Una de las primeras canciones «comprometidas» que aprendi, en aquellas épocas de Ascep (mi primer gremio de secundaria) era una de Violeta Parra que decía
¡Que vivan los estudiantes,
jardín de las alegrías!
Son aves que no se asustan
de animal ni policía,
y no le asustan las balas
ni el ladrar de la jauría.
No pude evitar cantarla esta mañana,cuando volviendo de clases de natación, vi por enésima vez en estos dos días, un coche con jóvenes que cargaban sus pertenencias. Un año lectivo mas ha terminado. Aun con caras de ojeras de exámenes, pero entre risas y prisas, se los puede ver,ligeros como pájaros metiendo en maleteros,lo que ha sido su mobiliario, fuera de casa.
Se van dejando pisos que albergaron, fiestas, comidas fracasadas, ordenadores,cortinas de colores,cojines, risas, secretos, angustias,amigos,amores,dialécticas…
No pude evitar «ojear» lo que cargaban. Porta CDs,puf de vacas, cortinas de cuentas o mariposas,,guardatodo de colorines,microondas,tostadoras, salvadoras máquinas de café,corchos que aun ondean imágenes y posters, muchos, algunos pegados sobre grandes cartulinas de colores, otros con restos del pegamento celeste. Cada uno habla del dueño/a. Los comprometidos con un Che, los trasgresores con una hoja de maría,los góticos con Marilin Manson,los progres con fotos modernas en blanco y negro con algun detalle en rojo,los ecologistas con algo del «Pestige»,los nostalgiosos con un collage de fotos del viaje a Oporto que hicieron con los colegas y que a esa edad nos parece el mejor viaje de la vida (y a veces lo será)
Cuando el coche parece de vendedores ambulantes, vienen los abrazos.Los que perdonan discusiones tontas sobre quien se comio todo el yogurt y los que agradecen la noche en vela despues de un día dificil. Los que recuerdan días radiantes. Y con esa promesa se van, la de encontrarse el año siguiente para buscar un piso menos «roña» que este, para encarar otros sueños.
No pude evitar pensar en las mudanzas de mi vida. Las que haces con todo lo que tienes, dentro de la misma ciudad, descartando casi nada. Las que haces dentro del pais, ya cuidando no pasarte del peso para no gastar una fortuna y la que mas duele, la que solo puedes llevar lo que entra en una maleta,segun el peso decidido por la compañia aérea.
¡Cuanto cambian los parámetros de decisión, a la hora de elegir los «imprescindibles» de nuestra vida, con los años! Desde la época que por nada del mundo querias dejar el triciclo rojo,pasando por el poster de Franco Gasparri,a la mesa que tanto trabajo costó encontrar,el jarrón regalo de una alumna, a los libros que ya leiste.
Creo que casi todos tenemos una etapa como la de la tortuga del cuento de Arturo y Clementina, cargando a nuestra espalda cosas que creemos nos dan la felicidad, equipos de musica, mapas, recetas, vestidos,neveras…
De repente una mañana, nos damos cuenta que hemos vivido sin las cosas que llevan dos años en las cajas que nunca terminamos de abrir de la ultima mudanza. De repente un día vemos que no necesitamos tanto ese equipo de «Tresenuno», al que solo le funciona un pasacassetero y hay que reponerle la pua del tocadiscos. El vestido rojo, solo esta para ser visto porque no baja de las axilas. Las recetas que hemos guardado bien recortaditas de periódicos nunca fueron hechas.Y vemos que es mejor guardar la mejor música en nuestros oidos,los sitios de los mapas bajo nuestros pies,las comidas bajo la lengua,los vestidos en el abrazo.Y entonces haces la mudanza mas grande de tu vida, la de quedarte con lo que de verdad importa.
Tal vez asi, volvamos a estar ligeros como un estudiante que tiene por delante el mejor verano de su vida.

12 thoughts on “Me gustan

  1. Tuve algun problema para dejarte este comentario, espero no salga por duplicado. Me gustan los estudiantes, trabajo con ellos y me gusta la canción, tanto cantada por Violeta como por Viglietti.
    El tema de las mudanzas me anda dando vuelta hace tiempo. Siempre me mudé dentro de Montevideo, por lo tanto, tal como vos decís, no fui descartando casi nada y cada mudanza es más infernal que la anterior. Desde hace un tiempo me imagino como sería tener menos, mucho menos cosas de las que tengo, y volver a una vida mas sencilla, algo así como «Volver a los 17»
    Escuché tus relatos de Galeano, me gustaron, hacía tiempo que no me «contaban un cuento». Por acá andan los Cuenta Cuentos, hacen espectáculos para adultos, dicen que son buenos pero no los he ido a escuchar.

  2. Tuve algun problema para dejarte este comentario, espero no salga por duplicado. Me gustan los estudiantes, trabajo con ellos y me gusta la canción, tanto cantada por Violeta como por Viglietti.
    El tema de las mudanzas me anda dando vuelta hace tiempo. Siempre me mudé dentro de Montevideo, por lo tanto, tal como vos decís, no fui descartando casi nada y cada mudanza es más infernal que la anterior. Desde hace un tiempo me imagino como sería tener menos, mucho menos cosas de las que tengo, y volver a una vida mas sencilla, algo así como «Volver a los 17»
    Escuché tus relatos de Galeano, me gustaron, hacía tiempo que no me «contaban un cuento». Por acá andan los Cuenta Cuentos, hacen espectáculos para adultos, dicen que son buenos pero no los he ido a escuchar.

  3. Tuve algun problema para dejarte este comentario, espero no salga por duplicado. Me gustan los estudiantes, trabajo con ellos y me gusta la canción, tanto cantada por Violeta como por Viglietti.
    El tema de las mudanzas me anda dando vuelta hace tiempo. Siempre me mudé dentro de Montevideo, por lo tanto, tal como vos decís, no fui descartando casi nada y cada mudanza es más infernal que la anterior. Desde hace un tiempo me imagino como sería tener menos, mucho menos cosas de las que tengo, y volver a una vida mas sencilla, algo así como «Volver a los 17»
    Escuché tus relatos de Galeano, me gustaron, hacía tiempo que no me «contaban un cuento». Por acá andan los Cuenta Cuentos, hacen espectáculos para adultos, dicen que son buenos pero no los he ido a escuchar.

  4. Me imagino lo que has contado y me recuerdo a mi misma hace 20 años. Pero lo que más me llegó al alma fue lo de descartar cosas en las mudanzas. yo como tu, como Ana, la que escribe arriba, me mudé infinitas veces dentro de Paysandú, de Paysandú a la Argentina, vuelta a Paysandú, y otro par de mudanzas. Nunca en esas once mudanzas me deshice de nada por creerlo imprescindible. Si hasta guardaba el primer mechero que me compré en la vida y el primer paquete de tabaco!!! Sin mis libros NUNCA!!
    Pero como bien dices, llegó el turno de Varig y sus 20 kilos de recuerdos como máximo. Y ahí tuve que cambiar mi concepto de IMPRESCINDIBLE. Y sabéis lo que era realmente imprescindible? Un libro que me había regalado mi tía cuando tenía 11 años: Mujercitas. Unos dibujos de mis sobrinos, música para el alma y fotos.
    A las ansias de ser feliz me las traje en el corazón, en la piel, en el alma, en los sentidos. No había maleta capaz de albergar eso.
    Si hoy tuviese que irme de aquí, Dios y mis duendes no lo permitan, me llevaría lo único imprescindible en mi vida en este momento y de aquí a la eternidad: MI HIJO.

    Un abrazo Sole.

  5. Me imagino lo que has contado y me recuerdo a mi misma hace 20 años. Pero lo que más me llegó al alma fue lo de descartar cosas en las mudanzas. yo como tu, como Ana, la que escribe arriba, me mudé infinitas veces dentro de Paysandú, de Paysandú a la Argentina, vuelta a Paysandú, y otro par de mudanzas. Nunca en esas once mudanzas me deshice de nada por creerlo imprescindible. Si hasta guardaba el primer mechero que me compré en la vida y el primer paquete de tabaco!!! Sin mis libros NUNCA!!
    Pero como bien dices, llegó el turno de Varig y sus 20 kilos de recuerdos como máximo. Y ahí tuve que cambiar mi concepto de IMPRESCINDIBLE. Y sabéis lo que era realmente imprescindible? Un libro que me había regalado mi tía cuando tenía 11 años: Mujercitas. Unos dibujos de mis sobrinos, música para el alma y fotos.
    A las ansias de ser feliz me las traje en el corazón, en la piel, en el alma, en los sentidos. No había maleta capaz de albergar eso.
    Si hoy tuviese que irme de aquí, Dios y mis duendes no lo permitan, me llevaría lo único imprescindible en mi vida en este momento y de aquí a la eternidad: MI HIJO.

    Un abrazo Sole.

  6. Me imagino lo que has contado y me recuerdo a mi misma hace 20 años. Pero lo que más me llegó al alma fue lo de descartar cosas en las mudanzas. yo como tu, como Ana, la que escribe arriba, me mudé infinitas veces dentro de Paysandú, de Paysandú a la Argentina, vuelta a Paysandú, y otro par de mudanzas. Nunca en esas once mudanzas me deshice de nada por creerlo imprescindible. Si hasta guardaba el primer mechero que me compré en la vida y el primer paquete de tabaco!!! Sin mis libros NUNCA!!
    Pero como bien dices, llegó el turno de Varig y sus 20 kilos de recuerdos como máximo. Y ahí tuve que cambiar mi concepto de IMPRESCINDIBLE. Y sabéis lo que era realmente imprescindible? Un libro que me había regalado mi tía cuando tenía 11 años: Mujercitas. Unos dibujos de mis sobrinos, música para el alma y fotos.
    A las ansias de ser feliz me las traje en el corazón, en la piel, en el alma, en los sentidos. No había maleta capaz de albergar eso.
    Si hoy tuviese que irme de aquí, Dios y mis duendes no lo permitan, me llevaría lo único imprescindible en mi vida en este momento y de aquí a la eternidad: MI HIJO.

    Un abrazo Sole.

  7. Es asi, querida Betina, hay cosas que ocupan poco espacio fisico, pero que nos llenan mas que nada.
    Me alegra que te pasaras por La Caja. Otro color sanducero que se agrega
    Un bs

  8. Es asi, querida Betina, hay cosas que ocupan poco espacio fisico, pero que nos llenan mas que nada.
    Me alegra que te pasaras por La Caja. Otro color sanducero que se agrega
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