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Sorpasso

Publicado por Sole el 27 Jun 2016 en Diario

Los periódicos se llenan del sorpasso de Podemos al PSOE que no fue. a sorpasso de mi padre, esa sí que metía miedo! O la de cualquier padre de aquellos años en Uruguay, cuando cualquier diablura infantil se pagaba con un sopapo, un cintazo o en el peor de lo casos con el medio kilo que pesaba la temible y fea chancleta. En tardes de verano, cuando el sol y las vacaciones se confabulaban para que a la “barra” de gurises se nos ocurriera alguna de las nuestras, las sorpassos tenían trabajo extra. La horrible chancleta que usaban los albañiles, en poco tiempo se volvieron moda. Aun hoy no se porqué, eran feas, pesadas y olían fatal. Pienso que su éxito se debía a su durabilidad. Cambiaban de color, pero seguían enteras y sin mácula. Lo cierto es que más de una vez las vimos lanzadas como proyectil desde algún patio a algún lomo infantil, que se encorvaba con el peso. En esos casos solo quedaba correr, con la espalda ardiendo hacia el refugio de los amigos que se iban a rumiar las penas contigo debajo de los sauces llorones. Pero cuando la sorpasso venía en la mano de tu padre, ahí no había escapatoria.
Recuerdo haber catado la suela de una sorpasso una sola vez,tres azotes, no más, pero no me senté en dos días. Aun recuerdo las líneas de la suela impresas en mi nalga y pierna. Qué ardor! Mi madre me puso Dr Selby y escondió bajo mi almohada “El último de los Mohicanos” y antes de irse sentenció: “la paciencia tiene límites, no te olvides”
No recuerdo muy bien si desde ese día me porté bien, lo que si recuerdo es que el libro me supo a poco y el vaso de leche con galletas María que me trajo mi hermana después, a gloria.
También me acuerdo que mi madre esas navidades le regaló a mi padre unas ojotas que se traían de contrabando de Brasil y las sorpasso desaparecieron.
Estos días ésta palabra ha llenado periódicos, leo incredulidad en algunos, enojo, triunfalismo, etc. Sin embargo nadie está analizando algo que a mi, que sueño con volver a votar, me asombra.
Hay un partido que ha subido y otros que se mantienen o bajan, pese a alianzas y corre pasillos, pero ninguno está haciendo una autocrítica sobre la baja participación, sobre el hastío que han generado en la gente, la indiferencia y la desilusión.
Necesitamos poner a andar éste país, necesitamos tener un proyecto por el que trabajar y por sobre todo, necesitamos que se sienten no a repartir sillones y ministerios, sino a pensar de verdad que a pie de calle estamos los que cada mañana sudamos para pagar impuestos, facturas, pan, leche, educación, salud,cultura… Y si además se acuerdan que somos personas que soñamos con una vivienda digna, con trabajar en lo que tanto esfuerzo nos dio estudiar, con disfrutar de una jubilación para la que aportamos durante toda una vida, ya sería de guinda.
Pero hay algo que no podemos olvidar, el voto puede llegar a ser como la sorpasso de mi padre, algo que les recuerde a los políticos que la paciencia tiene límites, tal vez si unos cuando recibieran un zapatillazos de aquellos, y no pudiera sentarse por unos días en su escaño, las cosas se empezarían a enderezar.
Pero si nos quedamos en casa, sin ejercer nuestro derecho, los candidatos actuarán como el niño aquel, que sabe que puede hacer lo que le sale de las narices, que pese a amenazas de castigo en la habitación, la cosa quedará en un “para la próxima hazme caso”
Y él con su mejor sonrisa dirá “te lo prometo” y otra vez tendremos la vaca en el maíz, o si no quieren metáforas, el ladrón con la mano en la lata, el corrupto en su escritorio, el banquero en su sala de reuniones. Y tu y yo y la vecina, saldremos como cada mañana a buscar esa aurora que nos prometen, pero tarda en llegar.

 
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Un viaje por nuestro ADN

Publicado por Sole el 9 Jun 2016 en Diario

Si todos hiciéramos éste viaje igual nos relajábamos un poco con tanta tontería que termina en masacres.

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