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Mañana de aprendizaje

Publicado por Sole el 7 Ago 2009 en Uncategorized


Hace dos años, cuando conocí a las mariscadoras de Taragoña, quedé admirada ante tan ardua tarea y me prometí a mi misma, saber algo mas.
La oportunidad se me presentó hace dos días. La Oficina de Turismo de Vilagarcía, la cofradía de Marineros y la Asociación de Mariscadoras “Os Lombos do Ulla” organizan cada día, segun los horarios de las mareas, visitas guiadas por sus parcelas. Hay dos recorridos, uno desde la playa Compostela hasta la lonja y otro, el que decidí hacer, desde la playa de Bamio, hasta la isla de Cortegada.
La cita era a las 8. Al legar a la playa, la marea está bastante alta aun.
A poco, llegan Carmen y Carmen, mas César que nos distribuye a cada uno, equipos impermeables y chalecos.
Ante mi aprensión acuática, ríen y bromean que del cuello no pasará el agua.
Cuando les digo que pregunto porque no se que hacer con la cámara, me explican que hoy hay una marea de 80 cm, que solo cuando pasemos el canal tendríamos algo mas de agua, y que a la vuelta estaría mas bajo. Eso si, hoy no sería día de arenal.

Carmen, explica que ellas son mariscadoras de recogida en agua, que siempre trabajan igual, no como en otras cofradías que solo lo pueden hacer cuando la marea está lo suficientemente baja y queda la arena a la vista.
Lo normal es que trabajen con el agua a a rodilla, pero hay días en que la llevan a la cintura.
Nos hacemos a la ría. Caminaremos durante aproximadamente una hora, en el agua, siguiendo la línea de las marcas que delimitan su zona de trabajo, de esas barras hacia la otra margen es zona de marisqueo de las barcas.
Entre bromas y risas, comienzan a explicarnos por donde ir, como pisar, a diferenciar las algas que brotan ” y que estan protegidas por la xunta”. Algas que a ellas les dificultan bastante la recogida, ya que enterrar el raño y luego hacer que se entierre para coger almejas y sacarlo, implica doble esfuerzo y dolores de espalda.
Alrededor de 75 mujeres integran la asociación, sulen trabajar de a dos o en grupo. Les gusta ponerse en círculo, asi conversan y se “desestucturan” de risa.
Carmen, la mayor, de a ratos entre conversa y conversa, corrige el rumbo. Sabe que lleva a seis novatos en temas de andar por la ría y no nos pierde ojo, mientras la otra Carmen, nos explica cuantos kilos puede coger cada una.

Hasta 30 de berberechos,10 de almeja japónica, 5 de fina y 1 de almeja babosa, la mas preciada, la llamada almeja de Carril. Enorme y sabrosa, pero que por donde vamos casi no se prodiga. Se da mas en la playa.
Se suelen dividir en dos grupos que rotan, unos días a trabajar en la playa y otros aqui en la ría.
Carmen y Carmen,hoy estan en día de guardia y aprovechan para guiar las visitas. Han tenido días de 50 ” eran ingleses, eu falandolles en galego, non sei o que lles quedara, eles ríanse e marcharon contentos”
Las guardias son necesarias, ya que hay mucho furtivo.
Cuentan anécdotas, algunas graciosas otras casi de drama. Desde gente que corre perdiendo los pantalones de tanto marisco que lleva en los bolsillos a señoras que a las que les brota otra teta en el bañador ya que van echando en el escote ” y te lo niegan, eh! y tu que les los berberechos”. Hay quien ha intentado pegarles, insultarles, pero ellas defienden su trabajo.
Pasamos el canal, a un lado hay una poza peligrosa, Carmen se pone seria ” una compañera hace poco casi no cuenta el cuento, tuvieron que tirarse dos y no podían con ella, hay un remolino alli abajo y ella ya tiene los hijos criados pero una de las que se tiró aun le quedan, que son pequeños, no hay que tener miedo, pero si respeto y atención”

El mar habla, pero si uno está a otra cosa, no se entera. Una vez subió la marea mas rápido, un cambio de viento la aceleró. Desde el punto de marisqueo a la orilla hay 45 minutos andando. Fue de pánico, las mas altas cogían de los codos a las mas bajitas, todas codo con codo, encadenadas para llegar a salvo a la orilla, los capachos llenos de marisco sobre los flotadores (neumáticos) tirando por ellos y de unas con otras. Finalmente al llegar, una prisa hizo que una cayera encima del raño, sobre las puntas. Un milagro hizo que los dientes no atravesaran los huesos de la cara. Aun se le ven a Carmen en la cara los puntos.

Pero otras veces, reímos y cantamos, y nos pasamos recetas, acota la otra Carmen quitando dramatismo a la historia. Es duro el trabajo, pero no mas que otros. Tenemos seguro y nos jubilaremos, y ademas te queda tiempo para hacer la casa y atender al marido y los hijos.
Aqui son pocos los hombres que ayudan en casa. “Es mais o que desfacen que o que fan”

Aprendemos a diferenciar por el tacto, la forma, el color, las diferentes almejas. Vemos las crías de berberecho, que cuando se siembran son como granos de arroz. Me parece una estampa preciosa imaginarlas con las manos al viento, sembrando en la mar.

Uno a uno cogemos el raño, sacar berberechos resulta bastante sencillo, estan en la superficie, llegar a las almejas, requiere precisión. La espalda no se debe encorvar, para cargar menos peso en las lumbares, con las muñecas se dan leves pero firmes golpes para enterrar el raño y finalmente se retrocede unos pasos para recoger, se levanta y se lava de arenas y algas. Se echa en los capachos lo recogido separando por especie. Nos toman exámen, “para que no los engañen en la plaza”.
Hay mucha almeja de Carril por ahí, demasiada, dice, hay que mirar bien y no pagar por otra cosa.

La marea baja y regresamos. Es mas dura la vuelta. ir con el agua a la cintura hace mas llevadero el paso, ahora con viento en contra y el agua por media pierna, la hora se hace eterna.
Al llegar César nos cobra la ruta, 3 euros por cabeza, frente a los 6 que nos anunciaron a todos en Turismo. Y por si fuera poco nos regalan un libro, un Recetario de Moluscos. Viene alli desde los tiempos de recolección, de cocción, la diferencias entre especies, los tamaños y recetas de las mariscadoras.

Evidentemente en casa, ese mediodía comemos una fideuá de almejas de Carril.
En mi mente queda el recuerdo de tantas historias, pero por sobre toda las cosas la admiración por un grupo de mujeres que de manera solidaria, han unido esfuerzos para salir adelante, para trabajar codo con codo y por sobre todo para cuidarse las unas a las otras de una manera digna de imitar.

Para realizar las rutas hay que pasar por la oficina de Turismo de Carril o de Vilagarcía, alli te informan de horario de mareas y días.

 
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Amanece en Vilagarcía

Publicado por Sole el 4 Ago 2009 en Diario, Miradas, Mis viajes


Por el paseo corremos o caminamos muchos. Es temprano. Algunos (yo) llevamos la sábana pegada a la cara. El gris de las primeras luces recorta siluetas en el agua. Las mariscadoras ya estan trabajando. Cabeza gacha, espalda encorvada. Miran hacia nosotros y sonrien. Seguramente piensan que “ejercicio” el suyo.
Y tienen razón, o no.
Ellas cargan sus sachos y capachos, nosotros nos desprendemos de un año de trabajo intenso.

 
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Otro caminante

Publicado por Sole el 3 Ago 2009 en Diario, Mis viajes

Se fue Pierre, ha llegado Pancho. No sabe la de monte que le espera!

 
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Un puente de flores hasta Salto

Publicado por Sole el 1 Ago 2009 en Diario, Uruguay


No hay consuelo cuando el dolor llega a través de una línea de teléfono. Solo quien vive con el corazón partido, afectos de un lado y del otro del mundo. Sabe de que hablo. Esas llamadas que llegan a horas extrañas y esa voz que del otro lado, intentando hacerte el trago menos amargo, te da noticias que uno no quiere oír. Noticias que cuesta creer.
Ayer le pasó eso a Sergio, mi compatriota de Alpes franceses.
Imagino su dolor, esa confusión que a uno le invade cuando cuelgas, ese no saber en que dirección sacar las lágrimas que te vienen al cuerpo cuando te dicen que tu madre ya no sonreirá en tus regresos. Que ya no habrá mate con ella, ni paseo por el río, ni recorrido por la memoria diaria.
Cuando estás lejos, cuando no hay ni avión, ni tecnologías, ni nada que te ponga al lado de una tumba, a tiempo para un adiós, la despedida es mas larga, duele mas, el vacio es mas intangible, casi irreal. Pero está y uno carga con él con una leve esperanza en fondo, de que no sea cierto.
Desde aqui, quiero ayudar para que Sergio esté mas cerca de su madre, quiero construir un puente enorme y por el que se pueda correr rápido y dejar asi en las manos de Estela un ramo inmenso de flores. Una manera de que su corazón se pueda despedir.
Aqui va la mia.
Aqui hay otra.

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