0

Aurelia a los Goya

Publicado por Sole el 30 Dic 2011 en Diario

Aurelia, la historia de una señora de Ferreira (Galicia) que fue empleada en casa de Ringo Starr, ¡hay gallegos por todo el mundo!
El documental narra cómo Aurelia estaba buscando empleo y a través de Apple Corporation, compañía fundada por The Beatles en 1968, fue a parar al número 8 de Hampstead Road, la residencia del batería y vocalista de la mítica banda inglesa. «El día que llegué a hacer la entrevista me dijeron que estaban en cama -relata en la cinta-, que era gente muy importante y que era muy buena gente (…). Y que fuera de nueve a cuatro de la tarde, ?tiene que hacer todo lo de casa, fregar primero los cubos de los gatos y los perros?». La primera vez que se encontró a Ringo ignoraba de quién se trataba, le contestó a los buenos días y siguió a lo suyo. Hasta que el pintor le preguntó ?¿tú no sabes quiénes son? Es uno de los Beatles, Ringo…? ¡La madre que me parió! ¡No…! Pues menuda sorpresa».

Si quieres ver el documental, son unos pocos minutos, pero muy jugosos, haz clic aquí

 
0

A mano

Publicado por Sole el 29 Dic 2011 en Uncategorized


Arte en papel de Su Blackwell
Me encanta conducir de noche, ese no saber que hay exactamente a pocos metros de mí, en la carretera, me invento mundos, vidas, ciudades, caminos.
Solo una cinta negra y el halo de luz de los faros del coche, de fondo, alguna voz que me emociona y así, me cuento historias a mi misma.
El asiento de al lado es un recopilatorio de afectos, los caramelos, la música, los objetos, los mapas, los apuntes, una bufanda, unas gafas, un termo de café, una flor, un cordel.
Y así de copiloto, me llevo a los amigos y amigas, el abrazo del hasta pronto, el llama cuando llegues.
Y el viaje se completa cuando en una carretera pequeña, la luna dibuja una muesca en el cielo y al girar una curva, el cansancio pide un rato de sueño.
Y cuando digo sueño me refiero a soñar, a esos minutos de la mente vagando por mundos increíbles.
Sueño mucho, sueño en colores, sueño cosas raras, inverosímiles, en otras épocas, en otras dimensiones. Soy yo y a veces soy otras personas. Soy persona y a veces cosas.
Me sueño a veces sobre un árbol, y mi vida entera brotando en cada hoja.
Me sueño tren atravesando el mundo.
Sombrilla llevada por el viento.
Luz dorada en medio del bosque.
Sueño un mundo de letras donde no encuentro las palabras adecuadas.
Y así soñando, hago tantos y tantos km, que no entiendo la pregunta:-¿No te cansas?
¿Cómo cansarse de buscar un sueño?

 
0

Moments by Everynone

Publicado por Sole el 26 Dic 2011 en Uncategorized

Al fin y al cabo, de eso se trata.

 
1

Lengua de mapa

Publicado por Sole el 21 Dic 2011 en Diario

Me encanta facebook, si, lo siento por aquellos que lo defenestran, le ponen pegas, le temen o lo estigmatizan.
Como toda herramienta, todo depende de como se la usa, me repito y demuestro mi escasa originalidad al decir como ejemplo que muchos dictadores y asesinos han usado libros como herramientas de sus doctrinas y no por eso, alguien puede decir “libromalomalo”
Todas las personas que tengo como amigas, lo son o en el mejor de los caso se han convertido en estos años en parte muy importante de mi día a día.
Gracias a ellos escucho música nueva, descubro cine, libros, noticias que pasarían desapercibidas…
Con todos comparto pasiones, la fotografía, la literatura, el arte, la gastronomía y cada día me enriquezco y espero retribuir de alguna manera.
Hace unos días uno de mis amigos regalaba versos en su muro.
Sobre que los leí quise tenerlos cerca y allá que me fui por la red a comprar el libro.
Me llegó ayer y lo leí de un tirón.
Desde niña tuve fascinación por los mapas. Un año le pedí a los Reyes un globo terráqueo que nunca llegó, pero me conformé fácil con el permiso de Mary la Bibliotecaria que me dejaba pasar el dedo por el que tenía sobre el escritorio.
¡La de veces que sus gafas se juntaron con mis coletas para jugar a que lugar queríamos ir!
Con los años he aprendido que los mapas pueden pintar una geografía del suelo, pero que también van quedando grabados en tu piel y en tu corazón.
Esos trazos de Chatwin, que marcan el territorio intangible que nos rige el sentir.
Por eso la poesía de Almudena Vidorreta Torres, marca. Y como el mapa que abres para ver por donde cruza el camino que eliges, así cada verso llega a tu propio destino, perforando los billetes del viaje, sellando maletas, pasando aduanas del pensamiento, para finalmente quedar en un puerto lejano, tan lejano como tus sueños, tan cercano como tus penas…
Y así comes, amas, gozas, sudas, sufres, ríes
Me gusta esta poesía que pide una copa de vino al cerrar el libro, un beso, un abrazo, un silencio, un paseo por los bordes.

“Como aquel hambre salvaje al que nos aferramos
para dar así respuestas al instinto animal,
como la penitencia en la sierra prometida
o el cuerpo prometido
y las lagunas de los pueblos que dan nombre.
Amo las palabras
como a las cosas
por el mismo sabor de boca que me dejan
y escogí por eso un nombre para cada una
solo con el objeto de tener por una vez
la dicha mayor de certificar que existen,
el poder absoluto
de elegir los sabores.
Y me gustó”


La foto es una corteza de árbol que me recordó las tardes que con la caja de colores abierta, pintábamos las diferentes zonas de un mapa, después de haber quedado con los brazos entumecidos de estar con el papel de calco y el libro contra el cristal de la ventana

 
0

Parque de Muniellos, con la magia enredada en los dedos.

Publicado por Sole el 15 Dic 2011 en Diario, Mis viajes

Hace algunos años estuve por la zona de Cangas del Narcea, y me enamoré del lugar.
Por aquel entonces, pese a ser mayo, no pudimos completar las rutas por haber mucha nieve en lo alto.
Desde entonces siempre estuvo latente la promesa de volver.
La idea era hacer la ruta del Parque de Muniellos (Reserva de la Biosfera) algo complicado porque solo 20 personas pueden entrar cada día y siempre estaban ocupadas todas las plazas, finalmente en éste puente, el milagro se hizo.
Y allí que nos fuimos.
Una de las cosas que mas me gusta de hacer rutas largas, es esa sensación de ser consciente de tu cuerpo.
Hay un momento en que ni siquiera piensas, solo eres un organismo en movimiento, un ente que late, respira, suda o tiene frío, hambre o cansancio.
La cámara pesa en el cuello y en la mano, los dedos se entumecen en las yemas y tocar una hoja con una gota, una rama con musgo, una seta, sacar la lengua y coger copos de nieve son hechos enormes, soberbios, plenos de sensaciones.

El parque es atravesado por varios ríos, el Narcea, el Degaña y el Ibias, lo que produce el milagro de unos hayedos y robledales exuberantes en un suelo basáltico, pobre y de escasos nutrientes.
Llegar a la cumbre del parque y ver la laguna premia el esfuerzo de la subida. Incluso para soportar el aire helado que allí soplaba.
Todo es primitivo, el respirar es un dibujo en el aire, las manos son un vuelo en busca de calor, la piel se abre y absorbe el sueño de un bosque que está en reposo aparente.
Cada hueco del río me sugiere el refugio de un hada o un trasno, y un cuento que venía germinando hace meses, cobra vida. Por primera vez delante de mi está completo, veo a sus protagonistas, el entorno, la trama, las trampas, las alegrías los espacios donde batallarán las palabras.
Olvido todo, solo soy un lápiz que escribe en la memoria, una historia para enamorar.

Dormir por la noche con esa maleta de imágenes, es sinónimo de revivir un pequeño paraíso en la almohada.
Algo indescriptible, por eso mejor unas fotos y si quedan con ganas, aquí mas.

 
0

Instantes congelados II

Publicado por Sole el 12 Dic 2011 en Uncategorized

Mon amie
Permítame llamarle así, porque desde que sus palabras aparecieron en mi vida así la siento.
No la voy a cansar con tonterías ni desvíos propios de quienes tenemos tiempo de sobra. Voy a ir al grano como se dice.
Tengo 75 casi 76 años, pero he descubierto una ventana maravillosa al mundo.
De pequeña pasaba horas en la de mi casa, intentando ver más allá de la cerca, más allá de las vides, más allá de los árboles que rodeaban el río.
Sabía que más lejos estaba el mar, casi podía olerlo, casi podía verlo. Y si cerraba los ojos, como en una fotografía de esas de ahora, digitales, me aparecía la playa donde jugaba en verano.
Después llegó el tiempo de las ventanas cerradas, tapiadas, cubiertas con maderos y con cualquier material que pudiera protegernos.
Por entre las escasas rendijas me asomaba y veía el jardín transformado en huerta de patatas, las vides en oscuro rincón de secretos, los galpones de labranza en zona prohibida, donde algunas noches veía luces fugaces.
Y luego llegó el momento de estar en silencio, bajo tierra conteniendo el aire para que mi madre no se enfadara o mi tía no me tirara del pelo, años me parecía a mí que tardaban los motores de los aviones que pasaban.
Aun hoy, a veces sueño con esos días sin luz, con el polvo en los labios, ese sabor amargo de la sopa que mi madre inventaba con magia.
La Tata Yolanda se murió de pena después de una carta con muchos sellos.
La escuché llorar bajito en su habitación vacía, mucho rato, luego el silencio, luego los motores en el cielo y el correr a esconderse.
Mi madre cerró la puerta de la vieja bodega donde nos escondíamos y unas horas después cuando pasó todo y salimos nos dimos cuenta que el silencio era más grande, porque la Tata Yolanda no estaba. Dormía en su habitación, o eso nos dijeron a los niños, pero yo me di cuenta que estaba lejos, donde el Tonton Conrad.
Bueno, que terrible, he dicho que iba al grano y me he sumergido en recuerdos, le estoy hablando de cosas que pasaron hace tanto tiempo.
Lo que quiero decirle, es que desde hace unos meses , en el pueblo al lado del mar donde paso mi vejez con calma, me he apuntado a uno de éstos cursos de los ayuntamientos, para aprender a usar el ordenador.
Siempre me había parecido un aparatito infernal, pero desde que se fue mi nieta a Londres, la extraño tanto, que he decidido hacerme un mail y hasta un perfil de facebook.
Usted dice que va por mercadillos buscando cosas viejas de otros, yo voy ahora por el ciberespacio, buscando amigos y familia que perdí en los años de la guerra.
De esos tiempos solo tengo una copia de una foto que me hicieron de pequeña, y estas cosas de las tecnologías que pones una imagen y te busca similares, me encontré una madrugada con cientos y cientos de niñas.
Las miré una a una. Los viejos dormimos poco. En una semana me encontré. Y digo me encontré, porque la foto que usted pone en su blog, es una copia de la que yo tengo.
Costumbres de mi madre que cada foto que hacía regalaba copias a sus hermanas. Bendita sea.
No anda usted muy desencaminada con lo que dice, más o menos las cosas eran así, antes de la guerra. Picnics, risas, la familia reunida, las vendimias, las navidades.
Luego llegó el paso de los alemanes por la Línea Maginot y nada fue igual.
Nuestra preciosa casa fue entregada a un alemán “para servicios”, eso incluía los vinos.
Los malos como decía mi madre que se encargó de enterrar las buenas botellas. Hasta hace unos años mi sobrino nieto que ahora sigue la tradición familiar encontraba por el jardín o entre las vides alguna “joya”
De cómo tuvimos los niños que dejar Burdeos e ir zona de segura, le he de contar en otro correo.
Pero hoy le escribo para darle las gracias por haber dedicado su tiempo a una familia que no conoce de nada y a la que sin embargo ha tratado con tanto cariño.
Es tan bonito lo que dice de nosotros que creo que voy a olvidar porque estaba enfurruñada el día del fotógrafo del Mercado de Alligre y me quedaré con su versión.
Aunque si quiere también le cuento eso, y sobre Marc, el hermano del marido de mi tía, el chico de mono oscuro.
Debe de haber una foto de su novia también! Aunque usted no lo menciona, tal vez esa foto se perdió, como tantas…
Bueno, pero que me lio de nuevo, que yo lo que me atrevo a pedirle es que me escanee las demás fotos y me las deje ver, o incluso, si su generosidad aun fuera mayor, que me vendiera el álbum.
Sería el mejor regalo de Navidad que alguien me podría hacer, recuperar fotos d emi madre, en aquellos años, de mis tías, de los que ya no están. Sería hacerlos vivir conmigo nuevamente.
Esperando su pronta respuesta.
Su amiga en la distancia
Gilda.

Y aquí voy hacia Aigues Mortes, un bello pueblo medieval donde estuve hace años cuando descubrí la Provenza. Puede parecer una locura, estaba actuando en el País Vasco y en vez de volver a casa haré 1400 km mas solo para entregar en mano éste álbum.
Que ya sé que lo podía escanear, pero no es lo mismo, y bien sé que yo lo compré en un mercadillo de Paris como recuerdo entrañable de un viaje, pero forma parte de la historia de esa niñita de la foto, que hoy a través de la ventana grande de internet, ha encontrado como cerrar su historia y yo siento que debo ir.
Seré una voyeur de los sentimientos, pero quiero tocar sus manos mientras pase las páginas, y verle los ojos mientras se vea y escuchar de su boca el resto de la historia.
Y si tal ya se las cuento.
No imagino mejor manera de pasar la Navidad.

Contenido publicado originalmente en la Revista Participando de Uruguay.
Primera parte de ésta historia

 
0

Sin título

Publicado por Sole el 9 Dic 2011 en Uncategorized

Hay días en que uno necesita que le dejen la calle frente a tu ventana así y hasta si me apuran, de que te hagan un nido cálido bajo un cielo claro.
Hay días así.

 
1

Productividad

Publicado por Sole el 6 Dic 2011 en Diario, Miradas

Por suerte en el mundo quedan sitios así, a dos horas de tu casa. Lo terrible es saber que algunos quieren que estos bosques sean “productivos” y la manera que encuentran es venderlos para que los talen y planten eucaliptos.
Claro, la belleza, no es riqueza.
Pero aunque me tenga que atar a uno de éstos castaños, por aquí no pasan. Eso seguro

 
0

Nicanor Parra-Premio Cervantes 2011

Publicado por Sole el 2 Dic 2011 en Uncategorized


Sinfonía de cuna
Una vez andando
por un parque inglés
con un angelórum
sin querer me hallé.

Buenos días, dijo,
yo le contesté,
él en castellano,
pero yo en francés.

Dites moi, don ángel,
Comment va monsieur.

Él me dio la mano,
yo le tomé el pie:
¡hay que ver, señores,
cómo un ángel es!

Fatuo como el cisne,
frío como un riel,
gordo como un pavo,
feo como usted.

Susto me dio un poco
pero no arranqué.

Le busqué las plumas,
plumas encontré,
duras como el duro
cascarón de un pez.

¡Buenas con que hubiera
sido Lucifer!

Se enojó conmigo,
me tiró un revés
con su espada de oro,
yo me le agaché.

Ángel más absurdo
non volveré a ver.

Muerto de la risa
dije good bye sir,
siga su camino,
que le vaya bien,
que la pise el auto,
que la mate el tren.

Ya se acabó el cuento,

uno, dos y tres.

Copyright © 2017 La Caja de los Hilos All rights reserved. Theme by Laptop Geek.