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Taormina

Publicado por Sole el 26 Sep 2010 en Uncategorized

Día 8

Sicilia es única y su historia rezuma por todas partes.Los diferentes conquistadores dejaron a su paso una rica y variada herencia. En un cruce de caminos en medio del Mediterraneo,entre Europa y Africa, sin llegar a pertenecer a ninguna, la isla conoció la mitad de las antiguas civilizaciones. Todo ésto se manifiesta en una mezcla curiosa y atractiva en todos los aspectos de la cultura, la lengua, la gastronomía, el arte, la arqueología, la arquitectura,etc
Por Sicilia han pasado los griegos, los romanos,, los ostrogodos, los bizantinos,, los normandos, los aragoneses…
Se dice que corre menos sangre italiana, por las venas sicilianas, que fenicia, griega, árabe, normanda, española o francesa. Todo ello da como resultado una nación con carácter propio en el sur de Italia.
La leyenda cuenta que los marinos griegos que pasaban por la costa oriental de Sicilia olvidaron realizar sacrificios en honor a Poseidón, y él, encolerizado, les hizo naufragar. El único superviviente, Teocles, llegó al Capo Schico, próximo a Naxos, y volvió a Grecia para contar las maravillas de Sicilia, convenciendo a sus compatriotas para instalarse en la isla.

Tomamos como base para recorrer el sur de la isla, Catania, una ciudad que fue totalmente reconstruida después del terremoto de 1693, pero nuestras primeras visitas son a Taormina.

Las preciosas playas y la excelente ubicación, hacen de Taormina un hervidero de turistas que desde tempranas horas deambulan y abarrotan la ciudad. Un consejo, al llegar, da igual la distancia, si ve un hueco, aparque, luego es imposible.
Casi todas las casas son hoteles o restauranes o tiendas.
Los balcones están llenos de macetas de porcelana, enormes (y carísimas) que representan a los popys mas famosos de los teatros de marionetas.
Deben de ser tan famosos, que por mas que pides en la oficina de turismo, información sobre ellos, nadie te la da.

Poco a poco descubres que son diferentes soldados de Carlomagno, la ópera de marionetas suele representar escenas de las batallas o cantos y alabanzas a los vencidos y vencedores.
Las casas tienen una profusión de decorados y el símbolo de Sicilia, la trinacria, aparece en mil cosas.

Pero yo sueño con ver el teatro, desde siempre tengo una imagen en la cabeza, las ruinas, el mar y el Etna al fondo.
Todo está, solo que nadie tuvo en cuenta lo que significa meterle a un teatro romano, un pavimento, un escenario y una serie de cables y altavoces. Es precioso, pero no es lo mismo. Aunque como actriz reconozco que prefiero teatros funcionando que cerrados cayéndose a cachos por la disidia.

Los escaparates desbordan de frutas de mazapán, son perfectas.

La iglesia principal, está fortificada. Encandila en medio de la plaza.

Ventanas…

Balcones…

Tabernas…

Comemos en una antigua trattoría, “parmiggiana” una especie de lasagna de berenjena, pez espada, tomate y queso por encima-deliciosa-, gnochis con pesto de pistacho y albahaca-maravillosos-y carne al vino.

Parmiggiana

Gnochis
Para apaciguar el calor nos metemos en un extraordinario parque, capricho de una noble a finales del siglo pasado, pequeñas fantasías, indias, américanas, rusas, se pierden entre árboles frondosos y fragantes flores.

O por el Naumachia, que según las guías es un lago artificial para simular batallas, pero el de Taormina es un muro que sirvió probablemente para un ninfeo. De todas maneras es espectacular.

Luego nos vamos a Calatabiano. Un castillo con superposición de culturas. El funicular no funciona y nos sube la gente del museo por una estrecha carretera (1,80) empinada y colgada del monte. Y a la velocidad conque va un italiano del sur. Los gnochis se me suben a las orejas.
Arriba millones invertidos de manera extraña. Muebles, baños (?) y lámparas de diseño en medio de salas llenas de sillas transparentes. Sin embargo no hay un solo folleto o cartel que explique las tumbas con huesos, cuevas, los torreones,nada!
Pasamos por el super para aprovisionarnos de quesos y vinos del país.
Atardecer en la playa, recordando algunas escenas del día.


A ver si adivinan que es el palacete que hay al fondo de ésta pareja tan risueña

 
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De la erótica de la literatura

Publicado por Sole el 23 Sep 2010 en Diario, Miradas

Hace unos días vi en el Blog de Cris, éste vídeo y decidí compartirlo.
Me encanta! Eso si no me veo gritándole a mis escritores favoritos, semejante frase

 
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Placeres baratos

Publicado por Sole el 22 Sep 2010 en Italia, Mis viajes, Uruguay

Aunque tal vez debería decir económicos. Mas que nada por esa cosa despectiva que casi siempre conlleva una palabra tan sonora. Pero económico tiene mas que ver con lo que exige poco gasto, y tampoco se trata de eso.
Pero menos aún puedo adjetivar caro en su acepción “que excede mucho del valor o estimación regular”, porque creo que si hubiera que pagar por ello, nunca seriamos justos.
Asi que me quito el resquemor de educación cristiana y dejo lisa y llanamente de título, placer.
Gusto del pequeño, mediano y gran placer. Lo disfruto sin más. Sin cuestionarme si me lo he ganado o no.
En la cocina tengo una pizarra donde voy escribiendo frases de vez en cuando, en la ilustración simil años 50 que la encabeza, una mujer se quita el delantal y grita :”one more job to do and it’s gin and tonic time”
No es que me tome siempre un gin tonic, de hecho cuando me regalo entre cacerolas algo distinto a una copa de vino, suele ser un martini, pero lo que importa es la pausa, el momento en que los labios saben a silencio en medio del líquido fresco. Es entonces cuando uno sin tener explicación o motivo aparente, cierra los ojos, suspira y se deleita.
Suele venir una imágen, generalmente de un placer anterior, o a veces de uno soñado y en el regodeo, uno alarga los minutos.
En agosto, la noche de llegar a Sicilia, tuve la suerte de vivir uno de esos momentos que al pasar los años recuerdas en el borde de la lengua y llevas a pasear por el corazón.
Algo que comenzó con una huída en busca de silencio, se transformó en una joya.
Carlos Caillabet en su libro “Un pañuelo rojo en la memoria” habla en un texto precioso, sobre los placeres que por ahora son gratuitos, que no baratos. De vivirlos antes que alguien los privatice.

Dormir por la noche en el camping era casi una tarea titánica, asi que cansados huimos a la playa, donde desde hace horas no hay nadie.
No recuerdo los años que hacía que no dormía con el cielo como techo.
De fondo las olas del mar eran el arrullo necesario para que los párpados se quedaran lentamente cerrados. El siroco daba pausa y traía suave brisa, por momentos fresca por momentos tibia.
Fue en el verano de mis doce años la última vez, ahora lo recuerdo. Verano de todos los primos en casa de la abuela. Verano de viento norte que a todos nos traía “abombados”.Un círculo de catres y dentro una suerte de cama de diez colchones en el suelo, donde los niños, unos con los pies para un lado y otros para el otro dormíamos vigilados por las tías y los tíos.
Las primas mayores tardábamos un poco en conciliar la dormidera, perdidas en sueños de primeros amores, mirábamos el firmamento oteando una estrella fugaz que nos concediera deseos.
Los paraísos, esos árboles de sombra fragante y generosa, abanicaban el aire. A la derecha, los montes de Haedo vigilaban.
En Catania, varios veranos (cuantos!) mas tarde, el Mediterráneo era un paraíso y el Etna a la izquierda era vigilado.

 
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Hacia Sicilia al fin!

Publicado por Sole el 21 Sep 2010 en Italia, Mis viajes


Al final del sexto día del viaje, enfilamos hacia el sur del país.
Dormimos en Morano Calabro, en la Fenetelle, un agriturismi, donde reina en los fogones la señora Rosella. Sirve comida “en base a la persona” algo asi como tu madre en día de domingo que para el sector masculino tiene una cantidad y para el femenino e infantil otro.
Por la mañana recorremos el pueblo.

Todas las casas tienen tejas con flores en la fachada


Y hasta la ventana mas humilde huele a albahaca o seca pimientos.


El sacristán de la iglesia insiste en enseñarme, entre ls andamios de la restauración, la imágen de la Salomé con la falda tan corta como la mía. Extraña figura presidiendo el altar mayor.

A paso de tortuga atravesamos Calabria. La carretera tiene un solo carril en mas de la mitad de los tramos.
Vemos carteles que anunciaban su inauguración para unos juegos del 92. Llevan cierto retraso :)
Por momentos el mar asoma.
Compramos los billetes del ferry a Messina en una gasolinera a unos 20km de San Giovanni. Por 28 euros cruza el coche y el conductor, el acompañante solo 1 ;)
En el ferry viene un gallego y su mujer. Es de Celanova y trae su camión desde Ourense.
“Ya me parecía raro que fuéramos solo dos”.
Nos cuenta de sus cinco días de conducción, de sus otros viajes por Italia y del asombro que aun le provoca, ver esos puentes a tamañas alturas.
Reímos todos de los pretextos de Galicia para que el Ave pase por un par de montes.
Sicilia está alli enfrente, con una inmensa torre eléctrica y montañas que ocultan el horizonte.
Bajamos y en medio de atascos nos dirigimos a Catania.
No se puede ver nada de la isla, todo son túneles y montes. Pero de repente a la altura de Taormina, aparece. Corta el aliento.El Etna, envuelto en su propia nube.
El camping Europa está al final del Viale Kennedy, una larga avenida repleta de playas, hoteles y clubs privados.
Sale 40 euros al día e incluye tumbonas, sombrillas y la playa a 15 m de la tienda.
Un buen baño remata la faena. Por fin agua que no está helada, que no corta el aire!
Me tumbo al sol con un libro en la mano. Busco disfrutar del silencio.
Pero en Sicilia no hay silencio JAMÁS.
La fiesta de la noche nos hace quedar después de la cena a dormir unas horas en la playa.
Cuando Shakira deja el waka-waka, ocupamos nuestra plaza.

 
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Rombo con finocchio

Publicado por Sole el 17 Sep 2010 en Epicúrea, Italia

Los limones de Amalfi son pepitas de oro colgadas de las laderas, la ciudad se enorgullese de ellos y los viste de gala en todo lugar que se precie.
Hace unos días en la pescadería tenían un precioso rodaballo (rombo) y decidí prepararlo como viera anunciado en tantos restaurantes y como lo registra Jamie Olivier en su libro.
Mi casa está rodeada por un campo lleno de hinojo (finocchio) y en la frutería lo venden, pero mas de una vez veo como se marchita, sin que nadie le de un uso.
Crudo en ensalada es delicioso (cortado en rodajas muy finas, con limón albahaca y aceite) pero al horno es un manjar.
Si a eso le sumamos la deliciosa carne del rodaballo ya tenemos una fiesta.
En el horno precalentado se coloca una bandeja con el rodaballo, ya limpio, destripado y sin agallas.
En un mortero se muele un puñado de semillas de hinojo, con un puñado de sal de roca (yo usé de la que me trae mi amiga Maché de Cabo de Gatas) y con la mezcla resultante se espolvorea por dentro y por fuera al pescado.
Se corta en rodajas un limón grande o dos medianos y se colocan como en la foto.
Se corta el hinojo en rodajas de mas o menos 1 cm, no utilizando la parte dura cercana a la raíz.
Aceite abundante por encima y al horno.
Podemos decorar con hojas de hinojo o si no tienes con perejil.
A los 30 minutos suele estar listo, o cuando la carne se separa un poco de la espina.
Suelta un jugo blancuzco, muy sabroso que ligado con aceite de oliva y limón da una salsa espectacular.
Para acompañar un blanco frío, Extramundi (Bodega Pazo Tizón) un ribeiro muy rico.

 
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Una buena mujer en un buen lugar-Amalfi

Publicado por Sole el 11 Sep 2010 en Italia, Mis viajes

No se muy bien, porqué ni como, pero un día de éste invierno pasado, miré una película de Helen Hunt que me hizo olvidar el temporal de fuera y soñar con ver ese sitio. La historia no viene al caso, solo que cuando planificamos el viaje (léase mirar carreteras el día antes de salir) para mi estaba claro que debíamos pasar a ver el paraje donde se desenvolvía la historia.
Una serie de villas colgadas de acantilados, donde familias americanas pudientes, derrochaban fortunas. Eran los locos 30 y los príncipes rusos eran sustituidos en las camas de bellas mujeres, por magnates del petróleo. La costa amalfitana, era un nido de lujo.
Y aun hoy lo es.
El lujo de perderte entre las esmeraldas de sus aguas.
La fortuna de aspirar el aroma de los limoneros que besan las olas.
También es el estrés de ir por una carretera donde no se sabe como entran coches en doble sentido…y autobuses de turistas!
Si uno es de los que se marea en curvas, mejor ni intentarlo, pero si eres inmune, adelante.
Entras a la tierra del limoncello. Aqui nació y desde aqui ha invadido el mundo.
Todos los pueblos son preciosos, Ravello, Positano, Praiano, Amalfi.
Todos tienen vistas espectaculares y calas de ensueño.
Se accede a ellas, por escaleras labradas en la piedra, por mar o por ascensor, idea “feliz” de algunos hoteles. Otra cosa a destacar es la cantidad de iglesias con santos cuya sangre se licúa :O.


Pero si de un sitio me enamoré fue de Amalfi. No era como en la película, era mejor.
Amalfi, antigua ciudad marítima, que llegó a ser junto con Venecia, Pisa y Génova una de las cuatro repúblicas marítimas que controlaban la navegación en el Mediterráneo. Su código marítimo (La tabla amalfitana) se utilizó hasta el siglo XVI.
La Catedral de Amalfi es preciosa, del siglo X, con una fachada del XII de estilo normando-lombardo y con arcos de aire sarraceno.
Domina la plaza principal con su estampa.

Luego de comer maravillosamente pasta con frutos de mar, uno suculentos helados, un babar empapado en ron y un blanco helado de Sorrento, nos vamos a pasar la tarde a la playa.

Un mar de sombrillas de colores marcan los territorios privados de la costa, porque en Italia, la mayoría de las playas son de pago, algo que aqui en España es impensable, eso si todas tienen una franja pública. A ver si adivinan cual es?

 
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IBBY Compostela. Ya está aqui

Publicado por Sole el 8 Sep 2010 en Diario, Mis libros

¿Por qué motivo desearían las mayorías transformar una sociedad en la que se hallan perfectamente instaladas y que sacraliza sus privilegios? Puede que, a primer golpe de vista, las mayorías aparezcan como la fuerza social dominante. Sin embargo, son las minorías quienes cambian profundamente las sociedades. Lo han hecho a lo largo de la historia y continúan haciéndolo en la actualidad. Las minorías –tanto sociales como étnicas, ligüísticas, de género o religiosas- poseen una fuerza y un dinamismo interno que este Congreso quiere contribuir a valorar críticamente, a potenciar desde la equidad, a resaltar en el marco de la convivencia entre todos los pueblos de la tierra.

Luego de meses de trabajo intenso, por fin el Congreso mas importante a nivel mundial sobre literatura infantil y juvenil, está aqui.
Decenas de nombres que escriben y reescriben lo que sucede con las letras para niños y jóvenes debatiran (debatiremos) durantes cuatro días, sobre las distintas corrientes y trabajos que cada uno desde su sector desempeña.
Entre tanto nombre que está, saltan algunas ausencias, algo lógico si se tiene en cuenta que aunque falta mucho por hacer, es mucho lo que se está haciendo, y es mucha la gente que levanta pequeñas trincheras, para que lo pequeño, lo casi invisible, cambie el mundo.
Santiago se llena de magia.
Programa completo aqui

 
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Pompeya al fresco

Publicado por Sole el 7 Sep 2010 en Uncategorized


Retrato de Safo (mi favorita)

Las pinturas de Pompeya nos hablan de una ciudad llena de personas que leían, pintaban, amaban, bailaban, iban al teatro, vivían!
Pasear por las calles implica sorprenderte viendo maravillas pintadas en habitaciones completas. Otros detalles en frisos, pasillos, columnas o fuentes incluso jardines.
Lo increíble es que un trabajo tan milagrosamente salvado de la catástrofe, se pierda por descuido y maltrato.
Para mi es incomprensible ver pinturas expuestas al sol quemante sin ninguna protección. O a los flashes de miles de cámaras al día o lo que es peor (lo vi con mis ojitos) a gente que pasaba los dedos y hasta las uñas para comprobar que era de verdad.
Si miras fotografías de hace unos años atrás, ves que muchas pinturas han perdido color y hasta trozos.
Hay quien critica la bestial restauración que se acostumbraba a realizar en el siglo XIX de pintar con resinas y aceites por encima de los frescos para reanimarles color y brillo. Sin embargo hoy en día se ve que las que recibieron ese tratamiento son las mas preservadas, mientras otras se desvanecen a pasos agigantados.
He aqui una serie de imágenes, algunas que permanecen en Pompeya y otras en el Museo Arqueológico de Nápoles.

Los famosos frescos de la Villa de los Misterios


Casa de Giasone.


Casa de Venus de la Concha
Dentro del post mas frescos
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Pompeya al sol

Publicado por Sole el 6 Sep 2010 en Uncategorized


En las primeras horas del 25 de agosto de 79 d.C, la lluvia de lapilli que caía sobre Pompeya empezó a escampar. Parecía un buen momento para abandonar la ciudad e intentar salvarse. Un grupo atropellado de mas de veinte fugitivos, que habían buscado refugio detrás de las murallas, mientras arreciaba aquel terrible chaparón, se aventuró a salir por una de las puertas situadas al este de la ciudad con la esperanza de librarse de aquel bombardeo volcánico.


Otros habían emprendido la marcha unas horas antes. Una pareja había salido huyendo sin llevar consigo mas que una pequeña llave (presumiblemente esperaban regresar algun día y abrir con ella lo que quiera que cerrase:una casa, un piso, un arca o una caja fuerte) y una lámpara de bronce. No debió de servir de mucho en medio de la oscuridad de la noche y la nube de escorias. Pero era un objeto caro y elegante, en forma de cabeza de negro africano… No sobrevivieron, los encontraron en 1907 , junto a la tumba de una mujer de veintidos años, muerta unos cincuenta años antes, Esquilia Pola.

La capa de lapilli alcanzaba mas de un metro de alto cuando otro grupo decidió arriesgarse a huir en la misma dirección. La mayor parte eran hombres jóvenes, no llevaban mucho encima, alguno llevaba un puñal, metido en una elegante vaina. Las pocas mujeres que integraban el grupo llevaban mas cosas consigo. Una llevaba una estatuilla de plata de la diosa Fortuna, otra varios anillos de oro y plata, uno de ellos con un diminuto falo atado en una cadena (como si fuera un talismán)”

Estas y decenas de historias recuerdo mientras entro en Pompeya por la Puerta Marina.

En una mañana de sol deslumbrante intento imaginar las nubes de escoria que transformaban en noche la luz del día. Imagino las miradas perdidas buscando salidas. Imagino a los descreídos, a los que pensaban que sería una erupción mas de las tantas que asolaban Pompeya desde hacía años. ¿No estaban ahí aun las obras de restauración de casas y templos de hace 6 años?. ¿No quedaban aun obreros con listas de espera de señores que querían repintar salas, reparar frescos o acondicionar patios que los temblores de los últimos meses han resquebrajado ? No podía ser mas terrible.

Otros en cambio habían abandonadao la ciudad hacía días y habían dejado sus casas cerradas, los enceres mas valiosos escondidos o transportados en arcas pequeñas, esperando regresar en breve.


Las tabernas tenían sus vasijas llenas de comida que los viajeros consumían al entrar o salir de la ciudad, para eso se agrupaban con carteles tentadores “Viajero repón tus fuerzas en la taberna de Eubulo” alrededor de las calles cercanas a las puertas de acceso.

Los baños tenían las piedras calientes para templar las aguas,  los hornos, las palas en su sitio, los pintores, los frascos con pigmento, el médico, el instrumental en su sitio, las prostitutas en su burdel.La ciudad estaba en tensa espera de seguir con su vida normal.

Por eso cuando se vio que era inevitable la catástrofe, muchos se arriesgaron a huir en plena oscuridad, refugiándose donde podían, tumbas, gimnasios, casas, árboles.

Pompeya da mucha información y mucha leyenda.

Semillas, papiros, frescos, joyas, grafittis, casas, barrios enteros casi en pie que hablan para quien puede escuchar entre el bullicio de los millones de visitantes.

Todos hemos leído o escuchado decenas de historias sobre Pompeya, pero creo que antes de ir vale la pena leer a Mary Beard, una de las mayores autoridades en el estudio de la antigua Roma.

Con naturalidad, sentido común y mucha investigación da por tierra una serie de mitos y explica otros.

Y lo que es mejor, nos cuenta la historia de las personas, de los que un día llenaban las calles de Pompeya, esas calles con sentido único, con pasos de peatones de piedra y espacios para las ruedas de los carros. Aceras altas para evitar las riadas y los basurales. Aceras que sostenían en sus agujeros soportes de telas que sombreaban las fachadas.

Fachadas con publicidad, mensajes, campañas políticas.

Villas señoriales que alojaban a ricos señores y sus hermosas habitaciones y casas pequeñas con tiendas en los bajos y la familia encima.

Tabernas y posadas, donde comían los pobres que no tenían donde cocinar, no los ricos que eran dueños de cocinas, hornos y grandes despensas.

Termas para hombres y mujeres sin distinción de espacios y con decoraciones bellas que aun perduran Incluídas la única pintura de sexo entre mujeres de la cultura romana.

Miro el foro y puedo imaginar a los maestros bajo los soportales dando clases a los niños. Veo a los feriantes vendiendo sus viandas. Veo a los sacrificantes llevando a sus esclavos para preparar las ofrendas a los dioses. Veo los gladiadores, los actores, las niñas enamoradas que les seguían por las calles dejando mensajes para ellos.

Podría ver mas, mientras veo a lo lejos al Etna que humea en la mañana, pero un grupo de turistas chinos me devuelve al presente con una pregunta que podría ser menos humorística de lo que parece cuando le pregunta interesado al guía, mientras mira el templo de Venus: -Estan seguros que ésto no está hecho en China?

Intento reír mientras me desespero de ver como la gente pisa por donde quiere, rasca donde quiere, se sienta donde quiere sin que nadie diga nada.

Es comprensible que se note un gran deterioro en mosaicos (algunos al fin se han acordonado) pinturas o casas.El yacimiento no puede seguir soportando ésta densidad de visitas. Entiendo que no se puede limitar, pero si, acotar, supervisar o colocar pasarelas. Pero poco se puede esperar de un yacimiento controlado por la camorra.

Asi y todo Pompeya te hace enmudecer, te emociona, embeleza, deslumbra. Te hace perder la noción del tiempo.

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El Conventillo

Publicado por Sole el 3 Sep 2010 en Uncategorized


Mediomundo montevideano

De pequeña mi padre me solía llevar a escondidas de mi madre, a visitar unos parientes. Me gustaba tanto ir, que aprendí a mentir muy bien, cuando al volver a casa Beatricita interrogaba.
Ibamos al Mediomundo y esa sola palabra despertaba en mi, mariposas de colores. Allí vi por primera vez templar los tamboriles, todos acostados en el suelo, formando un sol alrededor de la fogata. Allí escuché mis primeras historias del Tutú Marambá.Allí bailé mis primeros candombes.
Cuando años mas tarde, como buena estudiante del Río de la Plata me leí las obras de Florencio Sánchez, al memorizar el Desalojo, o El Conventillo para representar las obras en el taller de teatro, no podía evitar imaginar los diálogos con otras pieles muy distintas a las que hablaba el autor. Para Florencio, el Conventillo era territorio de italianos, casi todos napolitanos o piamonteses que llegaban a Montevideo y se hacinaban en grandes casas o Petit Hoteles venidos a menos. Para el autor y para la realidad, ya que por aquel entonces el Uruguay recibía barcos llenos de italianos que huían de sus asoladas tierras para labrarse un futuro, para hacerse la América. Eran los gringos.
Las antiguas habitaciones, enormes y de altos techos que otrora cobijaran a una dama, a una pareja o a un elegante caballero, ahora reunían en el mismo espacio y con divisiones imposibles hechas con cortinas, sábanas viejas o nada, la intimidad de padres, hijos, tíos, sobrinos, nietos y abuelos.
En invierno se calentaban todos alrededor de un mísero brasero que enrarecía el ambiente y enturbiaba bronquios, en verano, el tamaño les lanzaba a las calles, a las ventanas, a los balcones desconchados, donde se instalaban sillas de tres patas o colchones de lana.
La ropa se colgaba donde se podía. Casi siempre hacia la calle. Las peleas estaban a la orden del día y por cualquier cosa se sacaba el facón y había cortes y gritos.
Viendo Nápoles , entendí aquel Montevideo, aquel Buenos Aires, tan lleno de gentes que hablaban en cocoliche, aquella lengua mezcla de italiano y español. Una horda de mujeres que lavaban en piletas de hormigón, de niños que vendían periódicos, los famosos canillitas que voceaban la actualidad en las esquinas, de hombres que hombreaban en el puerto, o se iban al campo, mapa inmenso que florecía generoso en las manos rudas de aquellos tanos que dejaron en el paisito, sus comidas, sus costumbres, su sangre.

Conventillo de comienzos de siglo

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