0

23 de abril Día del Libro

Publicado por Sole el 23 Abr 2018 en Cuentos, Diario, Mis libros, Uruguay

La señora Mary no era precisamente guapa, sus enormes ojos verdes, eran más enormes detrás de sus gafas.
Cuando te miraba, te hacía una radiografía completa.
Llegué a creer que era capaz de detectar restos de polvo en tus rodillas o de vascolet de chocolate en tus dedos, cuando desde detrás del mostrador te pedía el carnet de la Biblioteca y mientras fruncía los labios te daba permiso para entrar en su reino.
Metros y metros de pasillos con libros y más libros. Aunque las estanterías llegaban al suelo, desde el mostrador y sin cámaras de seguridad, sabía perfectamente si estabas en la zona de los libros de tu edad o te habías colado en la que “no te correspondía”
Yo tenía el carné número 41 y mi tarjeta de socia se llenaba con rapidez.
Desde el día que con poco más de tres años, aprendí a leer en aquel libro de portada celeste y blanca “Maracaná, gloria de un pueblo” no había parado de decodificar todo lo que se me pasaba por delante.
Y Mary, mi bibliotecaria, fue un faro de luz firme en aquel deambular maravilloso.
Mi padre me llevaba dos veces a la semana.
En el trayecto de ida a la biblioteca, poníamos puntos a nuestras lecturas, a la vuelta, cargados de páginas desconocidas nos adelantábamos a la aventura con absoluta alegría en disparatadas hipótesis que luego la lectura desmontaba.
Mientras yo decidía que llevar, mi padre intercambiaba comentarios de libros con la señora Mary, y así descubrí su belleza. Su rostro se transformaba al hablar de libros.
Su voz danzaba, sus manos aleteaban en el futuro.
Lee más…

 
0

Cripta Monasterio de Leyre

Publicado por Sole el 15 Abr 2018 en Diario, Mis viajes, Navarra

Parece ser que a Virila, le traía por el camino de la amargura el asunto de la vida eterna en el cielo. No me he podido enterar que cosa exactamente , pero lo cierto es que el hombre no hallaba solaz ni caminando por la preciosa sierra de Leyre.
A un lado de la cripta románica, tenía el abad un pasillo de arcos robustos que lo conducían hasta la salida sur del monasterio y desde allí se perdía por los campos y sus pesares. Un día escuchando un ruiseñor, se quedó embelezado y el tiempo se le fue en suspiros.
Al regresar no le conocía nadie, ni él conocía a quienes le salían al paso, solo las piedras de la cripta seguían siendo las mismas. Ese bosque de columnas que fueron levantadas para sostener la iglesia allá por el siglo IX. El problema era que habían pasado 300 años del paseo con el ruiseñor.
Donde estuvo, no se sabe.
Dicen las crónicas que se adaptó perfectamente y así vivió hasta el fin de sus días.
Tengo para mi pensar que tal y como somos las personas, es lógico que aunque pasaran tres siglos, no encontrara diferencias, porque visto lo que vemos, la estupidez y la sinrazón humana es de lo poco eterno que vemos por aquí.
Y así vamos soltando armas químicas sobre inocentes, machacando al diferente, idiotizándonos como si hubiera otra oportunidad mañana.
Será que era en abril el ritmo tibio, o la cabeza que me anda furrulando raro que no me importaría dar un paseo para saltar en el tiempo. Aunque menudo chasco si a la vuelta siguen los mismos dando la tabarra.
Es que hay xentiña que resiste más que el románico de Leyre, hecho en piedra caliza con cuarzo y hierro.
Por si no conocen, para que vayan y vean lo que yo he visto.
Cripta románica-Monasterio de Leyre-Navarra

 
0

Puente de Arnuide

Publicado por Sole el 9 Abr 2018 en Galicia, Mis viajes

Andaba yo acompañando a Gago en su teima de romanos, digo suya porque a mi o por cosas de las matinée de los domingos o de los leones devora mártires que sufrí en la catequesis, como que no me son simpáticos.
Me refiero a los romanos que hace 2000 años se patearon Europa caminando de sandalias, capas al viento y cascos dorados, no de los de ahora que con Sorrentino a la cabeza me caen muy bien.
Que digo yo que aquellos, desapercibidos no pasarían con toda esa hojalata reflejando por lo alto de los montes.
Lo cierto es que con la de cosas maravillosamente fotografiables de éste país, a Gago se le ha dado por pedirme imposibles. Que si la foto de la decumana o de la porta sinistra, que si el terraplén o el foso… Y todo hay que decirlo hay que echarle mucho ojo para detectar como éste toxo se eleva treinta cm sobre el otro y como la castra evidencia la curva de la torre :O
Yo le digo sí y disparo en raw que luego algo siempre sale.
Que no imaginen unos Aquas Querquenis con sus muros y saunas y valetudinarium, no, son campamentos de paso, de esos que si quedó una tachuela, ya hay una fiesta.
Así que para compensar intenta siempre que en medio haya algo que me entretenga.
Y así estoy con éste puente de Arnuide o Penadiz, que cruza el río Arnoia perteneciente a la ruta romana XVIII de Antonino. El que se conserva en la actualidad es un puente medieval. Y así os lo cuento para que quede constancia y si por ahí van, vean lo que yo vi.
Que bonito, estaba, y si es en romería allá por agosto, supongo que mejor.
Hala hacia Dorneda que en la Biblioteca hoy recibimos a los bebés.

 
0

Ermita de Santa Comba-Covas

Publicado por Sole el 7 Abr 2018 en Diario, Galicia, Mis viajes

Cuenta la leyenda que Santa Comba antes de ser santa era bruja. No he podido saber si para bien o para mal, pero lo cierto es que un día por iluminación divina, acompañada de su hijo San Silvestre, llegó en una barca de piedra hasta “Ila do Medio ” y allí en el antiguo castro se instaló para pedir perdón por sus actos.
Hay quien dice que ella hizo levantar la ermita allá por el siglo XII, aunque otra leyenda dice que la ermita, fue levantada por los marineros que corriendo peligro sus vidas contra los peligrosos acantilados, al encomendarse a ella y salvarse, mandaron construir la iglesia.
Como sea a día de hoy quienes han llegado hasta la Ermita han visto la barca de piedra, con la que todo santo o santa que se precie, llega a destino,dormida entre las hierbas.

La marea estaba alta y la escalera por la que se llega a la ermita está rota y no andaba con cuerpo como para colgarme de una cuerda, así que me deleité con la inmensa playa.
Un paisaje maravilloso, con la música del mar contra la arena y las rocas.
En la parroquia de Covas (San Martiño) lugar de Covarradeiras Ferrol.

 
0

Ombligo

Publicado por Sole el 1 Abr 2018 en Cuentos

Cuentan que debo la salud de mi ombligo a un árbol.
Parece que pasaban los días y el meollo no caía y ya andaban tías y vecinas preocupadas por esa parte de la anatomía que auguraba hernias, deformaciones y varios males, si no lo resolvíamos bien.
Mi padre consultó con su madre, la india que lo crió, no la que lo mandó a los galpones y ésta le dio el nombre de una señora que tenía buena fama de curandera y allá que me llevaron.
Cuentan que dibujó mi pie en la corteza de un árbol nuevo. Luego giró conmigo alrededor tres veces recitando un verso que solo ella sabía.
Así durante tres días.
En el último mi padre tuvo que plantar un árbol en la casa de ésta señora y cuando llegamos a nuestro hogar , al cambiarme el pañal y levantar el ombliguero, el asunto estaba resuelto.
El árbol con mi huella, durante los tres días, se fue secando, hasta morir.
Siempre he sentido una mezcla de gratitud y culpa cuando me miro el ombligo, e intento consolarme, pensando que el que plantó mi padre, aun hoy crece lozano.
Lo cierto es que incluso hoy, que ando con el corazón alborotado de tantos abrazos, cuentos, prisas, risas, necesité un rato en la carretera. Un alto.
Me desvié por una senda y dejé que mi mano se deslizara lenta por la corteza que empieza a reventar de primavera.
Y una vez más comprobé que por más años que pase, sigo en deuda, porque mi respirar entero se lo debo a los árboles.
Eso y el mirarme poco el ombligo.
Buena noche, buen soñar.

Copyright © 2018 La Caja de los Hilos All rights reserved. Theme by Laptop Geek.