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Iglesia de Santa María de Piasca

Publicado por Sole el 25 Ene 2014 en Diario, Mis viajes

Al visitar Mogrovejo, leímos que la ruta se completaba con una visita a otras iglesias y monasterios, alguno ya lo teníamos previsto, pero nos llamó la atención una de la que no teníamos información, la Iglesia de Piasca, así que allá nos fuimos.
Llegamos al final de la carretera, literalmente, un caseron enorme cierra el camino, detrás un campanario de la iglesia, en el jardin que hay a los lados de la carretera una señora y su hija andan podando rosales y ordenando cosas.
Cuando les preguntamos para visitar la iglesia, una de ellas va a por la llave. Pagamos los dos euros de la entrada y accedemos a una pequeña maravilla.
La señora que nos guía, habla con orgullo de “su” iglesia” nos cuenta que la actual edificación es lo único que queda del viejo monasterio, que hay documentos que dicen que ya funcionaba en el año 930 y es probable que sus comienzos fueron anteriores, quizás en los siglos VIII o IX, al comienzo de la repoblación de estas montañas lebaniegas. Nos guía la mirada a los puntos mas destacables de la construcción románica donde claramente, destaca la arquería sobre la puerta principal, con las imágenes de S. Pedro y S. Pablo.
En una escritura del 941 se narra como Santa María era un monasterio dúplice dirigido por la abadesa Ailo. A partir de mediados del siglo X , su poder y dominio se va ampliando rápidamente. Anexiones de iglesias, donaciones, rentas, etc., hacen de Santa María de Piasca a comienzos del siglo XI, uno de los monasterios más poderosos de la región.

En 1172, se agranda la iglesia, se construye la que ahora podemos contemplar. Una iglesia románica en fase de transición, de tres naves, tres ábsides (el central mayor y más alto) y cuatro tramos. Los ábsides son poligonales, cubiertos con bóvedas de nervios ya francamente góticas.

Lo más interesante y valioso de la iglesia Santa María de Piasca es su decoración escultórica. Sin duda estamos ante uno de los maestros tallistas más notables del románico montañés. Por su labor se puede asegurar que se trata de un gran escultor, posiblemente relacionado con la escuela de labrantes que se encargaron de hacer la bellísima iconografía y la rica decoración vegetal de los monasterios palentinos de Santa María de Aguilar de Campóo y de San Andrés de Arroyo, el maestro Juan de Piascas, cuya cara aparece en uno de los ábsides.

Es de destacar un precioso ángel, cuyas alas delicadas, parecen a punto de volar y la filigrana de hojas al aire.

La fachada de la iglesia es espectacular, una puerta románica, con grifos, dragones alados, un lobo, músicos, un monje, un hombre con barba.. Sobre la portada se abre una arquería ciega de tres arcos en los cuales se ubican las imágenes de San Pedro y San Pablo. Entre ambos una imágen de la Virgen con el Niño del s.XVI.


En la fachada oeste se abre otra puerta espectacular, con la imagen de San Miguel luchando contra el diablo, capiteles esculpidos con preciosas hojas de acanto, una escena de cetrería preciosa, centauros y una madre y un padre despidiendo a su hijo con un beso.

La Iglesia de Santa María de Piascas, junto a Santa María de Lebeña y el monasterio de Santo Toribio de Liébana completa la tríada religiosa de la comarca.
En lo personal, me gustó mucho mas la Iglesia de Piascas que el Monasterio de Santo Toribio.
O será que Manuel y yo ya debemos de estar en el imaginario de la comarca, como los únicos que logramos entrar a la iglesia de la mano de la guía, porque en todos los sitios el comentario era, “preciosa esa iglesia, pena que nunca está la señora de la llave”
Suerte de primerizos por la zona :)

 
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Mogrovejo

Publicado por Sole el 21 Ene 2014 en Diario, Mis viajes

Al bajar de nuestro paseo por los montes de Áliva cogimos carretera para descubrir a nuestro gusto pueblecitos y rincones.
El paisaje es delicioso a ambos lados del camino, pero de repente señalizado en marrón, vemos “Mogrovejo, conjunto histórico”, y claro, raudos y veloces, allá que nos fuimos.
Un pueblo pequeño, una treintena de casas, que en su día tuvo mucha importancia en Picos Europa.

El pueblo tiene calles que caracolean entre casonas de sillería y mampostería, con balconadas de forja, de los siglos XVI-XVIII. En muchas de ellas se ven antiguos escudos y horreos de entramados de madera que preservan el heno.

Coronando la aldea, la Torre de los Mogrovejo, que fue construída en el siglo XIII. Esta fue una familia que gozó de las simpatías del Rey Sancho, y como era habitual en la época recibieron de su mano el Monasterio de San Martín de Mogrovejo (1248). Estos señores se vieron envueltos en una serie de batallas y rencillas, pero su poder era tal que hasta los alcaldes de la comarca eran todos elegidos por ellos.
De éste pueblo y de ésta familia, era Toribio Alfonso de Mogrovejo y Robledo 1538, un cura que luego fue santo y antes, segundo Arzobispo de Lima.
Y también Santo Toribio de Liébana, el que trajo las reliquias que estan en el Monasterio.
Lo cierto es que muchos santos en esta familia, pero siempre enredados en guerras.
En la Torre, que hoy está abandonada, aunque según letreros en vías de restauración, hay una inscripción que reza

Soy Mogrovejo el guerrero
que venció la gran batalla
de Tarif y su canalla,
según texto verdadero.

Al bajar, con la mirada perdida en los montes que rodean el valle verde donde está la aldea, leemos en los carteles informativos de la Iglesia parroquial del siglo XVII, que la ruta se completa con la Iglesia de Piasca, las fotos nos atraen, y decidimos hacerle una visita.

 
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Luna llena

Publicado por Sole el 19 Ene 2014 en Diario

Y a ti?

Vía Leo Arregui

 
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Chau Maestro

Publicado por Sole el 15 Ene 2014 en Diario

Recuerdo que lloré de alegría cuando a través del Diario La República de Uruguay, leí que Gelman al fin abrazaría a su nieta.
Miré largamente esos ojos eternamente llenos de agua y sentí que se le devolvía una parte de aquello que le arrancaron impunemente los dictadores.
Pero sus versos estaban en mi vida desde antes.
En un cuaderno lleno de recortes de paisajes y flores de papel, borroneaba poemas a un amor imposible y de repente un día, en la casa de unos compañeros que volvían del exilio, me encontré su nombre. Leí, devoré, y sentí que esa voz me abría caminos.
Desde entonces me acompaña-
Por eso hoy cuando vi el titular, me quedé muda.
Un nudo se me atravesó en la garganta, leí el epitafio-poema que le mandó a Sabina y luego me fui por los estantes, acariciando libros de hojas amarillas.
Y me vi otra vez por una calle de duraznos en flor, con la boina negra y roja, la bandolera con chapas con la cara del Che, la vista perdida a lo lejos en el Rio Uruguay que bajaba turbulento y la sensación de que el tiempo y la historia pedían cambios, tan hondos y fuertes como los versos de Juan Gelman.
Como dijo Galeano “Por todo eso lo odian quienes lo odian, pero sobre todo lo odian porque los poemas de Juan cometen el imperdonable crimen de casar a la justicia con la belleza. Juan celebra esa unión peligrosa y fecunda, la voluntad de justicia y la voluntad de belleza abrazándose y haciéndose el amor, y por eso genera malestar. Está fuera de onda. Está fuera de la realidad. Ahora es el tiempo de los neutrales.”

Hasta siempre maestro

 
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Ruta puertos de Áliva

Publicado por Sole el 14 Ene 2014 en Diario, Mis viajes

O crónica de una ruta que no fue.
A priori, nos parecía la ruta idónea para dos inexpertos en Picos de Europa.
La ruta permite aprovechar la subida en el teleférico de Fuente De, realizando el recorrido de bajada (14,5 km) a través de un camino cómodo y accesible para todo tipo de senderistas.Tras subir en el teleférico, se inicia la senda partiendo de la estación superior (El Cable 1823 m), y tras una breve subida hasta la Horcadina de Covarrobles, se inicia el descenso por pista a través de las extensas praderías de montaña entre los macizos Central y Oriental de los Picos de Europa, conocidas como los puertos de Áliva. Dejando atrás el paso de las portillas de Áliva, se abandona la pista para pasar a una senda que se adentra en los frondosos bosques de la vertiente meridional del Pico de Valdecoro. Más abajo, este sendero se torna enseguida en cómoda y ancha pista que en suave bajada nos llevará hasta Fuente De.

Mas o menos ésto decía la información de la ruta, así que nos pertrechamos con buenas botas, abrigo, polainas, bastones para nieve, agua y allá que nos vamos.

Al llegar al teleférico, vemos poco movimiento.
Al comprar los tiques,y pedir solo de ida, el vendedor asoma la cabeza y nos dice que le parece que no, que hay mucha nieve, pero por si acaso:
-Mikel! Estos chicos van para arriba, tu que dices, está como para hacer la ruta?-hacia nosotros-es que mejor preguntar a los entendidos, éstos son de la guardia civil y se tienen todo eso controlado.

Desde dentro de la cabina, Mikel, pertrechado con trineos y equipo de primera, nos dice que lo malo es que no ha nevado, que ha hecho mucho frio sobre la nieve de hace días y que por lo menos tendremos 6 km con mucho hielo.
Que llevamos buenas botas y todo, pero que sin raquetas, na-nai.
Así que nada, compramos ida y vuelta y allá que subimos a por lo menos darnos un paseo por la alta montaña.

Esta uruguaya, poco o nada sabe de nieve, así que al salir del teleférico, disfruté como enana, del aire seco y helado que me abofeteó.
Gago, siempre acalorado, echó mano de la gorra que le había llevado y lamentó la ausencia de guantes. Iba frío de verdad.
Por un senderito nos fuimos adentrando y ahí descubrimos que el hielo no es broma.

El Holliday On-Ice quedaba para la risa al lado nuestro.
¡Que miedo! Que éxtraña sensación de no tener suelo firme bajo tus pies.
Con la ayuda de un chico que a patada limpia se abría huecos en el suelo, fui subiendo hasta que llegué a la zona donde la nieve estaba blanda y allí ya era todo coser y cantar.
Gago que aun tiene en el cuerpo el suto de haberse despeñado por un acantilado el año pasado, miraba con desconfianza, pero la curiosidad fue mas fuerte y poco a poco, pasó la zona dura.
¿Cómo lo hicieron una parejita con zapatillas de trekking ella y botas de salón él? Aun me lo pregunto. Como me pregunto que piensa la gente que sube de tacones y que lo único que puede hacer es salir a la plataforma del teleférico y bajar o sino se rompería una pierna.

Lo cierto es que vencido el primer tramo, nos pudimos dar un paseo precioso, no la ruta ansiada, pero si un pateo por los primeros montes, mirando con envidia y respeto hacia el Pico Altaiz, la Peña Remoña o la Padiorna que se perdía entre nieblas.
Hasta tuvimos el regalo de una cabra saltando a lo lejos.

Un par de horas, para sentir en la cara como el viento en la cordal era tan fuerte que casi te enterraba en la nieve, para calibrar el ritmo en nieve mas blanda, mas dura…
Las ganas han crecido, así que ni bien tengamos cuatro días, nos acercamos de nuevo, eso si, mas preparados y tal vez hasta con algun guía que nos explique como funcionan las sendas cuando estan cubiertas de nieve.
No me avergüenza para nada decir que no hice la ruta, ya he tenido unas cuantas experiencias en montaña en buen tiempo, como para saber que lo primero es el respeto.
Porque una niebla (nos pasó en Pena Trevinca) o una lluvia tonta (por Asturias), te pueden arruinar el día, en el mejor de los casos, y tener que lamentar desgracias, en el peor.
Al bajar, le eché un último vistazo al monte y de paso, la promesa de volver.

 
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Cueva de El Soplao

Publicado por Sole el 7 Ene 2014 en Diario, Mis viajes

Uno de los sitios que visitamos en Cantabria, en éstas mini-vacaciones de Navidad, fue la Cueva de El Soplao.
Compramos por internet las entradas, a la llamada Visita de Turismo-Aventura, y no nos arrepentimos para nada. Vale la pena, reservar un par de horas (en realidad fueron tres) para descubrir ésta maravilla.
Es cierto que la “aventura” es muy controlada, guiada por dos expertos, que además de explicar de forma amena y clara la cueva, te enseñan a moverte en la oscuridad, en un medio que para muchos es la primera vez que accedes, pero la sensación de estar haciendo algo que no es cotidiano, prevalece y divierte. A la par que asombra y emociona.

Al llegar recogemos las entradas y los guías nos entregan los cascos y el mono de protección de la ropa. Si no llevas calzado adecuado te dejan botas de goma, que sin ser lo mas cómodo del mundo, es lo que menos resbala en el suelo arcilloso de la cueva.

“El Soplao, es una cueva descubierta a principios del siglo XX con la explotación de las minas de La Florida, está considerada una de las grandes maravillas de la geología, atesorando un auténtico paraíso de espeleotemas (excéntricas, estalactitas, estalagmitas, coladas, columnas, perlas de las cavernas, dientes de perro, etc.)”
Así reza en la web de presentación y piensas, ya será menos, pero no, realmente quedé fascinada, un recorrido espectacular, lleno de rincones por donde dejar volar la mirada y descubrir maravillosos juegos de forma, color, sombra y luz.

Pese a que por momentos la andanada de términos geológicos podía sonar confuso, me quedé con ideas claras sobre los orígenes de éstas formas tan maravillosas, los ciclos, los cambios, etc

Las diferentes galerías tienen nombres inspirados en las formas que predominan por ejemplo la del Bosque una galería muy alta a la que se accede luego de bajar por una serie de galerías bajas, de trepar por una escalera, de reptar un poco, para luego quedar casi sin aliento ante la belleza de las coladas, las banderas (draperies) y la unión de estalacticas y estalagmitas que se suceden se suceden por doquier, creando grandes y variadas columnas.


La sala del örgano es realmente un trazado espectacular de helíctitas, estalácmitas excéntricas que parecen suspensas en el aire.
Sorprende también la serie de juegos que en el suelo hacen las gotas que durante miles de años van formando charcos petrificados, pisolitas, estalagmitas, etc

Los ojos no saben donde detenerse, cada cosa enamora, en medio de blancos puros aparecen colores, son los espeleotemas ambarinos,parecen bañando en Coca-cola, y de hecho nos dice uno de los guías que así les llaman, su presencia hace de ésta cueva, una cueva única en el mundo.

Su tipología es esencialmente estalactítica, pero también aparecen estalagmitas y pequeñas coladas.
Otra característica casi única de ésta cueva son las flores de aragonitos y las formas increíbles , de mil direcciones que cogen las caídas de agua. Es como si las gotas no se conformaran con formar una elipsis sobre si mismas sino que se retuercen mezclan, y hasta giran en sentido contrario a su caída.

No se cuales me gustaron mas, si las flores de aragonito o las blancas puras de calcita.


Lo cierto es que a cada paso, pensaba que Gaudí debió de estar un tiempo en una cueva así para construir su catedral.


Casi al final de la visita, nos sentamos en el suelo y por fin podemos tocar lo que hemos estado admirando embelezados. Luego un ratito de luz apagada, en silencio. La Cueva, cobra otra dimensión, miles de gotas resuenan en mi cabeza.Intento ver, pero no se ve nada en absoluto.
El guía nos explica que si por esas cosas de la vida, quedamos en una cueva a oscuras, ni se nos ocurra movernos, lo mas recomendable es esperar, aunque te venga toda la angustia del mundo encima, en el sitio donde estas.
Si avisaste (algo que siempre hay que hacer, al entrar a una cueva) alguien vendrá por ti.

Por suerte estamos en manos de expertos, encendemos las luces y jugando con identificar solos el camino, regresamos.
Afuera, caen gotas desde un cielo gris, pero creo que aunque hubiera sol, la belleza que dejamos dentro opacaría hasta el día mas luminoso.

Quiero dar las gracias a Roberto García de Espeleofoto.com por permitirme ilustrar éste post con las imágenes que tomó junto a Sergio Laburu y José Angel Izquierdo para la gerencia de la Cueva de El Soplao. Sin su generosidad, éste post sería solo una ventanita apagada.

Seguro que me he olvidado de cosas super importantes, pero lo cierto es que aprendí un montón, y lo mejor, renové contrato con el asombro y la admiración.

 
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Un deseo para el 2014

Publicado por Sole el 1 Ene 2014 en Diario

“Sugiero que el más triste de los presos
tenga derecho a sábanas de seda;
bendita sea la boca que da besos
y no traga monedas.

Propongo corromper al puritano,
espiar en la ducha a las vecinas,
ir a quitarle al dios de los cristianos
su corona de espinas.

Nada de margaritas a los cuerdos:
hay que engañar a la melancolía
para bailar el vals de los recuerdos
llorando de alegría.

Y jugar por jugar
sin tener que morir o matar,
y vivir al revés,
que bailar es soñar con los pies.

Conviene entrar penúltimo en la meta
de la vuelta a la infancia en patinete
y fusilar al rey de los poetas
con balas de juguete.

Y luego, doctorarse en cremalleras
como hace la hormiguita por tu espalda.
Que se quede a vivir la primavera
debajo de tu falda.

Hacen falta cosquillas para serios,
pensar despacio para andar deprisa,
dar serenatas en los cementerios
muriéndonos de risa.

La vida no es un bloc cuadriculado,
sino una golondrina en movimiento
que no vuelve a los nidos del pasado
porque no quiere el viento.

Se aconseja dormir a pierna suelta
lejos de tentaciones de diseño,
que no pase de largo por tu puerta
el hombre de tus sueños.

La rana esconde un príncipe encantado;
tu boca, un agridulce de membrillo.
¡Qué ganas de un cursillo acelerado
de besos de tornillo!”
Joaquin Sabina.

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