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La profecía de Jaime el Distraído, tal como se la contó a Josefa, la apática.

Publicado por Sole el 29 Jun 2012 en Cuentos, Diario

Y el mundo, como lo conocemos, terminó
cuando el planeta se dividió en cinco tareas,
a cumplir por cinco grupos distintos,
de humanos.
De TODOS los humanos, sin que uno solo faltara.
Ni siquiera Jaime, el distraído.
Ni Josefa, la apática.
Y cada grupo entonó una vocal distinta,
al unísono.
Cinco sonidos gigantes,
creando una armonía sagrada
de una sola nota eterna.
Una ola de luz
elevándose hacia el Cosmos entero.
La nota que salvó al planeta
e
hizo
renacer
al
Universo.

Kioskerman - Junio de 2012

 
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Pues sí

Publicado por Sole el 28 Jun 2012 en Diario

Si sigo así, voy a tener que negociar con Julieta sus derechos de autor, pero es que me encanta.

 
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Alargando la vida

Publicado por Sole el 19 Jun 2012 en Cuentos, Mis viajes

Dentro del Circuito Insular de Canarias, estaba prevista una sesión en el Hospital del Pino, en el Centro de la Tercera Edad.
Me acompaña Mari Carmen, en su micra azul cielo.
El calor es sofocante, el vestido casi molesta.
El personal me consulta sobre las pausas que haré, hay que hidratar a los abuelos. Y a la narradora…

Subimos a la sala, ya están todos allí, con caritas expectantes.
Extraño el camino de ida y vuelta de la vida, los ojos son iguales a los de mis pequeñajos de las Bibliotecas, la misma inquietud, la misma muda pregunta, la misma ilusión.
¡Cuentos! ¿Qué cuentos?

Y así entre bromas, risas y guiños, comenzamos a desgranar historias. A ésta edad es a veces difícil contar, nada que se relacione con ausencias, tristezas o abandonos. Cualquier palabra les recuerda a ese hijo que no les visita con frecuencia, al marido que no está, a la muerte que ronda.
Reyes, princesas y curas deleitan. La picardía, triunfa, el piropo, sonroja y saca chispas. La ternura gana caricias.

Les cuento historias que me contaba mi abuela, les cuento como adoraba cuando me cogía de la mano y hablaba sin fin.
Un abuelo me dice “hay que darle siempre la mano a los niños, cuando se la doy a alguno de mis nietos, la vida, se me alarga”

Sus ojos me siguen ávidos, interesados por la sala, mientras beben, charlamos. Nos contamos de donde venimos cada uno.
Pero al fondo mi mirada se engancha en una pareja. Sus manos enlazadas toda la sesión. Me dicen que se llaman Juan Carlos y Aurelia.
Juan Carlos tiene porte y color de mares abiertos. Me arriesgo y se lo digo.
Sus ojos brillan: Soy marino, señorita, ha acertado.
Navegó por muchos mares, pero donde mas, en Cuba.
Yo le recuerdo una moza del malecón, me dice azorado y melancólico.
Saco a relucir todo mi conocimiento de puertos y lenguaje marinero, Gago padre estaría orgulloso de oír como memorizo sus tiempos de altamar. Juan Carlos conoce Vilagarcia, respeta a los marineros gallegos.
Le viene de repente una voz de años escondida, cuenta historias que me hacen viajar, a mi y a todos los que le rodeamos.
La hija me da las gracias, me dice que mire como se ha puesto que feliz que maravilla alguien que entiende su lenguaje ay que gusto.

Para mitigar la emoción que casi se me cuaja en lágrimas, miro a Aurelia, cojo su mano y bromeo, sobre como ha sido vivir con un marinero tan guapo.
¿Ha sido de un corazón en cada puerto o se ha portado bien?
Ella ríe con unos ojos profundamente verdes, si los tuvo, dice, ¿dónde los tiene? que ahora está aquí, a mi lado.
Y comprendo que Juan Carlos tiene y tuvo el mar mas hermoso en el que se puede navegar, el de los ojos que amas.

Un abuelo reclama un beso y un coro reclama mas.
Beso a todos y me voy con la piel llena de recuerdos y cariño.
Solo les he regalado un rato de mi vida, ellos un mes mas tarde, siguen conmigo y seguirán.

 
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Casa en el aire

Publicado por Sole el 12 Jun 2012 en Cuentos

Hace varios años, conté cuentos en Santiago de Chile en un sitio que se llamaba, la Casa en el Aire,fue una noche mágica, de buenas historias y amigos que aun hoy me acompañan.
De vez en cuando si tengo la sensación de estar tan contenta que la alegría se me va del cuerpo, me viene a la cabeza la idea de que toda yo soy una casa que flota, que sobrevuela, que cuelga sus ropas al viento.
Una casa por donde el aire circula, mueve cortinas, ventila camas deshechas, enfría infusiones guardadas en cajitas de colores, inclina plantas recién nacidas, cierra puertas, ventila pasillos de dormir cansancios alegres…
Casas así realiza Laurent Chehere
Casas para vivir cuando el cielo se oscurece tras una luna oronda.

 
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Boda

Publicado por Sole el 9 Jun 2012 en Diario

Casarse es asumir un compromiso que va mas allá de lo que establecen una serie de artículos del Código Civil. Un compromiso es “cualquier tipo de acuerdo en el cual las partes asumen ciertas obligaciones” Las obligaciones que marca la ley son a veces las más sencillas de realizar. Pero las del día a día, las que de verdad unen y “casan”, esas requieren de mucho amor, dedicación, paciencia e ilusión. Comprometerse a reír un rato cada día, a conversar, a escuchar . A caminar ni delante ni detrás, sino al costado… Comprometerse a soñar los mismos sueños y a pelear por los que el otro sueña aunque sean sueños diferentes. Y ello sin esperar nada a cambio, nada más que un espejo donde se dibuje la sonrisa del que acepta. Y cuando se acepta, aun sin saberlo, se da.
Todos tememos no ser lo que el otro quiere, lo que el otro sueña, lo que el otro ve de nosotros.
Ninguno somos lo que soñamos ser, pero nos acercamos a ello en la medida que alguien nos ve.
Y cuando alguien nos ve, como se vieron Jose y Nuria lo que sucede es que “se forma una pasión de dos pasiones, se funden en un derecho dos derechos, se fragua un noble lecho de dos lechos y se atan en una ambición dos ambiciones.
En un sueño se reúnen dos ilusiones y en un techo se cobijan dos techos. Se hace un pecho de dos pechos y un solo amor suma dos corazones.
Se anudan en un lazo dos divisas y dos risas son un solo trino.
Dos miradas se funden en una mirada y dos llantos son solo uno.
Y dos canciones componen un solo canto

Esto es casarse y lo demás no es nada.”

Son tiempos de desaliento, tiempos en que una supuesta cordura nos encierra en el pesimismo, la seriedad, la avaricia del momento, del esfuerzo dedicado a otros. Tiempos de no te metas, de no es conmigo, de que lo arreglen quienes fueron. Tristes tiempos.

Mas que nunca son necesarios los pequeños gestos, los que regalan alegría, los que unen, los que invitan a apostar por el futuro.
Ese futuro que algunos quieren que veamos negros.

Yo misma he sido algunas veces, de la timoratas que pensaba, ¿que necesidad hay de hacer público algo tan íntimo como ese amor profundo que sientes por otra persona? ¿Que necesidad de tirar la casa por la ventana en tiempos de vacas flacas?
Pero luego me he mirado y me di cuenta que cuando el amor te llega y te desborda, es un caudal de agua que no puedes contener, que necesitas dejar que discurra libre, alegre y espontáneo.
Ya llegarán los tiempos de contención, presas, atascos, pero si la vida te regala ese latir alocado, qué mejor que gritar a viva voz, ésto siento, ésto soy.
Necesitamos la audacia de corazones que se desbocan por un sentir, en extraño sitio estamos hoy, gracias y a merced de los cerebrales y cuerdos.

Como diría Liber Falco, “atar un moño azul en cada árbol, gritarles que les quiero, fuera locura, pero hoy lo haría”

Hoy Jose y Nuria se casan, y la religión elegida, es la del afecto, la de la amistad, la del calor del amor. Me han pedido que ponga palabras a sus sentires y eso he de intentar en la iglesia desacralizada de Logroño, Madre de Dios.

Han sido meses de coser, de confeccionar entre todos, los adornos, los trajes, las flores, la ceremonia y las sorpresas. La boda es medieval.
Hoy nos vestimos de fiesta, hoy echaremos al vuelo flores y mariposas, palmas, danzas y sonidos.
Hoy reiremos, celebrando con quien quiera, que de vez en cuando el amor, triunfa.
Y eso tal vez pueda sonar cursi, pero que levante la mano aquel que cree que no es necesario.

 
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Pues eso.

Publicado por Sole el 4 Jun 2012 en Diario


Ilustración, Julieta Arroquy (me encanta)

Me encanta la red y todas sus posibilidades, pero hay cosas que no las cambio por nada

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