A por Colón

Posted by Sole on May 21, 2011 in Uncategorized |

Estamos a orillas de la Ría de la Alegría, Rialeda. La Biblioteca cobra otro ritmo. Los que vienen hoy a escuchar cuentos, tienen un ritmo bastante diferente al de los demás días.
Normalmente las madres maniobran con cochecitos de bebés, o vigilan que las carreras impetuosas de los mayorcitos, no acaben con los mas pequeños de nariz en la alfombra.
Pero hoy el trajín está en el ascensor. La rampa de entrada se ocupa con las furgonetas de los centros de la Tercera Edad y uno a uno van bajando los abuelos y abuelas.
Varias de ellas lucen un “Ferrari”, me lo cuentan entre risas señalando sus andadores.
¡Somos la primera juventud en marcha!
Llegan a la sala donde tendremos la sesión de cuentos y mientras esperamos, comenzamos a charlar.
En primera fila, 91,92,93,94 y 95 años. Merceditas, Carmen, Ovidia, Consuelo y Concha.
Cada una de una tierra, cada una de largas historias.
A Carmen le agobia no saber donde poner su bolso.
Se saludan con los que llegan, algunos han coincidido en otros centros y se besan emocionados.
Merceditas, sonríe y me dice:
Es que como nunca sabremos quien de nosotros no estará la próxima vez que nos veamos, cosa de nuestros años…
Le bromeo diciendo que yo con los míos tampoco se si estaré mañana.
Ovidia, me dice que llevo razón, que todo es lotería.
Con la entrada de los hombres, se redoblan las bromas.
Pero Concha se acerca mucho a las estanterías, está con la cara pegada a los lomos de los libros.
Con marcado acento catalán, me dice que ella sería feliz si pudiera volver a leer. Pero una embolia se ha llevado un ojo y una nube cubre el otro. Tiene 94 años, adora la historia.
Me cuenta de cuando leía sobre el mundo del pasado.
Entender el pasado ayuda a dar luz para lo que viene-me dice.
Me cuenta de la torre de Isabel la Católica en Valladolid, que ella la fue a ver, y de la hija, y de cuanto sufrieron las pobres. Pero de la historia quien mas le atrae es Colón.
-Imagina nena, me dice, un hombre que agranda el mundo, porque hasta que le fue mas allá, el mapa no era ni la mitad.
Lo que hubiera dado por conocerle! Me leo, bueno, me leí todo lo que había de él. De su vida y de su muerte. Que mira lo que son las cosas, viajé mucho, y al primer sitio que fui, fue Génova, quería ver su casa, pero luego resulta que voy un día Ávila y me enseñan una casa donde vivió y dejó su hijo, y luego en Lisboa, y ahora que vivo en Galicia me dicen que es de aquí!
Que tal vez no sea un error, que un hombre como él, tenía que ser de mar. y los gallegos han sido siempre hombres de mar bravío. Que yo soy del Mediterráneo y lo quiero y va en mi corazón, pero el Atlántico, es tremendo, cuando dice aquí estoy, te enteras. Que yo crucé a Nueva York, y todo el viaje pensando, con el confort que voy yo y lo que habrá sido del pobre Colón, en aquellas carabelas.
Que porque somos de distintas épocas, pero yo me hubiera casado con él.
Claro que yo hubiera ido con él. ¿Imaginas ser el primero en ver un sitio? Bueno, el primero de los de éste lado, que los de allí ya tenían muy vistos aquellos lugares.
Colón me hizo viajera, en la vida me gasté todo en viajes y en buen vino, en cava.
¡Mi casa era famosa por las cenas con cava!
Le pregunto por el Boadas y me dice que ella allí no iba, que era mas para las artistas, a ella le gustaba uno que estaba en una calle que ya no está. Allí si que hacían buenos cócteles. Y los hombres eran de verdad, no figurines.
Todo eso cambió nena, un día la calle estaba aquí y de repente llegaba hasta el mar.

Mientras Concha se queda con la mirada en sus recuerdos, se llena la sala y comenzamos a contar.
Las risas llegan en seguida.
Ellos y yo, estamos muy a gusto.
Pero quien mas está a gusto es la vecina de asiento del señor Manolo, él le ha cogido la mano y así permanecen toda la hora. En la historia de amor de mi tía Esperanza, ella llora, pero al acabar el cuento ríe y me dice: bonito,bonito,bonito.
Al acabar, fotos, mas risas, abrazos, cariño.
Merceditas me dice que hubo un momento que se vio por el paseo de la Calle Real, Ovidia me pregunta ¿por que será que siempre nos acordamos de las cosas tristes en vez de contar cosas tan bonitas como las que les traje?
Concha le responde:-Porque somos así de complicados, si hoy contamos lo triste es que sobrevivimos,¿no? pues entonces no lo fue tanto.
Carmen me sonríe y me coge por la cintura:-Me olvidé del bolso escuchando tus cuentos.
El señor Manolo ahora pasa el brazo por los hombros de la vecina que tiene por la izquierda. Las demás le dicen picaflor y buen mozo.
Él se me acerca al ponerse en la fila que organizan para ir montando en el ascensor, “a nuestra edad-me dice-lo mas importante es que alguien nos regale tiempo o nos coja de la mano. Pili suele estar triste, si le mimas un poco sonríe. Nadie la visita y a mi no me cuesta nada, es mas me hace feliz saber que ella está mas alegre. Que sigas tan guapa y dulce.”
Las cuidadoras ríen, ellas también han disfrutado.
Concha me da un par de besos y me pide que los visite o si no me dice, ve por mi a ver que ha sido de Colón, que lo ultimo que supe fue que no está enterrado donde creían. Pobre hombre ni muerto lo dejan en paz, con todo lo que hizo! Hasta por internet he buscado información y nada. Parece que aun siguen sin saber si es el padre es el hijo. Si te enteras de algo, me lo cuentas, que tu lo haces muy bonito.

Y aquí me veo, hoy, ahora, releyendo la historia del Descubrimiento y me doy cuenta que Concha lleva mucha razón. Cuantos de nosotros, por miedo, comodidad o costumbre, nos instalamos en el Viejo Mundo y no nos atrevemos a cruzar las aguas que nos lleven a uno Nuevo.
Hacerlo, tal vez nos traiga como a Pili una mano que aunque desconocida, nos de la alegría de sentir la tibieza de otro ser, hasta el último día de nuestras vidas.

La imagen que ilustra el post es Cristóbal Colón en la Corte de Barcelona ante los Reyes Católicos. Creo que a Concha le hubiera gustado estar ahí ese día

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