, contar la historia de Xaime iba a ser una delicia.

La viña estaba húmeda del rocío de la noche, las hojas nuevas pujaban entre los hilos y ya buscaban enlazarse. Siendo vísperas del Día das Letras Galegas, tenía en mi cabeza los versos de Manuel María al padre Miño que discurría al fondo.
A la derecha Pena Corneira, sierra de bosques y roca, era un tapiz en el horizonte.
Una leve bruma presagiaba que el sol saldría con fuerza. Si todo iba bien, los vecinos de la aldea tendrían la luz en un punto muy bueno.

Mientras el equipo de producción colocaba sillas para las personas mayores y se probaban micros, cámaras y revisaban escaletas, comenzamos a rodar recursos y Manuel a colocar las plicas para marcar los sitios de la foto.

¿Cómo contar en una foto, el sueño de un hombre que durante muchos años ha ido e irá por el mundo con la bandera de un país que sabe que con esfuerzo colectivo se puede hacer realidad?
Xaime, como tantos, vio como su aldea quedaba con menos gente en las casas, vio y vivió ese salir a buscar otros horizontes, pero supo que tenía que volver a sus raíces.
La tierra se iba subdividiendo en parcelas más pequeñas cada vez, las viñas allí sembradas no daban más que para un trabajo que pocos podían hacer.
Observo la ladera, hoy extensa y sin límites y trato de imaginarla subdividida en mil minifundios, con sus lindes y marcos de piedra y me resulta sencillo imaginar la ardua tarea, de convencer a los vecinos de que lo mejor era tener una tierra única, de todos.
Imagino la escena de ir borrando cada día líneas que dividían para dibujar un mapa nuevo, de todos.
No debe de haber sido siempre fácil. Mas allá de chistes, en un país donde la tierra ha sido por generaciones el bien más preciado, motivo de disputas y desavenencias, incluso en familias pequeñas, poner de acuerdo a toda una aldea, habla de la fuerza persuasiva del sueño de Xaime.

Éste hombre que llega nervioso, emocionado, tanto que el corazón le hace saltar el velcro del micro cada dos por tres. Paseamos juntos y le cuento que mi idea de foto, es que así como la viña está sembrada en espaldera, así pondremos a la gente, cogidos de la mano, los más fuertes siendo apoyo de los más frágiles, los más nuevos, siendo savia de los más viejos, al centro la promesa de futuro que será realidad con un niño que nacerá en As Bouzas, y por delante, cestos, jarras, barricas, queipos, sulfatadoras de años que simbolizan el trabajo de todos.

La aldea avanza por el camino hacia donde estamos, vienen todos de blanco, como les pedimos. Las señoras mayores, cogidas del brazo ya son una estampa maravillosa, son un “aquí estamos Xaime para o que faga falta”

Bromeamos sobre como y cuanto saben ellas y ellos de esas viñas, sobre o traballiño que dan.
Y mientras Manuel les ayuda a colocarse en su sitio, noto desde mi lugar, apoyada en mi trípode, que todos y todas, cuando pasan al lado de una planta, le quitan alguna hojita de las que no conviene dejar crecer, le entrelazan los zarcillos febles a los cordones, desmenuzan algún terrón alrededor del tronco.
Me recuerdan a esa madre que incluso estando tu, ya en la puerta de casa, te arreglan el cuello del abrigo para que no te entre frío.

El sol brilla en el cielo, cuando Pablo el pequeño se cuelga el pipote al cuello y me mira con cara de “bueno,¿qué?”, Samanta acuna su barriga y las manos de todos se elevan.

La bruma se ha levantado del Miño y semeja reposar sobre las viñas de Solaina Minei.
Dicen las leyendas que al pie de Pena Corneira hay un cofre con monedas, creo que el mejor tesoro, está en As Bouzas, entre ésta gente que te cuenta como estaba aquello y como está.
Las horas, los días, los años que van ahí metidos. Hay quien protesta que a ver cuando se verán los resultados, que por ahora solo es meter “cartos” en la Bodega, pero una de las señoras le responde que no imagina mejor lugar para poner su dinero que en la tierra por donde caminarán sus nietos.
Los más mayores, los que ya andan cerca del siglo, se lamentan del único trozo que no es de todos, esas “sobreiras” que alguno entre bromas (o no tanto) dice que habría que quitar con un tractor de una buena vez, pero, me cuenta uno de ellos con la mirada azul del cielo que pasa, “enténdese que a muller non quera, morreulle o home nunha moto , morreulle o fillo, unha medra ainda, que foi ao río e alí quedou. Vino eu, ainda o vexo, quietiño no fondo. Nas sobreiras xogaba sempre o rapáz, enténdese oh”

Hablo con unos y otros, cada uno tiene una palabra sobre Xaime, emociona ver el cariño, el respeto y la valoración que le tienen. Me cuentan de las casas que se están restaurando, de como era aquello cuando los niños corrían y jugaban.
Mirando esas más de treinta hás sin frontera, creo que todos visualizamos un futuro brincando entre cepas.
Nos vamos al centro comunal, allí entre todos han preparado la comida, y las rosquillas!! que son deliciosas, pero lo mejor es el plop! del descorchar del vino, un vino de la tierra donde estamos, un vino de todos.
Y bebemos y brindamos y reímos.
Me emociona ver que Xaime está en todos los sitios, atento. No es de grandes palabras, sino de gestos pequeños, de esos que te dan la pauta clara de como es una persona. Su Rita también anda por ahí, sus ojos grandes se humedecen cuando le mira y un poco de lo que a ella le brilla se replica en la gente de Xaime, sus “Meus” que le quieren y le siguen.
“O verdadeiro heroísmo está en transformar os desexos en realidades e as ideas en feitos” Dice la etiqueta del vino. Y ésta frase de Castelao es una declaración de intenciones de toda una aldea.
Marchamos con la sensación de haber recibido un regalo, una historia grande, en un sitio pequeño, una historia poderosa en manos de personas que han entendido que si no queremos que el campo muera, si queremos que las aldeas vuelvan a tener tejados y chimeneas humeantes, el camino, es la unión y la lucha por un objetivo común.
Y en tiempos en que algunos solo piensan en muros, el camino está en derribarlos.
Moitas grazas Xaime, moitas grazas xentes de As Bouzas, ei de voltar a tomar un viño ollando o solpor sobre o Miño

Aquí pueden ver la historia de los Meus de Xaime. Que la disfruten!

 
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Castro Candaz se pone de moda

Publicado por Sole el 23 Ene 2017 en Diario, Galicia

Cuando fui por primera vez en el año 2010, las aguas impedían el paso, Castro Candaz era una isla mágica rodeada de viñedos, piedra y cielo.
Ocho meses mas tarde, regresamos, cuando las aguas habían bajado lo suficiente como para permitir el acceso al recinto.
Gago andaba investigando para su proyecto de “República de Homes Libres”. un trabajo sobre castillos altomedievales y medievales gallegos que le había llevado a patear cuanto pedrolo en lo alto de un monte había y a la Biblioteca Nacional.
Un documento le remitió a ésta joya y allí anduvimos embelezados, en silencio, intentando comprender, cada muro, cada escalera de piedra, molinos, dinteles, agujeros en portales, etc.
Luego, desde enfrente, mientras disfrutaba de los sabores únicos de un pan y un chorizo casero, cerré los ojos y casi pude sentir el tiempo en suspenso. Un aire delicado me traía voces sin época. Susurros, prisas, manos callosas en esos mismos socalcos. Cantigas, conversaciones, miedos y risas.

Esa fascinación por las Atlántidas, por esas islas que surgen de cuando en vez me envolvió entera.

Y lamenté mucho que un sitio tan maravilloso, no fuera más conocido.

No sabía yo, que unos años después igual podía lamentar ese anhelo.

Por una extraña razón, últimamente se ha puesto de moda una suerte de tontería turística. Un coleccionable de sitios. Un yo estuve, no me enteré de que iba el asunto, pero me hice la foto.
Da igual que sea una playa, un banco o ahora un castro.
De repente un medio masivo lo saca a la luz. Y al fin de semana siguiente, decenas, cientos de coches inundan un espacio pequeño.
Los vecinos contemplan atónitos como sus caminos de trabajo se cierran con vehículos y personas.
Una suerte de romería se instala donde hace nada todo era luz y silencio.
Al principio todo es alegría y celebración e incluso la oportunidad de hacer negocio en la zona.
Pero igual toca reflexionar si ese es el turismo que queremos, el de langosta hambrienta que arrasa los campos y se va a otro sitio nuevo.
Se que hay gente que va a estos lugares con respeto y cuidado.Así debe ser.
Pero también, y vi las fotos y videos, hay gente que va a saltar de muro en muro, sin saber no solo que se está cargando siglos de historia, sino que pone a riesgo su salud, vi gente haciendo los famosos monolitos de piedras, selfies en lo más alto de la torre, saltos en el aire para simular caer al vacío, etc etc.

Quiero que todo el mundo disfrute de éste país, tanto como yo disfruto, que se ponga en valor el increíble patrimonio cultural e histórico que hay, pero también quiero, y creo que no pido mucho, que vayamos a estos sitios, con la misma delicadeza que cogemos el álbum de fotos que la abuela guarda en un baúl. Cada página-camino, cada foto-piedra que tocamos son frágiles como el papel de seda que el tiempo pone sobre ellas.

Se que a todos nos ha tomado de sorpresa (oficinas de Turismo, Patrimonio, Concello etc) pero sería bueno hacer un pequeño folleto de buenas maneras, un documento sencillo, para explicar a la gente, que está entrando en un trozo de historia que queremos se preserve. Creo firmemente que cuando conocemos, apreciamos y preservamos las cosas en su justo valor.
No hay que olvidar que las aguas subirán (algún día ha de volver la benéfica lluvia) y esos muros y piedras que ahora movemos de sitio de tanto ir y venir, se verán desprotegidos y las fuerzas del agua, que no pudieron llevar durante tantos años, finalmente cerrarán su ciclo de erosión y un verano iremos por la orilla del río, viendo madurar las uvas y castro Candaz será también una leyenda, como lo son ahora sus antiguos habitantes.

Estamos a tiempo de que ésta historia tenga no solo un final feliz, sino también un constante buen narrar. Un regalo que emerja cada año.
A todos los que vayan por Castro Candaz o por la Playa de las catedrales, o por el banco de Lobio, les pido que en estos sitios, solo hay que dejar huellas (suaves y mínimas), solo hay que llevarse fotografías, no hace falta firmar en ningún muro para pasar a formar parte de la historia del lugar, solo es necesario aprender a respirar con el ritmo del tiempo.

 
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Tita: A palabra xusta

Publicado por Sole el 22 Ene 2017 en Diario, Para emocionar


Me enamoré de ésta Mujer, antes de ver su documental. Es fácil que esto suceda cuando te asomas a la vida de alguien, a través de los ojos apasionados de otra persona. Y Carmen ya me había dejado una simiente bien plantada.
Y hace unas noches, en el cine, comprendí que mi amor tenía raíces más largas y antiguas.
Viendo a Tita, embebiéndome en su narrar, mi cabeza dio un salto en el tiempo y de repente me vi en el regazo amplio de Olga Leites, de Elsa Morales, en las manos de Teresa Peña o de Eva Schneider, aquellas maestras que en tiempos oscuros inundaron mi aula con enseñanzas que estaban prohibidas en el programa, pero que me construyeron la piel del alma que ahora habito.

La historia de Tita es un pasaporte lleno de sellos que se te graban a fuego.

Su andar por el mundo, colecciona estampas imborrables. Estampas que de forma delicada y preciosa, se cuelgan, mixturan, entretejen, en muros antiguos, baúles viejos, telas gastadas, periódicos de otro tiempo.
El suelo de esa casa que fue punto de ida y vuelta, cruje con el andar silente de una mujer de ojos tan profundos que uno siente que los líquenes de su bosque, son una replica infinita de su mirar.

Siempre me ha dado confianza la gente que mira lejos, y Tita mira como si no hubiera fronteras.

No quiero contar nada del documental de Miguel Piñeiro, porque me gustaría que cada uno de vosotros, lo disfrute como lo hice yo, simplemente ansiosos de entender que en la butaca del cine les espera un trozo de la identidad de ésta tierra, un trazo de lucha heroica por un sueño más amplio que el cielo.
Porque no hay nada más generoso ni revolucionario que soñar con educar en igualdad a niños y niñas, educar en la curiosidad, el respeto y la sensación de grupo que nos hace fuertes y a la vez tan sensibles que podemos disfrutar del murmullo del agua entre piedras y musgos.
Esa sensibilidad que se vuelve erupción al rememorar las cartas de amor de Antonio Beira . De amor al otro, de amor al país, de amor con mayúsculas.

Asomarse a la vida de Antía Cal, de Tita es asomarse a la sensación única de encontrar una palabra que nos defina como humanidad.

Si quieren ver el documental sigan a Tita en las redes, pidan que vaya a su ciudad, aldea, centro social. Todo el país debería de verlo

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