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Bailar en las nubes

Publicado por Sole el 25 Ene 2016 en Diario

Gracias MICRES Diario Digital por ésta crónica tan bonita!!!.

 
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Los Caminos de la Luna

Publicado por Sole el 10 Ene 2016 en Cuentos

“Juan el Viejo, su hijo, su nuera y sus nietos viven en un pueblo donde las prisas son raras y se grita poco.

La casa de Juan el Viejo está a la sombra de un castaño, a la vera del camino de bajar a la playa.

La casa tiene patio, pozo, una veleta en el tejado y una gotera en la cocina.

La veleta es un gallo de hierro que saca pecho y abre el pico, como a presumir amores o avisar que abre el día.

El patio está emparrado de moscatel.

El agua del pozo sabe a agua.

Desde la ventana de la cocina, se ve la mar.”
Juan Farias. Los Caminos de la Luna. Anaya Infantil Juvenil

 
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Extravío

Publicado por Sole el 8 Ene 2016 en Diario

Se me ha quedado una palabra pequeñita, prendida tras la oreja, la busco, la huelo, la sigo…
Quizás mañana venga a mi.
Mientras, la sueño

Ilustra Cathy Delanssay

 
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Cuesta de enero

Publicado por Sole el 7 Ene 2016 en Diario

Si no perteneces al grupo que hoy a la mañana le tocó pasar del “chingunbel” a la vorágine de las rebajas, o a correr detrás del bus para el colegio de los niños, te habrá pasado como a mi, que miras la casa con cara de “y ahora que hago yo contigo” Y cuando digo casa, hablo también de escritorio de trabajo, mesa de faena o lo que quiera sea tu ambientación laboral si eres autónomo con oficina donde duermes.
Cuando llegué a vivir a Galicia y escuché hablar de la cuesta de enero, la entendí rápido y no solo por lo económico, que en casa no somos de gastos extras, sino por lo emocional.
De repente pasas de saludarte hasta con ese vecino que ni te miraba, a ver un calendario que debes hacer tuyo mientras recoges esas velas doradas que al final no encendiste, los salvamenteles navideños, las servilletas que a ver quien les quita esas manchas, los polvorones que nadie quiso…
Mientras ves tu agenda con todos los pendientes que ya deberías de haber empezado a despachar, sientes que en el lateral del cuerpo te aparece una barra de medición de energía que baja a velocidad galáctica.
Para esos días, yo me guardo un consejo de mi abuela Rosa, la que trabajaba en el circo (les conté esa historia verdad?)
Ella decía que en esas mañanas, solo se podía salvar el alma con una tetera llena y una bandeja de rosquillas, buñuelos o lo que anduviera por casa de aspecto pecaminoso.
Paladear, saborear, sentir en la boca el momento, envolver en él todo lo que pasó bueno y también algo de lo malo, y con ese caramelo de memoria encarar lo que venga.
Ella que había sido equilibrista, entre otras cosas, decía que no hubo cosa más triste en su vida, que el día que le dijeron que no podía volver a subir a la cuerda floja. El día que perdió ese pajarillo en el estómago, que le recordaba el valor de estar viva y que nada hay peor que no arriesgar lo que tienes para conseguir atravesar una vez más el gran vacío.
Buena jornada amigos y amigas.
Ilustra Anna Silivonchik

 
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6 de enero una vez más

Publicado por Sole el 6 Ene 2016 en Diario

En las mañanas de Reyes de mi infancia aprendí a defender la ilusión contra viento y marea. Mientras vivió mi padre y él fue el encargado de la carta a los Reyes, los despertares fueron de abundancia, pero cuando se fue a recorrer los mundos de más allá, mi madre hizo lo que pudo. Supongo que pasar a ser de la noche a la mañana de señora a criada, de ser una señora de despensa llena a armarios vacíos, de ser “de bien” a ser de nada, hizo que sus horas se llenaran de preocupaciones tan terrenales, como que poner a la olla, dejando de lado la ardua tarea de ser cartero real. Así que más de una vez mi hermana y yo, nos encontramos en los zapatos Bergantiños de tercera mano (eso si, súper lustrados para la ocasión) con unas bombachas y unas medias, más necesarias que placenteras o con algún Parchís para compartir. Sin embargo no desistí, año a año, renové mi ilusión y me obligué a seguir soñando que había una explicación lógica al hecho de que la bicicleta roja, o los patines, o la Rayito de Sol rubia, se fueran a casas de otros niños y nunca a la mía. Variaba de hierba, de agua, de galletas, de pan, incluso llegué a dejarles unos ticholos (dulces de guayaba) brasileños de contrabando que había comprado con la moneda de un mandado.
Sin embargo un año algo fue distinto, en el comedor, entre un sillón y la puerta, aplastando nuestros zapatos, apareció una maravilla…un enorme teatro de títeres, tan enorme como la caja de la nevera nueva de los vecinos de enfrente.
Tenía unas cortinitas, iguales a una blusa que a mi hermana le había quedado pequeña y un cajón parecido al que mi padre usaba para pescar, lleno de títeres con cabezas de maíz coloreadas con un esmalte que recordaba al de mi tía Mirta.
Esa tarde misma, luego de un par de horas de ensayo, fue el estreno, la gurisada del barrio admiró el prodigio.
Fue el comienzo de una temporada teatral intensa, con obras que se escribían, ensayaban y representaban en una tarde.
Mi mejor regalo de Reyes.
Con los años no agradecí nunca el esfuerzo que supuso entregar esa carta a mi madre. Las horas robadas al sueño, para que en nuestros zapatos llegara por una vez más la maravilla.
Desde aquella, el maíz para mi, es mágico. Es riqueza, es alegría e ilusión
Feliz día de Reyes.

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