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Un poco de poesía

Publicado por Sole el 29 Oct 2010 en Uncategorized


Foto: Tania Castro

Tania, mi amiga anda buscándose, encontrándose por tierras de arenas inmensas, mares calmos y cielos amplios.
Sus amigos recibimos palabras, imágenes, sensaciones, miedos y alegrías. Viajamos con ella.
Ayer se puso a la puerta de la casa de un poeta que me hizo temblar desde siempre.
Acarició la puerta, miró sus ventanas. Miró como si estuviera en Itaca, cada árbol, cada seña, cada huella. Inevitablemente corro a acariciar las páginas gastadas y repito como siempre:
Vuelve
Vuelve a menudo y tómame,
amada sensación, vuelve y tómame -
cuando del cuerpo la memoria se despierta,
y un antiguo deseo vuelve a pasar por la sangre;
cuando los labios y la piel recuerdan
y las manos sienten como que tocan otra vez.
Vuelve a menudo y tómame en la noche,
cuando los labios y la piel recuerdan…

Kostandinos Kavafis

 
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Otoño si, otoño no

Publicado por Sole el 28 Oct 2010 en Diario


Tanta duda, que hasta se sumó la puerta ;)

 
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Otro mas

Publicado por Sole el 25 Oct 2010 en Diario

Mas de una vez he hablado de lo que me gusta celebrar mis cumpleaños.
Contracorriente? Puede ser, pero me encanta el ruido, el alboroto, las llamadas, los regalos, las risas, las palabras bonitas.
Se que hoy tengo cara de cumpleaños y me encanta. Que se sepa, que se grite.
Desde la madrugada me llegan los abrazos de un lado y del otro del charco. Éste año se suma la locura facebook, pero por suerte también están los de teléfono, los de correo, los de carta, los de entregar el regalo unos días antes por si no te ven, los que llamarán mañana…
Hoy que atravieso la llanura de Castilla, recojo abrazos que guardo para calentarme todo el día.
Un año mas celebro la suerte de tener buenos amigos.
Hoy no creo que haya tarta, hoy invito a castañas y manzanas.
Nada como andar por el bosque en un día como hoy. El sol asoma tibio y el rocío abrillanta las hojas y los frutos. Saben a gloria. Saben a fiesta. Y eso es lo que hay.

 
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¿Quieres venir a la Isla de Ons?

Publicado por Sole el 22 Oct 2010 en Diario, Epicúrea

El sábado 30 de octubre, los Blogastrónomos gallegos, nos juntamos en otra Xantanza, pero ésta vez nos vamos a las Islas Atlánticas. Barco mediante llegaremos a Casa Checho donde la señora Lola está pensando un menú que mas o menos tendrá Cocido con bolos de pote ( nébeda incluida), empanada de maiz y zamburiñas,bandullo, percebes, pulpo y empanada de Manzana.
Viaje en barco mas comida sobre 55 euros por persona, mas los vinos.
Para ir hay que inscribirse en el grupo de Facebook de los Blogastrónomos.
LLevar ropa de abrigo, cómoda y ganas de pasarlo bien.
Durante el trayecto en barco, además de disfrutar del cruce, tendremos una degustación de productos de la Finca dos Corvos, con un albariño y unos pinchitos preparados por Javi Olleros de Culler de Pau.
Convidados quedan amigos.

 
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Lejos y cerca

Publicado por Sole el 20 Oct 2010 en Uncategorized

En medio de días de ir y venir, nada mejor que instalarse en un sitio que vaya con uno misma. Un ancla, un no perder el norte, perdiéndolo.
Y para mi eso puede ser un dísco que machaconamente se repite kilómetro tras kilómetro, o un libro.
Un buen libro.
Lo que mas me gusta de ser ignorante es que aun me queda tanto por aprender que me puede vivir la alegría de un deslumbramiento, cada día.
No importa las horas de aeropuertos, si alrededor no hay ni perfumes, ni tiendas de bolsos, pañuelos o toros con lunares, que desaparecen detrás de mil imágenes, que están a años luz.
“La Abuela estaba acurrucada en la oscuridad.La mirada intima del Abuelo, la tocó para reponerle su carne más joven. Los ojos, la mejilla y el pelo recuperaron el color.Él la puso a salvo en un jardín de árboles frutales de Alejandría, cuando el tiempo aun era joven.”

En éste otoño ando alterada entre Mark Twain, Eça de Queirós, Pessoa, Taniguchi, Egloff , Rivas, Bazán y veinte mas que se me arremolinan como las hojas, y me dan un vino bueno, en mi personal vendimia.

 
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Mojada tentación.

Publicado por Sole el 11 Oct 2010 en Diario

Hay una plaza en mi ciudad, que es mi perdición. Es una plaza rara, no tiene calles a los lados, sino lados que completan cuatro calles. Una serie de semicírculos y esquinas ovales que se conectan con una fuente sin agua, adonde llega otra que es una cascada.

Aprovechando rincones, los bares instalan terrazas de extrañas formas, el aparcamiento una salida, los titiriteros un estrado, los manifestantes una tribuna, las vendedoras de perfumes su distribución de salarios extras y las señoras sus carros de la compra.

Todo eso salpicado de adolescentes que entran  a una cadena de ropa de usar y tirar, o mujeres de médicos que comprar en una zapatería de ensueño, jubiladas farmacéuticas que vienen de misa de confesar el pecado de perderse un rato en el bingo de la cuesta y señores que mientras compran perros pasean jamones.

A mi me gusta esa no plaza. Pero intento ir poco. Subiendo la cuesta, después de la zapatería cara, la tienda de ropa Haute Couture, el bingo, la joyería y la tienda gourmet, está mi librería favorita. Mejor dicho la sección favorita, de mi librería, el resto, es mucho pero cada vez con menos criterio, o por lo menos con un criterio extraño.

Intento no flaquear, pero caigo por alli y siempre se viene algun álbum para mis maletas viajeras.

La otra tentación está por una de las calles que llega a la plaza, una pastelería centenaria.

Cuanta mas prisa tengo, mas deseo entrar, sentarme y tomarme una pasta, un hojaldre, un lazo, una tarta con un té de frutos rojos y chocolate y demorar el trajin

Con tal de no caer a la primera, recorro la biblioteca que hay enfrente, la revistería de la derecha, la papelería de la izquierda, pero finalmente caigo.

Hoy pequé, hoy me fui otra vez a deambular entre las calles de la perdición. Un respiro entre ensayos, fue el pretexto. Bajo la lluvia mansa, los camareros recogían los cojines. Mas el chaparrón sorprendió  a todos con una descarga de diluvio y una solitaria mesa quedó despidiéndose del verano.

Mientras las gotas caían, al mármol se le fueron borrando las risas, las charlas, las manos enlazadas, los cigarrillos compartidos, los libros olvidados, alguna ruptura, algun comienzo. Los meses de sol y estío.

Rapidamente entro  a la pastelería y me compro el hojaldre de manzana mas obsceno. La velocidad siempre me da la sensación de menos culpa.

Al salir paso la mano por la mesa, mis dedos recogen el reflejo del cielo en una pequeña charca donde siempre van los servilleteros. La masa se me adhiere a las yemas, camino bajo el paraguas mientras me pongo perdida la chaqueta de azúcar, en la comisura de los labios me gotea la mañana, en la punta de la lengua, me asoma el otoño con manzana y mantequilla…y lluvia.

La foto es un regalo de mi amigo Gerard, conquien alguna vez compartí mesas asi de bonitas.

 
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Mercado de Siracusa

Publicado por Sole el 4 Oct 2010 en Uncategorized

Día 9

Si el paraíso existe, y yo creo que si, tiene sucursal en un mercado.
Llegamos a Siracusa bajo un sol de justicia, y aun no son las diez de la mañana. El mar queda a la espalda y al frente una boca sombreada invita.
Al entrar uno tiene la sensación de que un amante ávido te espera con sus mejores galas.
La calle está cubierta por decenas de toldos de color rojo oscuro, el aire salado se mezcla con el aroma a aceite, albahaca, fruta madura, pescado, queso y humo.
Hombres con parrillas y leña de verdad asan berenjenas, pimientos o ricota.
Te piropean con los ojos y con la boca. Te tientan con trozos de queso, pan o rojas sandías, de semillas negras.
Ven la cámara y esconden barriga, sacan pecho y se vuelven italianísimos en sus gestos y voces.
Tal vez no sea verdad, pero una recobra la sensación de tener caderas, cuando pasea por una calle de Sicilia.
Asi se debió de sentir Eva, ante tanto manjar, y al igual que mi amiga Noemí, me niego a creer que todo se perdiera por una manzana, con respeto a las manzanas, pero debe de haber sido un día de mercado cuando la expulsaron del Edén
Puedo visualizarla, acariciando peces, sintiendo la rugosidad de los melocotones, pasando el borde de los dientes por las olivas, pegoteando los dedos en medio de la pulpa de los higos, sorbiendo vino a traguitos, aspirando tomillos, compitiendo su boca roja con las sandías,devorando ostras, mojando el pan en barricas de aceite dorado.
Dios no debe de haber soportado semejante pecado…y a la calle.
Y yo que por obra y gracia soy pecadora, en el mercado de Siracusa me sentí a salvo.
Protegida del aburrido sentido del orden, me sumerjí en el caos de deambular sin sentido, pasando de lo dulce a los salado, de lo tibio a lo helado, de lo terso a lo tierno. De fondo las voces que pregonan, tientan, insisten, instan a llenar los bolsillos, las bolsas y los ojos.
En la penumbra de la sombra se quedan las tentaciones, cara al sol la ciudad espera, asomada a los balcones.


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