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El baile en el tiempo

Publicado por Sole el 28 Oct 2017 en Diario

 
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Noche

Publicado por Sole el 14 Oct 2017 en Buenas noches, Diario

Asomarse a la noche, al sábado, al día que sea, de puntillas, como si fuera el último y debiera durar siempre. Seamos pequeñitos inundados de asombro.
Soñemos bien, soñemos lejos.
Ilustra Akiko Miyakoshi

 
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Día internacional de las niñas

Publicado por Sole el 11 Oct 2017 en Diario

Había una vez una niña que soñaba mucho, soñaba tanto que su madre de vez en cuando le tenía que atar un dedo con un cordel a la pata de la cama, porque tenía miedo que una mañana al despertar ella no estuviera.
Pero ni el cordel, ni las advertencias de que la vida es machacona con los sueños altos, hicieron que esta niña, dejara de soñar.
Una y otra vez tuvo que desandar caminos, romper prejuicios, dar algún que otro mamporro, pero ella siempre siempre, seguía adelante con su erre que erre.
Un día se vio delante de cientos de personas declamando poesía, y otro día haciendo radionovelas y otro arriba de un escenario. Y vino el cura a decirle que igual era mejor ser modista o peluquera, y la madrina a convencerla de que su padre hubiera preferido abogada o militar.
Pero la Maestra Tereza al verla llorar en el patio de la escuela, la abrazó fuerte y le dijo:
-Negrita, lo que llevas acá dentro es un motor inmenso que te llevará donde quieras. No va a ser fácil, no lo es para nadie, menos para una niña como tu. Pero el mundo tiene que cambiar “se precisan niñas para amanecer”
Y la niña sintió que en el rincón del pecho que tocara su maestra, brotaba algo enorme.
Y eso le dio fuerzas para vencer el miedo, ese que acecha cuando hombres malos te llaman desde detrás de un árbol, cuando en las obras de teatro apostaban por la actriz rubia antes que la morena, cuando no había dinero para el ballet o ese vestido que todas tenían o esos libros que tanto adoraba.
Y en su collar de noes ella fue coleccionando perlas pequeñitas de síes.
Por esa niña que fui, por las niñas que por el mundo andan peleando contra los no gigantescos de una sociedad que cambia mas lento de lo que ellas crecen.
Feliz día de la niña!

 
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Che, hasta siempre.

Publicado por Sole el 9 Oct 2017 en Diario

Parafraseando a Rosencof
“Usaba blusa blanca y pollera tableada
en paño inglés de pleno azul marino.
En su (mi) pobre roperito, lo más fino; ”
Del lado del corazón, como bandera de principios adolescentes, la carpeta, aquella de cartón gris que desaparecía debajo de las fotos de mi pretendido norte.
Y así se mezclaban fotos de Baryshnikov, con Franco Gasparri, Ricky Martin con Miguel Angel Solá, Violeta Parra y Delmira Agustini y por dentro a página completa en rojo y negro, su eterno hasta Siempre del Che Guevara.
Tejí mis primeras boinas para imitarle, hasta intenté y fracasé heroicamente, fumar y dejarme un cigarrillo en el borde del labio, para que el humo me entrecerrara un ojo.
Soñaba con una Poderosa para recorrer el mundo, nadar en el Amazonas, libertar un tiempo…
Eran años de asambleas estudiantiles, engrudo para pegar carteles por los muros y escribir grafittis de “prohibido prohibir”.
Años en que algunos bailes terminaban con la policía en la puerta, y todos salíamos cantando que con nosotros estaba la clara, la entrañable transparencia, de su querida presencia.
Ernesto, comandante de mis primeras utopias, cincuenta años se cumplen de tu ejecución y el mundo más que nunca anda necesitando plantar como bandera la luz de una sonrisa.

 
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Feliz cumpleaños

Publicado por Sole el 7 Oct 2017 en Diario


El día que nació mi padre, nació muy negro, muy negro, muy negro, hijo de una señora muy blanca, muy blanca, muy blanca, que palideció más al verlo porque ella estaba casada con un señor muy blanco, muy blanco, muy blanco.
Así que en el momento en que mi padre nacía, el capataz de la estancia, un negro de dos metros desapareció para no volver.
Al día siguiente había un bebé nuevo en las cocinas que sacaba adelante Isabel, una india de metro y medio que supo como inventarle biberones y abrazos en medio de la locura de alimentar a decenas de peones que gastaban horas a caballo todo el día detrás de cientos de cabeza de ganado y a la familia que no solía caminar más allá de los patios llenos de naranjos y malvones.
Isabel aún no había conocido a Francisco, y acogió a ese niño como si no hubiera uno suyo en un mañana.
Le puso el nombre que le dijo la señora, y agregó uno de su cosecha, Basilio, porque lo de Marcelo le sonaba a débil.
A la hora de darle el apellido, su amigo Nicomedes que aún no noviaba con Lorenza, pero del que se fiaba porque el brasileño más de una vez la había ayudado, cuando alguno de la peonada al verla chiquita y querendona se le había venido encima, dijo que ponía el apellido, y así lo “apuntaron” que de aquella las mujeres solas y menos si eran indias, no podían andar con según que cosas.
El niño fue creciendo, pata en el suelo, hábil, observador, ligero para huir de los problemas y silencioso. No llegaba al metro de altura cuando se hizo cargo de unas ovejas que había que pastorear por el monte.
Años más tarde me contó un señor que fue a escucharme contar en Guichón, ” con un ojo leía todo lo que se le cruzaba y con el otro cuidaba las ovejas, las mulitas de la zona eran los bichos más inteligentes, porque como en la casa grande no sabían que había aprendido a leer, escondía los libros en las cuevas de los bichos…mucho iba por mi casa, mi padre que era juez de paz, le dejaba sacar libros de la biblioteca, entraba, salía y solo se le escuchaba un gracias”
Isabel casó con Francisco y Nicomedes con Lorenza.
De los primeros, solo un hijo, de los segundos, doce que vivieron.
Entre ellos Beatriz, que no levantaba un palmo cuando descubrió a ese mozo alto y de conversación tranquila que una vez al mes venía a su casa, para disgusto de Lorenza y alegría de Nicomedes, que llamaba hijo al que no era, que mostraba orgullo por los avances en esa escuela militar donde el muchacho estudiaba para abogado.
Lee más…

 
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Columpio

Publicado por Sole el 7 Oct 2017 en Diario

Porque hay noches que una quisiera columpiarse en la luna.
Y sentir que un brillo de plata se instala en tus dedos y te regala una risa, una mano lenta, un que se yo…sabes?

 
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Madeira en mi corazón

Publicado por Sole el 6 Oct 2017 en Diario

Después de días maravillosos en el Festival de Madeira EVA, ya ando por la casa.
Lo cierto es que ha sido una sensación cruzada, la de estar en un paraíso, con media cabeza y corazón latiendo por aquí.
Así que ando por la casa, poniendo lavadoras, completando tareas pendientes, acomodando por los estantes de la pared y de mi alma, tantos nuevos recuerdos, tantas emociones y sensaciones.
Pero si de un recuerdo haré un apartado especial, es el del mar y yo.
Mi madre nos educó, con la idea de que el mar no tiene ramas, así que de pequeñas a la playa, nos llevaba con una cuerda atada a la cintura y solo podíamos entrar al agua hasta donde ella lo permitía, generalmente los tobillos.
Evidentemente eso generó un incontrolable pánico que se apodera de mí cada vez que intento entrar al mar.
Vasco, nos llevó a dar un paseo por la orilla del mar, un regalo para poder disfrutar de otras vistas.
Y desde el momento en que el barco salió de puerto, una suerte de canto de sirenas subyacía en las risas y conversaciones que teníamos.
Si hay una palabra que se repite en EVA después de “historias” y antes de “bolo de caco” es “mergulho”.
Sumergirse, zambullirse, dejar que todo tu cuerpo sea acariciado por esas aguas azul turquesa.
Y hay un día, como diría Ana Sofia siempre hay un día, en que algo acontece .
Sentada en la proa, puse mis pies en el agua, y allí estaba la voz que me decía que tenía que cortar esa cuerda del miedo.
Se que mi madre no lo hacía por mal, era su forma, extraña, de decirme que no quería que me pasara nada malo.
Pero sin querer, puso en mí una simiente que ha crecido hasta volverse una enredadera que me ahogaba.
Y allí estaba yo, de la mano de Sofi, con mi amigos alrededor dando confianza.
Y tuve un instante de reencuentro inmenso, un sentir que yo ya había vivido esa sensación. Con el fondo a varios metros, dato que podía ignorar tranquilamente, con la orilla cubierta de pequeñas y fértiles huertas, las cañas de azúcar delineando la montaña de lava y roca petrificada, el cielo bajo y el mar inmenso, la Sole adulta fue una niña que desató un nudo pesado y se puso a andar.
Aun queda mucho, y ni siquiera se si lo conseguiré, pero sentirme flotar, hojita pequeña mecida de un lado al otro, me hizo sentir la necesidad de llorar como si a una vida me asomara.
Igual puede parecer exagerado, pero tal vez en éstos días es necesario darse un mergulho, desprenderse de miedos y preconceptos, liberarse de prejuicios y si hace falta nacer de nuevo, con la mirada limpia. Y nadar en un lugar donde el motor no sea el miedo que empequeñece el mundo, sino la mano tendida, la comprensión, la tolerancia al otro y por sobre todo que ese miedo no nos deje atados en la orilla.
Una vez más quiero agradecer a toda la Asociación Xarabanda por la organización, a mi querida Sofia en particular por ser ella como es y a toda la gente que me demostró tanto cariño y buena memoria :)
Madeira en mi corazón por siempre.

 
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A Cova da Doncela

Publicado por Sole el 8 Sep 2017 en Diario, Galicia

Otro de esos sitios para visitar con calma y asombro.
Toda la historia y un 360 de la cueva en el blog de Gago

#galicia #roteiros #fotografía

 
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Cosas que puedes hacer con tu móvil durante un concierto.

Publicado por Sole el 30 Jul 2017 en Diario, Galicia


Vaya por delante que soy de las que a veces en algún concierto he realizado una foto del escenario antes de empezar o cuando sale el artista (si está permitido hacer fotos) y la he subido a twitter, siempre con éste afán corporativo de difundir cultura en medio de tantas cosas que andan por la red.
Dicho esto va mi primera sugerencia sobre lo que hacer con el móvil durante un concierto:
-dejarlo en el coche,
-en tu casa
-o en algún rincón oscuro de la anatomía, si no has llevado bolso o bolsillos molones.
Hoy en día, es cada vez más difícil ver un espectáculo en directo, si delante de ti tienes un fanátic@ “del grabo todo en mi móvil”.
Porque además ésta gente no suele mirar hacia atrás, pedir permiso o disculpas, no!
Levanta su brazo y allá que te cubre ese trocito de escenario que te has ganado a base de bien.
Y aún es para aplaudir, si lo pone en horizontal o con el flash apagado, que sino te toca ver como se le ilumina la calva o la permanente a los de la fila de más adelante, mientras toquetea el zoom digital y tu ves al artista que fuiste a escuchar a través de la ventanilla luminosa del coleccionista de videos.
Si eso sucede en un estadio, plaza o leira de festas, igual te aguantas, pero si tienes la suerte de estar dentro del Monasterio de Oseira, disfrutando de un maravilloso concierto de música medieval, inundada de asombro y emoción, con la piel erizada de ver como se hacen realidad los instrumentos del Pórtico de la Gloria, como entender que alguien que vive ese momento, lo primero que piense es en grabar?
Si tienes la suerte de escuchar cantigas en gallego antiguo, en medio de un ábside iluminado con delicadeza y gusto.
Y si para más suerte Carlos Nuñez cierra los ojos y pasa a tu lado envuelto en sonidos sin tiempo, mientras escuchas por primera vez en tu vida como suena un organistrum o disfrutas de un rabel, o un arpa o una lira o una gaita medieval….
CÓMO!!! cómo narices se te ocurre sacar el móvil durante TODO el concierto!
Y no hablo solo de la señora que tenía a mi derecha tres o cuatro sillas más al centro de la platea, sino de las decenas de personas que en medio de un momento tan especial, se perdieron la magia que flotaba en el aire por andar trasteando en un cacharro.
Solo por registrar en vete a saber que calidad, un momento único.
Eso sin entrar a valorar derechos de imagen, permisos de difusión y demás que doy por sentado que personas con tan poca sensibilidad con el entorno humano, menos lo tendrán hacia el artista que se supone homenajean con la pequeña pantalla.
Así que por favor, éste verano cuando anden de conciertos, antes de ponerse a grabar, disfruten a pleno de lo que ven y registren solo en ese disco duro imborrable que tienen en el pecho a la izquierda.
Lleven eso a casa,a los seres queridos, lo agradecemos todos y ustedes, aun más, cuando tengan que contar con vuestras palabras, sin emoticones, la pequeña maravilla vivida.
Foto realizada para el Libro de Dulces conventuales con Miguel Vila Pernas

 
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Castillo de Dusenverick

Publicado por Sole el 24 Jul 2017 en Diario, Irlanda, Mis viajes

Nos dirigíamos al puente colgante que une la pequeña isla de Carrick a la costa de Ballintoy cuando al llegar a un cruce de caminos vimos un cartel marrón del National Trust que señalaba un castillo.

Allá que nos fuimos y quedamos encantados con la vista espectacular que teníamos delante de nuestros ojos.
En el cartel explicativo leemos que Sobhairce, uno de los reyes celtas de Irlanda, fundó hace más de 2.500 años un fuerte al que dio su nombre, DunSobharice o fortaleza de Sobharice.
Desde aquí partía una de las cinco rutas sagradas que llegaban a Tara y su piedra del destino, la Lia Fail.
De esa pequeña fortaleza hoy quedan los trabajos en la roca que aumentaron su defensa.
Pese a eso, fue atacada en muchas oportunidades.
En el siglo V San Patricio la visitó con frecuencia bautizando a fieles de la zona, uno de ellos, Oclan, llegó a ser obispo.

Durante los siglos VI y VII formó parte del reino de Fergus el grande, rey de Dalriada.

Mave, la reina de Connaught, en una fecha imnprecisa entró en el Ulster con una gran cantidad de guerreros de Connaught y, entre otros lugares, sorprendió y atacó Dunseverick.

Un extracto de un antiguo manuscrito inglés da cuenta de otro desastre al Castillo de Dunseverick en el siglo XII: “Hace cientos de años, en la costa norte de Erin, se erguía un castillo llamado Dunseverick, habitado por una noble familia de Kinel Owen. Estaba repleta de urogallos, corceles y asistentes del poderoso jefe que vivía en él, y ningún enemigo se atrevió a molestarlo durante muchos años.

Pero un día llegaron noticias de Irlanda de que el rey Baldwin de Flandes y Godfrey de Bouillon estaban inscribiendo jóvenes para unirse a los cruzados.
El joven heredero de Dunseverick obtuvo el consentimiento de su padre, y se inscribió bajo la bandera de la Cruz.
Muchos de los hijos de los jefes del norte acompañaron al joven Turlough de Dunseverick. En poco tiempo los irlandeses demostraron que no tenían rival en Europa para las hazañas de armas, e Irlanda se hizo famosa como la isla de guerreros y eruditos.
Cuando Antioquía fue sitiada, el joven Turlough fue uno de los primeros en saltar las murallas, y diez meses más tarde, cuando se tomó la Ciudad Santa, Turlough se encontraba en medio de la lucha hasta que el último de los turcos fue asesinado.
Entonces Godfrey de Bouillon fue coronado Rey de Jerusalén, con el título de Protector del Santo Sepulcro.
La mayor parte de los cruzados volvió a casa, y con ellos Turlough de Dunseverick. Pero en su ausencia una terrible calamidad había caído sobre su familia y su hogar.
Los noruegos habían llegado con una gran flota de barcos y habían amarrado en algún lugar, no muy lejos de Dunseverick.
Marcharon por la noche al castillo y masacraron a todos los habitantes.
La única de la familia que se salvó fue la joven Lady O’Cahan, hermana de Turlough.
Esta hermosa muchacha, con su cabello castaño oscuro y ojos azules, ganó el corazón del jefe normando, y éste decidió tomarla para si.
Pero ella dijo que no aceptaba casarse con un pagano, que primero debía convertirse
Uno de los monjes de Camus, en el río Bann, fue enviado para prepararlo y bautizarlo, y el día de la boda fue fijado.

Una gran asamblea fue reunida para presenciar la ceremonia del bautismo y el matrimonio del vikingo y la joven dama irlandesa.
Finalmente, el penitente avanzó hasta el centro del gran salón para hacer una confesión pública de sus crímenes, y luego el sacerdote avanzó con mitra, estola y cruz en la mano y se dirigió solemnemente al penitente arrodillado.
Una figura alta, oscura y poderosa apareció entre la muchedumbre, vestida con un gran manto tradicional irlandés, separó a la gente hasta que llegó al centro del pasillo donde estaban el sacerdote y el penitente.
Era el joven cruzado, Turlough de Dunseverick.
En la lucha mortal que se produjo entre Turlough y el normando, el castillo se incendió, y la asamblea huyó horrorizada por la empinada pendiente
Un grito salvaje salió de la muchedumbre que huía cuando vieron que la novia salia corriendo del castillo en llamas y se lanzaba por el acantilado del lado norte hacia el mar.
Así fue como Dunseverick quedó en ruinas una vez más. En noches de tormenta se pueden escuchar los golpes de espada de Turlough y el vikingo y los gritos de Lady O’Cahan.
Y así se canta en las viejas coplas
“And the villagers of olden times oft heard the wailing cry
Of the Norseman and brave young Turlough when waves were running high,
And old Dunseveric, gaunt and bare, has no sadder tale of woe
Recorded in its annals of the years of long ago.”

Después de esta calamidad, el castillo fue reconstruido y tomado por otra rama de la misma familia, y finalmente fue capturado y destruido en 1662 por el general escocés Munro.

Dunseverick Castle y la península en la que se encuentra fueron entregados al National Trust en 1962 por el agricultor local Jack McCurdy.

Lo supe después sino me hubiera acercado, pero lo más curioso de este castillo es un pozo en el lado norte, a unos tres metros del borde del acantilado, que está a más de cien pies sobre el mar. Se dice que nunca se seca. Se llama Tubber Phadrick, o St. Patrick’s Well. Fue considerado en un tiempo como uno de los pozos sagrados de Irlanda.

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