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Nantes, puerta grande a la Bretaña

Publicado por Sole el 31 Jul 2008 en Diario, Mis viajes

Salimos temprano rumbo a Bilbao para pasar la frontera con Francia por San Sebastian. Caminos ya recorridos muchas veces.
Los carteles son viejos conocidos.
Ya pasada la frontera el número de coches, como en casi todas las carreteras francesas se multiplica. En este país uno tiene la sensación de que todo el mundo está en ruta o trasladando algo.
Subimos hacia Burdeos, bromeamos con quedarnos entre los yates de Biarritz, recordamos nuestra acampada en las Landas, hace un par de años y seguimos.
Como siempre las Áreas de servicio son un parque cada 15 km. Vamos en la misma carretera que va a Paris, si agregáramos cuatro horas más de conducción, dormiríamos en la Ciudad Luz.
Pero en el desvío a Nantes, cogemos el rumbo planificado.
Estamos en la puerta de la Bretaña, esta ciudad históricamente fue la capital de la región bretona pero desde 1790 paso a ser la capital del Pays del Loira. Aun los separatistas bretones, la reivindican como “suya”
Damos un paseo por su núcleo medieval, es impactante el Château des Ducs de Bretagne, ese donde Enrique IV firmó el Edicto de Nantes .Las calles estrechas están llenas de Creperías donde la gente al mejor estilo gallego (o viceversa) toma vino en taza.
La Catedral está en obras ya que sufrió un incendio hacia los 70, pero es preciosamente gótica.


La Iglesia de St Croix, se ve dorada al anochecer y marca los límites de la zona vieja.
En cada cartel, edificio o calle se nota que estamos en la ciudad de Julio Verne.
Cenamos raclette, pero no se parece en nada a la que tenemos en casa, ésta es un artilugio de hierro que sostiene medio queso que se va fundiendo y que debes deslizar hacia adelante para inclinar sobre el plato de patatas con piel y jamón y volcar mediante una espátula todo el queso que desees.
Volvemos al hotel. Uno de nuestros “salvavidas” en Francia. Los Formula 1 y los Etap. Hoteles baratos, modernos e impecables. Generalmente se ubican en los accesos de las ciudades y son ideales para descansar después de un día de carretera donde lo que menos te apetece es montar la tienda.
Entre los vapores del rosado del Loira con que bajamos la raclette dormimos para finalmente por la mañana disfrutar de los alrededores.

 
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Aunque no lo parezca…camino a Bretaña

Publicado por Sole el 27 Jul 2008 en Diario, Mis viajes


Santa María de Arcos- Tricio

Decidimos aprovechar el día, ya que la función es a la noche y que por la zona hay bastante para ver.
Logroño se encuentra en un punto del mapa que según hacia donde te mueves caes en una comunidad o en otra. Pasas del País Vasco a la Rioja, a la Rioja Alavesa o a Navarra, como de la sala al comedor.
Camino a los Monasterios de Yuso y Suso, en San Millán de la Cogolla, visitamos una maravilla casi desconocida y que merece tanto o más como los anteriores, el rótulo de Patrimonio Cultural, me refiero a Tricio y su iglesia de Santa María de Arcos. Una sorprendente construcción que aúna columnas de un antiguo templo romano, con mampostería y sillería posterior. Éste templo paleocristiano, conserva algunos frescos y restos de arcos mozárabes, visigodos y románicos.

Interior de Santa María de Arcos
Seguimos hacia Yuso y Suso. Los nombres de los pueblos semejan una clase de literatura. Berceo, Espronceda, mas allá Samaniego.


Monasterio de Yuso

A Yuso, se le considera la cuna del castellano, ya que aquí se han encontrado las primeras palabras escritas en esta lengua, aunque, hay que ser honestos y decir que también en ese manuscrito, aparece por primera vez escrito el euskera. Algo que en algunos sitios se olvidan de mencionar.


Monasterio de Suso a km y medio de Yuso

Para visitar Suso, el monasterio de San Millán y donde vivió Gonzalo de Berceo el primer poeta de la lengua castellana ,hay que saber algunas cosas respecto al horario de buses y la reserva de sitio, solo pasan a menos cinco e y veinticinco y no se puede subir en coche por temas de conservación, se puede ir dando un agradable paseo, pero si no tienes entrada comprada en el Monasterio de abajo (Yuso) no entras.
Cuenta la leyenda, que el Rey Don García mandó trasladar los huesos del santo al Monasterio de Nájera. Se colocaron los restos en unas arquetas decoradas de piedras preciosas y placas de marfil y salieron los bueyes hacia el destino, pero llegados al fondo del valle no quisieron continuar camino y entendió la gente que el santo no quería abandonar su valle, asi que construyeron el Monasterio de Yuso para guardar hasta ahora sus restos.


Uno de varios

En Suso, sorprenden las tumbas de los Infantes de Lara (los del precioso romance que memorisábamos en secundaria) y los graffitis medievales.
Decidimos comer en La Guardia, pasando por El Ciego donde está la despampanante bodega de Marquez de Riscal, esa fantástica construcción de Frank Gehry.


En La Guardia vemos encantados a un pueblo entero bebiendo. Si, como se lee. Puestos de todas las bodegas de la zona venden sus vinos y pinchos, pagas 6 euros y bebes tantos vinos o pinchos como tickets tienes (cinco) y paseas por sus calles. Comemos en un bar de la esquina del Ayuntamiento unas cazuelas (ligeras) de pochas, manitas de cerdo y bacalao.
Siesta al lado de las lagunas y un paseo por la aun más deslumbrante bodega de Ysios.


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Parada en Viana, que estaba de fiestas. Un pueblo navarro que visité hace un par de meses para actuar y donde me contaron que su santa es Magdalena. Como fue en vida una pecadora mujer, el cura no la quiere tener en la Iglesia, solo la recibe en fiestas. Asi que la santa se pasa todo el año en el ayuntamiento y en su día, todo el pleno (socialista y ateo) la acompaña para ser homenajeada en el altar del señor.
Finalmente llegamos a Desojo. Destino de mi función. Carretera de Pamplona. Los vecinos enseguida me indican donde encontrar a Juani, la presidenta de la Asociación Cultural. Los adolescentes bajan sillas y en un santiamén la plaza del Centro Cívico se transforma en escenario.
Una hora de cuentos para familias con niños, padres, abuelos y curiosos.
Con la satisfacción del deber cumplido, volvemos a Logroño, la Iglesia del Santo Sepulcro (construida por Templarios) en Sonsol, nos regala la última estampa del día.

A dormir temprano que mañana toca carretera hasta Nantes, unas ocho horas para estar en la puerta de la Bretaña

 
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Hacia la Bretaña…paradas previas

Publicado por Sole el 27 Jul 2008 en Diario, Mis viajes

Por la mañana nos llegó la “tontería” o el cansancio o el “yanopuedomas” cuando miramos hacia el montón de maletas, mochilas, cestas, sacos de dormir, toallas, botiquín, herramientas, linternas, hornillo, sombrilla, sillas, mesa, velas anti mosquitos, plancha, mapas, libros, cámaras, cargadores, escobillas, ollas, platos, cremas solares, neceseres y etcéteras varios.
De repente nos invadió la sensación de que lo único que queríamos a esta altura del año era dormir y dormir y dormir.
Pero finalmente nuestra disciplina viajera pudo más y sobre las 12 (4 horas más tarde que años anteriores) nos hicimos a la carretera.
Santiago quedó en medio de la lluvia y el viento, los km comenzaron a correr y luego del café de “espabilador” la música amansó las fieras. Ya eramos los de siempre. Risas, malos chistes y música, mientras comentábamos las noticias del periódico que yo leía para los dos.

Primera parada técnica: Villafranca del Bierzo. El pueblo está invadido por peregrinos, que cantan, cuelgan las banderas de su país en una casa, se enfrían las ardientes cabezas con latas de refrescos, o buscan donde aparcar la bicicleta que trae detrás un carrito de niños pero con un perro.

Evitamos los restaurantes de alrededor del Castillo y bajamos por la Calle del Agua.
Nos detenemos en el número 17 “Restaurante El Padrino”. Ya habíamos estado alguna vez y el recuerdo era inmejorable. Bueno y barato. Lo de bonito ya es otra cosa. Pero da igual. Dentro la concurrencia hace honor al nombre, aquí los únicos de fuera somos nosotros. El pueblo y sus aledaños está aquí. Callos, fabada, ensaladilla, truchas, cerdo, costillas y poco mas. Y no hace falta.
Aprovechando que el verano está ausente, pedimos callos , trucha y filetes de cerdo. Ingenuamente agua que rápidamente hay que suplantar por el vino de la casa. Los callos, en el mejor sentido de la palabra, abruman. Manitas, patas, morros, huesos, chorizos y garbanzos espesan una salsa que va dejando huella en los labios y que comienza a generar bajo mis cejas, un calor!!! Me arde la cara, me falta el resuello, pero hago honor a cada cucharada histórica.
Menos mal que la trucha (son dos!) trae lechuga casera en abundancia y el fuego interior se me apaga.
Ni postre ni gaitas. Café y gracias que el coche quedara del otro lado del pueblo.
Si pasan por aquí a la hora de comer, un sitio para visitar con hambre. Por 12 euros por cabeza a uno se le va el cansancio y encara las vacaciones con una energía y una ilusión, que para que.
Seguimos en ruta hacia Logroño, mañana tengo una función aquí, así que nos hemos desviado un poco de nuestro rumbo a la Bretaña.
La vagalume nos hace extraviar, pero finalmente llegamos.
Ducha, hojear sus libros y salida de vinos.

 
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De vacaciones

Publicado por Sole el 25 Jul 2008 en Diario, Mis viajes

De pequeña leí con avidez todas las aventuras de Asterix y Obelix, reí y admiré a estos galos que derrotaban una y otra vez a la imponente Roma. Uno de los números mas gastados fue el dedicado a Bretaña. No recuerdo mucho los detalles. Salvo la idea de que rudos pescadores acompañaban la escena y una ceremonia del druida en un conjunto megalítico. Ese sitio es Carnac. En la Bretaña francesa y hacia alli vamos a descansar.
A disfrutar de playa, lectura, paseos y buena comida.
Buenas vacaciones a todos. Iré contando por donde van mis pies y mis ojos.

 
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Casa Marcelo:el reino de la sencillez prodigiosa

Publicado por Sole el 24 Jul 2008 en Diario, Epicúrea


Volando en los fogones

Estábamos terminando una botella flipante en Casa Marcelo, en Santiago de Compostela: una sidra de hielo canadiense llamada Neige, hecha a partir de manzanas cosechadas en plena congelación. Todas las mesas estaban ya, con los cafés y el cocinero se permitía un pequeño lujo en un restaurante como este: sentarse, reposar y compartir una copa- Marcelo Tejedor, el chef de la casa, le daba vueltas al proceso de creación gastronómica.
-Ayer por la tarde, cinco o seis tentativas de platos. Una locura-dijo Marcelo, crear algo nuevo es complicadísimo y, cada vez más. Sobre todo si te mantienes en la sencillez.
Mientras que algunos poco documentados piensan que la opción del menú único y sorpresivo de Casa Marcelo-sin carta- es una manera de no complicarse la vida, los amantes de la buena mesa saben que la apuesta con la que Marcelo Tejedor lleva una década en este local es lo más parecido a nivel gastronómico de hacerse unas sesiones de puenting un par de veces al día.
Por supuesto Marcelo Tejedor no parte de cero: cuenta con un recetario amplio con el que juega y se mueve, pero dentro de ese recetario siempre está el espacio vacío que no se llena nunca, que hay que completar semana a semana con nuevos platos, manteniendo el mismo nivel de excelencia, disciplina y exigencia personal elevadísimo en todos y cada uno de los miembros del equipo y la gestión del restaurante.
Un ejemplo: el cocinero se compró un Lotus Smart para moverse por todo lo ancho de Santiago buscando proveedores. Solo en esta pequeña ciudad, Marcelo metió en un año 35.000 km (!!!!!) al Smart tras pescados, vegetales, hortalizas, carnes y otros productos.
No es difícil imaginar la presión. En octubre del año pasado, Casa Marcelo cerró sus puertas. Aun cuando el chef del restaurante, Marcelo Tejedor, aseguraba que el cierre era temporal, por seis meses, la noticia despertó todo tipo de rumorologías entre los amantes de la buena mesa en Galicia: Marcelo Tejedor no es solo un chef. En cierta manera, es una piedra fundacional y el símbolo de un profundo movimiento de renovación gastronómica gallega que obtuvo reconocimientos dentro y fuera del país.
En este país aun no estamos acostumbrados a los parones creativos de los restaurantes de alta cocina, similares a los que hace Adriá o muchos otros. ¿Parar significaba finalizar?
Desde luego que no. Pocos saben con precisión por todos los caminos personales por los que pasó Marcelo Tejedor en su parón, a pesar de que en los últimos meses todo el mundo coincide en que el chef salió de él renovado, con mayor capacidad para aguantar y gestionar la presión. Desde luego, no fue un eremita aislado del mundo entregado a la meditación: inventó el pan líquido en aerosol (va por el segundo premio a nivel español), viajó a congresos profesionales internacionales, envió a su equipo a estancias con los grandes, pensó nuevos proyectos, estableció líneas de colaboración con las empresas alimentarias que fructificarán en breve y diseñó un nuevo menú de profundo aliento marino con el que nos alucinó en una cena del Fórum Gastronómico.
Mientras, Casa Marcelo, el pequeñísimo local en las Huertas, casi una catacumba del Pazo de Raxoi y del Hostal de los Reyes Católicos, se reformaba y se reorganizaba, tomando renovados alientos para abrir en abril de este año. En esta nueva jornada, Marcelo conserva intactos tres trazos muy marcados de su personalidad: el inconformismo -el cocinero sufre muchísimo, en la búsqueda del plato excelente, prueba una y otra vez, descarta continuamente-, la curiosidad -siempre en la búsqueda de nuevos instrumentos tecnológicos e intrigado por la ciencia y la técnica, así como con las posibilidades de cualquier producto-, y una inocencia de niño, que le lleva a emocionarse con las pequeñas cosas, a sorprenderse y a abrir los ojos mucho, a continuar hablando como un idealista de la cocina, como un chaval que quiere llegar lejos pero no sabe dónde.
Yo creo que la emoción, el inconformismo, la curiosidad y la inocencia son la sal de las recetas de Marcelo

Comedor y cocina de Casa Marcelo
Aun no consigo explicar por qué sucede pero hay gente que es capaz de crear tendencias simplemente con pequeños gestos. La reforma de Casa Marcelo es un poco así y los cambios son muy sintomáticos. Antes de la reforma, como en muchos restaurantes contemporáneos de todo el mundo, la cocina estaba a la vista desde la sala, separada por una suerte de barra de bar que establecía la diferencia entre clientes y trabajadores. En la reforma, desaparecen las barreras entre cocina y sala. Una pequeña tarima eleva la cocina apenas unos centímetros por encima del comedor y cocineros, chef y personal de sala no entran ni salen: todos compartimos a nivel visual el mismo espacio.

Ivan trabajando en la cocina
Sí, efectivamente, con esa tarima y una misteriosa cortina que separa la cocina del comedor, semeja un teatrillo en el que pasan cosas muy a tu lado. Los cocineros saltan de su espacio y se meten en el tuyo, para mirar de reojo como vas comiendo los platos y así calcular los tiempos del siguiente adecuadamente. El control de los tiempos, en casa Marcelo, es algo básico. Todo limpio, todo a la vista, todo exacto, pulcro e impecable. Curiosamente, lo más moderno de nuestra cocina se aproxima cada vez más a lo más tradicional; la reforma me recordó también a esas cocinas-comedores de a diario en las casas de nuestras abuelas y madres; y esta es otra tradición del alta restauración que se marcha por la puerta en la nueva Casa Marcelo: adiós suntuosos comedores tras abigarradas y tumultuosas cocinas.

Con respeto a la última vez que había estado aquí, durante el Fórum Gastronómico, sólo cuatro meses antes, Marcelo había cambiado todos o casi todos los platos, aunque la esencia seguía estando allí: el uso de algas, escabeches, productos de mar lo menos alterados posibles, la voluntad de recrear un espacio de mar y ligereza.


El menú comenzó con una Anchoaide, un delicioso paté de anchoas servido cómo entrante fresco que sigue, posteriormente, con unas sardinas en escabeche, en la más pura tradición marinera de las rías.

El siguiente lance de mar fue un plato que Marcelo aun estaba probando, un Tartar de Gambón. Servido en taza sobre un caldo de tomate en el que destaca la intensísima textura de los gambones , tan inalterable y tan espectacular -como un ir más adentro en el sabor del marisco- que para mí fue uno de los momentos álgidos de la noche. Si vais, a ver se tenéis suerte y podéis probarlo.


Tartar de gambones


Quiero relacionar este plato con este otro, elaborado para la sesión fotográfica que puedes ver aquí: esta espectacular brocheta de gambones con San Simón y ajada, que me pareció un guiño puro a la cultura gallega. Seguidamente, pasamos a la tierra para meterle diente a una menestra de verduras en la que, otra vez, los tiempos de cocción son la clave para conseguir que la elaboración conserve casi por magia un enorme sabor de frescura que se puede apreciar de forma excelente en la foto.

Lo mismo sucede con los mágicos coprinus guisados, para mí uno de los platos más interesantes de la cocina de Marcelo: un intenso sabor a setas en el que las formas de la naturaleza son claves.

De unos vegetales a otros. El siguiente plato, de una gran contundencia, es una vieira asada envuelta en lechuga de mar. La preparación de la lechuga es mínima, además: simplemente un toque de plancha la deja lista para apreciar su textura fibrosa y salina. Ya sé lo que voy a probar este verano en los arenales de la Pobra do Caramiñal.

Inmediatamente, tomamos uno de los platos más espectaculares de Marcelo, la Merluza con PilPil de limón y Caldo de Pimiento Verde. Otra vuelta, tiempos de cocción, respeto al producto y combinación de ingredientes de manera espectacular. No disponemos de foto de este plato, pero este cabracho al vapor elaborado con la misma salsa permite apreciar el nivel de respeto por la textura original del pescado que vemos.


Cabracho al vapor, con Pil Pil de limón y Caldo de Pimiento Verde.

Y llegamos a los postres.







Las fresas con liofilizados, la etérea y neblinosa piña colada (flipante, a ver se puedes probarla), la mítica bica borracha, tres enormes postres para cerrar una sesión extensa con abundantísima comida -uno tiene la sensación en Marcelo de que no puede más y siempre haces un hueco- y en el que vas de sorpresa en sorpresa, siempre con la máxima claridad: a lo mejor no sepas que técnica empleó, pero en casa Marcelo comes lo que ves, saboreas lo que ves. El menú de Casa Marcelo está en 60 euros más IVA. La carta de vinos, breve y selecta, ofrece propuestas de varias D.O. a precios contenidos. Nosotros tomamos el Vendetta, el vino de Marcelo, que estaba excelente como siempre.

En casa Marcelo, una vez servido el último plato, el equipo dice: “se cierra el piano”. La misteriosa cortina se corre y dentro comienza el último episodio en un restaurante de alta cocina: la minuciosa limpieza del espacio de trabajo. Se corre el telón.





Hebras al margen:
El texto de este post es de Manuel Gago y las fotos son el resultado de una experiencia preciosa vivida en Casa Marcelo con él y todo su personal que de manera increíble se volcó por entero con esta principiante de la fotografía.
Fueron horas de fotos y conversaciones, entre risas y diligencia extrema.
Mis nervios al principio no me dejaban ni calibrar la cámara, trataba de recordar consejos y cosas aprendidas en los ultimos meses, pero todo se me volaba. Hasta que llegaron los platos, Marcelo dice que su cocina no es vistosa, que es sencilla y dificil de fotografiar. No se, a mi cada ingrediente me hablaba y me pedía protagonismo. Si algo no aparece reflejado es culpa mía. Ya que cada plato se eleva, se exhibe, llama, enseña, oculta, desdibuja, sugiere, enamora, deslumbra…
Cuando llegué a casa, temblando descargué las fotos, mientras las miraba, me daba cuenta que había tenido el privilegio de estar en la casa de uno de los mejores cocineros del país, en sus fogones.
Una experiencia, que por mas que vengan otras, guardaré de manera especial en mi Caja de los Hilos.
A Iván, Bea, Dani , Carlos , Dani2 , Aleksandra , Martin (perdón si olvido a alguien) y a Marcelo en particular, un gracias enorme por regalarme vuestro arte.

 
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Buscando un sueño

Publicado por Sole el 21 Jul 2008 en Diario, Sueños


Imagen Alastair Magnaldo
Esta noche tenderé un cordel a la luna, porque si hasta alli debo ir, alli iré.
Hadas, fadas, duendes, gnomos, trasnos, magos, meigas, ángeles, todas las manos son bienvenidas en este momento de conjurar bajo las estrellas, la llegada de la barca del mensajero real.
De ofrenda, hay ramas de toxo en flor, un vaso de vino, una piedra que brilla, un hueco secreto, un árbol que da sombra,cenizas que pueden dar llama, maderas que pueden volver a florecer, dos alientos,un sueño grande compartido entre dos que son uno.
Que asi sea.

 
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Un paquete azul

Publicado por Sole el 19 Jul 2008 en Diario


Me gusta mucho el correo electrónico, me encanta estar a un clic de los seres que quiero, pero la emoción de una carta, con sellos, letra de mano y papel de embalar, sigue siendo algo incomparable.
Asi que cuando hace un par de días, la vagalume de Logroño me mandó un mensajito, mi corazón se alborotó.
En mi buzón una nota de la señora cartera, me avisaba que un paquete azul me esperaba en la oficina central. Allá que me fui y con él en brazos corri a casa.
El paquete azul de correos de España, viene en una caja verde, dentro una algarabía de hierbas secas, ramitas de parra, corchos, y pájaros etiquetas me ocultaban un vino de La Rioja, un Urbina del 97, la deliciosa mermelada de pétalos de violeta que habíamos compartido una mañana y un buen libro.
Tres sabores contundentes, el de la tierra, el del sol y el del alma en este regalo que me guardo como un tesoro.
Gracias Sonia, gracias Carles

 
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Keta,Lula, Coca y Perla…no eran chicas del montón

Publicado por Sole el 18 Jul 2008 en Diario, Uruguay


Mujeres en el jardin. Monet

Mi madre había decidido que si el teatro entraba en mi vida por una puerta, yo salía por la de su casa y perdía para siempre las llaves.
Con la inconciencia, la fuerza de los sueños y las ganas de los 17, escogí el camino , como diría ella, de mi perdición.
Diferentes gestos solidarios, de amigos teatreros, mayores todos, que veían en mi la niña que podía caminar los caminos que no caminaron, me ayudaron a encontrar un trabajo que me permitiera estudiar y una pensión en una casa de “bien”.
Asi di, en la casa de Coca, mote refinado de mediados de siglo entre las señoritas que tenían varios nombres y mas apellidos.
De esa gloriosa época, un marido despilfarrador de fortunas paternas, solo le había dejado una casa enorme en la calle principal de la ciudad y una serie de impagos a bancos y deudores.
Con tres hijas agraciadas solamente de belleza, afán de pillar un marido rico y poco seso, amén de un hijo “calavera y jugador” o de “buen vivir” como ella decía, a Coca solo le quedó abrir sus preciosas habitaciones a estudiantes y señoritas solas, que no llevaran compañía mas que a la sala, donde ella podía ser testigo de conversaciones y escarseos.
Limpiaba con mimo y un recuerdo, cada porcelana, cada candelabro, cada mesa, cada mueble
Matizaba los sueños del futuro, con averiguaciones de la casta de los pretendientes de sus hijas, cupones de descuento del supermercado y ventas clandestinas de joyas que dormían finamente envueltas en estuches de terciopelo.
Despedirse de cada una de ellas, era un duelo que la llevaba a llorar en la cocina.
Sus pasitos pequeños y con un leve arrastre, pasaban por delante de mi puerta, mil veces, se entreparaba un instante para ver por los visillos si estudiaba y si me pillaba en un alto, ya entraba para pedirme que le corrigiera a Laurita algun trabajo que debia entregar en el colegio y que para variar no sabía como hacer.
-Ay nena, vos tan fea y con tanta cabeza y mi Laura tan guapa y tan cabeza hueca-Reflexionaba desde una sinceridad que me apabullaba tanto que no me daba lugar a defender mi soñado garbo.
Luego yo marchaba, a ensayar, a trabajar o a estudiar y alli quedaba ella, sumando monedas para que en la casa siguiera todo como cuando el dinero campeaba. Privándose de cosas, para que a sus hijos la apariencia les cundiera, rezando para que alguna se casara rápido, porque ya la cosa daba para poco.

Coca no estaba sola en esa “venida a menos”, era el reflejo de una clase media alta de Uruguay que había tenido una época de vacas gordas que no habían sabido administrar.
Muchas veces al volver, me la encontraba disfrutando de uno de sus pocos bienes, las amigas. Venían juntas desde la infancia en colegios de pago, juntas habían jugado al tenis, tomado clases de equitación, francés, cocina en el Crándon y baile en los salones del Club al que pertenecían sus padres.
Juntas habían coqueteado, soñado, compartido un viaje por las capitales de Europa, enamorado, consolado, sufrido, casado, parido y ahora empobrecidas, compartían ingenio para mantener en pie esas casonas señoriales, hijas y agujeros en el banco.

Compartían un licor de naranja o un té en ese salón que aun guardaba algun vestigio de elegancia en sus cortinas de gruesos cordones y alfombras desgastadas.
Keta llegaba la primera, con algunos escones, o pastel de manzanas, si Coca no había terminado de ordenar la cocina, ayudaba, recordando empleadas que ya no estaban y que hacían las cosas de manera penosa.
Si Perla llegaba en ese momento, les regañaba las nostalgias con sus ideas “socialistas”
-Solo vosotras creían que eso duraría para siempre, ningun ser humano debería limpiar las mugres de otro y si lo hace debería cobrar un sueldo digno, la tortilla se da la vuelta…
-¿Me estaban nombrando? Sonreía Lula desde la puerta, cabello renegrido cortado a la garçon.
Coca se persignaba mientras mascullaba que no fuera asi de ordinaria.
-Ey- decía Lula-por que me he de callar ahora que soy vieja, ya callé bastante toda mi vida. ¿Acaso piensas que tus pupilas no se han dado cuenta de que pie cojeo?
-Lula, deja a Coca en paz, ya empiezas con tus frases para escandalizar. Estábamos hablando de aquella mucama asturiana que preparaba aquellos pastelitos hojaldrados de maravilla.
-Ay, ella si que era un pastelito hojaldrado!!! Que guapa que era. Igualita a la actriz esta…
-Que no, que no se parecía a Thelma Biral. ¡Dale con lo mismo!
-¿Cómo que no? Estaba igual a la Biral en la novela aquella…la de Cuatro Hombres para Eva.
-Qué loca! Mira las cosas que dices!
-Pues Thelma Biral, muy socialista que es.¿Keta quieres que te tiña las raíces?
-¡Pero Perla como va a ser socialista una mujer tan fina!
-Bueno-decía Keta-fue la alumna predilecta de la española esta que expulsó Franco, de la Xirgú.Algo se le habrá pegado. Perla para la semana me retocas.
-Ademas-terciaba Lula-el color político no da finura. Mira la mujer del Bocha. Esa no era mujer de presidente ni de nada. Yo no tengo que cubrir raíces, yo pinto el árbol entero.
-La que es finísima es la que se ha casado con el Batlle. No te queda bien asi tan negro, ya te lo dije, mejor un castaño como el mío.
-¿Merceditas? Lo que es es tonta! Casarse con uno que ha despilfarrado la fortuna de su familia en las patas de los caballos, ahora va a por la de ella.A mi el castaño no me queda bien.
-Lula, no seas cruel, tu hablas asi, porque tienes tu jubilación asegurada en el banco. Y castaño te suavizaría los rasgos
-Ah Coquita, pero yo trabajé mientras vosotras os dedicasteis a montar matrimonios de cuentos de hadas que lo único que les han dejado son calabazas y ratones. Ni a la peluquera podeis llamar.
-Tu no te casaste porque no quisiste. Pretendientes te rondaron, mas de uno.
-No, no me casé porque ninguna moza me lo pidió. Porque sino, si que lo hubiera hecho.
-Lula que dios no nos oiga, mira que sacrilegio dices, este mundo es mas sensato que tus ideas y nunca veremos semejante disparate.
-Ah, yo no pondría un peso por esa apuesta. Yo no lo veré, pero seguro que vuestras hijas, si.
-¿Sabeis que Dolly ha quedado para cenar con el hijo de Rodriguez Bell?
Y alli quedaban las cuatro sugiriéndo vestido, zapatos, alguna joya delicada, truquillos.
Bebían a sorbos del pasado para soportar el presente, para sobrellevar tres viudedades y una soltería por intolerancia.
Entibiaban en sus manos, sabañones surgidos de la desacostumbre de lavar su ropa, fregar sus suelos y limpiar ventanas.
Se acaloraban sus mejillas a medida que la botella de licor bajaba, brillaban sus ojos defendiendo sus ideas, sus sentires y sus sueños.
Coca por los Batlle, Keta por los Saravia, Perla por los que estaban prohibidos en el país, Lula por alguno que no comulgara con los curas.
Que si el twist o el rock and roll, si la melancolía de Gardel, o la fuerza de la Tita Merello.
Si Alfredo Alcón o Raul Lavié…o Mecha Ortiz.
Y mirar el Hola, para ver como seguía Europa y la Gente para ver como las argentinas enloquecían Punta del Este con los colaless y lamentar que como Radiolandia, como esa revista, ninguna.
Luego el silencio y el perderse en laberintos internos, hasta que en la Basílica daban a misa y cada una corría para casa a seguir emparchando la vida.

 
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Santiago (e)Tapas, ya tiene ganadores

Publicado por Sole el 16 Jul 2008 en Epicúrea

Los amigos de Vieiros estaban preocupados por el silencio de los blogastrónomos, con respecto al concurso de tapas que se venía realizando en Santiago desde el 23 de junio. Pues la respuesta es muy simple, andábamos con la boca llena y el bolígrafo preparado, ya que nos tocó ( con mucho placer) ser jurados y como que no era muy serio publicar nuestras simpatías y gustos.
Lee más…

 
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Cuentos para las vacaciones

Publicado por Sole el 14 Jul 2008 en Diario, Mis libros

El pequeño búho y la gran luna-Ulises.Wensell-Paloma.Wensell- Editorial Lóguez. El pequeño búho está triste. La luna ha adelgazado y él piensa que está enferma y que no volverá a verla grande y brillando en el cielo. Sin embargo, el abuelo le explica a su nieto los misterios de la luna.
Un texto poético con ilustraciones de suaves colores y figuras de contornos plateados.
Un cuento para explicar a los mas pequeños los ciclos de la luna, pero desde una óptica bella y poética
Ulises Wensell ha sido nominado para el premio Hans Cristian Andersen de 2008.


Bona nox-W. A. Mozart/Jutta Bauer – Editorial Lóguez

“Bona nox…” así comienza una conocida canción para niños que Mozart escribió y compuso. Jutta Bauer la convierte en una historia con sugerentes y bellas ilustraciones, en la que el toro y la noche quieren meter miedo a la pequeña Lotte. Pero ella no se deja intimidar y encuentra el camino de vuelta a casa, a su cálida cama. ¡Buenas noches, querida Lotte!
El texto es divertido y con el puntito escatológico que a los niños encanta ya que el arma utilizada por Lotte para ahuyentar al toro es bastante olorosa
Un libro fantástico para ahuyentar los miedos de los niños antes de dormirse, que, además, les aclara cómo se dice “buenas noches” en latín, italiano, francés, inglés y alemán.

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