Xantanza en Ateneo- Un reino del buen hacer

Conocimos a Erundina y toda su familia, cuando la enredamos para la Exposición Ao Pé do Lar y a partir de ahí, la hemos adoptado.
Como las buenas esencias, viene en frasco pequeño. Tan pequeño que no le encontrábamos una chaquetilla de su tamaño para la presentación en el Fórum.
Pero cuando habla de sus platos, de sus hijos, de sus planes, le brillan tanto los ojos que pasa a medir dos metros.
Erundina y su familia encarnan todos los valores que hoy en día a veces solo se adjudican a la nueva cocina, pero que en ellos descubres, son lo que debe ser la buena cocina y punto.
Producto de primera, de mercado, de su cosecha, de su trabajo en la huerta, en los fogones y en los criaderos. Búsqueda de lo auténtico.
Cuando empecé a escribir, no sabía muy bien como trasmitir esa sensación de “éstoy en casa en día de fiesta”, que hay cuando uno llega al Ateneo, y de repente, en medio del teclado, me vino la idea. Y a ella me cojo.
No hay que dar vueltas, no hay que analizar nada.
La cocina de Erundina y su hijo Juanma, es hacer, algo que en otros es solo idea.
En tiempos de teorías y analiticas profundas y seudo sesudas, Erundina hunde las manos en la masa y en la fuente inagotable de la memoria y viste de gala la mesa. Muchos vendrán y vienen a intentar apropiarse o a intentar decir ésto o aquello, pero en definitiva el camino lo hacen, no los que opinan desde fuera, sin haberse metido jamás hasta el codo en la pota, sino los que se queman (literalmente) los dedos y las palmas. Los que tienen el regazo tibio de estar al lado de los fogones desde hace tanto tiempo, que no imaginan mejor lugar que ese.
Y todo ésto desde la humildad sincera, la que no se pregona, la que se evidencia en el orgullo de amar lo que se hace.
Se agradece tanto la ilusión abierta, sin tapujos!
Cómo esa tarde en el Fórum, en que la ausencia de un fuego adecuado que cuajara una tortilla al ron estupenda, tenía a todo el mundo en vilo, mirando como sus manos pequeñas, con mimo y casi ruego, mezclaban las claras y las yemas, con la conversación, las risas, los rezongos de Juanma y la exclamación mas auténtica de alguien que está habituada a recibir en casa dando lo mejor:
-Echale ahí un poco mas de fuego que ésta gente vino a ver algo bueno,oh.
Y asi es ir al Ateneo, es saber que desde la cocina, siempre, siempre te van a esperar con algo tan bueno, que lo único que te va a pedir el cuerpo es ir a abrazar a la cocinera.
Y les aseguro que la abrazamos, después de que nos regalaran con un menú especialmente preparado para la ocasión:
Costrada

Papas Pegas

Bertón Relleno

Capón con ostras

Tortilla al ron

Cañas

Leche Frita

Otras hebras, Capítulo 0, Pantagruel Supongo, Laconada , Colineta,

Las fotografías de éste blog, salvo mención expresa son de Sole Felloza. Los bodegones de restaurantes son todos realizados en directo, sin iluminación y en tiempo real. Las imágenes de naturaleza, son fruto de los pateos por el monte.
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