0

Intento

Publicado por Sole el 29 May 2012 en Uncategorized

“Il faudrait essayer d’être heureux, ne serait-ce que pour donner l’exemple”
Jacques prévert.

 
0

Amantes

Publicado por Sole el 29 May 2012 en Cuentos

Tan cerca, tan lejos
Cada día, cada cien años
De un minuto
De toda una vida
Amores vistos
amor esprevistos
Amores ignorados

Y la magnífica ilustración de Ana Juan

 
0

Circuito Insular- Arucas

Publicado por Sole el 28 May 2012 en Cuentos, Diario, Mis viajes

Foto: Archivo fotográfico de la FEDAC
Desayuno con calma en el hotel con el mar al frente. Grandes cargueros entran y salen de puerto.
Su velocidad se contrapone con las guaguas de la estación de autobuses que son incontables. Se alternan los azules y los amarillos, números y destinos sonoros.
A la hora prevista llega Domingo, el chófer del Ayuntamiento de Arucas, a recogerme y a llevarme a destino.
El calor es sofocante ya a las nueve de la mañana. Descarto todos los vestidos de mangas holgadas, pero largas, que había traído para contar y me quedo con el blanco de tirantes que finalmente usé en casi todas las funciones esa semana. El pobre vestido conoció a fondo la lavandería del hotel Parque.

Domingo llega sonriendo, como casi toda la gente aquí, me trata de usted, como casi toda la gente, hasta que le das permiso para cambiar al tuteo. Me siento como en casa, cuando ni tus abuelos te permitían ciertos tratos “confianzudos”.

El aire acondicionado no es suficiente para refrescar, pero la conversación fluye, me va contando que iremos hasta la llamada medianía de la isla, hacia el norte de Las Palmas.
La carretera transcurre con el mar a la derecha y los cultivos de plátanos a la izquierda.
Domingo me va dando detalles, sobre costumbres y hábitos de los aruquenses. No se ni como pero de repente estamos hablando de las tiendas de Aceite y Vinagre, aquellos viejos almacenes que en Uruguay regenteaban canarios, con sus fiambreras, sus arcones de madera repletos de azúcar, harina o granos, que abrían con parsimonia y llenaban sacos de tela o paquetes de papel estraza, con unas enormes y curvas palas de metal, una suerte de tubos recortados en un extremo que cargaban sin derramar.
-Por aquí igual, me dice Domingo con ese acento tan dulce, los hombres acompañaban a las mujeres a comprar y mientras ellas elegían género, se pedían un roncito, que el dueño de la tienda servía sobre papel vaso.
Allí se vendía de todo, lo de comer y lo de vestir.
Me deleito con sus descripciones de pellas y “escandones” y aunque son las diez de la mañana me tomaría un potaje canario sin dudarlo.


Al llegar a la Biblioteca, me espera Loly y sus ojos brillantes que brillan mas cuando los niños comienzan a llegar y un grupo le trae de regalo una carpeta llena de dibujos de corazones, para que su esposo sane bien.
Con cariño, ha decorado el escenario, para que todos disfrutemos.

Algunos apenas si salen unos palmos del suelo, todos frescos con sus pantalones cortos.Entran con expectativa y ojos inquietos.
La sesión transcurre animada y con ritmo, reímos y cantamos juntos. Madres y profes también.
Hace tanto calor que al final de cada cuento se repite un gesto, impensable en Galicia, un aplauso cerrado y un manotón rápido y silencioso hacia el botellín de agua que todos portan. Hidratarse es fundamental.

Se despiden todos con palabras cariñosas y hasta hay quienes me quieren llevar en su guagua para el cole.


Foto Yolanda Hernández
A la sombra dorada de la Biblioteca observo la calle de colores radiantes. Al fondo la iglesia, la “Catedral de Arucas” construída integramente en piedra volcánica de la zona, por canteros aruquenses en el 1900. Es de estilo gótico, y sus agujas sobresalen por encima de palmeras y edificios.
Es fácil imaginar por éstas calles del casco histórico, las historias que mas tarde me leo en el libro que Loly me regala, sobre relatos de personajes de la ciudad.
Yo también fui de esas niñas con la cesta de palma( en Uruguay yute) y un pañuelo con las monedas dentro para comprar.
También recitaba la cantinela de “dice mi madre si me puede despachar” y soltabas una letanía de arroces,azúcares, harinas y aceites rematando con “y si hace el favor lo que falta me lo apunta que ya pasa ella a pagar”
Aquellos tiempos de libreta, de pedir al fiado y pagar el domingo.
Tiempos en que la dueña o el dueño, hasta te compraban muebles o “Los Reyes” y se les pagaba poco a poco
De repente mi mañana al sol en Arucas, fue una mañana en un almacén sanducero, aquellos de alambrada delante con una entrada que tenía un molinete de madera que los niños solíamos pasar por debajo o saltar cuando ya eramos mas altos, por encima.
Aquellos lugares de rincones sombríos y frescos, donde un parroquiano bebía su copita.
Mostradores de latón y estanterías de confección casera, donde se abigarraban desde alimentos a enseres del hogar, desde telas a zapatos, pasando por botones, hilos, aceites para ejes de carros o los ingredientes de hacer el jabón.
Almacenes que a veces con el tiempo se dividían en dos zonas, la de señores y la de señoras, con aquellos eslóganes de “Modas y Novedades”.
El crujir del papel, con aquel gesto de maestría de envolver el azúcar sin derramar un gramo al girar en el aire el paquete para tornear los extremos.

Un lazo mas me une a ésta tierra, el encuentro con sabores de mi infancia, olores, geografías hogareñas, hábitos. Caminos de ida y vuelta, como ese ron Arehucas, que perfuma el aire con el dulzor de la caña y el tostado de las mieles.
Me llevo un puñado de historias, un viaje al pasado, un olor del presente. Gracias Loly, gracias Domingo, gracias niños de los colegios que esa mañana iluminaron los cuentos

La biblioteca del C.E.I.P. Bañaderos, tiene un blog precioso y allí colgaron un pequeño vídeo de lo que vivimos juntos ese día, muchas gracias

 
0

Lago di Garda

Publicado por Sole el 25 May 2012 en Diario, Mis viajes

No se si es porque aparece en tantas películas o porque siempre que hay una fiesta en una mansión lujosa y chic, suena su nombre, lo cierto es que es inevitable no sentir cierto cosquilleo marujilla al leer que estas en la carretera que te lleva a Lago di Garda.
Adelfas y cedros sombrean el camino.
Así llegamos a Desenzano di Garda, una ciudad pequeña, muy turística, pero muy bonita, circular por aquí en verano debe ser una locura, pero en abril se disfruta.

La habitación tiene terraza a lago y se puede ver la cadena de montañas que le rodean.
Un paseo al atardecer hacia el norte bodeando el lago nos regala imagenes idílicas de castillos pequeños, torres, casas y mansiones llenas de flores. Varía el nombre, Puegnago, Polpenazze, Soiano, Padenghe etc, pero el apellido es siempre el mismo Di Garda.
Al oscurecer nos tomamos un aperitivo en la orilla, suena música chill mientras me tomo un aperol spritz (me volví adicta a éste cóctel molotov)

Lee más…

 
0

Entrevista durante el Circuito Insular de Canarias

Publicado por Sole el 22 May 2012 en Diario

 
2

Daría lo que no tengo

Publicado por Sole el 21 May 2012 en Diario, Para emocionar

Un precioso poema, una voz sugerente y las increíbles imágenes de Gregory Colbert.

 
0

Brave

Publicado por Sole el 10 May 2012 en Cuentos

 
3

Coloreando monstruos

Publicado por Sole el 9 May 2012 en Diario

Dice mi madre que cuando me fugué de casa por primera vez, lo hice con lo básico, un chupete, un libro, una manzana y bombachas (bragas) rojas.
Creo que caben dos puntualizaciones, una que no se cuantas veces mas me fugué, porque yo no lo recuerdo ni ella lo narra y dos que aunque suenen incompatibles alguno de los objetos que llevaba, eran todos utilizados por la misma época y compañeros inseparables de mis andanzas.

Devoraba libros con la misma avidez conque estrujaba entre mi lengua y el paladar aquella goma descolorida. La extraña conjugación hacía desaparecer las paredes de mi habitación y los árboles, los mares y las intrépidas aventuras sucedían entre mi cama y la de mi hermana.

Así que lógicamente el libro que llevaba en mi fuga era uno de mis favoritos, que por aquel entonces eran dos, uno que me mandara una tía que trabajaba en una casa donde los patrones viajaban y otro que me comprara mi padre en una tarde de mi madre por Tiendas Soler.
El que me regalara mi tía era un libro de cuentos chinos con ilustraciones cubiertas de papel de seda, hermoso pero enorme y pesado y el que me regalara mi padre, un viaje al país de los monstruos que ilustraba un señor llamado Maurice, que me caía de maravillas.

La mezcla de miedo y pasión por la aventura que me llenaban la cabeza cada día estaban allí en cada página pintados. Eran como los de mi mente, iguales ( o de tanto verlos con los años los trazos de Zendak se me quedaron a fuego en las neuronas) No sé lo que fue primero.

Al final del libro venían unas páginas en blanco para colorear.
Mi padre me había ayudado a calcar en la ventana, en papel cebolla los dibujos, para que tuviera muchos y para que mi hermana recibiera su dosis.

Pese a saber de memoria cada ilustración hasta el mínimo detalle, siempre pintaba el traje de lobo de Max de amarillo, aunque en el libro era claro el tono blanco con pequeñas líneas en negro.
Mi madre decía que lo hacía para llevar la contraria, mi maestra decía que era un espíritu libre, pero en realidad yo gastaba el crayón color sol, porque tenía mas que comprobado que si intentas vivir aventuras llevar ropa blanca es sinónimo de una penitencia al final del día.
Además los monstruos sobre los que Max reinaba tenían colores que en mi corta experiencia estética combinaban mejor.
Antes de saber donde viven en realidad los mostruos, al igual que Max, yo buscaba un sitio para esconderme, un sitio donde las cosas oscuras recibieran en plena cara un rayo potente de linterna. Pero cuando supe que los monstruos tenían tanto miedo como yo, tenían días de furia como yo, y días de miedo y de soledad, como los que tenía desde que mi hermano se fuera tan lejos tras las nubes, los empecé a querer. A cuidar, a pasarles la mano por el hombro y a pintarles el cuerpo y la cara de colores y a ponerles un sol en medio.
El hombre que a mi entender había escrito ese libro para mi solita, ayer transformó su cama en barca y su habitación se hizo espacio infinito y se fue saludando a los conejos que tienen respuestas para todo, a los ruidosos personajes de las nocturnas cocinas, a las madres monstruosas,a los murciélagos…
Al leer ayer en la prensa que Sendak cruzaba los mares, me quedé sin palabras, borroneé varios intentos de homenaje y de repente vi las fotos de Zarándula, donde un grupo de niños pintaban sus ilustraciones y vi una mano pintando de amarillo a Max y me vi derrotando mis monstruos con su ayuda y me acordé de la tarde que me fugué de casa y llegué hasta General Flores y el único mundo conocido que tenía era mi libro. Y recordé como me senté en el cordón de la vereda y me comí la manzana y escondí la cabeza entre las páginas para absorber mi chupete y mis lágrimas. Recordé como ya no fue divertido huir y me di la vuelta hacia mi casa y como a Max, mi madre me había dejado un tazón de sopa de arroz y un trozo de pastel.

Maurice Sendak, ilustrador y narrador de los sueños recónditos de los niños, andará por ahí, poniendo luz a las pesadillas y los miedos. Gente así es mas que necesaria.

 
0

Gestos de amor

Publicado por Sole el 1 May 2012 en Cuentos, Diario, Miradas, Para emocionar

En la Nochevieja de 1969 a Monica Searle le diagnosticaron cáncer de mama. La quimioterapia era aun algo muy experimental, pero el médico la recomendó, encomendandose mas a dios que a la ciencia.

El marido de Mónica, el ilustrador Ronald Searle, realizó luego de cada sesión, una ilustración triunfante. Un día mas que se ganaba en una batalla que parecía tener un futuro feliz. La protagonista la señora Mole, una topo alegre, dinámico.
Los Searle, habían comprado una casa en el sur de Francia, muy vieja y en el sótano descubrieron una familia de topos, en ellos se inspiró el dibujante para animar a su mujer.

47 ilustraciones nacieron del tratamiento, fueron creadas, como un gesto de amor, un impulso, un soplo de esperanza.
No nacieron pensadas para ser publicadas y su estilo se aleja mucho del sardónico habitual de su autor.

Searle, dijo en su día, que las hizo para que estuvieran en la cabecera de la cama de Mo, un saludo y un recuerdo de que cuando todo pasara, todo sería hermoso.

Hoy las ilustraciones son un precioso libro que pongo en mis estantes como un recuerdo de que en el futuro, todo será mejor.Les Très Riches Heures de Mrs Mole

Copyright © 2017 La Caja de los Hilos All rights reserved. Theme by Laptop Geek.