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El año que Baltasar vivió en mi casa

Publicado por Sole el 6 Ene 2019 en Cuentos, Diario

Llegaron los Reyes, llegaron los Reyes! gritamos mi hermana y yo, corriendo por la casa, con el cuerpo lleno de emoción.
Habíamos mirado debajo del árbol y allí, sobre nuestros zapatos recién lustrados, teníamos un regalo para cada una.
Aún no eran las nueve pero el sol ya alborotaba las cigarras y el pasillo era una senda de líneas doradas que se enredaba en nuestras piernas.
Por experiencia ya sabíamos que en días así, mis padres estarían bajo la sombra del paraíso, tomando mate.
Fuimos a buscarlos para poder abrir los regalos juntos.
Adoraba la sensación de salir del túnel en penumbras que era la casa, al estallido de luz del patio en esos eneros calurosos del norte del país.
Me detuve en ese segundo de ceguera. Y ahí comenzó uno de los mejores años de mi vida.
Mi hermana lo vio primero y yo me di contra su espalda al retomar mi carrera.
Mis padres no estaban solos, con ellos, tomando mate y comiendo pan dulce estaba…Baltasar!
Nos miramos dudando. Pero seguía allí.
Era tal y como yo lo había imaginado, era tal como mi hermana lo había dibujado en la carta.
Negro, muy negro, negro azul!
Su lengua era roja.
Y sus ojos parecían dos caramelos de miel en un tazón de nata.
Lo miramos hipnotizadas, sin saber que decir.
Llevaba una camisa azul cielo y un pantalón arremangado en la pierna derecha hasta la rodilla.
Su cabeza estaba rodeada de una mata de pelo ensortijado negro y plateado.
Ante nuestra asombro, mi padre preguntó riendo:
-¿Les comió la lengua un ratón? Saluden a Baltasar. Tuvo un accidente anoche al repartir los regalos y ya iba el pobre tan dolorido que le hemos dicho que se quede unos días aquí que seguramente ustedes lo van a cuidar muy bien.
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