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El tiempo pasa

Publicado por Sole el 28 Jun 2013 en Diario

40 años del golpe militar en Uruguay, quería escribir algo, pero luego de ver el excelente trabajo de la Comedia Nacional, solo puedo pedir que lo vean y piensen que como dice Séneca que “Nada se parece mas a la injusticia que la justicia tardía”

 
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El cuarto de Lautréamont

Publicado por Sole el 26 Jun 2013 en Cuentos, Diario

Como muchos, durante la adolescencia me puse a leer cuanta lectura oscura se me pusiera por delante y no hablo de best sellers de terror (que no me gustan) ni de policiales (que devoro).
Atrapada por El Infierno de Dante y Fausto de Goethe, descubrí a Pizarnik y dejé de dormir algunas noches con su Condesa sangrienta. Fue así como alguien, me introdujo en el círculo de admiradores de un uruguayo que el propio André Bretón, nombra padre del surrealismo. Isidoro Ducasse y sus Cantos de Maldoror, se volvieron para mi, en la sumatoria de todos los males de los círculos del Infierno y del Castillo de Erzsébet Báthory.
Con el correr de los años y la madurez, he ido encontrando detrás de esas estrofas, llenas de sangre, violencia y ataque abierto a un dios inmisericorde, la voz desesperada de un joven que ve como su vida se escapa detrás de imposibles, amorosos, literarios, familiares.
Nunca supe que me atraía mas, si la figura de éste joven estudiante nacido en Montevideo que se instala en el Montmartre parisino, borroneando cuartillas o la historia en si.
Lo cierto es que cada cierto tiempo su obra vuelve a mi.
Hace unos días, caminaba bajo la lluvia omnipresente de Compostela, buscando cobijo en los soportales, cuando me di de lleno en un escaparate lleno de libros.
Uno de ellos me atrapó al vuelo, me empujó a cerrar el paraguas y a rebuscar en el monedero.
Lo ojeé para no parecer compradora compulsiva y ansiosa, pero desde el primer momento supe que el libro vendría a casa, porque para que negarlo, el título, el subtítulo y la historia, me atraparon.
Un joven estudiante, becado en Australia, se encuentra con una subasta de cosas viejas. Amante de los vinilos, compra una caja y regresa a su residencia.Una serie de acontecimientos le obligan a regresar antes a su Francia natal y allí comparte con su padre, otro amante de la música, su tesoro. Pero el mas grande, fue el que encontró su madre, al doblar la caja vacía para arrojarla al contenedor de basura.
En el fondo, un cómic, roto en las puntas, manchado de humedad, pero legible. Edhit llama a Philipe, su guionista, mas conocido como Corcal y le muestra lo que ha encontrado, juntos, buscan asesoramiento, todo coincide, en sus manos tienen una reedición de 1921 de la que sin duda era la primera novela gráfica de la historia publicada por Auguste Bretagne y Eugéne de T.S en 1874.
Entre la historia del libro y el título, “El cuarto de Lautréamont”, no había dudas, pagué y salí bajo la lluvia a buscar una cafetería para leer tranquila.
En la pastelería la Mora me pedí un caffé latte cargado de canela y un croissant tibio y casi en ritual me puse a leer.
En 1871, el escritor Auguste Bretagne descubrió en el cuarto donde vivía en Montmartre un libro, “Los cantos de Maldoror”, escrito por el excéntrico poeta, fallecido un año antes en esta misma habitación, Isidore Ducasse, Conde de Lautréamont. Profundamente impresionado por la lectura de estos poemas, Bretagne tratará de desentrañar todos los misterios que se esconden detrás de este intrigante poeta y de esa enigmática habitación.
Auguste enamorado de una oscura poeta de las tantas que se reúnen en las tertulias de Paris, amigo de Rimbaud, Verlaine, Charles Cros, descubre que el piano de su habitación, es algo mas que un simple instrumento.
Mientras la historia avanza,me lleno de preguntas. Ya no se si es verdad que ésta novela es la primera novela gráfica de la historia, porque el estilo de la ilustración parece actual, o si es otro de los juegos del Conde de Lautréamont, que aparece en mis días para sumergirme en otra espiral de melodías y versos oscuros.
Lo cierto es que el libro es bueno, muy bueno. Da igual que sea o no sea de 1874 o de la pluma del 2013 de Edith y Corcal.
Recojo con un trozo de croissant un resto de canela del borde de la taza y camino bajo la lluvia protegiendo contra el pecho el libro.
Y sonrío…me gustan los libros que me dejan inquieta, que me hacen pensar, que me tengan durante días la cabeza llena de imagenes y preguntas.
El Cuarto de Lautréamont
Editorial Sins Entido

 
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Descorriendo cortinas verdes

Publicado por Sole el 25 Jun 2013 en Diario, Galicia, Miradas

Hace unos días paseábamos por Chacin, Outes (Galicia) después de hablar un rato con la señora Manuela,llegamos a la Ermita de Santa Leocadia y San Blas. Pequeña y cubierta de exuberantes helechos que las abundantes lluvias han vuelto casi salvajes y de un verde increíble.
Delante de la Ermita una pila en una piedra muy extraña. El nombre de origen tan antiguo, el enclave, el hecho de que por la zona se hayan encontrado aras y restos romanos, movieron el olfato de Gago a buscar entre el bosque autóctono que hay detrás.
Y allí entre árboles altos y frondosos, un regalo espectacular.
La luz se filtraba entre las ramas creando un efecto irreal.
Las fotos están tal cual fueron hechas, técnicamente sería mas correcto procesar y dar luces donde no hay etc,etc, pero así lo vimos y así enmudecimos ante tanta belleza.
He de volver en verano, con bañador. A perderme en esa poza que seguramente durante mucho tiempo, fue cobijo de conjuros, anhelos y ofrendas.
Un bosque que se llama Augabril solo puede ser refugio de leyendas.
Aquí mas sobre el sitio

Aquí otras fotos

 
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A Cociña dos Cunqueiros

Publicado por Sole el 10 Jun 2013 en Diario, Epicúrea

Miguel Vila decía el otro día en la presentación del libro, que era de esos trabajos por los que uno pagaría por hacerlo, yo siento lo mismo.
Cuando me pidieron desde Editorial Galaxia que realizara las fotos del libro de recetas de la familia Cunqueiro, di saltos de alegría.
Cuando tuve en mis manos las diez libretas que Elvira González Seco había escrito durante años y años de fogones, me emocioné hasta las lágrimas.
Como tantos amantes de la literatura mágica y suculenta de Don Álvaro Cunqueiro, todo lo que se vincule a su vida me atrae enormemente, ¿cómo reprimir las ansias de conocer de primera mano, lo que durante años humeó en las cazuelas que tan bien pinta don Álvaro en sus letras?
No supe de la existencia de Elvira, con nombre y apellido, me refiero, hasta que me perdí por horas por su letra menuda y preciosista. Recetas sencillas, de las de diario y recetas elaboradas, de las que gustan en una celebración, una cena especial, un aniversario.
Cientos de recetas, mas de dos mil, que resumen horas y horas de pensar y hacer.
Hay recetas manuscritas y muchos recortes de revista, hay recetas de medio mundo, lo que habla de la mente abierta y curiosa de una mujer amante de la historia, que no teme en probar recetas zefarditas, francesas, mexicanas o indias.
Que controla con precisión los pesos de una masa de empanada gallega a los gramos de mantequilla para unos escones ingleses. Que acota consejos para un buen pisto manchego o un ají picante. Que se atreve con coca cola, flambeados o sesos revueltos.

Pero en esas libretas de bordes gastados, usados, vivos pese a los años, hay mas que recetas. Hay apuntes, consejos de belleza y del hogar. Flores y hojas secas, calcomanías. Una vida que se puede leer entrelíneas y por líneas.
Muchas de las recetas están puntuadas, otras tienen opiniones (“un horror” “MB”) hay páginas dibujadas de manera meticulosa con los sellos de las porcelanas que se usarían en una casa bien “vestida”, hay dietas, maneras de cuidar el jardín, o de lavar unos vaqueros zanforizados…
La dedicación de una mujer a su familia.
Por eso desde el principio, sentí que éste libro debía ser un homenaje a todas esas madres y abuelas que durante años escribieron y recortaron revistas para tener su propia libreta de recetas.
Porque cada página es tiempo, mucho tiempo. Tiempo que muchas veces no se valora o reconoce.
Escuchaba a César Cunqueiro, el hijo que ha recibido el legado de éstas libretas, emocionarse al hablar de esa madre, que batía huevos y memorizaba textos. De esa mujer que tal vez por la brillantez de quien fuera su marido, quedó como tantas otras a la sombra.
Por eso es una suerte que César guardara éste tesoro, que Miguel Vila buceara en éstas recetas, que Iago Castrillón de Acio, las preparara y que yo tuviera el privilegio de fotografiarlas.
Espero que disfruten y hagan disfrutar tanto como todos los que hicimos el libro.
A Editorial Galaxia, gracias por contar una vez mas conmigo, gracias por hacer un hueco para Elvira.
A Miguel Vila, gracias por dejarme trabajar tan a mi aire y confiar que saldría algo bueno de eso.
A César Cunqueiro, gracias por permitirme disfrutar de su tesoro particular.
A Iago Castrillón y su equipo por el trabajo.

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Y vino el Pepe…por fin

Publicado por Sole el 3 Jun 2013 en Diario

Éste fin de semana estaba de Congreso en Carnota, y Gago presentaba una comunicación por la tarde, sin embargo ya tenía el aviso de que a las 17,30 yo marcharía. En Santiago estaba el Pepe esa noche, y esa cita era soñada desde hacía tiempo.
No se como hice para respetar los límites de velocidad en los 70 km que recorrí tarareando, pero llegué a casa, me dí una ducha rápida y volé hacia la zona de la Catedral. Al pasar frente a San Francisco, miré a la derecha, hacia Medicina y la calle ya estaba llena de gente. No se ni como aparqué y corrí mientras daba un beso a Paula.
La cuerda de tambores, templaba lonja al lado del Convento, la policía, las vendedoras de tarta y los turistas miraban con incredulidad ese grupo de personas que portaban extraños adminículo bajo el brazo y sorbían de un cañito de metal. Eso es mate explicaban los “viajados” a los que preguntaban.
Quien no llevaba una bandera a la espalda, la tenía de sombrero, de poncho, de falda o de escarapela. Los cuellos se estiraban a un lado y otro:-”vendrá por aquí, vendrá por allá”

Cuando la cosa estaba organizadita, llegó la policía y nos movió de sitio, y cuando nos estábamos moviendo todos, se abrieron las puertas y el orden público quedó en manos de la gente que ordenadamente pero con pasos rápidos corría por las escaleras luego de pasar un control, donde eran decomisadas las varas de las banderas y los de seguridad se preguntaban si un termo era o no un objeto a requisar.

En pocos minutos el Aula de Medicina se llenó de gente que intentaba ubicar a sus amigos, parientes y conocidos. Se sucedían los abrazos, las preguntas y las fotos.
Quien no estaba con su cámara de vídeo, estaba con su móvil o con su réflex.
De la platea superior empezaron a colgar banderas, uruguayas y gallegas.

Una señora del 26 de marzo, hacía cábalas sobre como darle al Pepe la tarta de Santiago que le trajo.
Un sindicalista del tiempo d elos cañeros, de traje a rayas de otros tiempos, se arreglaba los puños y no dejaba de mirar hacia el sitio por donde entraría el compañero.

Una abuela enseñaba a la nieta por qué la bandera uruguaya tiene tantas franjas azules sobre campo blanco.

Una madre explicaba al niño lo que era un presidente y al final rió diciendo:-”olvidate de lo que te dije, Mujica es otra cosa…”
Había quien se mordía las uñas, el labio o un chicle.
Semejante recinto no había visto nunca una fiesta así, palmas, cánticos, mates que circulaban…
De repente la organización avisa que en Madrid el acto fue muy breve porque la seguridad retiró al presidente antes de tiempo, porque todo el mundo iba a donde él estaba para hacerse fotos o darle la mano, que por favor escucháramos las indicaciones. Sentados, cantando, aplaudiendo, o lo que fuera, pero sin salir del sitio. Sentados! Sin invadir el pasillo central!
Cuando el coordinador del acto se aparta del micrófono, la Cónsul invita a los presentes a ponerse en pie cuando entre Mujica y a gritar Pepe Presidente!
La confusión en la platea era total.
Pero entre risas el tiempo pasaba.
Al entrar los tamboriles aquello fue de no creer, la cara de Beiras el histórico dirigente nacionalista gallego, era un poema. La gente lo recibió en pie y los estudiante le increparon sobre la ausencia de la bandera gallega en el acto.
Finalmente, entró a la sala y los aplausos se mezclaron con las lágrimas, los tamboriles y los cánticos.


Se quitó la chaqueta que apoyó en el respaldo de la silla y nos soltó un sermón de padre y señor mio.
Con su natural hacer, entre bromas, ironía, ternura y seriedad, habló de lo divino y lo terreno, de las distancias y las cercanías, de los sueños y de la vida que se escapa detrás de cosas que de verdad no importan.
“Para que trabajar como chinos si cuando te mueras no te llevas ni un carajo”
“No soy un presidente pobre, soy riquísimo, tengo todo lo que necesito”
“Para ser libres hay que andar como decía Machado, con las alforjas ligeras”
Se le preguntó por el voto de los que están fuera, por la inseguridad…por Lucía.
“Allá quedó cuidando el rancho, con Manuela, el integrante mas fiel de mi gabinete de gobierno”
Habló de piedad para juzgar a los demás y lucha por el ser colectivo…
Bajó tirando besos, recibiendo regalos, apretones de mano y una ovación estruendosa.

Los tamboriles fueron su escolta y en la calle, mientras la noche moría, los uruguayos bailaban en una calle tan académica, mientras la bandera oriental ondeaba en el Hostal de los Reyes Católicos.

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