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Refuerzo de mortadela

Publicado por Sole el 25 Sep 2014 en Diario

Cuando iba a la escuela, solía llevar la merienda de casa.
Sin embargo, no había nada que me generara mas angustia, que ver a mis compañeros correr, ni bien tocaba la campanilla, hacia la cantina que se montaba en el comedor escolar.
Alli se hacía la fila de aquellos que, a mis ojos, tenían la suerte, de tener unas monedas, o lo que es mejor, un billete!
Me sentía tremendamente infeliz, al ver como los afortunados, podían elegir, entre un croissant, una caracola, un “carasucia”, un alfajor de dulce de leche, o al rey de la cantina, un refuerzo de mortadela!
A Manuel le hace mucha gracia que en Uruguay llamemos así al bocadillo, pero a la vez me reconoce que no imagina mejor nombre para eso que picoteas a media mañana o a media tarde.
Si cierro los ojos aún puedo ver aquella bandeja de acero inoxidable, cubierta por un mantel a cuadros, llena de panecillos abiertos al medio, con una fina loncha de fiambre.
Sin embargo en aquellos días, yo no era capaz de valorar aquel trozo de tarta casera que mi madre hacía los domingos y que me duraba toda la semana. Esas tartas que a veces eran de manzana, o de limón y en día de abundancia marmoladas.
Ante mis ojos de niña que ansiaba tener alguna moneda tintineando en los bolsillos de la túnica, aquel escuálido refuerzo, era gloria bendita, comparado con aquel trozo de tarta, que años mas tarde, supe, era la envidia de alguno de mis compañeros.
Principalmente de aquellos que no tenían una madre de esas de “buena mano”, de las que son capaces de sacar un bizcochuelo increíble con 3 huevos,unas cucharadas de azúcar y un poco de harina.
En aquellas horas de recreo escolar, al son de Faroleras y Blancas palomas, nada me hubiera hecho mas feliz que tener 5 pesos para comprar un refuerzo, y en el súmmun del despilfarro, una malta.
Y entonces de ganchete pasear por delante de las que se reían porque tenía merienda de pobres.
La vida por suerte, me enseñó, que sin saberlo, que es la mejor manera, era rica en cosas que ninguna de ellas tendría jamás.
Ahora que la infancia es una colección de postales, cuando en la charcutería me encuentro con una buena mortadela italiana, me traigo un paquetito a casa, corto con la mano un trozo de pan crujiente, lo abro al medio, lo unto con mantequilla bien fría y le pongo todas las fetas de fiambre que la cantinera retaceó en mi escuela, me siento con una malta y me regalo un buen refuerzo de alegría.

 
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Trabajos nocturnos

Publicado por Sole el 19 Sep 2014 en Versos necesarios

Los poetas trabajan de noche
cuando no tienen el tiempo encima,
cuando calla el ruido de la gente
y termina el linchamiento de las horas.

Los poetas trabajan en lo oscuro,
halcones nocturnos, ruiseñores
de dulcísimo canto,
y temen ofender a Dios.

Pero en su silencio los poetas
hacen mucho más ruido
que una dorada cúpula de estrellas.

Alda Merini
Ilustra Toshio Ebine

 
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China Zorrilla sin miedo a vivir

Publicado por Sole el 18 Sep 2014 en Diario

Ayer 17 de septiembre a los 92 años, marchó una incombustible artista.
Una mujer increíble, que pisó los escenarios hasta los 90 años.
Podría hablar horas de su carrera, pero quiero quedarme con las maravillosas palabras de ésta escena de Elsa y Fred. Toda una enseñanza de vida.

 
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Croacia VI. Split, las otras Venecias

Publicado por Sole el 17 Sep 2014 en Croacia


El casco histórico de Split es un gigantesco puzzle arquitectónico. Caminas por sus callejuelas y te encuentras arcos romanos que se cortan por una pared de un palacio veneciano o por un edificio barroco.
En los siglos IV y III A.C, colonos de Siracusa, fundaron una pequeña población, pero en el 293 el emperador Dioclesiano construyó una lujosa residencia. Luego de su muerte se suceden una serie de saqueos y ataques hasta que en el 639, la población regresó y vivio en calma hasta que en el año 1000 llegaron los venecianos.
Por aquí pasaron los magiares, los austríacos, los italianos, Napoléon. Y cada uno imprimió a la ciudad sus estilos.
Durante el conflicto serbio-bosnio, Split no sufrió bombardeos, pero la milicia se instaló en la ciudad y el aeropuerto y el ferrocaril fue clausurado y el puente de Maslenica destruído.
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Crónicas de hospital VII (y última…esperemos)

Publicado por Sole el 15 Sep 2014 en Diario


Se despertó y como viene haciendo desde que tiene uso de razón, estiró la mano para coger un libro y leer un párrafo cualquiera.
En un primer momento pensó que estaba en uno de esos sueños raros en los que crees estar despierta y haces cosas pero en realidad aun duermes. Pero no.
La luz estaba encendida, lo veía claramente con el ojo izquierdo, pero por alguna extraña razón, el ojo derecho no veía nada.
El dolor en la frente y la sien era sordo y punzante. Tal vez esperando un poco, pase.
Cuando vio que no, se fue al ambulatorio y ella que creía que iba para que le pusieran unas gotas o un parche, luego de horas en urgencia, de seguir la línea azul “oftalmología” , estaba ahora en la cama 3 de la sala 351 de neurología.
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Crónicas de hospital VI

Publicado por Sole el 14 Sep 2014 en Diario


Fotografía Manuel García Castro “Magar”

Trajeron a la señora Manuela mucho después de medianoche. Su hija rodea la cama de un lado al otro intentando darle el yogur que le han dejado, si come algo ya va mejorando. Aunque a la hija lo que le preocupa es que su madre no hable.
-No es normal, en ella no es normal y va así ya casi dos días.
Ella va a su ritmo por la casa, pero viene a la mesa con nosotros, anda de un sitio al otro, tiene la cabeza mejor que yo, si hasta es ella la que me recuerda cosas que hay que hacer! Si ela está en silencio es que algo no va bien.
En medio de la penumbra se escucha como un trueno, es la voz de Manuela
-Xa non quero mais.
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Crónicas de Hospital V

Publicado por Sole el 12 Sep 2014 en Diario


Fotografía Manuel García Castro “Magar”

A diferencia de Evangelina, a Emilia la miman hasta por demás.
Ya he perdido la cuenta de hijos, nueras, nietos, nietas que la besan, le hablan, le animan.
Después del segundo ataque en un mes, toda la familia permanece cerca. El mapa de la emigración gallega se dibuja alrededor de la cama. País Vasco, Castilla, Suiza…
Pero Emilia parece que pelea contra gigantes, sus piernas no paran, se quita sondas, resopla. No sabemos cuanto hay de real, cuanto de reflejo, pero mucho pozo hay en una mujer que lleva la vida entera mirándole la cara a la adversidad y me da a mi, que si se la llevan, no será de gratis…
La operaron de tiroides en enero, sin embargo en semana santa cuando la familia la buscó, no se asombraron de verla venir desde el monte con una bolsa de piñas en la cabeza y otras dos en cada mano.
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Crónicas de Hospital IV

Publicado por Sole el 11 Sep 2014 en Diario

La sala se invade cada ciertas horas por un enjambre de batas de colores diversos, amarillas , verdes, blancas. Según color ya sabes si toca médico, juerga de tubitos, comida, sábanas o pañales . Como en todo trabajo hay quien lo lleva con más humor y filosofía . A mi la gente de higiene me resulta admirable, mover tanta gente a pulso y espalda, pesos muertos, cuerpos con hematomas, vías y cables. Bromean, rezongan, cantan, mientras coordinan movimientos. Hay quien habla de donde se pone el mejor escabeche de la ría , el mejor pulpo o chuletón. Como diría don Isaac Díaz Pardo “cómo comen estés galegos” Hay quien busca en internet como limpiar mejor los recipientes para que duren más ( artilugios para sobrevivir a los recortes)
Pero el trío de ayer tenía una inquietud social. Una boda en octubre, en Madrid, como ir guapa sin comprar uno de esos vestidos que luego nadie vuelve a usar .
Marisol tiene dudas, piensa en un pantalón negro bonito, elegante. Hay quien cree que si quien duda.
Yo que tengo tiempo le recuerdo las enseñanzas de la Presley.
-Que di?, preguntan todas.
Busco en mi archivo clasificado “Hola” y le recito, toda mujer elegante debe tener de fondo de armario un pantalón negro, una falda tubo azul y un par de blusas bonitas, una blanca y otra de color y un collar con personalidad.
En la segunda ronda de higiene, ya lo tenemos más claro . En octubre en Madrid, Marisol va a arrasar y cuando vuelva le va a regalar a cada paciente durante unos días, no sólo su profesionalidad sino también un rato de baile, de mantel de fiesta , de alegría viajera . Y seguro que por las salas quedara danzando el recuerdo de un buen día.

 
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Crónicas de Hospital III

Publicado por Sole el 10 Sep 2014 en Diario

El yerno de Evangelina nos mira confundido. Le dan el alta a su suegra y el no sabe como ponerle la combinación , mi colchoncito de afectos se pone en movimiento y le salvan las castañas. Le pregunto a Evangelina si esta contenta de ir a casa.
-Eu non vou pa casa vou p’ao inferno!
Pasan las horas, ninguna hija quiere venir por ella, cuando al final luego de negociaciones varias entra por la puerta berra al marido y a la madre.
- Que silla de rodas o gaitas, que camiñe, que leva 15 días de non facer nada.
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Crónicas de Hospital II

Publicado por Sole el 8 Sep 2014 en Diario

Me acerco a las hermanitas Rottenmayer y luego de los comentarios de rigor, de hablar como fue la noche, les pregunto quien es Román. Se miran, tuercen el cuello, hacen el mismo gesto, una a la derecha otra a la izquierda, se acomodan las mechas “made in Lolly” y una dice, “cousas de vellos, parvadas sin importancia”
La otra emerge de una mirada oscura y cambia de tema:
-Eres muy conocida, porque anda que no tienes visitas (observación -diría Les Luthiers)
Aunque no son familia que ninguno es de tu color ( eso es tacto!)
Evangelina me mira con sus ojos claros e ignorando a las hijas coge mi mano:
- É xente que te importa ? Pois xa esta! Na hora da verdá, é cousa boa ter ao redor a xente que te quere ben santiña.
Traen el desayuno , Evangelina comenta que es distinto.
Una Rottenmayer marcha la otra le pone el tazón en la mano:
-Fixo algo? Traballou para merecer outra cousa? Pois non, enton no merece cambio ninghun. Coma e cale!
Marcha y un silencio incómodo se instala en las tres.
Entra la enfermera con sus bromas sobre las analíticas que trae de regalo para las raparigas ghuapas y la nube escapa por la puerta y quiero creer que corre por los pasillos, se cuela en el ascensor y se posa sobre las cabezas con mechas. Si ven dos mujeres nubladas, crucen de acera.
Ilustra Ana Juan

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