0

Poesía por telefonillo

Publicado por Sole el 28 May 2010 en Uncategorized

Volviendo de una Biblioteca, como siempre con Radio 3, escucho algo mágico.
Ajo Micropoetiza dice que “El enemigo número uno de la poesía es la opacidad». Habla casi con claustrofobia de las corrientes poéticas actuales, al recordar el carácter popular de las jarchas y los trovadores. La visión de esta «agitadora cultural» pretende terminar con la asfixia en la que, según ella, viven los versos dentro de los libros, sacarlos a la luz y hacerlos saltar por los aires de Santander a través del Primer Festival Polipoético Europeo, que ha programado la Fundación 2016.
Y una de las maneras se pondrá en práctica mañana cuando decenas de poetas invadan las calles santanderinas para timbrar y dejar poesía en los portales.
Pero además habrá poesía para niños, para adultos, en bares, plazas, marquesinas de autobuses,etc.
Hasta habrá poesía culinaria con David Ymbernon, poeta de los sabores y las imágenes.
Es bonito imaginar que mañana por lo menos una ciudad en el mundo teñirá de versos sus calles y a su gentes.
Imagina coger un bus “A donde van las miradas” o ” a suspiros de amapolas sabe el aire.

 
0

Lechuga

Publicado por Sole el 28 May 2010 en Diario


Por ser la primera, la he traído en brazos, en la base aun traía tierra húmeda, en las hojas aun anida el olor de la lluvia fresca de la mañana.
Corro para llegar al ascensor que se cierra, el vecino del 3º me aguarda.
El natural silencio o la normal conversación sobre el tiempo, se mutan en un supiro largo.
Me doy cuenta que mi lechuga huele mas de lo que pensaba.
Al salir me sonrió:
-Que maravilla de olor, ya lo tenía olvidado.
Parece que me he transformado en la aromatizadora oficial de mi edificio.

 
4

Pan

Publicado por Sole el 27 May 2010 en Uncategorized

Nada me tranquiliza mas que amasar. Cerrar los ojos y sentir en las palmas de las manos como estallan las burbujas de aire, como se estira, encoge, se moldea, crece, huele. Sentir la tibieza de la masa, cerrar los ojos y sentir como se forma. Respirar al ritmo del movimiento.
Cubrir, esperar, y perfumar la casa tanto, que la vecina que nunca te sonríe, en el ascensor, lo hace y comenta que el pasillo huele que alegra.

 
1

Sudestada, en Madrid

Publicado por Sole el 27 May 2010 en Epicúrea


Desde hace un par de años, en cada escapada a la capital, siempre intentábamos con Manuel, ir a comer a Sudestada. Todo el mundo nos hablaba maravillas, y siendo amantes de la comida asiática, insistimos hasta que lo logramos.
Si quieren ir en fin de semana hay que reservar por lo menos un mes antes, sino, es imposible.
Aprovechando que a Gago lo llevaban a Madrid unas reuniones y a mi me tenía en jaleo la Semana del Libro y la Noche en Blanco, extendimos la semana de trabajo y allá nos fuimos.
Escribiendo ésto, recuerdo que en una de esas reservas frustradas, nos acercamos (por el ansia de comer asiático) a Oam Thom, un sitio fantástico del que ni Gago ni yo hicimos post. Hum, buscaré las fotos…
Lo cierto es que marchamos al nuevo local donde ahora Sudestada ha instalado sus fogones.
Hay muy buenos restaurantes en todo el país, pero creo que los mejores, mas allá de estrellas o guías son aquellos que aun, pasado el tiempo recuerdas cada detalle, aromas, sabores. Y eso pasa con Sudestada, cierro los ojos y alli está todo.

El nuevo local, mas amplio y mas luminoso (dicen) que el anterior, está en la Calle de Ponzano, 85.
Éste local, homónimo al que está en Buenos Aires, resume los dos sures, el sur de Argentina y el Sur de Asia. No tanto porque haya comida de las pampas, sino porque unen la fuerza del viento que por alli impera, con la delicadeza a la hora de presentar un menú extraordinariamente fino, sabroso, estudiado, cuidado y de profunda raíz asiática.
Tres argentinos, Félix Gehle, en sala, Pablo Giudice, gerente y Estanis Carenzo como responsable de cocina, son los responsables de ofrecerte un menú degustación (lo mas recomendable para una primera vez) a 38 euros.

Se comienza con una sopa de miso y un nem cua.

Unos rollito vietnamitas de cangrejo y cerdo, acompañados por hojas fresquísimas de lechuga, cilantro, menta, albahaca y cebollino y que mojas en un caldo riquísimo (ésta idea ya la hemos instaurado como cenas en casa y es de vicio)

Luego llegan los clásicos dumplings de Singapur, rellenos de cerdo y verdura.

El com rang vietnamita, las espectaculares sate kambing, las brochetas maceradas de cordero procedentes de Indonesia y el fantástico curri rojo de carrillera de vaca, que hay que deshilachar antes de comer.

Para finalizar los postres, uno de té verde y otro de mango que te dejan el paladar de seda.

Nos comentaba, creo que, Félix, que estan encantados con el local, y que la gente ha respondido, aunque algunos protestan porque el precio ha subido un poco con respecto al anterior.
A nosotros sinceramente nos pareció un precio muy bueno, para el nivelón que presentan.
Aqui mismo por Galicia, ultimamente está siendo mas que dificil encontrar un menú bueno por menos de 45 euros. Ya firmaba yo para que Sudestada tuviera local por el norte.
Un lugar al que volveremos en cada escapada, sin duda.
Para reservas en Sudestada (Madrid)
915 334 154‎

Para mis amigos de Argentina, cliquear aqui: Sudestada

 
3

Un paseo por las Salinas de Vilaboa

Publicado por Sole el 20 May 2010 en Diario, Miradas

Después de 18.000 km recorridos en dos meses, mi cuerpo anquilosado, pedía sol y caminata.
Me gusta esa sensación de dolor en las pantorrillas de volver a caminar. Esa mezcla de hormigueo y punzada en las rodillas. Ese sentir que la sangre fluye y revive los músculos entumecidos.
Aunque no lo crean, me salieron agujetas en los antebrazos de tantas horas al volante, asi que el sencillo y vital gesto de mover los brazos, delante y detrás, era un resucitar que se iluminaba con unos rayos de sol amarillo, amarillo.

Como las miles de flores que se enseñan; el campo entero en Galicia es como una gigantesca camiseta de Brasil, donde el verde y el amarillo se disputan cada rincón. Entre medio, desafiantes algunas flores rosas o violetas.

Decidimos, después del castro de rigor y la consiguiente sesión de toxoterapia, que me vuelve a dejar fuera del uso de faldas por unos días, comer y pasear por una ruta breve (unos 8 km) para templar.

Cogimos la Ruta de la Croa que comienza en las Salinas del Ulló, en el post de mas abajo doy detalles sobre ella, ya que no es ni como la pintan ni como la promocionan.


Pero, tiene algo que hace que valga la pena acercarse hasta alli. La Granja de las Salinas.
Siempre me han atraído las ruinas que emergen en medio de los bosques. Esa lucha entre la piedra, el cemento y la naturaleza. Ese pasear por una senda y darte de cara con un lugar que alguna vez estuvo vivo.
Recorrer cada estancia derruída, pisar escalones llenos de musgo, apartar enredaderas, asomarte a cielos enrejados de vigas viejas.

Rayos tenues de luz que atraviesan la floresta

Una vieja cocina abandonada, con las ramas por utensilios.


Atravesar antiguas puertas…

Ver los dibujos que las sombras de las hojas hacen en las paredes…

Suspirar al lado de la espectacular lareira…

Ver por la ventana que el bosque no sabe de dentro o fuera.

 
2

Ruta da Croa

Publicado por Sole el 19 May 2010 en Uncategorized

Ésta preciosa ruta, tiene un problema, una descoordinación o no se como llamarlo. Una cosa es la información que aparece en la web del Concello de Vilaboa y otra, la ruta que finalmente puedes hacer.
En primer lugar, se da algo que roza la ilegalidad, la ruta está cortada a la mitad pues alguien a cortado el paso, cerrando, vallando y poniendo carteles de simpática ortografía.

Ya nos habiamos cruzado con un grupo numeroso de niños y padres que volvían porque no se podía pasar por propiedad privada, pero ignorando a que se referían seguimos nuestro recorrido y alli nos encontramos con el sendero que moría en un muro y un improvisado enrejado de alambres.
A poco, llegaron varios vecinos que estaban dando un paseo y que protestaron furiosos por el cierre de lo que uno de ellos denominó ” camino comunal para ir a recoger el estiércol”. Si hay algo que la gente conoce de cada zona, son los caminos históricos y de todos. Pero además, aun siendo posible esa propiedad alli, no solo corta a la mitad la ruta, dejando sin posibilidad de continuación un paseo público, sino que viola todas las leyes de costa posibles. La “propiedad” está a escasos cinco metros del mar. Sin embargo un muro de piedras y cemento ya cierra y prohibe el paso.
-Aprovecharon la temporada de lluvias para hacer ésto, en octubre no había nada- se fue diciendo otra persona del grupo.

Luego de dar un rodeo y poder continuar la ruta, nos encontramos dos km mas adelante con un mapa que explicaba claramente como finalizaba alli. Es decir, una ruta líneal, preciosa, pero lineal y eso que en la web se anuncia como circular. Evidentemente algo no cuaja.
Aunque sinceramente para mí lo mas grave es ese extraño cierre al lado del mar, no quiero creer que alguien está pensando hacerse un “alboio” para tener la playita al lado.

 
6

Ao Pé do Lar la historia de 12.500

Publicado por Sole el 11 May 2010 en Diario


Un momento de “Comer la Vida” cuando emocionados los presentes pasaban las páginas del primer libro de cocina del chef Marcelo Tejedor. Un poco la filosofía de la expo, compartir lo que se descubre y enamora

Cuando Gonzalo cerró la puerta del Museo, sonriendo como tantos días que nos despedíamos al final de la jornada, como hace desde hace tantos años, me fui calle abajo, mirando los reflejos dorados de las farolas en las piedras. Las chiribitas de mis ojos hacían juego con ellos.
Como en alguna de aquellas películas de los 50 en que el protagonista después de besar a la chica se iba dando saltos por la calle, así se iba mi corazón.
En un minuto pasaron frente a mis retinas, decenas y decenas de recuerdos hermosos.
Niños y adolescentes que por las mañanas llenaron las salas, adultos que por la noche se reunían alrededor de nuestra lareira a escuchar cuentos, historias y música.
En las paredes, más de cincuenta imágenes, pero detrás de cada una de ellas, una cadena de historias, de momentos de risas y lágrimas, de compartir lo más íntimo y sagrado de una casa, la cocina.
Cada foto tiene olor y sabor a humo, a leña, a hojas secas, a piñas, a castañas, a chorizos, empanadas y licores.
Mi mano tiene aun huellas de tantas horas de Nikon a cuestas, y mi espalda el recuerdo de tantos km, pero todo eso queda atrás ante tanta generosidad.
Si reducimos todo a cifras, nos podríamos quedar con los 12.500 visitantes que la Exposición tuvo en 40 días, en las centenas de raciones de las recetas puestas en valor, en las 20,000 recetas que se repartieron, en los 1000 catálogos, en los casi 800 niños que descubrieron que “eso que hay en casa de la abuela” es algo de mucho valor, en los 200 adultos que se calentaron a base de sopa de ajo y licor café en las noches de cuentos, en los más de 150 que se vincularon al trabajo de buscar por todos los rincones ( y que podían haber sido mas, porque en ésta Expo está quien quiso estar) , en los 50 que fuimos testigos y tuvimos la suerte de “comer la vida” de un gran chef, en los siete grandes chef de Compostela que abrieron sus fogones para locales y visitantes pudiéramos degustar lo que en la expo se mostraba, en los 300 que fuimos ala inauguración, etc, etc
Pero detrás de cada número hay algo más grande, la generosidad infinita de dejar de lado egos y protagonismos, para pasar a ser un engranaje más de un sueño que se hizo realidad.
Alguien preguntó un día que quería decir la última foto, la de varias chimeneas de Santiago, la que está llena de nombres. Es una metáfora de todo el trabajo realizado durante meses. Un trabajo de hormigas, a ras de suelo, a nivel de las llamas que arden en las lareiras, pero que las chimeneas suben al cielo.
Quienes hemos trabajado en Ao Pé do Lar, hemos sido eso, un grupo de personas que apoyados por muchas, muchas más, nos hemos metido en vericuetos de maíz que se desgrana, ollas que huelen a caldo, bancos que tienen huellas del tiempo. Y nada de eso hubiera sido posible sin quienes elevaron nuestro trabajo de calle y lo enseñaron a los cuatro vientos.
Hablo no solo de los patrocinadores, de la apuesta por mostrar que la gastronomía es cultura, del Fórum Gastronómico, del tesón luchador inagotable de la gente de Turismo de Santiago (Tono que haríamnos sin ti) , de Galicia Calidade, que creyó que esto era algo que debía ser visto. Hablo de los que cogieron el teléfono mil veces para dar datos, lugares, llaves. Hablo de los que abrieron sus bibliotecas y cajones para dar folletos antiguos, artículos, tesis doctorales, fotografías. Hablo de los que recorrieron su barrio, aldea, comarca. De los que desarrollaron, al igual que nosotros la extraña propensión a mirar cada chimenea con la pregunta de “cómo será la lareira que hay debajo”
Hablo de los grandes cocineros de los restaurantes de Santiago que durante un mes, algunos más (Garum y Abastos teneis un trofeo), pusieron a disposición de compostelanos y visitantes, la posibilidad de hacer realidad, lo que veían en la Expo.

Receta interpretada de las tradicionales papas gallegas, ese plato que casi toda la gente que pasó por la expo, recordó y contó la versión de su casa

Hablo de quienes nos regalaron su memoria, su sentir, su vivir a través de vídeos y palabras que quedaron escritas en los libros del Museo y en nuestro corazón.
Hablo de los que quedaban frente a cada lareira retratada y se sumergían en laberintos de la memoria familiar, para después emocionados acercarse y contarte.
Nada es equiparable a esas miradas, a los pasos lentos frente a la señora Otilia, a los “mira, como la de casa” a los “qué pena que la nuestra ya no esté” a los “ gracias por esto”, a los momentos hipnóticos frente a la mirada de la señora María, o de la mano de Fina o de la estampa del Hermano Nacho.
Mañana una parte de Ao Pé do Lar, comienza su andadura por Galicia. La Fundación Caixa Galicia de Pontevedra, acoge algunas de esas historias que hemos recopilado.
Pero la cosa no queda ahí, ya sabemos que luego irá por otras geografías gallegas, nacionales y allende los mares.
Pero mientras eso sucede, yo me quedo con una gratitud inmensa hacia todas las personas que son parte de Ao Pé do Lar.
Por naturaleza, todos los humanos, cuando vemos un fuego, nos acercamos a él y extendemos las manos, cuando las tenemos tibias, solemos llevarlas a las rodillas, a las mejillas. Nos guardamos ese calor para nuestro cuerpo y nuestra alma.
Pero cuando tenemos a nuestro lado, alguien querido o algo que nos importa, ese calor se comparte y tus manos van a las manos del otro y el calor circula. Y el fuego no se pierde. Se multiplica, ilumina, calienta.
Y eso ha pasado en Ao Pé do Lar que la generosidad de unos cientos, ha hecho que miles hoy miren de otra manera un recuncho que algunos quieren que dejemos enfriar.
Y no lo podemos permitir. Porque cuando se enfrían los calderos, se enfrían las palabras y la memoria se pierde, o queda perdida en ensayos sesusos, que solo son la evidencia de que algo desaparece. Pero cuando la memoria se publica en folletos de aldea que hacen cocineras que mantienen la memoria, por Palas de Rey, como María (gracias por esa costrada que sumamos a la de Erundina-que hoy es de todas las señoras que en la calle me dicen,”la he probado”) a los Carlos perdidos en Los Ancares que ponen de fiesta botelos y corzos, a las Marujitas que mantienen manteles a cuadros con recetas aprendidas en la memoria del calor que da en la tripa que se acerca al fogón, en los manteles blancos que sobre mesas largas reúnen familias los domingos. La memoria late en señoras como Lola que sacan su vino y su jamón y convoca a los muertos a que cuenten. O en la bendición del pan que removió la artesa que hacen por Noente, Meixide o Cambre.
Cuando la memoria se publica en la mirada, los ojos miran al futuro en la mejor llama, la que mas alumbra, la llama de la historia que no se olvida.
A todos, gracias, gracias.

Quise resumir en Esperanza, la generosidad de todas las personas que abrieron su casa, ella, hasta sus armarios, cajones y alacenas para que Ao Pé do Lar, luciera

En nombre del equipo, quiero agradecer especialmente al personal del Museo do Pobo Galego; ellos vistieron de gala y mimaron con esmero nuestro trabajo, estamos seguros que han marcado el camino para todos los que acojan después, esta llama de memoria viva.

 
1

Qué dice lo roto

Publicado por Sole el 9 May 2010 en Uncategorized


Las calles de la zona vieja de Compostela, no brillan, con la habitual lluvia de éste largo invierno. Bajo una farola, al lado de los contenedores de basura, nos llama una maleta semiabierta, rota, pero no vieja.
Ellos se arrojan primero a ver que hay. La cremallera abierta es una invitación a mirar sin pudor. La madrugada nos salvaguarda de los ojos “que dirán”.
Dentro de la maleta, sedas, dentro de la seda, una caja, dentro de la caja, joyas y un carrete de fotos.

¡Que milagro revolviendo la mierda de los demás!- Dijo ella-arqueóloga- a ellos, arqueólogo uno, periodista friki de las piedras el otro.
Vencida la primera dosis de pudor, nos arrojamos las dos también a mirar el contenido.

Miramos asombrados la cantidad de joyas que hay en la caja y por los entresijos de la seda. Nada está sano, pero todo está completo. Si unes cada trozo, haces una pulsera, un collar, las partes de un pendiente alargado.
Notas rabia en los eslabones estirados con fuerza, en las perlas arrancadas del engarce, en los broches partidos.
Entre las telas hay un cinturón de un vestido de fiesta.
Quien lo usó no tenía mucha cintura.
A contraluz miramos los negativos del carrete. Aparecen tres personas. Una mujer, dos hombres.
La historia está servida. Como en cinemascope, sale de nuestras cabezas, la imágen de una traición, una huída, una rabia que destroza. Una maleta que no llega a destino. Unas fotos que son testigo mudo.

Ayer volví a pasar por la calle.
Caminé lento, mirando hacia todas las ventanas. Intentando ver tras las cortinas. Vislumbrar una mirada de alguien, perdida en el rincón donde una noche, en una maleta, se fue una renuncia o un olvido. Un perdón o un castigo. Miré para ver si le veía y veía mi cuello al aire donde brilla el collar que recompuse.
No vi a nadie.
Pasaré en unos días. Por si acaso.
Me recogeré el pelo y me pondré los pendientes de perlas, o tal vez los de coral.
Si me ve, tal vez le invite a un café en el jardín del hotel de la esquina. Tal vez asi, sabré la historia. Oiré lo que dice lo roto, cuando se rompe.

 
2

Biblioburro

Publicado por Sole el 7 May 2010 en Diario

Cargar hoy las maletas de libro en mi micra, no tiene mérito.

 
1

Y abril?

Publicado por Sole el 4 May 2010 en Diario


Voló.
Entre azules y verdes se ha ido.
Nadie me lo ha robado.
Lo he ido desgranando, desperdigando, celebrando.
Mi abril ha sabido de orejas que se han abierto por medio país. Desde tierras de molinos de vientos, a mesetas. Desde bosques hasta ríos.
Puedo gritar fuerte, he regalado abril y siento que me devuelven días extras

Copyright © 2017 La Caja de los Hilos All rights reserved. Theme by Laptop Geek.